Jesús Hernández Garibay
La visita de Hu Jintao, presidente de la República Popular China, a la Unión Americana, llevada a cabo del 19 al 21 de este mes, se desenvuelve en el contexto del mordaz panorama por el que camina ahora un país en crisis, frente al pujante desarrollo de la economía del “Dragón Rojo”. El hecho, que golpea la conciencia de muchos ciudadanos estadounidenses, se sucede a la vez en medio del clima de zozobra ocasionado por la violencia que deriva en la muerte de ciudadanos en el mitin donde fue baleada Gabrielle Giffords, congresista por Arizona; en un acto llevado a cabo en la universidad de ese Estado, días después del abominable hecho, decía al respecto el presidente Barack Obama: “las pérdidas repentinas nos llevan a la introspección, a reflexionar sobre el presente y el futuro...” Un futuro en el que el mundo cambia, no del todo en favor de su país.
Como se sabe, la relación entre China y Estados Unidos es ahora desfavorable a este último. Beijing es, desde 2008, como poseedor de la mayoría de los bonos del Tesoro estadounidenses, el principal acreedor de EUA, por encima de Japón; y aunque se menciona que el principal acreedor de la Casa Blanca es más recientemente la Reserva Federal, lo cierto es que aun en medio de la crisis que golpea por todos lados, no existe comparación entre el crecimiento de China de un 8 al 10% en los últimos años, y el de EUA que fue de 0.4% en 2008, de -2.4% en 2009 y de 2.6% estimado por la OCDE en 2010. Para 2008 China había alcanzado un superávit de 368 mil 200 millones de dólares (mdd) en su balanza comercial, mientras EUA sufría en el mismo año un déficit de -568 mil 800 mdd. (según The World Factbook). Cifras que representan un dolor de cabeza para la Casa Blanca, por lo que implican al desempleo y el crecimiento de la pobreza.
Hu Jintao era esperado para entrevistarse con el presidente Obama, con quien debía tratar espinosos asuntos bilaterales como el valor comercial del yuan, considerado inconveniente para el crecientemente débil dólar, tanto como varios diferendos comerciales que han afectado las relaciones de las dos potencias económicas mundiales. A la vez, la visita del jefe de Estado se realiza al tenor de las tensiones ocurridas entre Corea del Norte (aliado de China) y Corea del Sur (aliado de Washington), lo que aumenta los temores de una mayor desestabilización en la región que al gobierno chino preocupa por lo que pudiera implicar para su nación como vecina de la zona. Asuntos todos para encarar, que requerirían de parte de Obama un rol de líder fuerte, que por el momento no alcanza.
Para el presidente Obama, el momento en el que se realiza la visita no resulta a la vez muy conveniente, dada la nueva correlación de fuerzas en el Congreso, desfavorable a su gobierno; circunstancia que lo obliga a adoptar internamente un discurso unitario, alejado de discordancias que pudieran ocasionarle mayores obstáculos en su administración. Por algo ha mencionado que espera con ansias la ocasión de trabajar tanto con demócratas como con republicanos para enfrentar los desafíos que encara el país. Por ello también ha planteado que la prioridad ahora es enfrentar los retos que el país tiene por delante, como la necesidad de crear empleos, forjar una economía más fuerte y competitiva, apuntalar el presupuesto, etcétera; aspectos todos que, de ser hoy una realidad y no una necesidad, le permitirían posibilidades distintas frente su rival mundial. Posibilidades que no alcanza, por lo que sólo puede mantener una actitud de respeto frente a su par chino.
20 de enero de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de enero de 2011)
El Otoño del Imperio
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jueves, 20 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
2011: ¿Sigue Creciendo la Pobreza en Estados Unidos?
Jesús Hernández Garibay
El 8 de diciembre último en el periódico norteamericano “National Journal” apareció un artículo intitulado: “La Caída Del Pedestal”, que destaca: “Los estadounidenses ya no piensan más que la economía estadounidense es la Nº 1”; e indica: “En la carrera global para el empleo y la prosperidad económica, los Estados Unidos es Nº 2. Y es probable que permanezca allí durante algún tiempo. Esta es la sombría conclusión de la mayoría de los estadounidenses encuestados en la última encuesta de Allstate/National Journal Heartland Monitor…” Coincidentemente, el día anterior en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el presidente Barack Obama, acremente criticado por lo que se considera son “tibias acciones” en favor de la mayoría de los estadounidenses, advertía: “No hay una sola cosa que haya dicho que haría, que yo no haya hecho o intentado hacer…”
Al preguntárseles qué nación tiene ahora la economía más fuerte del mundo, en la encuesta mencionada sólo un 20% escogió a Estados Unidos; más de dos veces más (47%) escogió a China, mientras que sólo el 1% eligió a Japón. En varios frentes, especialmente la calidad de la educación superior y la investigación científica, la mayoría de los estadounidenses todavía cree que su país es líder en el mundo; a la vez, la mayoría dice que Estados Unidos puede permanecer además como un líder en la fabricación de productos. No obstante, la encuesta revela una profunda incertidumbre acerca del impacto de la economía en las perspectivas económicas para las generaciones más jóvenes. Y es revelador como solamente algunos de los encuestados esperan que su situación económica pueda mejorar durante el nuevo año; la mayoría son escépticos; la confianza en el sistema político y el optimismo acerca de la economía son escasos.
Y es que mientras que la Oficina del Censo anunciaba el 21 de diciembre que la población del país ya es de cerca de 309 millones de personas, en relación con poco más de 281 millones de hace una década (es decir, una tasa de crecimiento durante el último decenio del 9,7%, la más baja desde la gran depresión), el informe denominado “Pobreza: 2008 y 2009”, dado a conocer por la misma oficina en septiembre último, resalta los resultados de la Encuesta de la Comunidad Estadounidense (ACS) de 2009 y presenta las estimaciones de la pobreza basadas en datos de la ACS de 2008 y la ACS de 2009. En la ACS de 2009, el 14,3% de la población estadounidense tuvo ingresos por debajo de sus umbrales de pobreza respectivos; es decir, el número de personas en la pobreza aumentó de 39.8 a 42,9 millones.
Aunque existe una discrepancia entre el dato de 42.9 millones de pobres que se informa existen a partir de los datos de la ACS, y 43,6 millones que el 16 de septiembre anunciaba la Oficina del Censo en su informe Income, Poverty, and Health Insurance Coverage in the United States: 2009, lo cierto es que es este el tercer aumento anual consecutivo; a la vez, la Oficina del Censo confirma que 31 estados (del total de 50) tuvieron aumentos en el número y el porcentaje de personas en la pobreza entre 2008 y 2009; lo que es más, ningún estado tuvo una disminución estadísticamente significativa en el número en la pobreza o en la tasa de pobreza. Mientras tanto, el número de personas sin cobertura de seguro de salud pasó de 46,3 millones en 2008 a 50,7 millones en 2009. Por algo se multiplican las discrepancias entre Obama y sus bases de apoyo, en la medida en que la pobreza crece frente a una política gubernamental que se mantiene, como en épocas de Bush, en apoyo al gran mercado.
4 de enero de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de enero de 2011)
El Otoño del Imperio
El 8 de diciembre último en el periódico norteamericano “National Journal” apareció un artículo intitulado: “La Caída Del Pedestal”, que destaca: “Los estadounidenses ya no piensan más que la economía estadounidense es la Nº 1”; e indica: “En la carrera global para el empleo y la prosperidad económica, los Estados Unidos es Nº 2. Y es probable que permanezca allí durante algún tiempo. Esta es la sombría conclusión de la mayoría de los estadounidenses encuestados en la última encuesta de Allstate/National Journal Heartland Monitor…” Coincidentemente, el día anterior en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el presidente Barack Obama, acremente criticado por lo que se considera son “tibias acciones” en favor de la mayoría de los estadounidenses, advertía: “No hay una sola cosa que haya dicho que haría, que yo no haya hecho o intentado hacer…”
Al preguntárseles qué nación tiene ahora la economía más fuerte del mundo, en la encuesta mencionada sólo un 20% escogió a Estados Unidos; más de dos veces más (47%) escogió a China, mientras que sólo el 1% eligió a Japón. En varios frentes, especialmente la calidad de la educación superior y la investigación científica, la mayoría de los estadounidenses todavía cree que su país es líder en el mundo; a la vez, la mayoría dice que Estados Unidos puede permanecer además como un líder en la fabricación de productos. No obstante, la encuesta revela una profunda incertidumbre acerca del impacto de la economía en las perspectivas económicas para las generaciones más jóvenes. Y es revelador como solamente algunos de los encuestados esperan que su situación económica pueda mejorar durante el nuevo año; la mayoría son escépticos; la confianza en el sistema político y el optimismo acerca de la economía son escasos.
Y es que mientras que la Oficina del Censo anunciaba el 21 de diciembre que la población del país ya es de cerca de 309 millones de personas, en relación con poco más de 281 millones de hace una década (es decir, una tasa de crecimiento durante el último decenio del 9,7%, la más baja desde la gran depresión), el informe denominado “Pobreza: 2008 y 2009”, dado a conocer por la misma oficina en septiembre último, resalta los resultados de la Encuesta de la Comunidad Estadounidense (ACS) de 2009 y presenta las estimaciones de la pobreza basadas en datos de la ACS de 2008 y la ACS de 2009. En la ACS de 2009, el 14,3% de la población estadounidense tuvo ingresos por debajo de sus umbrales de pobreza respectivos; es decir, el número de personas en la pobreza aumentó de 39.8 a 42,9 millones.
Aunque existe una discrepancia entre el dato de 42.9 millones de pobres que se informa existen a partir de los datos de la ACS, y 43,6 millones que el 16 de septiembre anunciaba la Oficina del Censo en su informe Income, Poverty, and Health Insurance Coverage in the United States: 2009, lo cierto es que es este el tercer aumento anual consecutivo; a la vez, la Oficina del Censo confirma que 31 estados (del total de 50) tuvieron aumentos en el número y el porcentaje de personas en la pobreza entre 2008 y 2009; lo que es más, ningún estado tuvo una disminución estadísticamente significativa en el número en la pobreza o en la tasa de pobreza. Mientras tanto, el número de personas sin cobertura de seguro de salud pasó de 46,3 millones en 2008 a 50,7 millones en 2009. Por algo se multiplican las discrepancias entre Obama y sus bases de apoyo, en la medida en que la pobreza crece frente a una política gubernamental que se mantiene, como en épocas de Bush, en apoyo al gran mercado.
4 de enero de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de enero de 2011)
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domingo, 2 de enero de 2011
El Drama de la Pobreza en el País Más Rico de la Tierra
Jesús Hernández Garibay
Que están cambiando las cosas en el mundo, lo dejan ver los nuevos acontecimientos que se suceden aquí o allá, para bien o para mal. Es el caso de las circunstancias nacionales que vive Estados Unidos (EUA), un lugar que siempre fue considerado país rico, y que por su poderío económico podía garantizar a sus habitantes un nivel de vida excepcional y diferente al del resto del mundo.
Tan es así, que cuando en una reunión de sobremesa los miembros de alguna familia latinoamericana comentan acerca de la pobreza en esa nación, opinan que la de aquel país no se compara con la nuestra. Y hay quien se atreve a afirmar que allá en todo caso cualquier familia puede contar con un modesto automóvil y una vivienda, así sea pequeña. Pero si bien hace varias décadas pudo haber estado justificada, dicha creencia desde hace años es cada vez menos cierta, pues la pobreza en esa nación se mantiene sin solución, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por abatirla.
No obstante un breve aumento en los niveles de bienestar en 1973 y luego en 1999, lo cierto es que el ingreso familiar medio en EUA ha declinado en el último medio siglo, de manera fundamental por dos razones:
1) el índice inflacionario que, aunque no comparable con los que nuestros países sufrieron hace un tiempo, sí ha sido constante y ha mermado lentamente los ingresos reales de los hogares;
2) el endeudamiento creciente de las familias, que les obliga a buscar en forma intensiva mayores ingresos y créditos, pero a la vez les lleva a límites en el poder de compra y a menores posibilidades de desarrollo familiar cada día.
Las cifras de la pobreza
Si se toman en cuenta tendencias de largo plazo, se puede advertir que los índices del abatimiento de la pobreza de las últimas décadas son intrascendentes para un país que suele ostentarse como un “modelo” de civilización y paladín de la democracia, aun cuando recibe una enorme proporción del sangrado permanente de recursos de nuestros pueblos.
Una muestra de datos oficiales del U.S.Census Bureau desde 1959, deja ver el comportamiento errático que han tenido los datos sobre la pobreza en ese país, del peor momento de la posguerra en plena recesión de 1960 (poco más de 40 millones de habitantes abajo del nivel de pobreza) hasta su mejor momento en 1973, los “años dorados”, donde disminuye a 23 millones.
Sin embargo, a partir de entonces las cifras no son para alegrar a nadie: 35 millones hacia 1983, cerca de 40 millones en 1993, más de 32 millones en 1999, casi 36 millones en 2003 y 37 millones en 2004. Desde luego, con un impacto mayor en los grupos negro e hispano donde mucha gente ve alejarse de manera más irremediable el llamado Sueño Americano, mientras una realidad de mayor endeudamiento familiar o desahucio se le impone.
La crisis afecta a todos
Como se recuerda, en 2005 azotó a EUA uno de los más mortales huracanes de su historia. El Katrina se formó el 23 de agosto y se disipó el 31, luego de devastar la costa norte-centro del golfo de México, de manera particular la ciudad de Nueva Orleáns, en Luisiana, donde según algunos medios dejó más de 10 mil muertos. En el fondo, lo que el Katrina reveló fue la situación de pobreza que muchas familias padecen en ese, “el país más rico de la tierra”, pues de los 500 mil habitantes de la ciudad de Nueva Orleáns muchos de los 100 mil que se mantuvieron ahí no pudieron huir por falta de recursos, pues no contaban con un auto y no había transportes públicos.
Más recientemente, recordemos, en octubre de 2008 la economía de Estados Unidos sufrió un severo tsunami financiero, cuyo impacto en los sectores medios ha sido desastroso, pues comienzan estos también a sufrir en carne propia el rigor de una inmisericorde realidad. El caso de la vivienda es siniestro: familias viviendo hace unos años todavía en edificaciones residenciales hipotecadas trataron de salir adelante con tarjetas de crédito luego impagables, causando lo inimaginable: que de bonitas casas con jardín tuvieran que vivir ahora en coches, tiendas de campaña, desvanes en casas familiares o moteles baratos de las carreteras.
Campamentos sin servicios de ningún tipo para gente sin hogar albergan ya a cientos y cientos de personas y crecen a un ritmo de decenas de nuevos residentes diarios; los habitantes de estas llamadas Tent Cities (Ciudades de Carpas), no son sólo vagabundos alcohólicos, sino también numerosas familias clasemedieras con niños que han perdido sus trabajos y sus casas por no poder afrontar los pagos de las hipotecas.
En medio de la crisis, la alimentación ha sido también un tema sensible. Ante el alza imparable de los precios de los alimentos, la realidad impone su cruda realidad. Los Bancos de Alimentos son organizaciones no lucrativas cuyo objetivo es recuperar excedentes alimenticios y redistribuirlos entre las personas necesitadas. Actualmente hay más de mil bancos en todo el mundo, incluyendo México, mientras que en Estados Unidos el año pasado más de 25 millones de personas pobres tuvieron que acudir a los mismos para garantizar su supervivencia diaria.
No obstante, ahora esos bancos de alimentos no solamente benefician a comunidades desahuciadas, sino a la vez a miembros de aquellas “clases medias”. El pasado 20 de febrero una nota periodística destacaba el caso de una pareja de ejecutivos empresariales con un buen sueldo estable, un matrimonio que se acercaba cada noche a uno de estos bancos para garantizar su alimento diario, mientras sus recursos financieros eran invertidos en cubrir sus impagables deudas.
El mundo del trabajo
El diagnóstico del propio presidente Barack Obama, días antes en su toma de posesión el 16 de enero de este año, era bastante crudo: en los últimos meses de 2008 se evaporaron en ese país casi dos millones de empleos y tan sólo durante ese año se perdieron más puestos de trabajo que durante todos los años desde la Segunda Guerra Mundial; en ese mismo año 2,8 millones de estadounidenses que deseaban y necesitaban un trabajo de jornada completa tuvieron que aceptar uno de tiempo parcial, mientras las manufacturas llegaron a su punto más bajo en 28 años; muchos negocios ya no pudieron pedir más préstamos ni alcanzar a manejar una nómina, en tanto que cientos de miles de familias no podían ya pagar sus deudas ni su hipoteca y muchos trabajadores veían que los ahorros de su vida se esfumaban.
Como efecto de los cambios en el mundo del trabajo, en Estados Unidos también aumenta el desempleo y las distinciones en la esfera laboral. El “trabajo simbólico” (uso de computadoras) es más requerido y la técnica redefine las habilidades de los trabajadores y la organización del trabajo. Los puestos de trabajo de alto perfil aumentan, aunque no en la proporción necesaria, mientras los de bajo perfil son más difíciles de encontrar, hecho que contribuye a la desigualdad en el mercado laboral; la brecha entre los altos y los bajos salarios crece substancialmente y la diferencia es mayor que nunca.
La negociación colectiva logra moderar esa brecha, pues los trabajadores sindicalizados ganan casi un tercio más que los no sindicalizados y tienen mayores beneficios de salud y pensión, lo que para las minorías ha sido importantísimo. Pero el drama es que la tasa de sindicalización disminuye, pues hace 50 años era del 35 por ciento de la población ocupada, pero hace 10 años solamente incluía alrededor del 20 por ciento y hoy ya es menor al 13 por ciento, tal vez rondando el 10 por ciento.
En cuanto al desempleo, un “mal necesario” e irresoluble del sistema, muestra graves diferencias en grupos sociales diversos, al afectar mayormente a las mujeres y los jóvenes de raza no blanca, además con una tercera parte de la fuerza laboral gozando sólo del empleo “contingente”, que incluye puestos temporales o por contrato limitado. A la vez, la brecha salarial entre distintos grupos sociales continúa, pues las mujeres y las minorías ganan menos (35 a 45 por ciento menos) que sus pares masculinos blancos.
Miseria en la superpotencia mundial
A propósito del drama vivido en Nueva Orleáns con el huracán Katrina y la lenta respuesta del gobierno a dicha emergencia, con posterioridad al hecho fue creada en el 2006 la llamada “Comisión de la Verdad”, integrada por representantes de una amplia diversidad de organizaciones sociales, sindicales, civiles, de sectores eclesiásticos, de juristas y defensores de derechos humanos de ese país y otros delegados pertenecientes a instituciones, redes y organizaciones de alto perfil representativo en el mundo y el hemisferio (comisión fundada por The Poor People's Economic Human Rights Campaign).
Luego de recibir documentación y escuchar decenas de testimonios emblemáticos denunciados por mujeres y hombres pobres, blancos y negros, latinos y asiáticos, jóvenes y ancianos, veteranos de Irak y madres que perdieron a sus hijos en esa guerra, personas sin vivienda, víctimas del huracán Katrina, desempleados, migrantes, ciudadanos sin acceso a la salud, entre otros sectores, dicha Comisión concluía que la pregunta: “¿Hay gente viviendo en la miseria en la superpotencia mundial, panacea del bienestar y del consumo…, que hoy lidera un discurso… de sanciones a otras naciones por sus presuntos desapegos a la democracia y a los derechos humanos?”, no tiene más respuesta, sino: “los derechos humanos, económicos, sociales y culturales sí se violan en los Estados Unidos de Norteamérica…”
Se entiende entonces que la elección de un nuevo presidente en el 2008 en Estados Unidos haya intentado plantear una nueva circunstancia como se deduce, trascendente no sólo para esa nación sino a la vez para el resto del mundo. Con la toma de posesión de Obama como presidente por el periodo 2009-2012, tiene lugar un nuevo escenario en la Unión Americana. Su presidencia era previsible antes de las elecciones del 4 de noviembre dada una compleja confluencia de factores entre los que destacaba la impopular presidencia del anterior mandatario, tanto como el cansancio de la gente frente a las desastrosas condiciones de su economía, además del crecimiento en esa misma gente de una percepción de lo social en ese su convulso mundo.
2 de enero de 2011.
(Publicado: Revista Pueblo Unido Nº 1, México, febrero-abril de 2010)
El Otoño del Imperio
Que están cambiando las cosas en el mundo, lo dejan ver los nuevos acontecimientos que se suceden aquí o allá, para bien o para mal. Es el caso de las circunstancias nacionales que vive Estados Unidos (EUA), un lugar que siempre fue considerado país rico, y que por su poderío económico podía garantizar a sus habitantes un nivel de vida excepcional y diferente al del resto del mundo.
Tan es así, que cuando en una reunión de sobremesa los miembros de alguna familia latinoamericana comentan acerca de la pobreza en esa nación, opinan que la de aquel país no se compara con la nuestra. Y hay quien se atreve a afirmar que allá en todo caso cualquier familia puede contar con un modesto automóvil y una vivienda, así sea pequeña. Pero si bien hace varias décadas pudo haber estado justificada, dicha creencia desde hace años es cada vez menos cierta, pues la pobreza en esa nación se mantiene sin solución, a pesar de los esfuerzos gubernamentales por abatirla.
No obstante un breve aumento en los niveles de bienestar en 1973 y luego en 1999, lo cierto es que el ingreso familiar medio en EUA ha declinado en el último medio siglo, de manera fundamental por dos razones:
1) el índice inflacionario que, aunque no comparable con los que nuestros países sufrieron hace un tiempo, sí ha sido constante y ha mermado lentamente los ingresos reales de los hogares;
2) el endeudamiento creciente de las familias, que les obliga a buscar en forma intensiva mayores ingresos y créditos, pero a la vez les lleva a límites en el poder de compra y a menores posibilidades de desarrollo familiar cada día.
Las cifras de la pobreza
Si se toman en cuenta tendencias de largo plazo, se puede advertir que los índices del abatimiento de la pobreza de las últimas décadas son intrascendentes para un país que suele ostentarse como un “modelo” de civilización y paladín de la democracia, aun cuando recibe una enorme proporción del sangrado permanente de recursos de nuestros pueblos.
Una muestra de datos oficiales del U.S.Census Bureau desde 1959, deja ver el comportamiento errático que han tenido los datos sobre la pobreza en ese país, del peor momento de la posguerra en plena recesión de 1960 (poco más de 40 millones de habitantes abajo del nivel de pobreza) hasta su mejor momento en 1973, los “años dorados”, donde disminuye a 23 millones.
Sin embargo, a partir de entonces las cifras no son para alegrar a nadie: 35 millones hacia 1983, cerca de 40 millones en 1993, más de 32 millones en 1999, casi 36 millones en 2003 y 37 millones en 2004. Desde luego, con un impacto mayor en los grupos negro e hispano donde mucha gente ve alejarse de manera más irremediable el llamado Sueño Americano, mientras una realidad de mayor endeudamiento familiar o desahucio se le impone.
La crisis afecta a todos
Como se recuerda, en 2005 azotó a EUA uno de los más mortales huracanes de su historia. El Katrina se formó el 23 de agosto y se disipó el 31, luego de devastar la costa norte-centro del golfo de México, de manera particular la ciudad de Nueva Orleáns, en Luisiana, donde según algunos medios dejó más de 10 mil muertos. En el fondo, lo que el Katrina reveló fue la situación de pobreza que muchas familias padecen en ese, “el país más rico de la tierra”, pues de los 500 mil habitantes de la ciudad de Nueva Orleáns muchos de los 100 mil que se mantuvieron ahí no pudieron huir por falta de recursos, pues no contaban con un auto y no había transportes públicos.
Más recientemente, recordemos, en octubre de 2008 la economía de Estados Unidos sufrió un severo tsunami financiero, cuyo impacto en los sectores medios ha sido desastroso, pues comienzan estos también a sufrir en carne propia el rigor de una inmisericorde realidad. El caso de la vivienda es siniestro: familias viviendo hace unos años todavía en edificaciones residenciales hipotecadas trataron de salir adelante con tarjetas de crédito luego impagables, causando lo inimaginable: que de bonitas casas con jardín tuvieran que vivir ahora en coches, tiendas de campaña, desvanes en casas familiares o moteles baratos de las carreteras.
Campamentos sin servicios de ningún tipo para gente sin hogar albergan ya a cientos y cientos de personas y crecen a un ritmo de decenas de nuevos residentes diarios; los habitantes de estas llamadas Tent Cities (Ciudades de Carpas), no son sólo vagabundos alcohólicos, sino también numerosas familias clasemedieras con niños que han perdido sus trabajos y sus casas por no poder afrontar los pagos de las hipotecas.
En medio de la crisis, la alimentación ha sido también un tema sensible. Ante el alza imparable de los precios de los alimentos, la realidad impone su cruda realidad. Los Bancos de Alimentos son organizaciones no lucrativas cuyo objetivo es recuperar excedentes alimenticios y redistribuirlos entre las personas necesitadas. Actualmente hay más de mil bancos en todo el mundo, incluyendo México, mientras que en Estados Unidos el año pasado más de 25 millones de personas pobres tuvieron que acudir a los mismos para garantizar su supervivencia diaria.
No obstante, ahora esos bancos de alimentos no solamente benefician a comunidades desahuciadas, sino a la vez a miembros de aquellas “clases medias”. El pasado 20 de febrero una nota periodística destacaba el caso de una pareja de ejecutivos empresariales con un buen sueldo estable, un matrimonio que se acercaba cada noche a uno de estos bancos para garantizar su alimento diario, mientras sus recursos financieros eran invertidos en cubrir sus impagables deudas.
El mundo del trabajo
El diagnóstico del propio presidente Barack Obama, días antes en su toma de posesión el 16 de enero de este año, era bastante crudo: en los últimos meses de 2008 se evaporaron en ese país casi dos millones de empleos y tan sólo durante ese año se perdieron más puestos de trabajo que durante todos los años desde la Segunda Guerra Mundial; en ese mismo año 2,8 millones de estadounidenses que deseaban y necesitaban un trabajo de jornada completa tuvieron que aceptar uno de tiempo parcial, mientras las manufacturas llegaron a su punto más bajo en 28 años; muchos negocios ya no pudieron pedir más préstamos ni alcanzar a manejar una nómina, en tanto que cientos de miles de familias no podían ya pagar sus deudas ni su hipoteca y muchos trabajadores veían que los ahorros de su vida se esfumaban.
Como efecto de los cambios en el mundo del trabajo, en Estados Unidos también aumenta el desempleo y las distinciones en la esfera laboral. El “trabajo simbólico” (uso de computadoras) es más requerido y la técnica redefine las habilidades de los trabajadores y la organización del trabajo. Los puestos de trabajo de alto perfil aumentan, aunque no en la proporción necesaria, mientras los de bajo perfil son más difíciles de encontrar, hecho que contribuye a la desigualdad en el mercado laboral; la brecha entre los altos y los bajos salarios crece substancialmente y la diferencia es mayor que nunca.
La negociación colectiva logra moderar esa brecha, pues los trabajadores sindicalizados ganan casi un tercio más que los no sindicalizados y tienen mayores beneficios de salud y pensión, lo que para las minorías ha sido importantísimo. Pero el drama es que la tasa de sindicalización disminuye, pues hace 50 años era del 35 por ciento de la población ocupada, pero hace 10 años solamente incluía alrededor del 20 por ciento y hoy ya es menor al 13 por ciento, tal vez rondando el 10 por ciento.
En cuanto al desempleo, un “mal necesario” e irresoluble del sistema, muestra graves diferencias en grupos sociales diversos, al afectar mayormente a las mujeres y los jóvenes de raza no blanca, además con una tercera parte de la fuerza laboral gozando sólo del empleo “contingente”, que incluye puestos temporales o por contrato limitado. A la vez, la brecha salarial entre distintos grupos sociales continúa, pues las mujeres y las minorías ganan menos (35 a 45 por ciento menos) que sus pares masculinos blancos.
Miseria en la superpotencia mundial
A propósito del drama vivido en Nueva Orleáns con el huracán Katrina y la lenta respuesta del gobierno a dicha emergencia, con posterioridad al hecho fue creada en el 2006 la llamada “Comisión de la Verdad”, integrada por representantes de una amplia diversidad de organizaciones sociales, sindicales, civiles, de sectores eclesiásticos, de juristas y defensores de derechos humanos de ese país y otros delegados pertenecientes a instituciones, redes y organizaciones de alto perfil representativo en el mundo y el hemisferio (comisión fundada por The Poor People's Economic Human Rights Campaign).
Luego de recibir documentación y escuchar decenas de testimonios emblemáticos denunciados por mujeres y hombres pobres, blancos y negros, latinos y asiáticos, jóvenes y ancianos, veteranos de Irak y madres que perdieron a sus hijos en esa guerra, personas sin vivienda, víctimas del huracán Katrina, desempleados, migrantes, ciudadanos sin acceso a la salud, entre otros sectores, dicha Comisión concluía que la pregunta: “¿Hay gente viviendo en la miseria en la superpotencia mundial, panacea del bienestar y del consumo…, que hoy lidera un discurso… de sanciones a otras naciones por sus presuntos desapegos a la democracia y a los derechos humanos?”, no tiene más respuesta, sino: “los derechos humanos, económicos, sociales y culturales sí se violan en los Estados Unidos de Norteamérica…”
Se entiende entonces que la elección de un nuevo presidente en el 2008 en Estados Unidos haya intentado plantear una nueva circunstancia como se deduce, trascendente no sólo para esa nación sino a la vez para el resto del mundo. Con la toma de posesión de Obama como presidente por el periodo 2009-2012, tiene lugar un nuevo escenario en la Unión Americana. Su presidencia era previsible antes de las elecciones del 4 de noviembre dada una compleja confluencia de factores entre los que destacaba la impopular presidencia del anterior mandatario, tanto como el cansancio de la gente frente a las desastrosas condiciones de su economía, además del crecimiento en esa misma gente de una percepción de lo social en ese su convulso mundo.
2 de enero de 2011.
(Publicado: Revista Pueblo Unido Nº 1, México, febrero-abril de 2010)
El Otoño del Imperio
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viernes, 29 de octubre de 2010
Wikileaks: Un Nuevo Escándalo para Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
La masiva filtración de documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak a través del portal de Internet Wikileaks, constituye un nuevo golpe a la maquinaria militar de Estados Unidos y un escándalo más de los varios que ha sufrido en los últimos años dicho país. Los cerca de 400 mil testimonios sobre el comportamiento de las fuerzas castrenses en aquella invadida nación, revela un nuevo dramático dato: la muerte desde el 2003, de más de 100 mil iraquíes, de los que unos 70 mil fueron civiles, además de “numerosos casos de tortura, humillación y homicidios contra civiles”. Wiki¬leaks, una polémica base de datos que opera en la red y que en julio pasado publicó también 92 mil informes secretos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre Afganistán, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los beligerantes halcones militares.
Hasta ahora, ni el gobierno de EUA ni las fuerzas aliadas habían facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto. Sin embargo, los documentos del Pentágono que desclasifica Wikileaks, dan cuenta de las denuncias de torturas, abusos, e incluso de posible asesinato, de cientos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes, además de las narraciones de jornadas sangrientas y la revelación de situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Los documentos que da a conocer el sitio http://wikileaks.org/, provienen de los informes de campo redactados por soldados estadounidenses entre 2004 y 2009; un dossier hasta ahora escondido o vilipendiado por el Pentágono.
El portal ciudadano Wikileaks lleva desde diciembre de 2006 comprometiendo la credibilidad de gobiernos, empresas y organizaciones religiosas y cuestionando la manera de hacer periodismo en la actualidad. El portal, fundado por el australiano Julian Assange, se describe como una “organización periodística sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es sacar a la luz aquellas noticias e informaciones importantes”, preservando en todo momento el anonimato de sus fuentes. En la actualidad, cuenta con más de un millón de informes y no posee ningún tipo de publicidad ni recibe ayudas de ningún estado; subsiste gracias a donaciones. El verdadero poder de Wikileaks reside en la confianza de los lectores (y medios de comunicación), en la autenticidad de lo que leen, recopilados con base en “técnicas de investigación del periodismo tradicional” y los métodos más modernos.
Tras los intentos de cierre de la web por parte de algunos gobiernos, Wikileaks ha tenido que ubicar sus servidores en distintas localizaciones como Suecia o Finlandia, evitando así utilizar un centro de datos único. A la vez, su fundador Julian Assange, quien afirma que los documentos muestran la verdad sobre la guerra de Irak y que se publican en espera de “corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, ha denunciado “las presiones” de EUA sobre su organización. Assange ha comenzado a ser hostigado, mientras que una de sus fuentes, el analista de inteligencia Bradley Manning, un soldado de sólo 23 años de edad, se encuentra ahora prisionero, acusado de filtrar algunos de esos documentos clasificados a los medios de comunicación, con una pena máxima de 52 años. Como quiera que sea, tarde pero seguro, la verdad se difunde cada día más.
29 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio
La masiva filtración de documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak a través del portal de Internet Wikileaks, constituye un nuevo golpe a la maquinaria militar de Estados Unidos y un escándalo más de los varios que ha sufrido en los últimos años dicho país. Los cerca de 400 mil testimonios sobre el comportamiento de las fuerzas castrenses en aquella invadida nación, revela un nuevo dramático dato: la muerte desde el 2003, de más de 100 mil iraquíes, de los que unos 70 mil fueron civiles, además de “numerosos casos de tortura, humillación y homicidios contra civiles”. Wiki¬leaks, una polémica base de datos que opera en la red y que en julio pasado publicó también 92 mil informes secretos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre Afganistán, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los beligerantes halcones militares.
Hasta ahora, ni el gobierno de EUA ni las fuerzas aliadas habían facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto. Sin embargo, los documentos del Pentágono que desclasifica Wikileaks, dan cuenta de las denuncias de torturas, abusos, e incluso de posible asesinato, de cientos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes, además de las narraciones de jornadas sangrientas y la revelación de situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Los documentos que da a conocer el sitio http://wikileaks.org/, provienen de los informes de campo redactados por soldados estadounidenses entre 2004 y 2009; un dossier hasta ahora escondido o vilipendiado por el Pentágono.
El portal ciudadano Wikileaks lleva desde diciembre de 2006 comprometiendo la credibilidad de gobiernos, empresas y organizaciones religiosas y cuestionando la manera de hacer periodismo en la actualidad. El portal, fundado por el australiano Julian Assange, se describe como una “organización periodística sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es sacar a la luz aquellas noticias e informaciones importantes”, preservando en todo momento el anonimato de sus fuentes. En la actualidad, cuenta con más de un millón de informes y no posee ningún tipo de publicidad ni recibe ayudas de ningún estado; subsiste gracias a donaciones. El verdadero poder de Wikileaks reside en la confianza de los lectores (y medios de comunicación), en la autenticidad de lo que leen, recopilados con base en “técnicas de investigación del periodismo tradicional” y los métodos más modernos.
Tras los intentos de cierre de la web por parte de algunos gobiernos, Wikileaks ha tenido que ubicar sus servidores en distintas localizaciones como Suecia o Finlandia, evitando así utilizar un centro de datos único. A la vez, su fundador Julian Assange, quien afirma que los documentos muestran la verdad sobre la guerra de Irak y que se publican en espera de “corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, ha denunciado “las presiones” de EUA sobre su organización. Assange ha comenzado a ser hostigado, mientras que una de sus fuentes, el analista de inteligencia Bradley Manning, un soldado de sólo 23 años de edad, se encuentra ahora prisionero, acusado de filtrar algunos de esos documentos clasificados a los medios de comunicación, con una pena máxima de 52 años. Como quiera que sea, tarde pero seguro, la verdad se difunde cada día más.
29 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio
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miércoles, 15 de septiembre de 2010
Las Sanciones a Irán
Jesús Hernández Garibay
El jueves 9 de septiembre último se cumplieron los 90 días de la adopción de la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual estableció desde el pasado mes de junio una cuarta ronda de sanciones a Teherán por su determinación a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. El proyecto de sanciones, elaborado por Estados Unidos y sus principales aliados en la pretendida búsqueda de que Irán no alcance a desarrollar armas nucleares (una dura acusación que se le hace, por causa de la determinación de su gobierno de abrir varias centrales nucleares), establece ahora el ampliar el embargo al suministro de armas a Irán, congelar las cuentas de otras decenas de firmas iraníes y la posibilidad de la inspección de barcos iraníes en busca de material radioactivo o implementos relacionados. A partir de ahora, cualquier escaramuza podría derivar en un conflicto bélico.
En contribución al clima beligerante, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la misma ONU había informado el lunes 6 que Irán ha producido hasta hoy unos 2 mil 800 kilos de uranio poco enriquecido ―mil kilos más que en noviembre anterior―, una cantidad que algunos expertos consideran suficiente para “construir entre dos y tres bombas nucleares”. En su más reciente informe técnico sobre Irán, dicha agencia nuclear señala que el país islámico está avanzando en sus labores atómicas y “desafía las severas sanciones impuestas en su contra”. Además, la OIEA expresa “su preocupación por las objeciones de Teherán al ingreso de algunos inspectores”. El documento llama a Irán, que niega las acusaciones de estar buscando fabricar bombas atómicas, a garantizar que la agencia de la ONU tenga acceso a instalaciones, equipos y personas importantes “sin más demora”, a fin de ayudar en su investigación.
El cuarto paquete de sanciones contra Irán fue aprobado por 12 votos a favor (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China, México, Nigeria, Gabón, Bosnia y Herzegovina, Austria, Japón y Uganda), dos en contra (Brasil y Turquía) y una abstención (Líbano). Como se recuerda, en un loable esfuerzo diplomático Brasil y Turquía habían alcanzado en mayo con Teheran un compromiso para el enriquecimiento de su uranio en territorio turco y así asegurarse de que no dispusiera de combustible para actividades nucleares no civiles; hecho que EUA, de acuerdo con sus intenciones, no reconoció como válido y suficiente. Ahora, a partir de estas fechas, comienzan a aplicarse las nuevas sanciones, que incluyen una “lista negra” de 40 entidades presuntamente vinculadas al proyecto nuclear iraní y el veto a la venta de armamento pesado al país persa, incluidos vehículos de combate.
Lo que puede advertirse de toda esa parafernalia encabezada por Estados Unidos e Israel, es que más que buscar que las sanciones decretadas por el Consejo de Seguridad sean eficaces en impedir que Irán mantenga sus intenciones de avanzar en el desarrollo de una industria nuclear, lo que pretende esencialmente son dos cosas: internamente, posibilitar una mayor presión social en contra del gobierno de Mahmoud Ahmanidejad (al cual ya en el pasado y de manera infructuosa se le ha intentado socavar); en el plano internacional, preparar las condiciones para que una eventual invasión a Irán (en caso de fallar en lograr cambios internos significativos), sea acompañada de un apoyo mundial suficiente a los planes del ejército norteamericano, siempre presto en cumplir con los propósitos de mover de nuevo la maquinaria de la guerra, que tanta satisfacción deja a la industria militar.
15 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 19 de septiembre de 2010)
El Otoño del Imperio
El jueves 9 de septiembre último se cumplieron los 90 días de la adopción de la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual estableció desde el pasado mes de junio una cuarta ronda de sanciones a Teherán por su determinación a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. El proyecto de sanciones, elaborado por Estados Unidos y sus principales aliados en la pretendida búsqueda de que Irán no alcance a desarrollar armas nucleares (una dura acusación que se le hace, por causa de la determinación de su gobierno de abrir varias centrales nucleares), establece ahora el ampliar el embargo al suministro de armas a Irán, congelar las cuentas de otras decenas de firmas iraníes y la posibilidad de la inspección de barcos iraníes en busca de material radioactivo o implementos relacionados. A partir de ahora, cualquier escaramuza podría derivar en un conflicto bélico.
En contribución al clima beligerante, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la misma ONU había informado el lunes 6 que Irán ha producido hasta hoy unos 2 mil 800 kilos de uranio poco enriquecido ―mil kilos más que en noviembre anterior―, una cantidad que algunos expertos consideran suficiente para “construir entre dos y tres bombas nucleares”. En su más reciente informe técnico sobre Irán, dicha agencia nuclear señala que el país islámico está avanzando en sus labores atómicas y “desafía las severas sanciones impuestas en su contra”. Además, la OIEA expresa “su preocupación por las objeciones de Teherán al ingreso de algunos inspectores”. El documento llama a Irán, que niega las acusaciones de estar buscando fabricar bombas atómicas, a garantizar que la agencia de la ONU tenga acceso a instalaciones, equipos y personas importantes “sin más demora”, a fin de ayudar en su investigación.
El cuarto paquete de sanciones contra Irán fue aprobado por 12 votos a favor (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China, México, Nigeria, Gabón, Bosnia y Herzegovina, Austria, Japón y Uganda), dos en contra (Brasil y Turquía) y una abstención (Líbano). Como se recuerda, en un loable esfuerzo diplomático Brasil y Turquía habían alcanzado en mayo con Teheran un compromiso para el enriquecimiento de su uranio en territorio turco y así asegurarse de que no dispusiera de combustible para actividades nucleares no civiles; hecho que EUA, de acuerdo con sus intenciones, no reconoció como válido y suficiente. Ahora, a partir de estas fechas, comienzan a aplicarse las nuevas sanciones, que incluyen una “lista negra” de 40 entidades presuntamente vinculadas al proyecto nuclear iraní y el veto a la venta de armamento pesado al país persa, incluidos vehículos de combate.
Lo que puede advertirse de toda esa parafernalia encabezada por Estados Unidos e Israel, es que más que buscar que las sanciones decretadas por el Consejo de Seguridad sean eficaces en impedir que Irán mantenga sus intenciones de avanzar en el desarrollo de una industria nuclear, lo que pretende esencialmente son dos cosas: internamente, posibilitar una mayor presión social en contra del gobierno de Mahmoud Ahmanidejad (al cual ya en el pasado y de manera infructuosa se le ha intentado socavar); en el plano internacional, preparar las condiciones para que una eventual invasión a Irán (en caso de fallar en lograr cambios internos significativos), sea acompañada de un apoyo mundial suficiente a los planes del ejército norteamericano, siempre presto en cumplir con los propósitos de mover de nuevo la maquinaria de la guerra, que tanta satisfacción deja a la industria militar.
15 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 19 de septiembre de 2010)
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domingo, 15 de agosto de 2010
La Salida de Irak y el Peligro de una Nueva Guerra en Irán
Jesús Hernández Garibay
Luego de casi tres años en que por primera ocasión Barack Obama se comprometiera a terminar con la guerra de Irak, por fin este 2 de agosto el ahora presidente anunció iniciar el cumplimiento de su promesa de terminar las operaciones de combate de Estados Unidos en ese país, a finales de agosto, pese al peligroso estancamiento político en Bagdad y al reciente aumento de la violencia. “Poco después de asumir el cargo, anuncié nuestra nueva estrategia para Irak y para una transición a una responsabilidad completamente iraquí”, dijo Obama. “Y dejé claro que para el 31 de agosto del 2010, las misiones de combate de Estados Unidos en Irak terminarían. Y eso es exactamente lo que estamos haciendo, como se prometió, a tiempo”, agregó el mandatario. No obstante la importancia de tal medida, se advierten signos de lo que podrían ser los prolegómenos de una nueva guerra.
Ya desde octubre de 2007, Obama advertía: “Lo primero que tenemos que hacer es terminar la Guerra… No hay ninguna solución militar para Irak y nunca la hubo…” El entonces precandidato planteaba que retiraría entonces “una o dos brigadas por mes”, comprometiéndose a sacar a todas las tropas de combate de Irak en el transcurso de 16 meses. “Las únicas tropas que mantendré en Irak llevarán a cabo misiones limitadas a proteger a nuestros diplomáticos y a desempeñar ataques enfocados en Al Qaeda…”, agregaba. En marzo de 2008 volvía a plantear que, de ser elegido presidente, retiraría las fuerzas estadounidenses de ese país en 16 meses, aunque a partir de los 60 primeros días de asumir la presidencia. Así, la situación objetiva cambió las intenciones de iniciar antes el curso de la salida de las tropas, tanto como las razones a la permanencia de las tropas restantes.
En efecto, a partir de septiembre los 50 mil soldados estadounidenses que quedan en el país pasarán a desempeñar un papel eminentemente de entrenamiento para las tropas iraquíes, a fin de que el gobierno mantenga a raya a los grupos extremistas que aún existen y mantener la paz entre las facciones rivales de chiítas, sunnitas y kurdos. Así mismo, de acuerdo con un informe (McClatchy Newspapers), la transición dará paso a un incremento en el trabajo de los “contratistas” financiados por EUA y que serán, a partir de ahora, quienes asumirán el papel que desempeñan las tropas de combate; en estas condiciones, a pesar de que con ello la industria armamentista, el verdadero “poder detrás del trono”, gana mediante tales contratos, con el tiempo requerirá de nuevas aventuras bélicas parecidas a la que durante siete años llevó a cabo en Irak y a la que ahora se realiza en Afganistán.
Al respecto, informes persistentes dejan ver que las fuerzas estadounidenses parecieran estarse preparando para una eventual colisión con Irán, al concentrarse alrededor del Golfo Pérsico y el Cáucaso, así como en Yemen y Azerbaiyán, con tropas israelíes junto a las que ha estado realizando prácticas conjuntas; todo ello de manera muy conveniente para las guerreristas empresas de la industria armamentista. Olvidando por cierto la adicional promesa de Obama hecha también desde el 2007: “Necesitamos un Presidente dispuesto a hablar con todas las naciones, amigas y enemigas. No temo que [Norte]América pierda una batalla de propaganda con un tirano nimio ―tenemos que presentarnos al mundo y ganar estas batallas―. Si adoptamos la actitud de que el Presidente sólo llega para hacerse la foto después de que se haya llegado a un acuerdo, sólo llegaremos a acuerdos con nuestros amigos. Así no vamos a proteger al pueblo americano…”
15 de agosto de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 15 de agosto de 2010)
El Otoño del Imperio
Luego de casi tres años en que por primera ocasión Barack Obama se comprometiera a terminar con la guerra de Irak, por fin este 2 de agosto el ahora presidente anunció iniciar el cumplimiento de su promesa de terminar las operaciones de combate de Estados Unidos en ese país, a finales de agosto, pese al peligroso estancamiento político en Bagdad y al reciente aumento de la violencia. “Poco después de asumir el cargo, anuncié nuestra nueva estrategia para Irak y para una transición a una responsabilidad completamente iraquí”, dijo Obama. “Y dejé claro que para el 31 de agosto del 2010, las misiones de combate de Estados Unidos en Irak terminarían. Y eso es exactamente lo que estamos haciendo, como se prometió, a tiempo”, agregó el mandatario. No obstante la importancia de tal medida, se advierten signos de lo que podrían ser los prolegómenos de una nueva guerra.
Ya desde octubre de 2007, Obama advertía: “Lo primero que tenemos que hacer es terminar la Guerra… No hay ninguna solución militar para Irak y nunca la hubo…” El entonces precandidato planteaba que retiraría entonces “una o dos brigadas por mes”, comprometiéndose a sacar a todas las tropas de combate de Irak en el transcurso de 16 meses. “Las únicas tropas que mantendré en Irak llevarán a cabo misiones limitadas a proteger a nuestros diplomáticos y a desempeñar ataques enfocados en Al Qaeda…”, agregaba. En marzo de 2008 volvía a plantear que, de ser elegido presidente, retiraría las fuerzas estadounidenses de ese país en 16 meses, aunque a partir de los 60 primeros días de asumir la presidencia. Así, la situación objetiva cambió las intenciones de iniciar antes el curso de la salida de las tropas, tanto como las razones a la permanencia de las tropas restantes.
En efecto, a partir de septiembre los 50 mil soldados estadounidenses que quedan en el país pasarán a desempeñar un papel eminentemente de entrenamiento para las tropas iraquíes, a fin de que el gobierno mantenga a raya a los grupos extremistas que aún existen y mantener la paz entre las facciones rivales de chiítas, sunnitas y kurdos. Así mismo, de acuerdo con un informe (McClatchy Newspapers), la transición dará paso a un incremento en el trabajo de los “contratistas” financiados por EUA y que serán, a partir de ahora, quienes asumirán el papel que desempeñan las tropas de combate; en estas condiciones, a pesar de que con ello la industria armamentista, el verdadero “poder detrás del trono”, gana mediante tales contratos, con el tiempo requerirá de nuevas aventuras bélicas parecidas a la que durante siete años llevó a cabo en Irak y a la que ahora se realiza en Afganistán.
Al respecto, informes persistentes dejan ver que las fuerzas estadounidenses parecieran estarse preparando para una eventual colisión con Irán, al concentrarse alrededor del Golfo Pérsico y el Cáucaso, así como en Yemen y Azerbaiyán, con tropas israelíes junto a las que ha estado realizando prácticas conjuntas; todo ello de manera muy conveniente para las guerreristas empresas de la industria armamentista. Olvidando por cierto la adicional promesa de Obama hecha también desde el 2007: “Necesitamos un Presidente dispuesto a hablar con todas las naciones, amigas y enemigas. No temo que [Norte]América pierda una batalla de propaganda con un tirano nimio ―tenemos que presentarnos al mundo y ganar estas batallas―. Si adoptamos la actitud de que el Presidente sólo llega para hacerse la foto después de que se haya llegado a un acuerdo, sólo llegaremos a acuerdos con nuestros amigos. Así no vamos a proteger al pueblo americano…”
15 de agosto de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 15 de agosto de 2010)
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