Jesús Hernández Garibay
El bloqueo ruso a las exportaciones de trigo por causa de la devastación de los incendios y la sequía, disparó hace sólo unas semanas el temor en los mercados a una nueva crisis alimentaria como la de 2007-2008; como si fuera un tsunami, el incremento del precio del trigo afectó el precio del maíz, dado que Rusia es el tercer mayor productor mundial de trigo, lo que implica detener bruscamente el suministro del cereal a escala mundial. Ello dio lugar a que se contemplara si el mundo entraría a aquello que se pronostica desde finales del 2009: que el planeta se dirige hacia una nueva gran crisis alimentaria, cimentada en la contracción del crédito, las catástrofes naturales, el cambio climático, la escases de cereales y el grave aumento del precio de los alimentos.
El problema está lejos de ser solamente circunstancial. De acuerdo con estimaciones oficiales hechas hasta agosto, el precio del trigo aumentó a nivel planetario un 92% en los últimos doce meses, mientras que el maíz aumentó un 44% y se vende a 4,66 dólares el bushel (25,40 kg), su mayor precio en 15 años, lo que comienza a presionar también el precio de la carne y la leche, productos que junto con el trigo y el maíz son de la mayor demanda por parte de gigantes como China y la India, que reúnen a un tercio de la población del planeta. Y por si fuera poco, la producción de etanol, el biocombustible que devora más de un tercio de la producción de cereales del mundo, es también un factor en juego en el panorama; a tal grado que se llega a considerar que hasta Estados Unidos, que produce el 54% de la producción mundial de maíz, verá en peligro su alimento básico en tres años si sigue subsidiando la producción de etanol.
Antecedentes de estas circunstancias son tanto la crisis de los setenta como la de 2007-2008. En los setenta se dieron alzas importantes en los cereales, aunque fueron de corto plazo, lo que permitió luego de un tiempo restablecer los precios; esa crisis estuvo precedida de fenómenos climáticos que afectaron a los principales países exportadores de alimentos: inviernos más crudos, sequías y vientos huracanados que redujeron la producción en la entonces Unión Soviética, lo que ocasionó reducción en las exportaciones para asegurar la oferta interna, elevando las presiones especulativas. Lo mismo en 2007-2008 la baja en la producción de alimentos básicos y su especulación por parte de los monopolios trasnacionales provocó una escases tal que se generaron masivas protestas en más de 70 países; ambos casos dieron como consecuencia la Conferencia Mundial sobre la Alimentación en 1974 y la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria en 2009.
La nueva crisis alimentaria se desenvuelve, no obstante, en un escenario diferente: las críticas y en gran medida irreparables circunstancias climáticas que provocan escases, en medio de una crisis financiera y en general económica de largo aliento que obliga a las grandes empresas a acudir de nuevo al mecanismo del alza de precios, la imposición de un precio de monopolio que permita la sobrevivencia en medio de un despiadado mercado altamente competido, impacta de manera importante en sectores sociales todavía desprotegidos con programas sociales insuficientes. Las regiones con mayores dificultades son las más pobres, entre ellas Bangladesh, el este de India o los países africanos. No obstante, dado que el pan y la tortilla constituyen dietas básicas para países como los latinoamericanos, se entiende que la economía familiar en varios de nuestros lugares también se vendrá al suelo.
28 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio
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martes, 28 de septiembre de 2010
Una Nueva Crisis Alimentaria
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domingo, 22 de agosto de 2010
2010: el Año Más Caluroso en la Historia Conocida del Planeta
Jesús Hernández Garibay
La ola de calor que azota a Rusia desde principios de este verano, que ha duplicado la mortalidad en su capital Moscú (hasta 700 decesos diarios), es, de acuerdo con cifras oficiales, la más prolongada y sin precedentes desde hace mil años. De su parte, la ola de calor que ha azotado en los últimos meses a Japón dejó hasta el pasado julio cerca de 100 muertos y unas 21 mil personas hospitalizadas. En España 23 provincias se pusieron en días pasados en alerta amarilla (riesgo importante), pues el calor alcanzó los 42 grados centígrados. En Estados Unidos la ola de calor abarca 18 estados, desde Texas a Nueva York y la alta humedad eleva la sensación térmica a casi 38 grados centígrados. A los extremos, mientras que en el hemisferio norte el verano resulta insoportable, en países del hemisferio sur donde hoy se vive el invierno, de manera inusual las nevadas se ponen a la orden del día.
En febrero pasado (tiempo de verano en el hemisferio sur) Río de Janeiro registraba una histórica ola de calor que superó al desierto del Sahara. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, el promedio de calor registrado en la capital carioca fue de 46,3 grados centígrados, aunque hasta en tres oportunidades superó la barrera de los 50 grados, es decir, la más alta en el último medio siglo; estas inusuales temperaturas convirtieron a Río de Janeiro en la segunda ciudad con mayor sensación térmica de las 3 mil 258 estaciones monitoreadas por la Organización Meteorológica Mundial. También en el mismo mes, alrededor de 31 personas murieron en Paraguay durante un fin de semana, como consecuencia de la ola de calor que afectó al país, según confirmaron fuentes médicas y policiales: 17 muertes súbitas en los departamentos Central, Cordillera, Paraguarí y Caaguazú, más 14 muertos en la capital Asunción entre un viernes y un domingo.
Durante ese mes de febrero varias regiones de EUA padecieron las consecuencias de una severa tormenta de nieve, no vista desde el año 1922. Mientras, en este mes de julio ciudades bolivianas como La Paz y El Alto amanecieron de manera sorprendente cubiertas de blanco con la segunda nevada del invierno, el más frío de los últimos 16 años, con temperaturas mínimas que llegaron hasta los -20 grados en algunas zonas. A principios de ese mismo mes también cayó nieve en Buenos Aires; una sorpresa para sus habitantes quienes no veían este fenómeno desde 89 años atrás. Así, mientras el mundo está afectado por eventos climatológicos extremos que provocan la muerte de muchas personas y el desplazamiento de cientos de miles, con lluvias torrenciales que provocan grandes inundaciones y deslizamientos de tierra, un gran bloque de hielo se desprende en Groenlandia, dejando una gran isla de hielo navegando en el océano, mientras la sequía amenaza a varias regiones africanas.
Como se entiende, todos estos fenómenos tienen como un referente común ineluctable el constituir nuevas manifestaciones del cambio climático. De hecho, según lo afirma un especialista (Jeff Masters, cofundador y director de meteorología de Weather Underground), en 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17; la última década fue la más calurosa de la que se tiene registro; la primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia conocida del planeta, y los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año, lo que amenaza con mas frecuentes y severos huracanes en dicho Océano (ver “How Climate Change Affects You”, de Ami Goodman, en www.truthdig.com). Así las cosas.
22 de agosto de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de agosto de 2010)
El Otoño del Imperio
La ola de calor que azota a Rusia desde principios de este verano, que ha duplicado la mortalidad en su capital Moscú (hasta 700 decesos diarios), es, de acuerdo con cifras oficiales, la más prolongada y sin precedentes desde hace mil años. De su parte, la ola de calor que ha azotado en los últimos meses a Japón dejó hasta el pasado julio cerca de 100 muertos y unas 21 mil personas hospitalizadas. En España 23 provincias se pusieron en días pasados en alerta amarilla (riesgo importante), pues el calor alcanzó los 42 grados centígrados. En Estados Unidos la ola de calor abarca 18 estados, desde Texas a Nueva York y la alta humedad eleva la sensación térmica a casi 38 grados centígrados. A los extremos, mientras que en el hemisferio norte el verano resulta insoportable, en países del hemisferio sur donde hoy se vive el invierno, de manera inusual las nevadas se ponen a la orden del día.
En febrero pasado (tiempo de verano en el hemisferio sur) Río de Janeiro registraba una histórica ola de calor que superó al desierto del Sahara. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, el promedio de calor registrado en la capital carioca fue de 46,3 grados centígrados, aunque hasta en tres oportunidades superó la barrera de los 50 grados, es decir, la más alta en el último medio siglo; estas inusuales temperaturas convirtieron a Río de Janeiro en la segunda ciudad con mayor sensación térmica de las 3 mil 258 estaciones monitoreadas por la Organización Meteorológica Mundial. También en el mismo mes, alrededor de 31 personas murieron en Paraguay durante un fin de semana, como consecuencia de la ola de calor que afectó al país, según confirmaron fuentes médicas y policiales: 17 muertes súbitas en los departamentos Central, Cordillera, Paraguarí y Caaguazú, más 14 muertos en la capital Asunción entre un viernes y un domingo.
Durante ese mes de febrero varias regiones de EUA padecieron las consecuencias de una severa tormenta de nieve, no vista desde el año 1922. Mientras, en este mes de julio ciudades bolivianas como La Paz y El Alto amanecieron de manera sorprendente cubiertas de blanco con la segunda nevada del invierno, el más frío de los últimos 16 años, con temperaturas mínimas que llegaron hasta los -20 grados en algunas zonas. A principios de ese mismo mes también cayó nieve en Buenos Aires; una sorpresa para sus habitantes quienes no veían este fenómeno desde 89 años atrás. Así, mientras el mundo está afectado por eventos climatológicos extremos que provocan la muerte de muchas personas y el desplazamiento de cientos de miles, con lluvias torrenciales que provocan grandes inundaciones y deslizamientos de tierra, un gran bloque de hielo se desprende en Groenlandia, dejando una gran isla de hielo navegando en el océano, mientras la sequía amenaza a varias regiones africanas.
Como se entiende, todos estos fenómenos tienen como un referente común ineluctable el constituir nuevas manifestaciones del cambio climático. De hecho, según lo afirma un especialista (Jeff Masters, cofundador y director de meteorología de Weather Underground), en 2010 se han registrado temperaturas máximas históricas en más países en el mundo en un solo año: 17; la última década fue la más calurosa de la que se tiene registro; la primera mitad de 2010 fue el semestre más caluroso en la historia conocida del planeta, y los cinco meses más calurosos de la historia en la zona tropical del Atlántico ocurrieron este año, lo que amenaza con mas frecuentes y severos huracanes en dicho Océano (ver “How Climate Change Affects You”, de Ami Goodman, en www.truthdig.com). Así las cosas.
22 de agosto de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de agosto de 2010)
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