Jesús Hernández Garibay
A dos semanas de haberse llevado a cabo la nueva “filtración” de 250 mil cables diplomáticos secretos de Estados Unidos, que entregó WikiLeaks para su difusión a los diarios El País, The Guardian, Le Monde y The New York Times, y a la revista alemana Der Spiegel, las reacciones a nivel mundial van desde el asombro ante “el traje nuevo del emperador”, hasta la duda de cuáles serán las verdaderas intenciones detrás del hecho protagonizado por un previamente desconocido personaje australiano llamado Julian Assange. Sin dejar de estar presente la convicción de quienes, más allá de la sorpresa o el desencanto, confirman lo sospechado muchas veces: que las prácticas del imperio siguen siendo las mismas de siempre, aunque ahora se dan a conocer y eso es lo que interesa.
Como se recuerda, antes de las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos ya se había dado a través del portal de Wikileaks la masiva filtración de 400 mil documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak, mientras en julio anterior el mismo portal también había revelado 92 mil informes secretos sobre Afganistán. Ahora, al expediente se agregan documentos sobre la forma como internamente maneja el Departamento de Estado sus relaciones diplomáticas con el mundo, y el concepto real que le merecen los dirigentes de países aliados, naciones “amigas” y enemigas; un auténtico “ataque terrorista” dicha divulgación (según el decir de algunos funcionarios gubernamentales de la administración Obama) que viene a desnudar el siempre pretendidamente inmaculado usual trato diplomático de la crecientemente desconcertada Casa Blanca ante el mundo actual.
Como ya se ha dado a conocer profusamente, los cables difundidos incluyen distintas notas internas de las embajadas norteamericanas en países diversos, cuyos servicios de inteligencia se encuentran siempre prestos a ofrecer detalles sobre las circunstancias nacionales del momento, algunas veces con la lerda mirada de quienes ven al mundo con los ojos parciales de la ignorancia global del “mejor de los mundos posible”, mientras que otras con la enfocada visión del agente que desnuda a sus propios compinches nacionales apátridas. Destaca ―entre muchas notas que ya se han dado a conocer y otras que seguramente rodarán aun de manera parcial y bajo la óptica siempre interesada de los propios medios informativos que gota a gota comienzan a ofrecerlos al público―, la idea de que “la única amenaza a la seguridad de Estados Unidos en Latinoamérica proviene de México”.
El número más reciente de la revista Forbes incide centralmente y de manera profusa en el tema, a partir de una entrevista con el creador de Wikileaks. De este, dice: “Assange, el cautivo extraño, transgrede los intereses de uno como cualquier Lex Luthor [el enemigo principal de Superman], quien dirige un malvado imperio desde una guarida subterránea…” Como fiel representante y defensor a ultranza del mundo de los grandes negocios, Forbes opina que Wikileaks proporciona el vislumbre de un futuro donde los documentos confidenciales y clasificados estarán disponibles al público en general; e indica que los gobiernos y corporaciones con trapos sucios “deben por ello estar muy temerosos…” Y culmina: “Admirado o injuriado, Julian Assange es el profeta de una cercana época próxima de involuntaria transparencia para el Gobierno y los negocios...” O sea, una gota incómoda que apenas comienza y a la que será obligado adaptar al imperio ahora; aunque, por supuesto, ello sea parte de las nuevas condiciones provistas por un mundo más abierto.
6 de diciembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de diciembre de 2010)
El Otoño del Imperio
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miércoles, 8 de diciembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
Wikileaks: Un Nuevo Escándalo para Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
La masiva filtración de documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak a través del portal de Internet Wikileaks, constituye un nuevo golpe a la maquinaria militar de Estados Unidos y un escándalo más de los varios que ha sufrido en los últimos años dicho país. Los cerca de 400 mil testimonios sobre el comportamiento de las fuerzas castrenses en aquella invadida nación, revela un nuevo dramático dato: la muerte desde el 2003, de más de 100 mil iraquíes, de los que unos 70 mil fueron civiles, además de “numerosos casos de tortura, humillación y homicidios contra civiles”. Wiki¬leaks, una polémica base de datos que opera en la red y que en julio pasado publicó también 92 mil informes secretos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre Afganistán, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los beligerantes halcones militares.
Hasta ahora, ni el gobierno de EUA ni las fuerzas aliadas habían facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto. Sin embargo, los documentos del Pentágono que desclasifica Wikileaks, dan cuenta de las denuncias de torturas, abusos, e incluso de posible asesinato, de cientos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes, además de las narraciones de jornadas sangrientas y la revelación de situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Los documentos que da a conocer el sitio http://wikileaks.org/, provienen de los informes de campo redactados por soldados estadounidenses entre 2004 y 2009; un dossier hasta ahora escondido o vilipendiado por el Pentágono.
El portal ciudadano Wikileaks lleva desde diciembre de 2006 comprometiendo la credibilidad de gobiernos, empresas y organizaciones religiosas y cuestionando la manera de hacer periodismo en la actualidad. El portal, fundado por el australiano Julian Assange, se describe como una “organización periodística sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es sacar a la luz aquellas noticias e informaciones importantes”, preservando en todo momento el anonimato de sus fuentes. En la actualidad, cuenta con más de un millón de informes y no posee ningún tipo de publicidad ni recibe ayudas de ningún estado; subsiste gracias a donaciones. El verdadero poder de Wikileaks reside en la confianza de los lectores (y medios de comunicación), en la autenticidad de lo que leen, recopilados con base en “técnicas de investigación del periodismo tradicional” y los métodos más modernos.
Tras los intentos de cierre de la web por parte de algunos gobiernos, Wikileaks ha tenido que ubicar sus servidores en distintas localizaciones como Suecia o Finlandia, evitando así utilizar un centro de datos único. A la vez, su fundador Julian Assange, quien afirma que los documentos muestran la verdad sobre la guerra de Irak y que se publican en espera de “corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, ha denunciado “las presiones” de EUA sobre su organización. Assange ha comenzado a ser hostigado, mientras que una de sus fuentes, el analista de inteligencia Bradley Manning, un soldado de sólo 23 años de edad, se encuentra ahora prisionero, acusado de filtrar algunos de esos documentos clasificados a los medios de comunicación, con una pena máxima de 52 años. Como quiera que sea, tarde pero seguro, la verdad se difunde cada día más.
29 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio
La masiva filtración de documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak a través del portal de Internet Wikileaks, constituye un nuevo golpe a la maquinaria militar de Estados Unidos y un escándalo más de los varios que ha sufrido en los últimos años dicho país. Los cerca de 400 mil testimonios sobre el comportamiento de las fuerzas castrenses en aquella invadida nación, revela un nuevo dramático dato: la muerte desde el 2003, de más de 100 mil iraquíes, de los que unos 70 mil fueron civiles, además de “numerosos casos de tortura, humillación y homicidios contra civiles”. Wiki¬leaks, una polémica base de datos que opera en la red y que en julio pasado publicó también 92 mil informes secretos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre Afganistán, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los beligerantes halcones militares.
Hasta ahora, ni el gobierno de EUA ni las fuerzas aliadas habían facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto. Sin embargo, los documentos del Pentágono que desclasifica Wikileaks, dan cuenta de las denuncias de torturas, abusos, e incluso de posible asesinato, de cientos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes, además de las narraciones de jornadas sangrientas y la revelación de situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Los documentos que da a conocer el sitio http://wikileaks.org/, provienen de los informes de campo redactados por soldados estadounidenses entre 2004 y 2009; un dossier hasta ahora escondido o vilipendiado por el Pentágono.
El portal ciudadano Wikileaks lleva desde diciembre de 2006 comprometiendo la credibilidad de gobiernos, empresas y organizaciones religiosas y cuestionando la manera de hacer periodismo en la actualidad. El portal, fundado por el australiano Julian Assange, se describe como una “organización periodística sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es sacar a la luz aquellas noticias e informaciones importantes”, preservando en todo momento el anonimato de sus fuentes. En la actualidad, cuenta con más de un millón de informes y no posee ningún tipo de publicidad ni recibe ayudas de ningún estado; subsiste gracias a donaciones. El verdadero poder de Wikileaks reside en la confianza de los lectores (y medios de comunicación), en la autenticidad de lo que leen, recopilados con base en “técnicas de investigación del periodismo tradicional” y los métodos más modernos.
Tras los intentos de cierre de la web por parte de algunos gobiernos, Wikileaks ha tenido que ubicar sus servidores en distintas localizaciones como Suecia o Finlandia, evitando así utilizar un centro de datos único. A la vez, su fundador Julian Assange, quien afirma que los documentos muestran la verdad sobre la guerra de Irak y que se publican en espera de “corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, ha denunciado “las presiones” de EUA sobre su organización. Assange ha comenzado a ser hostigado, mientras que una de sus fuentes, el analista de inteligencia Bradley Manning, un soldado de sólo 23 años de edad, se encuentra ahora prisionero, acusado de filtrar algunos de esos documentos clasificados a los medios de comunicación, con una pena máxima de 52 años. Como quiera que sea, tarde pero seguro, la verdad se difunde cada día más.
29 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio
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