viernes, 29 de octubre de 2010

Wikileaks: Un Nuevo Escándalo para Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

La masiva filtración de documentos del Pentágono acerca de la guerra de Irak a través del portal de Internet Wikileaks, constituye un nuevo golpe a la maquinaria militar de Estados Unidos y un escándalo más de los varios que ha sufrido en los últimos años dicho país. Los cerca de 400 mil testimonios sobre el comportamiento de las fuerzas castrenses en aquella invadida nación, revela un nuevo dramático dato: la muerte desde el 2003, de más de 100 mil iraquíes, de los que unos 70 mil fueron civiles, además de “numerosos casos de tortura, humillación y homicidios contra civiles”. Wiki¬leaks, una polémica base de datos que opera en la red y que en julio pasado publicó también 92 mil informes secretos de las Fuerzas Armadas estadounidenses sobre Afganistán, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los beligerantes halcones militares.

Hasta ahora, ni el gobierno de EUA ni las fuerzas aliadas habían facilitado un número oficial de las víctimas iraquíes que ha ocasionado el conflicto, con el argumento de que no se llevaba una contabilidad al respecto. Sin embargo, los documentos del Pentágono que desclasifica Wikileaks, dan cuenta de las denuncias de torturas, abusos, e incluso de posible asesinato, de cientos de prisioneros por parte de las fuerzas iraquíes, además de las narraciones de jornadas sangrientas y la revelación de situaciones lamentables en que las tropas estadounidenses, por error, accidente o precipitación, mataron a civiles inocentes. Los documentos que da a conocer el sitio http://wikileaks.org/, provienen de los informes de campo redactados por soldados estadounidenses entre 2004 y 2009; un dossier hasta ahora escondido o vilipendiado por el Pentágono.

El portal ciudadano Wikileaks lleva desde diciembre de 2006 comprometiendo la credibilidad de gobiernos, empresas y organizaciones religiosas y cuestionando la manera de hacer periodismo en la actualidad. El portal, fundado por el australiano Julian Assange, se describe como una “organización periodística sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es sacar a la luz aquellas noticias e informaciones importantes”, preservando en todo momento el anonimato de sus fuentes. En la actualidad, cuenta con más de un millón de informes y no posee ningún tipo de publicidad ni recibe ayudas de ningún estado; subsiste gracias a donaciones. El verdadero poder de Wikileaks reside en la confianza de los lectores (y medios de comunicación), en la autenticidad de lo que leen, recopilados con base en “técnicas de investigación del periodismo tradicional” y los métodos más modernos.

Tras los intentos de cierre de la web por parte de algunos gobiernos, Wikileaks ha tenido que ubicar sus servidores en distintas localizaciones como Suecia o Finlandia, evitando así utilizar un centro de datos único. A la vez, su fundador Julian Assange, quien afirma que los documentos muestran la verdad sobre la guerra de Irak y que se publican en espera de “corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, ha denunciado “las presiones” de EUA sobre su organización. Assange ha comenzado a ser hostigado, mientras que una de sus fuentes, el analista de inteligencia Bradley Manning, un soldado de sólo 23 años de edad, se encuentra ahora prisionero, acusado de filtrar algunos de esos documentos clasificados a los medios de comunicación, con una pena máxima de 52 años. Como quiera que sea, tarde pero seguro, la verdad se difunde cada día más.

29 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio

lunes, 18 de octubre de 2010

El Año Internacional de la Biodiversidad

Jesús Hernández Garibay

El 2010 fue declarado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), Año Internacional de la Diversidad Biológica; una celebración de la biodiversidad y su valor para la vida sobre la Tierra. El Año fue declarado así por la 61ª sesión de su Asamblea General en 2006, con base en cuatro mensajes: los seres humanos forman parte de la rica diversidad de la naturaleza y poseen la capacidad de protegerla o de destruirla; la biodiversidad, la variedad de la vida en la Tierra, es esencial para sustentar las redes de vida y los sistemas que nos proporcionan la salud, el bienestar, el alimento, el combustible y los servicios vitales de los que depende nuestra vida; la actividad humana está causando que la diversidad de la vida en la Tierra se pierda a una gran velocidad; reflexionemos sobre nuestros logros para salvaguardar la biodiversidad y centrémonos en la urgencia de nuestro reto para el futuro.

El Año Internacional de la Biodiversidad pretende llamar así la atención sobre la importancia de la biodiversidad en todo el mundo. Es una celebración de la vida, cuyos objetivos son, entre otros, el aumentar la conciencia de la importancia de la conservación de la biodiversidad para el entendimiento humano, el bienestar, promover el valor económico de la biodiversidad y mejorar el conocimiento público de las amenazas a la biodiversidad y los medios para conservarla, además de alentar a las organizaciones (y los individuos a través de ellas) para tomar las actividades de conservación directa o indirecta de la diversidad biológica. La Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, estableció un Convenio sobre la Diversidad Biológica, un tratado internacional para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, que ahora se recuerda.

Los países implicados en dicho Convenio se comprometían entonces a conservar y utilizar de modo sostenible la biodiversidad y la distribución equitativa de los beneficios de la diversidad de especies, para llegar a este 2010 con una reducción significativa de la tasa de pérdida de biodiversidad a nivel global, regional y nacional, como una forma de contribuir al alivio de la pobreza y beneficiar toda forma de vida sobre la tierra. Desafortunadamente, como ha mostrado hace no más que una semana la 8ª edición del Informe Planeta Vivo presentada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), subsiste hoy una tasa alarmante de pérdida de biodiversidad en los países con ingresos bajos; en este sentido, WWF afirma que las naciones ricas deben encontrar formas de vivir sin presionar tanto a la Tierra, para reducir considerablemente su huella. Esto es especial-mente preocupante en relación con su dependencia de los combustibles fósiles.

El Informe muestra que hemos duplicado nuestras demandas sobre el mundo natural desde los años 60; en concreto, un 50% en 2007 respecto a 1966. El Índice Planeta Vivo, de otro lado, evidencia que la sa¬lud de los ecosistemas ha disminuido un 30%; a la vez, denuncia que, con el actual modelo, la humanidad utilizará los recursos de 2 planetas para 2030 y de 2,8 para 2050. Con la recopilación de datos de más de 150 países analizados, el Informe indica que el rápido crecimiento económico genera un continuo aumento de la demanda de recursos para alimentos y bebida, energía, transporte y productos electrónicos, espacio vital y para depositar residuos, especialmente el dióxido de carbono procedente de la quema de combustibles fósiles. Los efectos, advierte, son claramente visibles en los índices del mundo tropical y de los países más pobres, que han disminuido un 60% desde 1970. Y se agrava.

18 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 24 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio

Los Premios Nobel 2010

Jesús Hernández Garibay

De nueva cuenta como todos los años, el afamado Premio Nobel fue otorgado para distintos campos del saber humano. Habiendo anunciado previamente el Comité Nobel los nombres de los premiados en Fisiología o Medicina (el británico Robert G. Edwards), Ciencias Químicas (el norteamericano Richard F. Heck y los japoneses Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki), Física (los rusos Andre Geim y Konstantin Novoselov), Literatura (el peruano Mario Vargas Llosa) y de la Paz (el chino Liu Xiaobo), el Premio en Ciencias Económicas, último de la serie, fue dado a conocer este lunes 11 y como se esperaba, de nueva cuenta otorgado a quien pretende comprender mejor las intríngulis del funcionamiento del mercado libre, como las 40 veces anteriores. Nada sorprendente ya, que sea el predominante mundo altamente industrializado, quien que se lleva la mayoría de los galardones.

Entre 1901 y 2010, los Premios Nobel y el Premio en Ciencias Económicas (establecido en 1969) fueron concedidos 543 veces a 840 personas y organizaciones (unas 20); un total de 40 mujeres fueron galardonadas en esos años. Los premios, creados por voluntad del sueco Alfred Nobel, se entregaron por primera vez cinco años luego de su muerte acaecida en 1896; otorgan en cada caso 10 millones de coronas suecas (cerca de 1,5 millones de dólares), un diploma y una medalla de oro. Entre los ganadores más famosos están Albert Einstein (física), Martin Luther King Jr. (paz), Nelson Mandela (paz) y Winston Churchill (literatura), la mayoría relativamente desconocidos hasta que el premio los dio a conocer. El año anterior, el jurado del premio de la paz reconoció a Obama por “sus esfuerzos extraordinarios para reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”.

El campo de las ciencias naturales está dominado por las naciones altamente industrializadas, es decir, por el mundo capitalista desarrollado. Hasta ahora, 182 físicos han sido galardonados, de los cuales el 90% son anglosajones y galos; el 10% restante proviene de la periferia capitalista o de países socialistas como China, Rusia o la antigua Unión Soviética. En Ciencias Químicas 160 investigadores han recibido el premio; Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Francia se llevan el 75%, mientras países capitalistas periféricos como la India, México, Egipto y Argentina alcanzan un 21%, en tanto que el restante 4% está distribuido en países como Rusia, Polonia, Hungría, Croacia y República Checa. En el Premio de Fisiología o Medicina la distribución es similar: de los 196 médicos y fisiólogos galardonados, el 98% (192) se encuentran en países capitalistas desarrollados; el 2% restante se lo reparten los países de la antigua Unión Soviética. (Ver robiloh.blogspot.com).

Fuera de Premio Nobel de la Paz que ha sido objeto de polémica en un mundo donde la violencia se sobrepone a las intenciones por mejorarlo, el de literatura donde se ha repartido de una manera amplia, o el de los arriba mencionados que habla del atraso científico que padecemos en el mundo subdesarrollado, el Nobel de Economía 2010 se otorga a Peter A. Diamond, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Dale T. Mortensen, de la Universidad de Northwestern de Chicago, y Christopher A. Pissarides, de la London School of Economics, por la elaboración de una teoría “comprensiva” y “coherente” que estudia los problemas ligados al desempleo, un “proceso ineficiente” según la Academia, y “una de las grandes lacras de la actual crisis económica”. De nueva cuenta, por descubrir el agua tibia para una de las grandes e inevitables lacras no de la crisis, sino del mercado capitalista…

18 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 16 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio

viernes, 8 de octubre de 2010

La Migración Latinoamericana

Jesús Hernández Garibay

El tema migratorio se ha convertido en un asunto de suma trascendencia para el planeta. El informe sobre Migración y Desarrollo de la Organización de las Naciones Unida (ONU), habla de los 191 millones de inmigrantes registrados ya en el 2005, y de un estimado de 167 mil millones de dólares al año enviados por trabajadores inmigrantes a sus países de origen, con los que estos países subdesarrollados se benefician. De los millones de personas que vivían fuera de sus países de origen en ese año, 115 millones lo hacían en países desarrollados y 75 millones en países subdesarrollados; es decir, el 40% de todos los migrantes del mundo se habían mudado de un país subdesarrollado a otro, mientras que el 60% de las personas se trasladaba de países subdesarrollados a países desarrollados. En América Latina lo mismo, el flujo seguía creciendo.

La migración internacional crece actualmente a una tasa de 2.8% anual y los migrantes constituyen el 3% de la población mundial. Anualmente se mueven un promedio de 2.4 millones de migrantes de países subdesarrollados a países desarrollados; más del 50% son mujeres y hay una proporción creciente de niños y niñas. En el año 2000 casi 20 millones de latinoamericanos y caribeños vivían ya fuera de su país y siete de cada diez vivían en Estados Unidos, muchos de ellos en condición de ilegales. La crisis económica, política y social que viven muchos de los países de América Latina ha forzado a una creciente migración en distintos países como los centroamericanos. El Census Bureau de Estados Unidos reveló hace poco que el número de inmigrantes e hijos de inmigrantes ha alcanzado en este país el nivel histórico más alto hasta ahora registrado: 56 millones, de los cuales 34 millones llegaron en las últimas tres décadas.

La evolución de la migración latinoamericana se desarrolla en tres etapas. Una primera se inicia en los 70s y 80s con el exilio político desde el Cono Sur, particularmente Argentina y Chile, aunque también desde Venezuela y Cuba; no obstante, los topes restrictivos de las políticas migratorias de Estados Unidos favorecen una reorientación migrante hacia Europa y particularmente, por el idioma, a España. Se inicia así a mediados de los 90s una segunda etapa, con el incremento de las migraciones hacia este último país, lideradas por peruanos y dominicanos. Una tercera etapa se desarrolla en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI, cuando se produce un ascenso sin precedentes de la migración hacia EUA y países europeos como España. De 1999 a 2002, por ejemplo, los inmigrantes ecuatorianos se incrementaron en 891%, los colombianos en 522% y los argentinos en 172% (Jéssica Retis, 2006).

México aporta más de la cuarta parte de los migrantes, la cual constituye la porción más grande de extranjeros de un solo país, sobre todo hacia EUA. Sin embargo, para muchos países sudamericanos, Europa está desplazando a la Unión Americana como la región más atractiva, en parte por razones culturales y de idioma. Como se entiende, el desempleo, los bajos salarios, la desigualdad en distribución del ingreso, la fragilidad de los Estados, la falta de confianza en los gobiernos y en un futuro próspero para muchas personas, son factores que se conjugan para crear unas condiciones que, imbricadas con las percepciones y motivaciones subjetivas, configuran el mapa de un éxodo con matices novedosos respecto a procesos migratorios previos en el subcontinente latinoamericano. (Gómez Quintero, 2005).

08 de octubre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio

martes, 28 de septiembre de 2010

Una Nueva Crisis Alimentaria

Jesús Hernández Garibay

El bloqueo ruso a las exportaciones de trigo por causa de la devastación de los incendios y la sequía, disparó hace sólo unas semanas el temor en los mercados a una nueva crisis alimentaria como la de 2007-2008; como si fuera un tsunami, el incremento del precio del trigo afectó el precio del maíz, dado que Rusia es el tercer mayor productor mundial de trigo, lo que implica detener bruscamente el suministro del cereal a escala mundial. Ello dio lugar a que se contemplara si el mundo entraría a aquello que se pronostica desde finales del 2009: que el planeta se dirige hacia una nueva gran crisis alimentaria, cimentada en la contracción del crédito, las catástrofes naturales, el cambio climático, la escases de cereales y el grave aumento del precio de los alimentos.

El problema está lejos de ser solamente circunstancial. De acuerdo con estimaciones oficiales hechas hasta agosto, el precio del trigo aumentó a nivel planetario un 92% en los últimos doce meses, mientras que el maíz aumentó un 44% y se vende a 4,66 dólares el bushel (25,40 kg), su mayor precio en 15 años, lo que comienza a presionar también el precio de la carne y la leche, productos que junto con el trigo y el maíz son de la mayor demanda por parte de gigantes como China y la India, que reúnen a un tercio de la población del planeta. Y por si fuera poco, la producción de etanol, el biocombustible que devora más de un tercio de la producción de cereales del mundo, es también un factor en juego en el panorama; a tal grado que se llega a considerar que hasta Estados Unidos, que produce el 54% de la producción mundial de maíz, verá en peligro su alimento básico en tres años si sigue subsidiando la producción de etanol.

Antecedentes de estas circunstancias son tanto la crisis de los setenta como la de 2007-2008. En los setenta se dieron alzas importantes en los cereales, aunque fueron de corto plazo, lo que permitió luego de un tiempo restablecer los precios; esa crisis estuvo precedida de fenómenos climáticos que afectaron a los principales países exportadores de alimentos: inviernos más crudos, sequías y vientos huracanados que redujeron la producción en la entonces Unión Soviética, lo que ocasionó reducción en las exportaciones para asegurar la oferta interna, elevando las presiones especulativas. Lo mismo en 2007-2008 la baja en la producción de alimentos básicos y su especulación por parte de los monopolios trasnacionales provocó una escases tal que se generaron masivas protestas en más de 70 países; ambos casos dieron como consecuencia la Conferencia Mundial sobre la Alimentación en 1974 y la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria en 2009.

La nueva crisis alimentaria se desenvuelve, no obstante, en un escenario diferente: las críticas y en gran medida irreparables circunstancias climáticas que provocan escases, en medio de una crisis financiera y en general económica de largo aliento que obliga a las grandes empresas a acudir de nuevo al mecanismo del alza de precios, la imposición de un precio de monopolio que permita la sobrevivencia en medio de un despiadado mercado altamente competido, impacta de manera importante en sectores sociales todavía desprotegidos con programas sociales insuficientes. Las regiones con mayores dificultades son las más pobres, entre ellas Bangladesh, el este de India o los países africanos. No obstante, dado que el pan y la tortilla constituyen dietas básicas para países como los latinoamericanos, se entiende que la economía familiar en varios de nuestros lugares también se vendrá al suelo.

28 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de octubre de 2010)
El Otoño del Imperio

miércoles, 22 de septiembre de 2010

El Día Internacional de la Paz

Jesús Hernández Garibay

El Día Internacional de la Paz fue establecido en 1981 mediante la resolución 36/37 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que coincidiera con su sesión de apertura, la cual se celebraba anualmente el tercer martes de septiembre; el primer Día de la Paz se celebró en septiembre de 1982. En 2001, la Asamblea General adoptó por votación unánime la resolución 55/282, la cual fijaba el día 21 de septiembre como el día anual para la no violencia y el cese del fuego. De esta manera, las Naciones Unidas invitaba a todas las naciones y pueblos a cumplir con el cese de las hostilidades durante el Día y a conmemorarlo además a través de la educación y de la concienciación pública en temas relacionados con la paz, a la vez que a colaborar con la misma ONU en el establecimiento de un cese del fuego a nivel mundial.

Así, de entonces acá se ha evocado cada año este día, como “dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo y entre ellos…”, según rezan las intenciones de dichas resoluciones; un ideal en verdad difícil de alcanzar, en medio del clima hostil del mundo contemporáneo y los grandes intereses detrás del constante batallar por mantener las guerras y los conflictos nacionales o internacionales. Como ha sido reconocido, tan sólo el comercio de armas pequeñas se encuentra peligrosamente desbocado: se estima que hay en la actualidad unas 639 millones de armas pequeñas circulando en el mundo ―una para cada diez personas― y cada año se producen 8 millones más. Estas armas, fabricadas por más de mil empresas en al menos 98 países, facturan alrededor de 4 mil millones de dólares al año.

Esa proliferación cobra un alto precio en términos de vidas humanas, pues se estima que tan sólo por armas de fuego muere una persona cada minuto a nivel mundial; esto es, más de 500 mil muertes al año. Así, mientras países como Estados Unidos hacen pública su preocupación por las armas biológicas y las nucleares, son armas convencionales como las pistolas y los revólveres comunes las que más matan. Ante ello, de acuerdo con expertos América Latina es líder mundial en el desarrollo de instrumentos regionales para enfrentar la violencia armada; la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego (1997) y el Reglamento Modelo para el Control del Tráfico Internacional de Armas de Fuego (1998) de la OEA fueron los primeros mecanismos regionales en el mundo a tratar estos temas, y son reconocidos por su rigor.

A nivel subregional, el Sistema de Información sobre Seguridad del Mercosur (SISME) fue acordado en 1998 para centralizar e intercambiar información sobre registro de armas de fuego, y en Centroamérica hay un Tratado de Seguridad Democrática sobre control de armas. No obstante, muchos reconocen que también subsiste una lamentable falta de implementación de estos importantes esfuerzos para controlar las transferencias intrarregionales de armas. Y es que en el mismo minuto en que una persona muere como consecuencia de la violencia armada se fabrican y ponen a la venta 15 nuevas armas más. Así, el trasiego de armas de los centros manufactureros a los grupos que hacen uso de dicho poder de fuego resulta ―como bien se sabe a propósito por ejemplo de bandas de narcotraficantes en México― imparable, a pesar de los esfuerzos o las pretensiones de los gobiernos. Un asunto que da mucho de qué hablar, en el entorno del así llamado “libre mercado”.

22 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 26 de septiembre de 2010)
El Otoño del Imperio

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Las Sanciones a Irán

Jesús Hernández Garibay

El jueves 9 de septiembre último se cumplieron los 90 días de la adopción de la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual estableció desde el pasado mes de junio una cuarta ronda de sanciones a Teherán por su determinación a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. El proyecto de sanciones, elaborado por Estados Unidos y sus principales aliados en la pretendida búsqueda de que Irán no alcance a desarrollar armas nucleares (una dura acusación que se le hace, por causa de la determinación de su gobierno de abrir varias centrales nucleares), establece ahora el ampliar el embargo al suministro de armas a Irán, congelar las cuentas de otras decenas de firmas iraníes y la posibilidad de la inspección de barcos iraníes en busca de material radioactivo o implementos relacionados. A partir de ahora, cualquier escaramuza podría derivar en un conflicto bélico.

En contribución al clima beligerante, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la misma ONU había informado el lunes 6 que Irán ha producido hasta hoy unos 2 mil 800 kilos de uranio poco enriquecido ―mil kilos más que en noviembre anterior―, una cantidad que algunos expertos consideran suficiente para “construir entre dos y tres bombas nucleares”. En su más reciente informe técnico sobre Irán, dicha agencia nuclear señala que el país islámico está avanzando en sus labores atómicas y “desafía las severas sanciones impuestas en su contra”. Además, la OIEA expresa “su preocupación por las objeciones de Teherán al ingreso de algunos inspectores”. El documento llama a Irán, que niega las acusaciones de estar buscando fabricar bombas atómicas, a garantizar que la agencia de la ONU tenga acceso a instalaciones, equipos y personas importantes “sin más demora”, a fin de ayudar en su investigación.

El cuarto paquete de sanciones contra Irán fue aprobado por 12 votos a favor (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, China, México, Nigeria, Gabón, Bosnia y Herzegovina, Austria, Japón y Uganda), dos en contra (Brasil y Turquía) y una abstención (Líbano). Como se recuerda, en un loable esfuerzo diplomático Brasil y Turquía habían alcanzado en mayo con Teheran un compromiso para el enriquecimiento de su uranio en territorio turco y así asegurarse de que no dispusiera de combustible para actividades nucleares no civiles; hecho que EUA, de acuerdo con sus intenciones, no reconoció como válido y suficiente. Ahora, a partir de estas fechas, comienzan a aplicarse las nuevas sanciones, que incluyen una “lista negra” de 40 entidades presuntamente vinculadas al proyecto nuclear iraní y el veto a la venta de armamento pesado al país persa, incluidos vehículos de combate.

Lo que puede advertirse de toda esa parafernalia encabezada por Estados Unidos e Israel, es que más que buscar que las sanciones decretadas por el Consejo de Seguridad sean eficaces en impedir que Irán mantenga sus intenciones de avanzar en el desarrollo de una industria nuclear, lo que pretende esencialmente son dos cosas: internamente, posibilitar una mayor presión social en contra del gobierno de Mahmoud Ahmanidejad (al cual ya en el pasado y de manera infructuosa se le ha intentado socavar); en el plano internacional, preparar las condiciones para que una eventual invasión a Irán (en caso de fallar en lograr cambios internos significativos), sea acompañada de un apoyo mundial suficiente a los planes del ejército norteamericano, siempre presto en cumplir con los propósitos de mover de nuevo la maquinaria de la guerra, que tanta satisfacción deja a la industria militar.

15 de septiembre de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 19 de septiembre de 2010)
El Otoño del Imperio