Jesús Hernández Garibay
A propósito del clima de desencanto en Estados Unidos, de la persistencia del desempleo y el crecimiento de la pobreza entre ciudadanos antes pertenecientes a una mítica “clase media” en busca del “sueño americano”, del inicio de una precampaña en la que la gente suele recordar a Barack Obama sobre el “cambio” no alcanzado aún y del nombramiento por parte de ese gobierno de “asesores financieros” provenientes de las filas de grandes compañías que ganan cada día más, a costa del erario y de los consumidores, vale la pena destacar la película de Charles Ferguson, que en febrero de este año ganó un Oscar como mejor largometraje documental y que en Iberoamérica se proyecta ahora con el título de “Dinero Sucio” (Inside Job).
El tema del documental es la crisis financiera global de 2008, que llevó a decenas de millones de personas, sobre todo pero no solamente en Estados Unidos, a perder sus ahorros, sus empleos y sus casas. La película, que muestra cómo sucedió, comienza hablando del caso de Islandia, muy similar al de Estados Unidos, donde en el transcurso de tres meses se esfumaron 100 mil millones de dólares debido a una política gubernamental de desregulación que permitió a ciertos inversores trabajar una expansión sin límite de sus negocios y privatizó tres bancos importantes del país, causando con ello un severo incremento en el desempleo y la pobreza, en un país donde no la había. Palabras más o menos, tal y como ocurrió en EUA una década atrás, donde un grupo de empresarios administraban sus negocios e igual manipulaban al gobierno y al Congreso para su propio beneficio.
La crisis de Wall Street en el otoño de 2008 afectó a todos los mercados de valores y dejó unos 30 millones más de desempleados en el mundo; una recesión cuyo precio ha sido la pérdida de varias decenas de miles de millones de dólares, que duplicó la deuda nacional de Estados Unidos y resultó ahí en 50 millones más de pobres. Una crisis causada por un grupo de empresarios de finanzas sin control gubernamental, que a lo largo de la primera década del nuevo siglo ya ganaban a trasmano dinero ilegal en medio de la crisis. La película muestra, en cuatro segmentos, por qué y cómo es que ocurre ese escandaloso robo, con fraudes, lavado de dinero, exageración de ingresos, evasión de impuestos, otorgamiento de bonos adicionales para altos funcionarios de las compañías, etcétera.
La película narra la manera en que crece una burbuja financiera por el encarecimiento de las hipotecas que da lugar a ganancias exageradas por préstamos excedidos; un gran fraude piramidal global bajo la premisa de la “libre circulación de los capitales…”, sustentado en evaluaciones falsas de los precios de la vivienda y que lleva a la quiebra a compañías hipotecarias, bancos y aseguradoras: sin dinero para inversiones, el desempleo crece y en 2010 hay seis millones de ejecuciones hipotecarias que llevan a muchas familias a tener que vivir literalmente en tiendas de campaña (tent cities). En la película se recuerda: “Al final, los más pobres siempre pagan lo peor…”; y señala cómo quienes causaron dichos males tanto como sus cómplices legislativos disfrutan todavía de las ganancias.
25 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
Trailer de "Inside Job"
El documental completo de Charles Ferguson puede ser visto en www.cuevana.com
lunes, 25 de abril de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Obama Inicia su Precampaña para el 2012
Jesús Hernández Garibay
De acuerdo con los tiempos y lo esperado por quienes continúan apoyando sus esfuerzos por modificar la lógica del curso político de un país enredado en las contradicciones del cambio o la reedición de la misma estrategia para mantener el poderío de Estados Unidos en el mundo; con tres guerras colgadas en las espaldas de la creciente pobreza de la ciudadanía (Irak, Afganistán y ahora Libia); en medio de una crisis no resuelta todavía, de la recesión que amenaza con volver, de las altas tasas de desempleo no resuelto así como del desencanto que subsiste por todo ello entre los estadounidenses que lo apoyaron en el 2008, el presidente Barack Obama virtualmente se ubicó el 4 de abril pasado como el primer precandidato formal hacia los comicios de noviembre de 2012.
Lo hizo, también acorde con las nuevas formas y contenidos de la política nacional y mundial, por correo electrónico y desde su Página de Internet a través de un video de YouTube en el que simpatizantes suyos expresan su deseo de participar en su campaña, y en el que destacan sus razones políticas y personales para hacerlo; es decir, al estilo de las ahora acreditadas (y aun nominadas para un Oscar) “redes sociales”. El presidente trata de presentarse así, a un proceso de elecciones primarias para asegurar la candidatura del Partido Demócrata, en busca de la reelección para un segundo mandato, e inicia su travesía convocando a la organización de la gente “manzana por manzana”, y llamando a esa gente a hablar de inmediato “con vecinos, colegas del trabajo y amigos…”
El intento de Obama por colocarse a partir de ahora a la cabeza de las probabilidades electorales, es un primer esfuerzo por contrarrestar las pretensiones declaradas de los más reaccionarios sectores conservadores de la nación, quienes desde hace dos años se organizan dentro y fuera de las filas republicanas (por ejemplo, el llamado “Partido del Té”), para impedir a costa de lo que sea que el “marxista”, “islamista” y supuesto amigo de “comunistas”, alcance por segunda ocasión la presidencia y trate con ello de “imponer el socialismo” en el reino del “mercado libre”. Un mercado, por cierto, que continúa haciendo más ricos a los ricos, en la misma medida que empobrece a muchos otros.
Existen también, desde luego, para el Partido Republicano, posibles precandidatos que ya comienzan a destacarse; y que aparte de Obama, eventualmente tendrán que enfrentar también el hartazgo social que en un discurso subraya el cineasta Michael Moore ―el pasado 5 de marzo, dirigido a los afectados por las componendas a las leyes que desamparan a trabajadores y sindicatos, en Madison, Wisconsin―: “América no está en bancarrota. Ni mucho menos. El país está anegado en riqueza y dinero. Es sólo que no está en tus manos. Se ha transferido, en el atraco más grande en la historia, de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de los más ricos de los ricos... Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y nuestro objetivo es corregir esa brújula y dirigir la nave nosotros mismos a partir de ahora...”
21 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Barack Obama 2012 Campaign Launch Video - "It Begins With Us"
De acuerdo con los tiempos y lo esperado por quienes continúan apoyando sus esfuerzos por modificar la lógica del curso político de un país enredado en las contradicciones del cambio o la reedición de la misma estrategia para mantener el poderío de Estados Unidos en el mundo; con tres guerras colgadas en las espaldas de la creciente pobreza de la ciudadanía (Irak, Afganistán y ahora Libia); en medio de una crisis no resuelta todavía, de la recesión que amenaza con volver, de las altas tasas de desempleo no resuelto así como del desencanto que subsiste por todo ello entre los estadounidenses que lo apoyaron en el 2008, el presidente Barack Obama virtualmente se ubicó el 4 de abril pasado como el primer precandidato formal hacia los comicios de noviembre de 2012.
Lo hizo, también acorde con las nuevas formas y contenidos de la política nacional y mundial, por correo electrónico y desde su Página de Internet a través de un video de YouTube en el que simpatizantes suyos expresan su deseo de participar en su campaña, y en el que destacan sus razones políticas y personales para hacerlo; es decir, al estilo de las ahora acreditadas (y aun nominadas para un Oscar) “redes sociales”. El presidente trata de presentarse así, a un proceso de elecciones primarias para asegurar la candidatura del Partido Demócrata, en busca de la reelección para un segundo mandato, e inicia su travesía convocando a la organización de la gente “manzana por manzana”, y llamando a esa gente a hablar de inmediato “con vecinos, colegas del trabajo y amigos…”
El intento de Obama por colocarse a partir de ahora a la cabeza de las probabilidades electorales, es un primer esfuerzo por contrarrestar las pretensiones declaradas de los más reaccionarios sectores conservadores de la nación, quienes desde hace dos años se organizan dentro y fuera de las filas republicanas (por ejemplo, el llamado “Partido del Té”), para impedir a costa de lo que sea que el “marxista”, “islamista” y supuesto amigo de “comunistas”, alcance por segunda ocasión la presidencia y trate con ello de “imponer el socialismo” en el reino del “mercado libre”. Un mercado, por cierto, que continúa haciendo más ricos a los ricos, en la misma medida que empobrece a muchos otros.
Existen también, desde luego, para el Partido Republicano, posibles precandidatos que ya comienzan a destacarse; y que aparte de Obama, eventualmente tendrán que enfrentar también el hartazgo social que en un discurso subraya el cineasta Michael Moore ―el pasado 5 de marzo, dirigido a los afectados por las componendas a las leyes que desamparan a trabajadores y sindicatos, en Madison, Wisconsin―: “América no está en bancarrota. Ni mucho menos. El país está anegado en riqueza y dinero. Es sólo que no está en tus manos. Se ha transferido, en el atraco más grande en la historia, de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de los más ricos de los ricos... Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y nuestro objetivo es corregir esa brújula y dirigir la nave nosotros mismos a partir de ahora...”
21 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Barack Obama 2012 Campaign Launch Video - "It Begins With Us"
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lunes, 11 de abril de 2011
La Zona de Exclusión Aérea en Libia
Jesús Hernández Garibay
La compleja situación en Libia, no resuelta ni en vías de resolverse en meses por adelante, ha venido de nueva cuenta a dividir a la opinión pública entre quienes desean que un supuesto dictador sea derrocado con celeridad por la “comunidad internacional”, y quienes consideran que, sea lo que sea que signifique la situación creada, lo imprescindible es permitir que los pueblos sean quienes solucionen sus propios conflictos internos, de una manera soberana. Un proceso el libio lleno de entreveros, que pretende ahora resolverse por fuerzas interesadas en lo que pudiera resultar para su beneficio, y que conforma un indeseable panorama bélico en el que sólo algunos ganan y muchos más pierden.
Es tan delicada la nueva situación creada, que Barack Obama con su Premio Nobel de la Paz a cuestas, ha tenido que buscar la manera de sostener una intervención más sin transgredir principios pacifistas y esa es la razón por la que decide “pasar el mando” de las decisiones militares a la OTAN, con el fin de que no se le vincule con una nueva guerra. Pero la nueva guerra ya está activa y pretende estar sustentada en una Resolución de la ONU empujada por la misma Casa Blanca y sus aliados, que autoriza a crear ahí una zona de exclusión aérea, y que en los hechos fue convenientemente traducida por las fuerzas militares de Occidente como: “la ONU da luz verde para atacar a Libia…”, sin importar más muertes de civiles por causa de los “daños colaterales”.
Lo cierto es que el golpe de Estado ensamblado en un inicio contra Muamar Kadafi resultó fallido y esa es la razón por la que esas fuerzas militares, ante dicho escenario, lo que tratan de alcanzar ahora es la supervivencia de una oposición todavía endeble y desafortunadamente creada al amparo de los servicios de inteligencia de varios países: la CIA de Estados Unidos, el M15 de Gran Bretaña, el Mossad de Israel y hasta el Istajbarat de Arabia Saudita; justamente de la misma forma en que le hubiera gustado a Occidente sostener una oposición en Irán, hoy disminuida aunque no acabada, por la fortaleza del Estado iraní. Por cierto, una oposición la libia, vinculada también a fuerzas leales a grupos de Al Qaeda, lo que para EUA implica jugar con un escabroso fuego.
De mi parte, no podría aceptar otra cosa que no sea estar decididamente en contra de una solución militar a un conflicto en cualquier zona del mundo. Los pueblos tienen derecho a su propia autodeterminación y a resolver sus contradicciones, SIN INJERENCIA EXTRANJERA; así sea ésta bajo la pretensión de los más “nobles” supuestos humanitarios internacionales. Y eso no significa ubicarse en favor de cualquier desgastado gobernante, sino estar en favor de la paz y el sagrado derecho de los pueblos a ser absolutamente soberanos en sus decisiones; de otra forma, tendría que aceptar el hecho de que en mi propio país cualquier potencia extranjera impusiera condiciones a la soberana decisión de mi pueblo en la construcción de su propia historia, lo que a la vez resulta contrario a nuestros principios de política exterior.
11 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Bombardeos fuerzas imperialistas en Libia mata a civiles
La compleja situación en Libia, no resuelta ni en vías de resolverse en meses por adelante, ha venido de nueva cuenta a dividir a la opinión pública entre quienes desean que un supuesto dictador sea derrocado con celeridad por la “comunidad internacional”, y quienes consideran que, sea lo que sea que signifique la situación creada, lo imprescindible es permitir que los pueblos sean quienes solucionen sus propios conflictos internos, de una manera soberana. Un proceso el libio lleno de entreveros, que pretende ahora resolverse por fuerzas interesadas en lo que pudiera resultar para su beneficio, y que conforma un indeseable panorama bélico en el que sólo algunos ganan y muchos más pierden.
Es tan delicada la nueva situación creada, que Barack Obama con su Premio Nobel de la Paz a cuestas, ha tenido que buscar la manera de sostener una intervención más sin transgredir principios pacifistas y esa es la razón por la que decide “pasar el mando” de las decisiones militares a la OTAN, con el fin de que no se le vincule con una nueva guerra. Pero la nueva guerra ya está activa y pretende estar sustentada en una Resolución de la ONU empujada por la misma Casa Blanca y sus aliados, que autoriza a crear ahí una zona de exclusión aérea, y que en los hechos fue convenientemente traducida por las fuerzas militares de Occidente como: “la ONU da luz verde para atacar a Libia…”, sin importar más muertes de civiles por causa de los “daños colaterales”.
Lo cierto es que el golpe de Estado ensamblado en un inicio contra Muamar Kadafi resultó fallido y esa es la razón por la que esas fuerzas militares, ante dicho escenario, lo que tratan de alcanzar ahora es la supervivencia de una oposición todavía endeble y desafortunadamente creada al amparo de los servicios de inteligencia de varios países: la CIA de Estados Unidos, el M15 de Gran Bretaña, el Mossad de Israel y hasta el Istajbarat de Arabia Saudita; justamente de la misma forma en que le hubiera gustado a Occidente sostener una oposición en Irán, hoy disminuida aunque no acabada, por la fortaleza del Estado iraní. Por cierto, una oposición la libia, vinculada también a fuerzas leales a grupos de Al Qaeda, lo que para EUA implica jugar con un escabroso fuego.
De mi parte, no podría aceptar otra cosa que no sea estar decididamente en contra de una solución militar a un conflicto en cualquier zona del mundo. Los pueblos tienen derecho a su propia autodeterminación y a resolver sus contradicciones, SIN INJERENCIA EXTRANJERA; así sea ésta bajo la pretensión de los más “nobles” supuestos humanitarios internacionales. Y eso no significa ubicarse en favor de cualquier desgastado gobernante, sino estar en favor de la paz y el sagrado derecho de los pueblos a ser absolutamente soberanos en sus decisiones; de otra forma, tendría que aceptar el hecho de que en mi propio país cualquier potencia extranjera impusiera condiciones a la soberana decisión de mi pueblo en la construcción de su propia historia, lo que a la vez resulta contrario a nuestros principios de política exterior.
11 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Bombardeos fuerzas imperialistas en Libia mata a civiles
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domingo, 3 de abril de 2011
La Gira de Barack Obama por Latinoamérica
Jesús Hernández Garibay
Desdeñado por la gran prensa norteamericana que durante el periplo dedicó más bien sus principales espacios informativos a continuar divulgando el dramático retrato de la contaminación producida por las plantas nucleares japonesas, así como a destacar a las fuerzas de la OTAN por su apoyo a los rebeldes libios en su intento por derrocar al nuevo enemigo del planeta, el viaje de Barack Obama por tres países latinoamericanos pasó virtualmente desapercibido para el público estadounidense. Una gira, la primera formal que hace el actual presidente de Estados Unidos en la que incluye a más de un país, que pasa también casi inadvertida para nuestros propios congéneres, en la que busca Obama un apoyo del sempiterno “patio trasero” para su ahora deteriorada economía.
El viaje presidencial se llevó a cabo por Brasil, Chile y El Salvador, del sábado 19 al miércoles 23 de marzo y no dejo de incluir la facundia de que una nueva era de relaciones Estados Unidos-Latinoamérica debe darse con base en que “no existen socios mayores o menores; solamente existen socios iguales”. La gira comenzó en Brasil, lugar donde más allá de la habitual diplomacia en su entrevista con la primera mujer presidente de ese país, lo importante fue descubrir o consolidar contratos que permitieran a sus menoscabadas empresas mejorar sus beneficios y así intentar apoyar a la economía de EUA a salir de la recesión, en búsqueda por ejemplo de una estrategia conjunta en el nuevo hallazgo petrolero del presal (cuenca marina Santos), o con el etanol, o con la participación de proveedores norteamericanos en las próximas Olimpiadas en Brasil.
De este país el presidente pasó a Chile, donde planteó su idea de una “nueva” asociación “entre iguales”, basada en la cooperación para promover lo que, según esto, son intereses comunes. En su “Discurso a las Américas”, pronunciado en Santiago, Obama recordó que 50 años atrás el entonces presidente John F. Kennedy propuso, en el marco también de una gira, la “Alianza para el Progreso”, planteando que, sin embargo, “las realidades de nuestra era… exigen algo diferente”; claro, terminar con la vieja idea del asistencialismo que implica gastos, y mejor forjar una asociación basada en el combate a la inseguridad y el narcotráfico, la promoción del comercio y las inversiones, la construcción de un “futuro energético sustentable” y la “profundización de la democracia”.
En el Salvador, último lugar de la gira, los temas de la agenda bilateral con incidencia para toda Centroamérica fueron el comercio, la migración y la seguridad (“Iniciativa de Seguridad Regional para América Central”). Un viaje todo en el que, más allá de las ocurrencias geopolíticas la intención fundamental fue, como lo dijo el propio Obama, la de “reforzar las alianzas económicas para crear buenos empleos” en EUA, aumentar las exportaciones con el propósito de expandir la economía, y “abrir más mercados alrededor del mundo para que las empresas estadounidenses puedan hacer más negocios…” Un propósito muy acorde, por cierto, con la preocupación por una crisis que no termina.
3 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
La gira de Obama en América Latina: ¿iniciativas o sólo intereses?
Desdeñado por la gran prensa norteamericana que durante el periplo dedicó más bien sus principales espacios informativos a continuar divulgando el dramático retrato de la contaminación producida por las plantas nucleares japonesas, así como a destacar a las fuerzas de la OTAN por su apoyo a los rebeldes libios en su intento por derrocar al nuevo enemigo del planeta, el viaje de Barack Obama por tres países latinoamericanos pasó virtualmente desapercibido para el público estadounidense. Una gira, la primera formal que hace el actual presidente de Estados Unidos en la que incluye a más de un país, que pasa también casi inadvertida para nuestros propios congéneres, en la que busca Obama un apoyo del sempiterno “patio trasero” para su ahora deteriorada economía.
El viaje presidencial se llevó a cabo por Brasil, Chile y El Salvador, del sábado 19 al miércoles 23 de marzo y no dejo de incluir la facundia de que una nueva era de relaciones Estados Unidos-Latinoamérica debe darse con base en que “no existen socios mayores o menores; solamente existen socios iguales”. La gira comenzó en Brasil, lugar donde más allá de la habitual diplomacia en su entrevista con la primera mujer presidente de ese país, lo importante fue descubrir o consolidar contratos que permitieran a sus menoscabadas empresas mejorar sus beneficios y así intentar apoyar a la economía de EUA a salir de la recesión, en búsqueda por ejemplo de una estrategia conjunta en el nuevo hallazgo petrolero del presal (cuenca marina Santos), o con el etanol, o con la participación de proveedores norteamericanos en las próximas Olimpiadas en Brasil.
De este país el presidente pasó a Chile, donde planteó su idea de una “nueva” asociación “entre iguales”, basada en la cooperación para promover lo que, según esto, son intereses comunes. En su “Discurso a las Américas”, pronunciado en Santiago, Obama recordó que 50 años atrás el entonces presidente John F. Kennedy propuso, en el marco también de una gira, la “Alianza para el Progreso”, planteando que, sin embargo, “las realidades de nuestra era… exigen algo diferente”; claro, terminar con la vieja idea del asistencialismo que implica gastos, y mejor forjar una asociación basada en el combate a la inseguridad y el narcotráfico, la promoción del comercio y las inversiones, la construcción de un “futuro energético sustentable” y la “profundización de la democracia”.
En el Salvador, último lugar de la gira, los temas de la agenda bilateral con incidencia para toda Centroamérica fueron el comercio, la migración y la seguridad (“Iniciativa de Seguridad Regional para América Central”). Un viaje todo en el que, más allá de las ocurrencias geopolíticas la intención fundamental fue, como lo dijo el propio Obama, la de “reforzar las alianzas económicas para crear buenos empleos” en EUA, aumentar las exportaciones con el propósito de expandir la economía, y “abrir más mercados alrededor del mundo para que las empresas estadounidenses puedan hacer más negocios…” Un propósito muy acorde, por cierto, con la preocupación por una crisis que no termina.
3 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
La gira de Obama en América Latina: ¿iniciativas o sólo intereses?
viernes, 25 de marzo de 2011
¿A Quién Conviene una Nueva Guerra, Ahora en Libia?
Jesús Hernández Garibay
Después de que el planeta entero ha tenido que padecer durante una década más de millón de civiles muertos en Irak y decenas de miles de familias destrozadas en Afganistán… Luego de que durante toda la presidencia de George W. Bush el mundo fue puesto en vilo por causa de la decisión de hacer imperar el lenguaje de las armas por sobre la resolución pacífica de los conflictos… Con todos los problemas que padece la economía de mercado a nivel mundial, que promueve el endeudamiento, el desempleo entre los trabajadores y el aumento incontrolable de la economía informal, la escasez y el incremento del precio de los alimentos, el derroche de los recursos naturales, ¿quién desea una nueva guerra como la que se lanza de nuevo, ahora en Libia…?; ¿a quién le conviene una invasión militar más en contra de un país soberano…?
El actual escenario crítico libio fue construido pacientemente durante semanas y meses previos, aprovechando el acrecimiento de las luchas populares en varios países árabes y del norte de África: Yemen, Túnez, Bahréin y Egipto. Pero a diferencia de estos en donde fue el pueblo sublevado el que convirtió el descontento de muchos decenios de padecer hambre y menosprecio social, en vastas manifestaciones populares sin precedente que han hecho temblar las estructuras de poder, en Libia fue intentado un golpe de Estado que no pudo ser llevado adelante, porque careció del apoyo de la gran mayoría de la población. Y ha sido la CIA la que ha promovido eficazmente las acciones de una “oposición” dirigida entretelones y apoyada ahora por las fuerzas militares de la OTAN.
El llamado Frente Nacional de Salvación de Libia (NFSL), quien dirige las acciones de esa “oposición” ubicada ahora en la frontera con Egipto, es financiado por la CIA desde 1981 y su oficina principal está localizada en Washington. El pueblo libio no vive desamparado y en la miseria, ni sufre una represión generalizada que lo obligase a levantarse contra el gobierno; al contrario, tiene el más alto Índice de Desarrollo Humano de África, la salud y la educación son gratuitas, vivienda, alimentos y combustibles están disponibles para todos, aún con las barreras por el bloqueo contra el país; la tasa de alfabetización es superior a 90%, contra los 9% que existían antes de Kadafi, y las mujeres que antes vivían en el oscurantismo, ahora estudian y ocupan puestos de trabajo.
¿A quién conviene pues esta nueva guerra? ¿Al pueblo libio, quien luego de la derrota militar del nuevo “sanguinario dictador” recibirá las bendiciones de la “democracia”? O al gran complejo industrial militar que tiene con esta nueva intervención ―a un país soberano que cuenta con petróleo y gas― una nueva oportunidad para intentar resarcir los graves problemas que padece en la actualidad el “libre mercado”, mediante una economía de guerra que reactiva los negocios por un tiempo y gana más recursos energéticos. ¿A costa de cuántos muertos más…? En el primer ataque de la OTAN mueren 48 civiles y más de 150 resultan heridos; ¿cuántos más “daños colaterales” tendremos ahora…?
19 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio
Presidentes Ortega, Lugo y Morales condenan ataque a Libia
Después de que el planeta entero ha tenido que padecer durante una década más de millón de civiles muertos en Irak y decenas de miles de familias destrozadas en Afganistán… Luego de que durante toda la presidencia de George W. Bush el mundo fue puesto en vilo por causa de la decisión de hacer imperar el lenguaje de las armas por sobre la resolución pacífica de los conflictos… Con todos los problemas que padece la economía de mercado a nivel mundial, que promueve el endeudamiento, el desempleo entre los trabajadores y el aumento incontrolable de la economía informal, la escasez y el incremento del precio de los alimentos, el derroche de los recursos naturales, ¿quién desea una nueva guerra como la que se lanza de nuevo, ahora en Libia…?; ¿a quién le conviene una invasión militar más en contra de un país soberano…?
El actual escenario crítico libio fue construido pacientemente durante semanas y meses previos, aprovechando el acrecimiento de las luchas populares en varios países árabes y del norte de África: Yemen, Túnez, Bahréin y Egipto. Pero a diferencia de estos en donde fue el pueblo sublevado el que convirtió el descontento de muchos decenios de padecer hambre y menosprecio social, en vastas manifestaciones populares sin precedente que han hecho temblar las estructuras de poder, en Libia fue intentado un golpe de Estado que no pudo ser llevado adelante, porque careció del apoyo de la gran mayoría de la población. Y ha sido la CIA la que ha promovido eficazmente las acciones de una “oposición” dirigida entretelones y apoyada ahora por las fuerzas militares de la OTAN.
El llamado Frente Nacional de Salvación de Libia (NFSL), quien dirige las acciones de esa “oposición” ubicada ahora en la frontera con Egipto, es financiado por la CIA desde 1981 y su oficina principal está localizada en Washington. El pueblo libio no vive desamparado y en la miseria, ni sufre una represión generalizada que lo obligase a levantarse contra el gobierno; al contrario, tiene el más alto Índice de Desarrollo Humano de África, la salud y la educación son gratuitas, vivienda, alimentos y combustibles están disponibles para todos, aún con las barreras por el bloqueo contra el país; la tasa de alfabetización es superior a 90%, contra los 9% que existían antes de Kadafi, y las mujeres que antes vivían en el oscurantismo, ahora estudian y ocupan puestos de trabajo.
¿A quién conviene pues esta nueva guerra? ¿Al pueblo libio, quien luego de la derrota militar del nuevo “sanguinario dictador” recibirá las bendiciones de la “democracia”? O al gran complejo industrial militar que tiene con esta nueva intervención ―a un país soberano que cuenta con petróleo y gas― una nueva oportunidad para intentar resarcir los graves problemas que padece en la actualidad el “libre mercado”, mediante una economía de guerra que reactiva los negocios por un tiempo y gana más recursos energéticos. ¿A costa de cuántos muertos más…? En el primer ataque de la OTAN mueren 48 civiles y más de 150 resultan heridos; ¿cuántos más “daños colaterales” tendremos ahora…?
19 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio
Presidentes Ortega, Lugo y Morales condenan ataque a Libia
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sábado, 19 de marzo de 2011
La Economía Mundial, de Nuevo Prendida con Alfileres
Jesús Hernández Garibay
Más allá de las graves consecuencias nacionales que en lo económico y lo social deja el despiadado terremoto sufrido por Japón hace unos días e independientemente de lo que vaya a suceder con las secuelas radioactivas de dos plantas nucleares afectadas en la isla, los efectos financieros del sismo en medio de una situación global también seriamente tocada por la crisis política de varios países árabes, las derivaciones de ello en el mercado petrolero, la crisis de la deuda en países europeos, el imbatible desempleo y el continuado empobrecimiento de grandes sectores de la población, en medio del recrudecimiento de una crisis alimentaria y el avance de la crisis por el calentamiento global, son ahora motivo de una gran preocupación, pues ponen a la economía mundial prendida con alfileres.
La catástrofe sucedida en Japón paraliza virtualmente a un país que resulta ser la tercera economía a nivel mundial, sólo rebasada por China y Estados Unidos; eso hace de su situación actual un asunto particularmente grave. Por ello es que, ante la respuesta trepidante de los mercados en los días posteriores al mismo, de inmediato el Banco central de Japón (BOJ) anunció que inyectaría en un principio siete billones y luego hasta 15 billones de yenes (183 mil 825 millones de dólares), con el objeto de asegurar la liquidez durante lo que llega a considerarse ya como “la mayor crisis del país desde la II Guerra Mundial”, en la que el cierre de puertos, fábricas y aun refinerías de petróleo hace que se desplomen en todo el mundo, entre otros, los precios de las compañías de seguros.
Como se recuerda, el precio del petróleo había venido subiendo hasta por encima de los 120 dólares el barril, con la posibilidad de llegar a 150 o más. El precio mantiene todavía su tendencia alcista debido a las crisis políticas en Libia y Bahréin, que amenazan con desestabilizar a los grandes productores de petróleo en Oriente Próximo y África del norte. Libia interrumpió las operaciones en sus puertos petroleros, en tanto que sus más escasos suministros se han paralizado porque los bancos se niegan a efectuar sus pagos en dólares debido a las sanciones de Estados Unidos en contra de ese país, y como éste es proveedor clave para Europa las bolsas europeas caen por los precios del crudo, lo que prevé un alza generalizada de precios de productos diversos. Una situación, desde luego, muy conveniente para el principal productor del mundo: Arabia Saudita.
De acuerdo a compañías de análisis de riesgos de EUA, el virtual tsunami económico en Japón prevé como factura preliminar del seísmo pérdidas por más de 100 mil millones de dólares; un hecho que afecta duramente tanto a la economía nipona como a la mundial. Una grave circunstancia en la que grandes corporativos tratarán como siempre de salvarse, a costa de lo que sea, desde luego aun del empobrecimiento mayor de distintas capas de la población. Un hecho a la vez, que debiera de ser una razón más para que los pueblos del mundo renueven sus esfuerzos por tomar los destinos del planeta en sus manos, con representantes genuinos y una mayor vigilancia de su gestión.
19 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio
El Impacto Económico Mundial de la Crisis en Japón
Más allá de las graves consecuencias nacionales que en lo económico y lo social deja el despiadado terremoto sufrido por Japón hace unos días e independientemente de lo que vaya a suceder con las secuelas radioactivas de dos plantas nucleares afectadas en la isla, los efectos financieros del sismo en medio de una situación global también seriamente tocada por la crisis política de varios países árabes, las derivaciones de ello en el mercado petrolero, la crisis de la deuda en países europeos, el imbatible desempleo y el continuado empobrecimiento de grandes sectores de la población, en medio del recrudecimiento de una crisis alimentaria y el avance de la crisis por el calentamiento global, son ahora motivo de una gran preocupación, pues ponen a la economía mundial prendida con alfileres.
La catástrofe sucedida en Japón paraliza virtualmente a un país que resulta ser la tercera economía a nivel mundial, sólo rebasada por China y Estados Unidos; eso hace de su situación actual un asunto particularmente grave. Por ello es que, ante la respuesta trepidante de los mercados en los días posteriores al mismo, de inmediato el Banco central de Japón (BOJ) anunció que inyectaría en un principio siete billones y luego hasta 15 billones de yenes (183 mil 825 millones de dólares), con el objeto de asegurar la liquidez durante lo que llega a considerarse ya como “la mayor crisis del país desde la II Guerra Mundial”, en la que el cierre de puertos, fábricas y aun refinerías de petróleo hace que se desplomen en todo el mundo, entre otros, los precios de las compañías de seguros.
Como se recuerda, el precio del petróleo había venido subiendo hasta por encima de los 120 dólares el barril, con la posibilidad de llegar a 150 o más. El precio mantiene todavía su tendencia alcista debido a las crisis políticas en Libia y Bahréin, que amenazan con desestabilizar a los grandes productores de petróleo en Oriente Próximo y África del norte. Libia interrumpió las operaciones en sus puertos petroleros, en tanto que sus más escasos suministros se han paralizado porque los bancos se niegan a efectuar sus pagos en dólares debido a las sanciones de Estados Unidos en contra de ese país, y como éste es proveedor clave para Europa las bolsas europeas caen por los precios del crudo, lo que prevé un alza generalizada de precios de productos diversos. Una situación, desde luego, muy conveniente para el principal productor del mundo: Arabia Saudita.
De acuerdo a compañías de análisis de riesgos de EUA, el virtual tsunami económico en Japón prevé como factura preliminar del seísmo pérdidas por más de 100 mil millones de dólares; un hecho que afecta duramente tanto a la economía nipona como a la mundial. Una grave circunstancia en la que grandes corporativos tratarán como siempre de salvarse, a costa de lo que sea, desde luego aun del empobrecimiento mayor de distintas capas de la población. Un hecho a la vez, que debiera de ser una razón más para que los pueblos del mundo renueven sus esfuerzos por tomar los destinos del planeta en sus manos, con representantes genuinos y una mayor vigilancia de su gestión.
19 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio
El Impacto Económico Mundial de la Crisis en Japón
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domingo, 13 de marzo de 2011
Crecen las Protestas de Trabajadores en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
La intención del gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, de llevar adelante en el legislativo de su estado leyes de recortes a los trabajadores públicos, limitantes de sus derechos sindicales y agravantes de su deteriorado poder adquisitivo, continúa su marcha y anima a otros gobernadores republicanos a leyes similares en estados como Indiana, Iowa, Idaho y Ohio, donde ya se discuten propuestas como la de Wisconsin. Según se recuerda, la propuesta del gobernador Walker suspende los derechos de negociación de los sindicatos de empleados públicos y duplica las contribuciones que deben hacer esos trabajadores al fondo de sus pensiones; una severa medida que pone en tela de juicio la razón de ser de los sindicatos de trabajadores del sector público.
Según el gobernador, su propuesta busca resarcir un déficit en su administración de 3 mil 600 millones de dólares, con base tanto en esa nueva política frente a los empleados públicos, como por su intención de promover un nuevo presupuesto anual que recorta en unos mil millones el apoyo estatal a escuelas y gobiernos locales, así como al plan de ayuda médica a la gente pobre denominado Medicaid, a la vez que estipula un aumento de los impuestos. Lo curioso es que este gravamen no busca hurgar en las cuentas de las grandes empresas para que paguen los que más tienen, sino en los bolsillos de los ciudadanos cautivos; habida cuenta de que acaba de otorgar una amnistía fiscal a empresas multinacionales y estatales, medida que costó al fisco 170 millones de dólares que ahora pretende compensar en la recaudación de los nuevos impuestos.
Igual que en Wisconsin, el republicano Juan Kasich, gobernador de Ohio, ha presentado también al legislativo de su estado un proyecto de ley similar, cuyo alcance sin embargo, incluye además de los maestros, al personal de la policía y los bomberos, entre otros. Mientras que en Wisconsin la medida afecta tan solo a 175 mil trabajadores públicos, en Ohio los afectados son alrededor de 300 mil trabajadores. Además, los proyectos de ley formulados prohíben las huelgas de los trabajadores públicos, que serían ahora sancionados inclusive si participan en alguna marcha de protesta, mientras que podrían negociar sus salarios, sus horas de trabajo y ciertas condiciones laborales, pero no la cobertura de salud ni sus pensiones.
Aunque todo pareciera apuntar a pretender resolver un problema fiscal con esta política de ajuste, se dice que el móvil busca afectar también a los demócratas por el tradicional apoyo del movimiento sindical estadounidense, con vistas a las elecciones presidenciales de 2012. Pero sea lo que sea que motive las intenciones de los republicanos, las protestas de los trabajadores poco a poco se incrementan con manifestaciones en 14 estados más de la Unión Americana, que se suman al creciente descontento de los trabajadores públicos en esos lugares del país; un movimiento social más, no tanto contaminado por lo que pasa al otro lado del mundo, como por la aflicción de la crisis en los bolsillos.
13 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio
La intención del gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, de llevar adelante en el legislativo de su estado leyes de recortes a los trabajadores públicos, limitantes de sus derechos sindicales y agravantes de su deteriorado poder adquisitivo, continúa su marcha y anima a otros gobernadores republicanos a leyes similares en estados como Indiana, Iowa, Idaho y Ohio, donde ya se discuten propuestas como la de Wisconsin. Según se recuerda, la propuesta del gobernador Walker suspende los derechos de negociación de los sindicatos de empleados públicos y duplica las contribuciones que deben hacer esos trabajadores al fondo de sus pensiones; una severa medida que pone en tela de juicio la razón de ser de los sindicatos de trabajadores del sector público.
Según el gobernador, su propuesta busca resarcir un déficit en su administración de 3 mil 600 millones de dólares, con base tanto en esa nueva política frente a los empleados públicos, como por su intención de promover un nuevo presupuesto anual que recorta en unos mil millones el apoyo estatal a escuelas y gobiernos locales, así como al plan de ayuda médica a la gente pobre denominado Medicaid, a la vez que estipula un aumento de los impuestos. Lo curioso es que este gravamen no busca hurgar en las cuentas de las grandes empresas para que paguen los que más tienen, sino en los bolsillos de los ciudadanos cautivos; habida cuenta de que acaba de otorgar una amnistía fiscal a empresas multinacionales y estatales, medida que costó al fisco 170 millones de dólares que ahora pretende compensar en la recaudación de los nuevos impuestos.
Igual que en Wisconsin, el republicano Juan Kasich, gobernador de Ohio, ha presentado también al legislativo de su estado un proyecto de ley similar, cuyo alcance sin embargo, incluye además de los maestros, al personal de la policía y los bomberos, entre otros. Mientras que en Wisconsin la medida afecta tan solo a 175 mil trabajadores públicos, en Ohio los afectados son alrededor de 300 mil trabajadores. Además, los proyectos de ley formulados prohíben las huelgas de los trabajadores públicos, que serían ahora sancionados inclusive si participan en alguna marcha de protesta, mientras que podrían negociar sus salarios, sus horas de trabajo y ciertas condiciones laborales, pero no la cobertura de salud ni sus pensiones.
Aunque todo pareciera apuntar a pretender resolver un problema fiscal con esta política de ajuste, se dice que el móvil busca afectar también a los demócratas por el tradicional apoyo del movimiento sindical estadounidense, con vistas a las elecciones presidenciales de 2012. Pero sea lo que sea que motive las intenciones de los republicanos, las protestas de los trabajadores poco a poco se incrementan con manifestaciones en 14 estados más de la Unión Americana, que se suman al creciente descontento de los trabajadores públicos en esos lugares del país; un movimiento social más, no tanto contaminado por lo que pasa al otro lado del mundo, como por la aflicción de la crisis en los bolsillos.
13 de marzo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de marzo de 2011)
El Otoño del Imperio
Reforma en Wisconsin sólo beneficiará a ricos y corporaciones
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