Jesús Hernández Garibay
La reciente caída de las bolsas del mundo y la persistencia de inestabilidad económica en países europeos como Grecia, Portugal y España, cae como nuevo balde de agua fría en quienes consideraban que las medidas establecidas en reuniones importantes como la del Grupo de los 20, serían capaces de remontar la crisis que comienza a exhibirse en su más amplia dimensión en el desplome de las bolsas de valores en el otoño de 2008. La economía en distintos países y en diversos sectores se ha venido reactivando, pero en el fondo marcada por un creciente debilitamiento general del mercado, que no alcanza a despuntar y a imprimir fuerza en su desenvolvimiento, por la precariedad del consumo. El crédito, un recurso socorrido en las últimas décadas bajo el capitalismo, trastabilla frente a las necesidades de su reproducción, sin salida firme para las deudas que se acumulan.
La porfiada baja en las ventas de casas nuevas en Estados Unidos continúa evidenciando la crisis inmobiliaria y, no obstante que estas ventas se mantienen por encima del ritmo más bajo de hace dos años, lo que continúa también creciendo, “a velocidad de crucero”, son los embargos de viviendas; tan sólo durante el pasado mes de julio, los bancos confiscaron hasta 92 mil 858 casas, la segunda cifra mensual más alta de la historia, de propietarios que dejaron de pagar sus cuotas hipotecarias, según informaba recién la compañía de datos inmobiliarios RealtyTrac. Las compañías financieras estadounidenses tratan así de limpiar sus cuentas y balances de préstamos morosos y de ahí que las ejecuciones se cuenten por decenas de miles; éstas, según RealtyTrac, en lugar de notificar el incumplimiento del abono de cuotas y dar un margen de maniobra, optan por embargar directamente.
La actual debilidad financiera ha llevado a pensar que podría derivar en una nueva gran crisis. En días recientes una caída del 12 por ciento en las ventas de casas nuevas en EU provocaba durante dos días consecutivos el desplome de las Bolsas europeas. Si a ello se suman los más de 40 millones de personas sin trabajo que ilustraban el panorama europeo-estadounidense de inicios de este año (15 millones en la zona del euro, lo que representa 10 por ciento de la PEA, el peor índice desde 1998), entonces es cierto que persiste el riesgo de “un crecimiento débil y de una nueva crisis”, tal y como lo reconocieran Barack Obama y los jefes de gobierno de Canadá, Francia, Gran Bretaña y Corea del Sur en una declaración de marzo pasado en la reunión en el G-20 en el Palacio del Eliseo, París. Los cinco hacen en ese entonces un urgente llamado al resto del Grupo, presuponiendo que las ayudas a los bancos no han sido suficientes para la reanimación económica.
El mismo The Financial Times, un ícono del mundo financiero europeo, indicaba desde febrero de este año: “Estamos ante una nueva crisis global”. Ni siquiera la nueva Reforma Financiera impulsada por Obama y adoptada como ley por el Congreso el 4 de julio pasado, puede hoy resultar un seguro para evitar la detonación de una nueva crisis en Wall Street. Además porque la sombra de una insolvencia generalizada de pagos de deuda pública por causa de los déficit presupuestarios y la baja en la recaudación fiscal en distintos países, hace temer un rebrote de esa crisis financiera, no sólo en bancos y otras entidades privadas, sino inclusive en el nivel de los propios Estados. El Fondo Monetario Internacional estima que el déficit fiscal estadounidense llegará al 108 por ciento del PIB en 2014, un alza significativa frente al 62 por ciento del PIB de 2007. Noticias todas nada buenas para la salud del imperio.
06 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 05 de septiembre de 2010)
El Otoño del Imperio
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lunes, 6 de septiembre de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
2010: el Año Más Caluroso en la Historia Conocida del Planeta
Jesús Hernández Garibay
La ola de calor que azota a Rusia desde principios de este verano, que ha duplicado la mortalidad en su capital Moscú (hasta 700 decesos diarios), es, de acuerdo con cifras oficiales, la más prolongada y sin precedentes desde hace mil años. De su parte, la ola de calor que ha azotado en los últimos meses a Japón dejó hasta el pasado julio cerca de 100 muertos y unas 21 mil personas hospitalizadas. En España 23 provincias se pusieron en días pasados en alerta amarilla (riesgo importante), pues el calor alcanzó los 42 grados centígrados. En Estados Unidos la ola de calor abarca 18 estados, desde Texas a Nueva York y la alta humedad eleva la sensación térmica a casi 38 grados centígrados. A los extremos, mientras que en el hemisferio norte el verano resulta insoportable, en países del hemisferio sur donde hoy se vive el invierno, de manera inusual las nevadas se ponen a la orden del día.
En febrero pasado (tiempo de verano en el hemisferio sur) Río de Janeiro registraba una histórica ola de calor que superó al desierto del Sahara. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, el promedio de calor registrado en la capital carioca fue de 46,3 grados centígrados, aunque hasta en tres oportunidades superó la barrera de los 50 grados, es decir, la más alta en el último medio siglo; estas inusuales temperaturas convirtieron a Río de Janeiro en la segunda ciudad con mayor sensación térmica de las 3 mil 258 estaciones monitoreadas por la Organización Meteorológica Mundial. También en el mismo mes, alrededor de 31 personas murieron en Paraguay durante un fin de semana, como consecuencia de la ola de calor que afectó al país, según confirmaron fuentes médicas y policiales: 17 muertes súbitas en los departamentos Central, Cordillera, Paraguarí y Caaguazú, más 14 muertos en la capital Asunción entre un viernes y un domingo.
Durante ese mes de febrero varias regiones de EUA padecieron las consecuencias de una severa tormenta de nieve, no vista desde el año 1922. Mientras, en este mes de julio ciudades bolivianas como La Paz y El Alto amanecieron de manera sorprendente cubiertas de blanco con la segunda nevada del invierno, el más frío de los últimos 16 años, con temperaturas mínimas que llegaron hasta los -20 grados en algunas zonas. A principios de ese mismo mes también cayó nieve en Buenos Aires; una sorpresa para sus habitantes quienes no veían este fenómeno desde 89 años atrás. Así, mientras el mundo está afectado por eventos climatológicos extremos que provocan la muerte de muchas personas y el desplazamiento de cientos de miles, con lluvias torrenciales que provocan grandes inundaciones y deslizamientos de tierra, un gran bloque de hielo se desprende en Groenlandia, dejando una gran isla de hielo navegando en el océano, mientras la sequía amenaza a varias regiones africanas.
Como se entiende, todos estos fenómenos tienen como un referente común ineluctable el constituir nuevas manifestaciones del cambio climático. De hecho, según lo afirma un especialista (Jeff Masters, cofundador y director de meteorología de Weather Underground), en 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17; la última década fue la más calurosa de la que se tiene registro; la primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia conocida del planeta, y los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año, lo que amenaza con mas frecuentes y severos huracanes en dicho Océano (ver “How Climate Change Affects You”, de Ami Goodman, en www.truthdig.com). Así las cosas.
22 de agosto de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de agosto de 2010)
El Otoño del Imperio
La ola de calor que azota a Rusia desde principios de este verano, que ha duplicado la mortalidad en su capital Moscú (hasta 700 decesos diarios), es, de acuerdo con cifras oficiales, la más prolongada y sin precedentes desde hace mil años. De su parte, la ola de calor que ha azotado en los últimos meses a Japón dejó hasta el pasado julio cerca de 100 muertos y unas 21 mil personas hospitalizadas. En España 23 provincias se pusieron en días pasados en alerta amarilla (riesgo importante), pues el calor alcanzó los 42 grados centígrados. En Estados Unidos la ola de calor abarca 18 estados, desde Texas a Nueva York y la alta humedad eleva la sensación térmica a casi 38 grados centígrados. A los extremos, mientras que en el hemisferio norte el verano resulta insoportable, en países del hemisferio sur donde hoy se vive el invierno, de manera inusual las nevadas se ponen a la orden del día.
En febrero pasado (tiempo de verano en el hemisferio sur) Río de Janeiro registraba una histórica ola de calor que superó al desierto del Sahara. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, el promedio de calor registrado en la capital carioca fue de 46,3 grados centígrados, aunque hasta en tres oportunidades superó la barrera de los 50 grados, es decir, la más alta en el último medio siglo; estas inusuales temperaturas convirtieron a Río de Janeiro en la segunda ciudad con mayor sensación térmica de las 3 mil 258 estaciones monitoreadas por la Organización Meteorológica Mundial. También en el mismo mes, alrededor de 31 personas murieron en Paraguay durante un fin de semana, como consecuencia de la ola de calor que afectó al país, según confirmaron fuentes médicas y policiales: 17 muertes súbitas en los departamentos Central, Cordillera, Paraguarí y Caaguazú, más 14 muertos en la capital Asunción entre un viernes y un domingo.
Durante ese mes de febrero varias regiones de EUA padecieron las consecuencias de una severa tormenta de nieve, no vista desde el año 1922. Mientras, en este mes de julio ciudades bolivianas como La Paz y El Alto amanecieron de manera sorprendente cubiertas de blanco con la segunda nevada del invierno, el más frío de los últimos 16 años, con temperaturas mínimas que llegaron hasta los -20 grados en algunas zonas. A principios de ese mismo mes también cayó nieve en Buenos Aires; una sorpresa para sus habitantes quienes no veían este fenómeno desde 89 años atrás. Así, mientras el mundo está afectado por eventos climatológicos extremos que provocan la muerte de muchas personas y el desplazamiento de cientos de miles, con lluvias torrenciales que provocan grandes inundaciones y deslizamientos de tierra, un gran bloque de hielo se desprende en Groenlandia, dejando una gran isla de hielo navegando en el océano, mientras la sequía amenaza a varias regiones africanas.
Como se entiende, todos estos fenómenos tienen como un referente común ineluctable el constituir nuevas manifestaciones del cambio climático. De hecho, según lo afirma un especialista (Jeff Masters, cofundador y director de meteorología de Weather Underground), en 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17; la última década fue la más calurosa de la que se tiene registro; la primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia conocida del planeta, y los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año, lo que amenaza con mas frecuentes y severos huracanes en dicho Océano (ver “How Climate Change Affects You”, de Ami Goodman, en www.truthdig.com). Así las cosas.
22 de agosto de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de agosto de 2010)
El Otoño del Imperio
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lunes, 21 de junio de 2010
El Fantasma de la Crisis Recorre Europa
Jesús Hernández Garibay
Muy a pesar de la pretensión de que el Campeonato Mundial de Futbol que se lleva a cabo en Sudáfrica, permita remontar al menos en parte la crisis económica internacional con base en el incremento de las ventas millonarias de distintos productos vinculados con la parafernalia del balompié, lo cierto es que el paliativo tanto financiero como psicológico de estas semanas no será suficiente para dejar atrás los efectos de muchos años de depredación de los mercados, donde quienes ganan en verdad son los más grandes. Así, la cruda realidad se impone y se mantiene por ahora en forma evidente y aun latente en zonas geográficas como Europa, donde como en Grecia se revelan graves los problemas, o como en Hungría donde amenazan con seguir el ejemplo trágico de aquel país, o en Portugal donde crece latente el desempleo, o en España donde se convierte en realidad devastadora.
La crisis mundial tomó a Grecia en mala posición; como el país más endeudado de la eurozona, con un déficit presupuestario diez puntos por encima del umbral estipulado por el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea (UE), desde el año pasado pero sobre todo a principios de éste atraviesa una crisis sin precedente, que suscita gran nerviosismo en los mercados y pone en entredicho la fortaleza unionista. Su balanza de pagos muestra gran debilidad y sus finanzas públicas colapsan; la deuda pública de Grecia alcanzó en 2009 ni más ni menos que el 115,1% de su Producto Interno Bruto (PIB). A raíz de ello, el gobierno de Giorgos Papandreou monta un plan de austeridad para reducir el déficit, que incluye medidas impopulares como el congelamiento de las jubilaciones y los recortes salariales a los empleados públicos; hecho que, desde luego, provoca grandes huelgas y movilizaciones.
Pero el fantasma de la crisis amenaza también a otros países, como Hungría, cuyos mercados reaccionan con gran virulencia al hecho de que su gobierno haya reconocido que falseó sus datos económicos en los últimos años y que su situación es “muy grave”; el endeudamiento público de Hungría, un candidato a entrar en la zona euro, representó el 78,3% de su PIB en 2009. No por menos es que la UE ha aprobado un plan de ayuda financiera hasta de 997 mil millones de dólares (mdd), para crear un mecanismo de garantías y avales para gobiernos con dificultades de pago. Un monto inédito, pues tan sólo el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa al término de la Segunda Guerra Mundial implicó recursos por 17 mil 600 mdd, que a valor actual serían 120 mil mdd (cálculo de la Hoover Institution, de la Universidad de Stanford). Así, el paquete puesto sobre la mesa por gobiernos europeos equivale a 7.6 planes Marshall.
Varios analistas y economistas señalan también a Portugal, el país más pobre en la zona euro, con una deuda pública del 80% del PIB, como el siguiente país que tendrá problemas. Y muy cerca del mismo sitúan a España, cuyos bancos se convirtieron en el pasado mes de mayo en los principales demandantes de crédito al Banco Central Europeo. Un alto funcionario del BBVA, el segundo banco de España después del Santander, lo decía de una manera cruda: “Los mercados financieros han retirado su confianza en nuestro país. Para la mayoría de empresas y entidades españolas, los mercados internacionales de capitales están cerrados”; una situación de emergencia que se vive en medio de la especulación desenfrenada en el sector inmobiliario y un mercado de trabajo en el que más del 33% de los trabajadores tienen un empleo precario y el 19% (casi 4,5 millones) están desocupados.
21 de junio de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de junio de 2010)
El Otoño del Imperio
Muy a pesar de la pretensión de que el Campeonato Mundial de Futbol que se lleva a cabo en Sudáfrica, permita remontar al menos en parte la crisis económica internacional con base en el incremento de las ventas millonarias de distintos productos vinculados con la parafernalia del balompié, lo cierto es que el paliativo tanto financiero como psicológico de estas semanas no será suficiente para dejar atrás los efectos de muchos años de depredación de los mercados, donde quienes ganan en verdad son los más grandes. Así, la cruda realidad se impone y se mantiene por ahora en forma evidente y aun latente en zonas geográficas como Europa, donde como en Grecia se revelan graves los problemas, o como en Hungría donde amenazan con seguir el ejemplo trágico de aquel país, o en Portugal donde crece latente el desempleo, o en España donde se convierte en realidad devastadora.
La crisis mundial tomó a Grecia en mala posición; como el país más endeudado de la eurozona, con un déficit presupuestario diez puntos por encima del umbral estipulado por el Pacto de Estabilidad de la Unión Europea (UE), desde el año pasado pero sobre todo a principios de éste atraviesa una crisis sin precedente, que suscita gran nerviosismo en los mercados y pone en entredicho la fortaleza unionista. Su balanza de pagos muestra gran debilidad y sus finanzas públicas colapsan; la deuda pública de Grecia alcanzó en 2009 ni más ni menos que el 115,1% de su Producto Interno Bruto (PIB). A raíz de ello, el gobierno de Giorgos Papandreou monta un plan de austeridad para reducir el déficit, que incluye medidas impopulares como el congelamiento de las jubilaciones y los recortes salariales a los empleados públicos; hecho que, desde luego, provoca grandes huelgas y movilizaciones.
Pero el fantasma de la crisis amenaza también a otros países, como Hungría, cuyos mercados reaccionan con gran virulencia al hecho de que su gobierno haya reconocido que falseó sus datos económicos en los últimos años y que su situación es “muy grave”; el endeudamiento público de Hungría, un candidato a entrar en la zona euro, representó el 78,3% de su PIB en 2009. No por menos es que la UE ha aprobado un plan de ayuda financiera hasta de 997 mil millones de dólares (mdd), para crear un mecanismo de garantías y avales para gobiernos con dificultades de pago. Un monto inédito, pues tan sólo el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa al término de la Segunda Guerra Mundial implicó recursos por 17 mil 600 mdd, que a valor actual serían 120 mil mdd (cálculo de la Hoover Institution, de la Universidad de Stanford). Así, el paquete puesto sobre la mesa por gobiernos europeos equivale a 7.6 planes Marshall.
Varios analistas y economistas señalan también a Portugal, el país más pobre en la zona euro, con una deuda pública del 80% del PIB, como el siguiente país que tendrá problemas. Y muy cerca del mismo sitúan a España, cuyos bancos se convirtieron en el pasado mes de mayo en los principales demandantes de crédito al Banco Central Europeo. Un alto funcionario del BBVA, el segundo banco de España después del Santander, lo decía de una manera cruda: “Los mercados financieros han retirado su confianza en nuestro país. Para la mayoría de empresas y entidades españolas, los mercados internacionales de capitales están cerrados”; una situación de emergencia que se vive en medio de la especulación desenfrenada en el sector inmobiliario y un mercado de trabajo en el que más del 33% de los trabajadores tienen un empleo precario y el 19% (casi 4,5 millones) están desocupados.
21 de junio de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de junio de 2010)
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