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miércoles, 2 de marzo de 2011

La Revuelta Libia y el Codiciado Petróleo Africano

Jesús Hernández Garibay

Las revueltas populares en varios países del Medio Oriente mantienen la atención internacional por cambios posibles en una zona donde por décadas había estabilidad nacional en medio de tensiones pasajeras, con excepción claro del ya largo y permanente conflicto de Israel con sus vecinos regionales. Pero aunque la situación aparenta un escenario en el que cual fichas de dominó poco a poco de manera irremediable caerán los gobiernos de varios países implicados, lo cierto es que en cada uno de estos las condiciones locales adquieren particularidades, conformadas por múltiples factores y condiciones nacionales, regionales y mundiales; delimitadas desde luego por sus pueblos, como también por los intereses geopolíticos que se juegan en cada caso.

No es lo mismo Túnez que Bahréin, o Yemen que Jordania; ni tampoco lo es Egipto con el control sobre el Canal de Suez por donde pasa el 8% de la producción mundial de petróleo, que Libia como el cuarto productor africano del invaluable crudo. Y como ya desde la época de James Carter este mandatario había advertido que el petróleo africano es un tema de “seguridad nacional” para Estados Unidos, uno tiene que tomar en cuenta lo que puede estar implicado en la creación de nuevas condiciones políticas en esa región del mundo, para un nuevo siglo donde las naciones sufren por la creciente escasez de fuentes energéticas. Así, para el caso de Libia, el más reciente de “revuelta popular”, no resulta extraño ver hoy un titular periodístico como este: “EU Tras el Petróleo de Libia”.

De hecho, varios titulares más aparecidos en la prensa mundial definen también la situación que se ha creado: “Egipto, Túnez y Libia: Revoluciones Inducidas Por la CIA”, ó “La clave africana: Kadafi y el ‘golpe petrolero’ de la CIA en Libia”, ó “Insurgencia en Libia. Obra maestra de la CIA”, ó “¿Quién es la oposición en Libia? Los Estados Unidos, la CIA y los monarcas implicados”. Y como a diferencia de Túnez o Egipto en donde cientos de miles de ciudadanos se manifestaron de manera espontánea en las principales plazas del país, en Libia desde el inicio de las revueltas se conforma una oposición estructurada que avanza tomando provincias y formando “gobiernos provisionales” en su paso hacia la capital Trípoli, uno se pregunta qué condiciones nuevas se han dado acá para que la situación política en medio de la revuelta sea de esta manera.

Un diario norteamericano lo destaca así: “El mundo aplaude mientras la CIA hunde a Libia en el caos”, mientras otro independiente en España advierte en los últimos días: “Tras Fracasar el Golpe en Libia, Estados Unidos Planea una Invasión”. Un cable de Wikileaks en Túnez, a su vez indica: “La CIA proclama un Tsunami Mediterráneo de Golpes de Estado; Libia, Egipto, Siria, Argelia, Jordania, Italia, todos son blancos; los Estados Unidos y el Reino Unido ansían nuevas marionetas en la región, para jugar en contra de Irán, China, Rusia…” Lo que es cierto es que, sea lo que sea que suceda en cada caso, la conciencia popular en el Medio Oriente habrá cambiado, a partir de hoy y para siempre.

02 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 06 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio

"US imperialism will push them into Libya's war"


Los sospechosos alzamientos de los paises islámicos


lunes, 12 de julio de 2010

El Derrame de la British Petroleum en el Golfo de México

Jesús Hernández Garibay

El enorme derrame de petróleo de la empresa British Petroleum (BP) se convirtió en el más grande de la historia en el Golfo de México, de acuerdo con estimaciones del gobierno de Estados Unidos; un récord sin duda deplorable. El petróleo, que se vierte ya por meses de un pozo averiado a 1,6 kilómetros (1 milla) de la superficie del mar, supera ahora la marca de 530 millones de litros (140 millones de galones) derramados por el pozo Ixtoc I en las costas de México de 1979 a 1980. El desastre ocurrido el pasado 20 de abril tras una fuerte explosión en la plataforma Deepwater Horizon, no sólo desató un incendio y dejó 11 obreros muertos y 17 heridos, sino que además es a la vez ya el desastre ecológico más grande de la historia en la región. Todo causado por los descuidos de un gran corporativo al que más le importan las grandes ganancias que la seguridad de sus operaciones.

El derrame cruza el norte del Golfo de México entre la desembocadura del río Mississippi y Florida; avanza cubriendo gran extensión, amenazando las costas y aguas profundas, además de cancelar la pesca en las zonas afectadas, dañando el frágil hábitat y poniendo a la flora y la fauna en peligro; tras varios intentos por contener el derrame del líquido, éste continuó vertiéndose entre 12 mil y 19 mil barriles diarios, contaminando todo el lecho marino. Desde el principio el gobierno de Obama ofreció su ayuda a la BP, pero el crudo siguió brotando, agravándose por la expansión de la marea negra y la espera de las tormentas tropicales que preveían la formación de los huracanes de la temporada. De su parte, la BP ofreció una compensación a los residentes costeros de hasta 5 mil dólares, a cambio de que renunciaran a su derecho a demandar a la compañía por los daños.

British Petroleum es una empresa importante; en el primer trimestre del 2010 obtuvo ingresos por 73 mil millones de dólares (mdd), de ese monto 72,3 mil mdd surgieron de la exploración, producción, refinación y comercialización de petróleo y gas natural. No obstante, la compañía cuenta con un extenso historial de desastres. En 2005, una explosión en la refinería de petróleo de BP de Texas dejó 15 trabajadores muertos y 170 heridos, por causa de haber ignorado sus propias normas de seguridad. En 2006, 267 mil galones de petróleo crudo se derramaron en la tundra de Prudhoe Bay en Alaska, debido a un agujero en la tubería de la empresa; el derrame no fue descubierto hasta después de cinco días y fue el mayor en la historia de la región. Ante estos desastres, BP ha demostrado una y otra vez que prefiere pagar por sus errores en lugar de tomar medidas para prevenirlos.

La empresa ha pagado 485 millones de dólares en multas tan sólo en los EUA en los últimos cinco años. En octubre de 2009 BP pagó 87,43 millones de dólares a la Administración de Ocupación, Seguridad y Salud (OSHA), la mayor multa en la historia de ese organismo, por la explosión en la refinería de Texas, a la vez que pagó una suma adicional de 50 millones al Departamento de Justicia por lo mismo. La compañía también fue multada por 20 millones dólares por el Departamento de Justicia por el derrame en Prudhoe Bay, que violó la Ley de Agua Limpia. En el 2006, BP realizó un pago multimillonario en libras a los agricultores colombianos tras haber sido acusada de beneficiarse del régimen de terror provocado por los paramilitares, a quiénes contrató para proteger sus 450 millas de tubería. Esta es la forma en cómo BP ―que además resulta hoy el principal abastecedor de combustible para el Ejército estadounidense―, se beneficia de los desastres.

12 de julio de 2010.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 25 de julio de 2010)
El Otoño del Imperio