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miércoles, 2 de marzo de 2011

La Revuelta Libia y el Codiciado Petróleo Africano

Jesús Hernández Garibay

Las revueltas populares en varios países del Medio Oriente mantienen la atención internacional por cambios posibles en una zona donde por décadas había estabilidad nacional en medio de tensiones pasajeras, con excepción claro del ya largo y permanente conflicto de Israel con sus vecinos regionales. Pero aunque la situación aparenta un escenario en el que cual fichas de dominó poco a poco de manera irremediable caerán los gobiernos de varios países implicados, lo cierto es que en cada uno de estos las condiciones locales adquieren particularidades, conformadas por múltiples factores y condiciones nacionales, regionales y mundiales; delimitadas desde luego por sus pueblos, como también por los intereses geopolíticos que se juegan en cada caso.

No es lo mismo Túnez que Bahréin, o Yemen que Jordania; ni tampoco lo es Egipto con el control sobre el Canal de Suez por donde pasa el 8% de la producción mundial de petróleo, que Libia como el cuarto productor africano del invaluable crudo. Y como ya desde la época de James Carter este mandatario había advertido que el petróleo africano es un tema de “seguridad nacional” para Estados Unidos, uno tiene que tomar en cuenta lo que puede estar implicado en la creación de nuevas condiciones políticas en esa región del mundo, para un nuevo siglo donde las naciones sufren por la creciente escasez de fuentes energéticas. Así, para el caso de Libia, el más reciente de “revuelta popular”, no resulta extraño ver hoy un titular periodístico como este: “EU Tras el Petróleo de Libia”.

De hecho, varios titulares más aparecidos en la prensa mundial definen también la situación que se ha creado: “Egipto, Túnez y Libia: Revoluciones Inducidas Por la CIA”, ó “La clave africana: Kadafi y el ‘golpe petrolero’ de la CIA en Libia”, ó “Insurgencia en Libia. Obra maestra de la CIA”, ó “¿Quién es la oposición en Libia? Los Estados Unidos, la CIA y los monarcas implicados”. Y como a diferencia de Túnez o Egipto en donde cientos de miles de ciudadanos se manifestaron de manera espontánea en las principales plazas del país, en Libia desde el inicio de las revueltas se conforma una oposición estructurada que avanza tomando provincias y formando “gobiernos provisionales” en su paso hacia la capital Trípoli, uno se pregunta qué condiciones nuevas se han dado acá para que la situación política en medio de la revuelta sea de esta manera.

Un diario norteamericano lo destaca así: “El mundo aplaude mientras la CIA hunde a Libia en el caos”, mientras otro independiente en España advierte en los últimos días: “Tras Fracasar el Golpe en Libia, Estados Unidos Planea una Invasión”. Un cable de Wikileaks en Túnez, a su vez indica: “La CIA proclama un Tsunami Mediterráneo de Golpes de Estado; Libia, Egipto, Siria, Argelia, Jordania, Italia, todos son blancos; los Estados Unidos y el Reino Unido ansían nuevas marionetas en la región, para jugar en contra de Irán, China, Rusia…” Lo que es cierto es que, sea lo que sea que suceda en cada caso, la conciencia popular en el Medio Oriente habrá cambiado, a partir de hoy y para siempre.

02 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 06 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio

"US imperialism will push them into Libya's war"


Los sospechosos alzamientos de los paises islámicos


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Las Elecciones Intermedias en Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

En una esperada jornada que promete un nuevo giro en el de por sí complejo panorama político de Estados Unidos, el ultraconservadurismo y sus variantes derechistas, racistas, anticomunistas y antimusulmanas, defensoras a ultranza del llamado mercado libre, este 2 de noviembre, en las elecciones intermedias en las que se jugaba la mayoría en el Senado, la Cámara de Representantes y las gubernaturas de la Unión Americana, propinó lo que se califica como un duro descalabro a los sueños de “cambio” del presidente Barack Obama y antecedente importante para atajar sus intenciones de un segundo periodo presidencial. En estos comicios serían renovados 435 escaños de la Cámara y 37 de los 100 del Senado, así como 37 gubernaturas y numerosos congresos locales.

A través del Partido Republicano, dicho movimiento ultraconservador que nace encabezado por quienes se autodenominan el “Partido del Té” (“Tea Party”), propina una categórica derrota al Partido Demócrata en la Cámara baja, con 240 republicanos ganadores (55%), frente a 184 demócratas y aun 11 no decididos hasta las primeras horas del 3 de noviembre (la composición de la Cámara era antes de estos comicios, de 235 demócratas (56%) y 199 republicanos, resultado de la elección de 2008). Con toda fortuna para la agenda política de Obama, en el Senado los demócratas mantienen su ventaja al menos con el mínimo 51% de las curules, mientras que en la carrera por las gubernaturas los republicanos arrancan también a los demócratas la delantera con una ventaja de 2 a 1.

Un indudable revés a las aspiraciones de Obama de cambiar la correlación interna de fuerzas por la vía de propuestas como las reformas de salud y financiera (ahora, con el triunfo republicano, a punto de ser regresadas al congelador), o las reformas sobre el cambio ambiental, la inmigración o la educación entre otras a nivel nacional, además de las intenciones por disminuir la tensión bélica mundial, por parte de un movimiento popular ultraconservador que despierta y reacciona frente a los cambios en el mundo, ante un movimiento popular que había llevado a Obama a la Casa Blanca, pero que ahora paralizado y desconcertado deja de votar en favor de los demócratas, que tampoco resultan atractivos por pertenecer a una rancia “clase política”, maleable y sin proyecto de futuro asequible.

Curioso, la gran ganadora de los comicios resulta ser Sarah Palin, la ex-candidata republicana a la vice-presidencia en las pasadas elecciones, quien en un singular activismo por todo el país respaldó a 43 candidatos para la Cámara, de los que al menos 30 ganaron un escaño, mientras que para el Senado apoyó a 12 candidatos, de los que ganan 7. Esto la deja en condiciones de buscar de nuevo la nominación presidencial republicana para el 2012, una gran oportunidad de llevar adelante su agenda ultramontana como un miembro destacado que es de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), y quien siempre apoyó la invasión a Irak al opinar que EUA enviaba ahí soldados, como “una misión de Dios”.

El presidente Barack Obama de su parte, vilipendiado por la derecha, malentendido por la izquierda y, como alguien decía, “abandonado por el centro”, a quien los electores acusan de no resolver la recesión económica y el desempleo, al menos por ahora acepta, de acuerdo con una entrevista de Peter Baker, que descuidó la “inspiración” una vez que fue electo, al no haberse mantenido “conectado” con la gente que lo colocó en el cargo; algo que esta gente comienza a considerar igual: que no debió abandonarlo tampoco.

3 de noviembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 7 de noviembre de 2010)
El Otoño del Imperio

viernes, 29 de octubre de 2010

Wikileaks: Un Nuevo Escándalo para Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

La masiva filtración de documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak a través del portal de Internet Wikileaks, constituye un nuevo golpe a la maquinaria militar de Estados Unidos y un escándalo más de los varios que ha sufrido en los últimos años dicho país. Los cerca de 400 mil testimonios sobre el comportamiento de las fuerzas castrenses en aquella invadida nación, revela un nuevo dramático dato: la muerte desde el 2003, de más de 100 mil iraquíes, de los que unos 70 mil fueron civiles, además de “numerosos casos de tortura, humillación y homicidios contra civiles”. Wiki¬leaks, una polémica base de datos que opera en la red y que en julio pasado publicó también 92 mil informes secretos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre Afganistán, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los beligerantes halcones militares.

Hasta ahora, ni el gobierno de EUA ni las fuerzas aliadas habían facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto. Sin embargo, los documentos del Pentágono que desclasifica Wikileaks, dan cuenta de las denuncias de torturas, abusos, e incluso de posible asesinato, de cientos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes, además de las narraciones de jornadas sangrientas y la revelación de situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Los documentos que da a conocer el sitio http://wikileaks.org/, provienen de los informes de campo redactados por soldados estadounidenses entre 2004 y 2009; un dossier hasta ahora escondido o vilipendiado por el Pentágono.

El portal ciudadano Wikileaks lleva desde diciembre de 2006 comprometiendo la credibilidad de gobiernos, empresas y organizaciones religiosas y cuestionando la manera de hacer periodismo en la actualidad. El portal, fundado por el australiano Julian Assange, se describe como una “organización periodística sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es sacar a la luz aquellas noticias e informaciones importantes”, preservando en todo momento el anonimato de sus fuentes. En la actualidad, cuenta con más de un millón de informes y no posee ningún tipo de publicidad ni recibe ayudas de ningún estado; subsiste gracias a donaciones. El verdadero poder de Wikileaks reside en la confianza de los lectores (y medios de comunicación), en la autenticidad de lo que leen, recopilados con base en “técnicas de investigación del periodismo tradicional” y los métodos más modernos.

Tras los intentos de cierre de la web por parte de algunos gobiernos, Wikileaks ha tenido que ubicar sus servidores en distintas localizaciones como Suecia o Finlandia, evitando así utilizar un centro de datos único. A la vez, su fundador Julian Assange, quien afirma que los documentos muestran la verdad sobre la guerra de Irak y que se publican en espera de “corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, ha denunciado “las presiones” de EUA sobre su organización. Assange ha comenzado a ser hostigado, mientras que una de sus fuentes, el analista de inteligencia Bradley Manning, un soldado de sólo 23 años de edad, se encuentra ahora prisionero, acusado de filtrar algunos de esos documentos clasificados a los medios de comunicación, con una pena máxima de 52 años. Como quiera que sea, tarde pero seguro, la verdad se difunde cada día más.

29 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio

lunes, 7 de junio de 2010

El Informe Sobre Gasto Militar Mundial 2010

Jesús Hernández Garibay

El 2 de junio último el Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), presentó en Estolcolmo su nuevo informe anual acerca del gasto militar mundial. De acuerdo con el mismo, dicho gasto ascendió a mil 531 millones de dólares en 2009, lo que representa un incremento histórico del 5.9% con relación al año precedente. Al respecto, el encargado del Proyecto de Gasto Militar del SIPRI, Sam Perlo-Freeman, planteaba que muchos países aumentaron su gasto público total en 2009, “como una forma de impulsar la demanda para combatir la recesión…”; a la vez, indicaba que las cifras demuestran que “para las potencias grandes o intermedias como Estados Unidos, China, Rusia, India y Brasil, el gasto militar representa una elección estratégica de largo aliento que desean tomar incluso en tiempos de dificultades económicas...”

Como se sabe, de manera particular Estados Unidos es una de las naciones que concede una importancia de primer orden desde hace muchas décadas a los conflictos bélicos. El gasto para su defensa de 2001 a 2009, por ejemplo, aumentó en alrededor de un 70%, hasta 661 mil millones de dólares en este último año, o 4.3% de su PIB, significativamente más alto que el gasto para su defensa desde la Segunda Guerra Mundial hasta el año 2000. El aumento registrado en este país durante 2009 supone más de la mitad (54%) del crecimiento mundial, según señala el Informe del SIPRI, y se debe a que, pese al creciente desempleo y la recesión, el país sostiene dos guerras en Afganistán e Irak. De nuevo, por supuesto, basado en el llamado “militarismo keynesiano”, que plantea que lo más conveniente para un país es gastar en armamentos para resolver el problema del empleo, por lo que los sucesivos gobiernos han dejado al complejo militar-industrial hacer lo propio.

Ya durante los años cincuenta el gasto militar gubernamental en este país resultó clave en la acumulación del capitalismo de la posguerra, pues contribuyó a un relativamente alto nivel de empleo; los propios medios informativos contribuyeron a asegurar el apoyo de la población en favor de dicho armamentismo. Al respecto, en 1959 el economista Seymour Harris escribía: “Si tomamos los años de 1941 a la actualidad como un todo, encontramos de nuevo que el periodo de mayor prosperidad coincide con un periodo de mayor desarrollo militar…” Diez años antes, otro economista de Harvard, Sumner Slichter, explicaba que era muy difícil de concebir que persistiera una severa depresión económica en la época de la guerra fría, puesto que la guerra fría, decía, “incrementa la demanda de bienes, ayuda a sostener un alto nivel de empleos… Así que debemos agradecer a los rusos por ayudar a que el capitalismo de Estados Unidos trabaje mejor que nunca...”

Para mediados de los cincuenta había en EUA una economía estable que permitió reforzar el nuevo orden militar. Durante los sesenta logra consolidar dicha industria, con base en la necesidad de defensa de la hegemonía global norteamericana, la creación de una plataforma internacionalmente “segura” para la expansión de las corporaciones norteamericanas, el logro de una población complaciente en casa bajo la influencia nacionalista de la guerra perpetua y de la preparación para la guerra, y el incremento de la capacidad productiva de la nación para ayudar a salir del estancamiento económico a través de la promoción de un gasto militar con altas ganancias y bajo riesgo. Hechos que, por donde se les vea, continúan siendo piedra angular en las relaciones de EUA con el mundo.

7 de junio de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de junio de 2010)
El Otoño del Imperio

miércoles, 2 de junio de 2010

La Nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

El pasado 27 de mayo fue anunciada por la Casa Blanca la nueva versión de la Estrategia de Seguridad Nacional, un documento marco que establece cómo evalúa Estados Unidos las amenazas en su contra, así como la respuesta que daría en caso de lo que considere un ataque a su soberanía. El texto ha sido el resultado de 16 meses de intensas consultas en la administración Obama, para dar lugar a un escrito que el gobierno emite por exigencia del Congreso, y que fija las prioridades diplomáticas y defensivas del país. De manera general, el documento de 52 páginas revela una nueva estrategia que enfatiza la colaboración con los países aliados y el fortalecimiento de las instituciones internacionales como herramientas para resolver los conflictos, al plantear que lo que intenta es “deslegitimar el uso del terrorismo y aislar a aquellos que lo practican…”

En su Introducción al documento, el presidente Obama indica que la globalización “ha intensificado los peligros que enfrentamos, desde el terrorismo internacional y la propagación de tecnologías mortíferas, a los desórdenes económicos y el cambio climático…” A la vez, recuerda que durante casi una década la Unión Americana “ha estado en guerra con una red de largo alcance, de violencia y odio…” En este sentido, advierte que tanto la guerra en Irak como su participación en Afganistán han sido “parte del compromiso de trastornar, desmantelar y derrotar a Al Qaeda y sus afiliados…, como parte de un esfuerzo amplio, multinacional, que es correcto y justo…”; un compromiso de su país “con la seguridad de nuestro pueblo, nuestros aliados y nuestros asociados…”

No obstante esa intención de preservar una ventaja militar global con una visión similar a la tradicional norteamericana, Obama matiza: “Nuestra estrategia antepone el reconocimiento de que nuestra fuerza… se inicia con las pasos que demos en nuestro país…” Y acota la prioridad de su gobierno por hacer crecer la economía y reducir el déficit, educar a sus niños para competir “en una era en la que el conocimiento es el capital, y el mercado es mundial...”; desarrollar energía limpia para impulsar nuevas industrias, liberarse del petróleo extranjero y preservar el planeta, fomentar la ciencia y la investigación para favorecer nuevos descubrimientos. “Sencillamente ―agrega―, debemos considerar la inventiva estadounidense como el fundamento del poderío estadounidense…”

En la nueva estrategia, el presidente abandona formalmente el concepto de “guerra preventiva contra el terrorismo” que caracterizó la política de George W. Bush. Y si bien se reserva la facultad de emprender acciones militares unilaterales, plantea hacerlo bajo condiciones más estrictas, al anteponer la diplomacia multilateral, la disciplina económica, la ayuda al desarrollo, la educación y la cooperación con potencias como China o Rusia, aclarando que su guerra “no es una guerra mundial contra una táctica: el terrorismo, o una religión: el Islam. Nosotros estamos en guerra con una red específica: Al Qaeda…” El documento dice buscar un orden internacional que ayude a contrarrestar el extremismo violento y la insurgencia, detener la diseminación de armas nucleares y asegurar materiales nucleares, combatir el cambio climático y sostener el crecimiento mundial, “ayudar a los países a alimentarse a sí mismos y a cuidar de sus enfermos; resolver y prevenir el conflicto; al tiempo que también se sanan las heridas…” Intenciones varias de éstas, desde luego, en verdad difíciles de alcanzar en las condiciones actuales del mundo.

31 de mayo de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de junio de 2010)
El Otoño del Imperio

jueves, 15 de abril de 2010

La Nueva Política Nuclear de Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

El pasado jueves 8 de abril los presidentes de Estados y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvédev, respectivamente, firmaron en Praga el nuevo tratado de reducción de armas nucleares, segunda versión del START (siglas en inglés del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas Nucleares), que sustituye al START-1, firmado por esos gobiernos en 1991. Por medio del mismo, ambos países limitan a mil 500 sus ojivas nucleares estratégicas cada uno, en un plazo de siete años. El tratado era un compromiso que Obama y Medvédev habían establecido reunidos en Moscú el pasado mes de julio, pues el START-1 caducaba en diciembre de 2009. La nueva firma se produce a sólo unos días de que Obama atendiera en Washington el 12 y 13 de este mismo mes, la Cumbre Sobre Seguridad Nuclear en la que participarían 47 jefes de Estado, para discutir medidas como “evitar que armas nucleares lleguen a manos de grupos terroristas”.

El acuerdo START-1 fue firmado unos meses antes de la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991; en ese entonces permitió reducir los arsenales estratégicos de los dos países de 10 mil a menos de seis mil ojivas nucleares. Luego en varias ocasiones tanto la Casa Blanca como los gobiernos rusos intentaron renegociar el tema. El mismo George W. Bush intentó un acuerdo con Vladimir Putin para sustituir al START-1, desde mayo de 2001, sin que finalmente fuera logrado por las dificultades en el entorno del ataque terrorista a las Torres Gemelas. No obstante, ya desde el 31 de diciembre de ese mismo año el Departamento de Defensa emitía un documento titulado “Revisión de la Postura Nuclear”, en el que habla de la necesidad de modificar la política de Estados Unidos respecto al tema.

Dos días antes de la reciente firma, tanto el jefe del Pentágono Robert Gates como la secretaria de Estado Hillary Clinton daban a conocer la nueva versión de la “Revisión de la Postura Nuclear”, que en esencia plantea que EUA le asigna ahora un papel menor a las armas nucleares para su defensa, al indicar que “un primer ataque con estas armas sólo se contemplará bajo determinadas circunstancias…”; a la vez, que no fabricará nuevas cabezas nucleares y seguirá desistiendo de hacer pruebas atómicas, además de renunciar por vez primera en su historia al uso de armas atómicas contra países sin arsenal nuclear. Junto a ello, Washington mantiene una especial atención al cuidado de la “Iniciativa de Combate al Terrorismo Nuclear”, cuyo objetivo central es fortalecer la capacidad para “prevenir la adquisición de materiales y conocimientos en materia nuclear por parte de terroristas”.

La nueva política de Obama, así, mantiene una diferencia respecto de la de Bush de buscar represalias nucleares ante un potencial ataque químico o biológico. No obstante, además de conservar “su derecho” a sí usar la bomba atómica “de manera excepcional” en contra de “estados fuera de la ley”, como considera a Irán y Corea del Norte, la Casa Blanca mantiene a la vez su intención de acelerar su programa para desarrollar y desplegar una nueva clase de misiles balísticos intercontinentales, que tendrían la capacidad de golpear blancos en cualquier parte del mundo en un plazo de una a cuatro horas. El proyecto, denominado “Golpe Inmediato Global” (Prompt Global Strike), tiene la intención de lograr “un golpe concentrado utilizando varios miles de armas convencionales de precisión…” Un concepto no menos belicoso que otros previos encabezados por el Pentágono.

15 de abril de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de abril de 2010)
El Otoño del Imperio

viernes, 2 de abril de 2010

El Narcotráfico y los Esfuerzos Binacionales

Jesús Hernández Garibay

El martes 23 de marzo una delegación de altos funcionarios estadounidenses encabezada por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, arribó a la ciudad de México con el objetivo declarado de “concertar el futuro de la Iniciativa Mérida y estrechar la colaboración estratégica binacional” en la lucha contra los cárteles de la droga. Además de la Clinton, dicha delegación estaría integrada por el secretario de la Defensa, Robert Gates, la titular del Departamento de Seguridad Interna, Janet Napolitano, así como por el director nacional de Inteligencia, el vicealmirante Dennis Blair, entre otros funcionarios. Un comunicado del Departamento de Estado informa que “este es el segundo encuentro formal del más alto nivel del grupo consultivo [de la Iniciativa Mérida] que se ha venido preparando durante varios meses, y cuya primera reunión se realizó en Washington en diciembre de 2008”.

A pesar de este antecedente, que justificaría la segunda reunión formal y necesaria para un instrumento al que Estados Unidos le apuesta para contribuir a blindar la frontera mexicana en su favor, lo real es que el nuevo encuentro se realiza en el preocupante contexto del incremento de muertes por la violencia relacionada con el narcotráfico que, sobre todo en Ciudad Juárez, rebasa con creces la capacidad de respuesta del Estado mexicano. La reciente muerte sobre todo de tres personas vinculadas a los servicios consulares norteamericanos en esa ciudad, pone en estado de alerta al gobierno de Washington para intentar influir más en el derrotero de dicha respuesta. De acuerdo con el periódico El Universal durante los primeros 34 días de este año hubo mil personas asesinadas por dicha violencia; esta misma cantidad de muertes se alcanzó en 2005 en 254 días, en 2006 en 181, en 2007 en 134, en 2008 en 113, y en 2009 en 51 días; un crecimiento constante y pasmoso.

Otras cifras, por lo demás ampliamente conocidas, hablan de la gravedad de un problema eminentemente binacional. Ya desde enero de 2005 el general retirado Barry McCaffrey, antiguo zar antidrogas estadounidense, aseguraba que en la frontera operaban unos 100 grupos delictivos dedicados al narcotráfico que pertenecían a 30 grandes organizaciones criminales. En marzo de 2009 el periodista Jorge Fernández afirmaba de su parte que trabajan en el narcotráfico en México (incluidos quienes se dedican a la siembra y el cuidado de cultivos) unas 300 mil personas; a la vez, decía que se estima que esta actividad maneja unos 25 mil millones de dólares, de los cuales en nuestro país se quedan solamente seis mil millones, mientras que los otros 19 mil millones terminan en el sistema financiero estadounidense. El negocio ―agrega este autor―, según las cifras más conservadoras, deja en el vecino país unos 60 mil millones de dólares de utilidades.

Como se sabe, la estrategia de gobiernos como el estadounidense o el mexicano se ha sustentado en la visión de los “buenos” y los “malos”, un enfoque maniqueo que esconde hechos fundamentales, como el que en una sociedad como la nuestra, de un mercado libre donde la lógica es el lucro y el engaño, los “males necesarios” del sistema también se vuelven pandemias. Al persistir el desempleo y la pobreza o la corrupción, los más listos encabezan nuevas formas de enriquecimiento (así sean altamente delincuenciales), mientras los más afectados se vuelven carne de cañón de esos primeros. Así, una estrategia que ahora tome en cuenta “lo social”, no es sino lo mínimo que se tendría que hacer en un grave problema que, no obstante, persistirá todavía por mucho tiempo más entre nosotros.

2 de abril de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de abril de 2010)
El Otoño del Imperio

miércoles, 24 de marzo de 2010

La Reforma de Salud en Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

El pasado domingo 21 el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, logró un avance, restringido pero importante, al aprobar el Congreso el proyecto de reforma de salud que promovió desde que llegó a la Casa Blanca. Luego de semanas de negociaciones y agrios debates, la Cámara de Representantes con mayoría demócrata aprobó con 219 votos a favor y 212 en contra el proyecto de ley que extiende la cobertura de salud a 32 millones de estadounidenses adicionales. En un ambiente para unos festivo, pero altamente polémico para otros, se opusieron a la medida la totalidad de los diputados republicanos y 34 demócratas conservadores, alentados por cientos de manifestantes que repetían “Kill the bill” (maten el proyecto de ley) desde las afueras del Congreso. No obstante el triunfo que se considera histórico para una añeja demanda imposible antes de ser alcanzada, lo cierto es que el rasurado proyecto en el fondo no dejará de fortalecer a las farmacéuticas y las aseguradoras, quienes se llevan también una importante tajada del presupuesto público.

Como se sabe, en Estados Unidos no hay un sistema de cobertura universal; las empresas garantizan la cobertura de salud de sus trabajadores, pero unos 46 millones de habitantes no están asegurados, mientras alrededor de 25 millones tienen una cobertura deficiente y con cuotas cada vez más altas. Medicare, al que se accede a partir de los 65 años y Medicaid, que se hace cargo de familias con sueldos bajos, niños, mujeres embarazadas y personas con discapacidades, tienen también un alto costo. Quien se enferma y no tiene ningún seguro debe pagar de su bolsillo, con lo que ello implica en términos de onerosos gastos médicos para las familias. El plan de Obama era el de abatir los costos de las cuotas, la garantía de que todos los estadounidenses podrían escoger su propio plan de sanidad, incluido uno público, así como la calidad y la accesibilidad del sistema.

La nueva ley sí muestra avances, pues crea un seguro obligatorio con el cual el Estado apoya a las personas necesitadas; comprende también impuestos para las personas con mayores ingresos y prohíbe a las aseguradoras rechazar la cobertura a personas con condiciones médicas preexistentes (imposible hasta hoy). A la vez, la nueva legislación hace obligatorio que los ciudadanos contraten seguros de salud, mientras las familias de cuatro personas con ingresos por debajo de los 88 mil dólares anuales recibirán subsidios del gobierno. Las aseguradoras tendrán además nuevas regulaciones que impedirán la práctica de ponerle límites de por vida a determinadas pólizas de salud o la cancelación de planes a clientes enfermos. A partir del 2014, además, se crea una “bolsa de seguros” que permitirá a muchos estadounidenses y a pequeñas empresas contratar seguros a más bajos precios. De esta manera, el 95% de los estadounidenses estará cubierto por algún seguro de salud.

No obstante este avance que con seguridad celebrarán los sectores sociales que se encontraban más desprotegidos en ese país, lo cierto es que tanto las farmacéuticas y empresas hospitalarias, como las asociaciones de médicos privados, ganan ahora un mercado de más de 30 millones de clientes nuevos, que con el tiempo tendrán que contratarlos con el presupuesto público destinado para tal fin; lo que en estos tiempos de crisis significa un exquisito manjar de dinero fresco para sus ya no tan boyantes cuentas bancarias. Luego de la votación del domingo el propio Obama decía, no sin razón, que se había atendido “el llamado de la historia”; pero también, claro, de manera irremediable las necesidades de dicho mercado.

Miércoles 24 de marzo de 2010.
(Publicado Revista Siempre!, México, 28 de marzo de 2010)
El otoño del imperio

lunes, 15 de marzo de 2010

La Visión Norteamericana Sobre Derechos Humanos

Jesús Hernández Garibay

El 23 de febrero último el gobierno de Washington dio a conocer la versión 2010 del Informe Anual por Países sobre Prácticas de Derechos Humanos. En el mismo, la actual administración se esfuerza por mostrar una novedosa visión acerca de su controvertida intensión calificadora, al opinar que el 2009 fue un año de contrastes en que “las tensiones étnicas, raciales y religiosas llevaron a conflictos violentos y violaciones graves de los derechos humanos”, y alimentaron o agravaron más de 30 guerras o conflictos armados internos. Pero, al mismo tiempo, dice, “fue un año en el que los Estados Unidos y otros gobiernos dedicaron una mayor atención en encontrar maneras de reconocer y combatir esas tensiones…, a través de su liderazgo en la promoción del respeto de los derechos humanos universales, la promoción de la tolerancia, la lucha contra el extremismo violento, y buscando soluciones pacíficas a conflictos de larga data en el Oriente Medio y otros lugares...”

En efecto, el Informe procura tomar en cuenta el espíritu del presidente Barack Obama planteado en su discurso de junio de 2009 en la Universidad de El Cairo, en el sentido de que “debemos ser definidos no por nuestras diferencias sino por nuestra humanidad común y debemos encontrar maneras de trabajar en asociación con otras naciones para que todas las personas alcancen la justicia y la prosperidad…” Así, el documento incluye informes sobre las cárceles y una nueva legislación para ayudar a otros gobiernos a mejorar sus condiciones correctivas; una nueva sección sobre derechos de los trabajadores; reportes sobre iniciativas de otros países para ampliar la libertad de prensa; cobertura más amplia de casos de niños soldados, derechos reproductivos y prácticas que amenazan la salud, el bienestar o los medios de vida de indígenas; cobertura de discriminación contra personas homosexuales, bisexuales y transexuales (LGBT), así como sobre personas con VIH/SIDA.

La nota de prensa sobre el Informe 2010 destaca que su elaboración fue encabezada por Michael H. Posner, abogado fundador y presidente de la organización ciudadana “Primero Derechos Humanos” (Human Rights First, antes Lawyers Committee for Human Rights), a quien Obama nombrara el año pasado como secretario adjunto de la “Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo” del Departamento de Estado; asumiendo así el presidente que en su gobierno cambian algunas reglas con la presencia de nuevos elementos con una visión disímil a la que por años tuteló la Casa Blanca. El Informe, dice Posner, cubre los derechos civiles, políticos y laborales internacionalmente reconocidos. Entre esos figuran el vivir libre de tortura, el no ejercicio de la detención prolongada sin acusación, y el vivir “libre de otras violaciones a los derechos a la vida, la libertad y la seguridad…”

El problema para el informe, impugnado siempre por diversas asociaciones pro derechos humanos, es que continúa dirigido sobre todo a aquellos espacios que son vitales para su seguridad (como es el caso de México), o a quienes no comparten la ruta que a la Unión Americana le complace más, que es la de la “libre empresa”, el “libre comercio” y la “democracia de mercado”: China, Rusia, Irán, Cuba, Venezuela, Bolivia, son los gobiernos a quienes más fustiga en la misma medida en que alaba a aquellos quienes sí se mantienen en dicha ruta, como es el caso de Honduras donde si bien destaca la violación a los derechos humanos durante el golpe de Estado, asume que sus recientes elecciones fueron “libres y justas”, cuando paradójicamente se dieron conducidas y avaladas por ese mismo golpe.

15 de marzo de 2010
(Publicado: Revista Siempre!, México, 21 de marzo de 2010)
"El otoño del imperio"