Jesús Hernández Garibay
En un discurso pronunciado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el 27 de octubre de 2009 decía el presidente Barack Obama que “el país que gane la carrera por fuentes alternativas de energía se convertirá en líder de la economía global…” Obama planteaba lo anterior, en defensa de un proyecto de ley que tenía sobre la mesa del Con-greso acerca del cambio climático, donde han existido opiniones divergentes en el debate sobre cómo fomentar tecnologías de energía limpia. En aquellos momentos se pensaba que la política energética había avanzado más durante el primer año del nuevo presidente que en cualquier otro momento desde de los setenta, con la pretensión de sentar las bases para una revolución en las fuentes de energía en EUA y en el mundo.
El discurso pronunciado se producía de cara a la cumbre de diciembre de la ONU sobre el cambio climático en Copenhague. En ese entonces Obama preveía ir ahí con tres cartas en el portafolio: el compromiso de reducir las emisiones de EUA en un 17% antes de 2020; la posibilidad de regular las emisiones de todo tipo de emisores en su país, y la percepción de que los compromisos de China e India en Copenhague habrían tenido que ver con la diplomacia de Washington. Al final, la cumbre de Copenhague no resultó lo que el presidente hubiera esperado, mientras que la gravísima fuga de petróleo en el Golfo de México de abril a agosto de 2010, lleva a toda la Administración a una crisis sin precedente, paralizando la intención de esa reforma energética.
Aunque las dos grandes leyes energéticas de la administración de George W. Bush (Ley de Política Energética de 2005 y Ley de Independencia y Seguridad Energética de 2007) incluían apartados para posibles reformas necesarias, ninguna fue suficientemente profunda. De ahí que apenas una semana después de llegar a la Casa Blanca, Obama fir-mara directivas ordenando al departamento de Transporte y al departamento de Energía aumentar los niveles de eficiencia obligatoria para los automóviles en 2011, e imponer res-tricciones más exigentes a las emisiones de CO2 en los estados que las existentes a nivel fe-deral. No obstante, a pesar de que estas medidas dieron al mandatario la posibilidad de presionar al Senado para lograr una nueva legislación, esto todavía no se logra.
Así, en tanto que el apoyo al avance de energías alternativas continúa sin mayor res-paldo político, el país se obliga a importar 11 millones de barriles de petróleo al día, prin-cipalmente de países estables como Canadá y México (primer y segundo proveedor), pero también de Arabia Saudita, Nigeria, Venezuela, Irak o Argelia, donde el flujo del crudo se ve afectado por las condiciones políticas. Por esta razón, en marzo proponía Obama la drástica reducción a un tercio de las importaciones antes del 2020, como un imperativo, al decir: “Estados Unidos no puede permitirse apostar por nuestra seguridad y prosperidad a largo plazo sobre la base de una fuente de combustible con la que es posible que no con-temos”; una decisión que con seguridad tendrá graves repercusiones para muchos.
22 de mayo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
Obama explica su nueva política de seguridad energética
domingo, 22 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
La Reforma Educativa: Nuevo Avance de Obama
Jesús Hernández Garibay
A sólo dos meses de haber tomado posesión de su cargo, en marzo de 2009, el novel presidente de Estados Unidos, Barack Obama, manifestaba su preocupación respecto a la eficacia en cómo se educa a los estadounidenses, al advertir en una conferencia ante la Cámara de Comercio Hispana: “El relativo declive de la educación (norte)americana es insostenible para nuestra economía, inadmisible para nuestra democracia e inaceptable para nuestros niños. No podemos dejar que siga como está. Lo que está en juego es el sueño americano…” Con este discurso planteaba su propósito de llevar adelante una Reforma Educativa, con objeto de hacer frente a retos vigentes desde décadas atrás, que vez a vez se agravan en el escenario de la Unión Americana.
Desde 1965, los sucesivos intentos de la Casa Blanca por mejorar la enseñanza han sido calificados como desastrosos, mientras que la necesidad de fortalecer la educación científica ha sido reconocida ampliamente a partir de la década de los ochenta. Pero a pesar de que el gobierno de Washington ha inyectado 200 mil millones de dólares a los presupuestos de educación de los Estados, actualmente casi el 70% de los estudiantes de cuarto año de Primaria en zonas urbanas no alcanzan el nivel básico de Lectura, y los alumnos del último año de Secundaria van detrás de los de países como Chipre y Sudáfrica en Matemáticas. Y lo que es evidente es que la prominencia científica y tecnológica, se ha debilitado en relación con las de otros países, especialmente Japón o China.
Como resultado del Informe del Progreso Educativo en Estados Unidos presentado en la década de los 80, el ex-presidente George W. Bush propuso el plan América 2000, a fin de reformar el sistema educativo y orientarlo hacia la competitividad y las competencias de los educandos. Dichas reformas se concretaron con la firma de la Ley “Que Ningún Niño Se Quede Atrás” (No Child Left Behind Act) en enero de 2000. No obstante, la ley resultó ineficiente, sobre todo, dicen los expertos, por su rigidez a la hora de mejorar el rendimiento académico de los estudiantes principalmente en las áreas de Lectura y Matemáticas, dos de los tres elementos que califican los estudios PISA de la OCDE, donde EUA se ubica 12 puntos por debajo de la media de los países participantes.
En octubre pasado Obama anunció un nuevo programa llamado “Aptitudes para el Futuro de Estados Unidos”, que ayudaría a las universidades y las empresas a compatibilizar currículos de enseñanza, mientras que en marzo de este año el Congreso aprobó su nueva Reforma Educativa, bajo el afán del presidente de “cerrar la brecha académica entre los estudiantes estadounidenses y sus contrapartes en China y otros países desarrollados”. La reforma incluye mecanismos de apoyo a estudiantes con limitaciones económicas; necesarios, a decir del presidente, porque la educación superior es cada vez menos accesible a la denominada clase media. Como sea, esta nueva reforma se traduce en un segundo éxito del cuatrienio, junto con la del Sistema de Salud también aprobada.
11 de mayo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 15 de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
No Child Left Behind: Truths and Consequences
A sólo dos meses de haber tomado posesión de su cargo, en marzo de 2009, el novel presidente de Estados Unidos, Barack Obama, manifestaba su preocupación respecto a la eficacia en cómo se educa a los estadounidenses, al advertir en una conferencia ante la Cámara de Comercio Hispana: “El relativo declive de la educación (norte)americana es insostenible para nuestra economía, inadmisible para nuestra democracia e inaceptable para nuestros niños. No podemos dejar que siga como está. Lo que está en juego es el sueño americano…” Con este discurso planteaba su propósito de llevar adelante una Reforma Educativa, con objeto de hacer frente a retos vigentes desde décadas atrás, que vez a vez se agravan en el escenario de la Unión Americana.
Desde 1965, los sucesivos intentos de la Casa Blanca por mejorar la enseñanza han sido calificados como desastrosos, mientras que la necesidad de fortalecer la educación científica ha sido reconocida ampliamente a partir de la década de los ochenta. Pero a pesar de que el gobierno de Washington ha inyectado 200 mil millones de dólares a los presupuestos de educación de los Estados, actualmente casi el 70% de los estudiantes de cuarto año de Primaria en zonas urbanas no alcanzan el nivel básico de Lectura, y los alumnos del último año de Secundaria van detrás de los de países como Chipre y Sudáfrica en Matemáticas. Y lo que es evidente es que la prominencia científica y tecnológica, se ha debilitado en relación con las de otros países, especialmente Japón o China.
Como resultado del Informe del Progreso Educativo en Estados Unidos presentado en la década de los 80, el ex-presidente George W. Bush propuso el plan América 2000, a fin de reformar el sistema educativo y orientarlo hacia la competitividad y las competencias de los educandos. Dichas reformas se concretaron con la firma de la Ley “Que Ningún Niño Se Quede Atrás” (No Child Left Behind Act) en enero de 2000. No obstante, la ley resultó ineficiente, sobre todo, dicen los expertos, por su rigidez a la hora de mejorar el rendimiento académico de los estudiantes principalmente en las áreas de Lectura y Matemáticas, dos de los tres elementos que califican los estudios PISA de la OCDE, donde EUA se ubica 12 puntos por debajo de la media de los países participantes.
En octubre pasado Obama anunció un nuevo programa llamado “Aptitudes para el Futuro de Estados Unidos”, que ayudaría a las universidades y las empresas a compatibilizar currículos de enseñanza, mientras que en marzo de este año el Congreso aprobó su nueva Reforma Educativa, bajo el afán del presidente de “cerrar la brecha académica entre los estudiantes estadounidenses y sus contrapartes en China y otros países desarrollados”. La reforma incluye mecanismos de apoyo a estudiantes con limitaciones económicas; necesarios, a decir del presidente, porque la educación superior es cada vez menos accesible a la denominada clase media. Como sea, esta nueva reforma se traduce en un segundo éxito del cuatrienio, junto con la del Sistema de Salud también aprobada.
11 de mayo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 15 de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
No Child Left Behind: Truths and Consequences
lunes, 2 de mayo de 2011
Los Entretelones de la Reforma de Salud en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
En mayo de 2007, un año antes de que la parafernalia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos enmarcara las intenciones de varios de los precandidatos de ocupar la Casa Blanca, Barack Obama comenzaba a plantear como una de sus promesas de campaña la posibilidad de un cambio de fondo en el Sistema de Salud de su país. Por esas mismas fechas, un estudio internacional (Fondo Commonwealth) ubicaba dicho sistema en el último lugar de los países de la OCDE, debido a ser el más caro del mundo y dado el “pobre desempeño en calidad, acceso y eficiencia”, entre los países desarrollados. El estudio destacaba que 45 millones de estadounidenses, equivalente a 15 por ciento de la población, no contaban con seguro médico.
El Sistema de Salud venía siendo cuestionado durante muchas décadas atrás, desde Theodore Roosevelt en 1901 hasta William Clinton en 1993, y nunca había podido ser reformado debido a la negativa de las compañías de seguros y los grupos médicos que ejercían presión para que no fuesen sancionados ninguno de los proyectos de reforma. Ahora, la promesa de Obama se concretaba al ser aprobada su reforma el 21 de marzo de 2010 en la Cámara de Representantes, con 219 votos a favor y 212 en contra; a la misma se opondrían todos los 178 legisladores republicanos junto con 34 demócratas. Con el tiempo y el cambio en la correlación de fuerzas en las elecciones legislativas de 2010, la misma trataría de ser revocada, todavía sin éxito hasta ahora, por los diputados republicanos.
A pesar de que este rechazo intentaba desprestigiar la propuesta de Obama, pretendiendo que su puesta en marcha sería un “desastre” para la economía y que el inicio del “Obamacare”, como se llamó despectivamente a la “Ley de Cuidado de Salud Asequible”, no era más que un “socialismo” disfrazado y una costosa injerencia del Estado en el sector privado que abultaría el déficit presupuestal, la misma habría de ser iniciada desde el mes de enero de este año, con aspectos como estos: gratuidad de exámenes preventivos para los usuarios de Medicare (programa de salud del Estado); descuentos del 50% en medicamentos para usuarios de Medicare; bonos para médicos de Medicare que ofrecieran servicios de atención primaria; reembolso en costo de medicamentos, entre muchos otros.
El mercado mundial de las medicinas representa unos 200 mil millones de dólares al año; y una docena de grandes empresas, entre ellas las llamadas “Big Pharma” (Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis), controlan la mitad de ese mercado; sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial o de las telecomunicaciones. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación. La reforma, dicen sus detractores, “es la joya de la corona” del “socialismo” de Obama y los republicanos lucharán “hasta colocar en la Casa Blanca a un presidente que la revoque…”
2 de mayo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 8 de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
Para entender la reforma de salud de Obama (1/3)
En mayo de 2007, un año antes de que la parafernalia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos enmarcara las intenciones de varios de los precandidatos de ocupar la Casa Blanca, Barack Obama comenzaba a plantear como una de sus promesas de campaña la posibilidad de un cambio de fondo en el Sistema de Salud de su país. Por esas mismas fechas, un estudio internacional (Fondo Commonwealth) ubicaba dicho sistema en el último lugar de los países de la OCDE, debido a ser el más caro del mundo y dado el “pobre desempeño en calidad, acceso y eficiencia”, entre los países desarrollados. El estudio destacaba que 45 millones de estadounidenses, equivalente a 15 por ciento de la población, no contaban con seguro médico.
El Sistema de Salud venía siendo cuestionado durante muchas décadas atrás, desde Theodore Roosevelt en 1901 hasta William Clinton en 1993, y nunca había podido ser reformado debido a la negativa de las compañías de seguros y los grupos médicos que ejercían presión para que no fuesen sancionados ninguno de los proyectos de reforma. Ahora, la promesa de Obama se concretaba al ser aprobada su reforma el 21 de marzo de 2010 en la Cámara de Representantes, con 219 votos a favor y 212 en contra; a la misma se opondrían todos los 178 legisladores republicanos junto con 34 demócratas. Con el tiempo y el cambio en la correlación de fuerzas en las elecciones legislativas de 2010, la misma trataría de ser revocada, todavía sin éxito hasta ahora, por los diputados republicanos.
A pesar de que este rechazo intentaba desprestigiar la propuesta de Obama, pretendiendo que su puesta en marcha sería un “desastre” para la economía y que el inicio del “Obamacare”, como se llamó despectivamente a la “Ley de Cuidado de Salud Asequible”, no era más que un “socialismo” disfrazado y una costosa injerencia del Estado en el sector privado que abultaría el déficit presupuestal, la misma habría de ser iniciada desde el mes de enero de este año, con aspectos como estos: gratuidad de exámenes preventivos para los usuarios de Medicare (programa de salud del Estado); descuentos del 50% en medicamentos para usuarios de Medicare; bonos para médicos de Medicare que ofrecieran servicios de atención primaria; reembolso en costo de medicamentos, entre muchos otros.
El mercado mundial de las medicinas representa unos 200 mil millones de dólares al año; y una docena de grandes empresas, entre ellas las llamadas “Big Pharma” (Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis), controlan la mitad de ese mercado; sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial o de las telecomunicaciones. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación. La reforma, dicen sus detractores, “es la joya de la corona” del “socialismo” de Obama y los republicanos lucharán “hasta colocar en la Casa Blanca a un presidente que la revoque…”
2 de mayo de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 8 de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
Para entender la reforma de salud de Obama (1/3)
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lunes, 25 de abril de 2011
Causas de la Crisis Financiera Global del 2008
Jesús Hernández Garibay
A propósito del clima de desencanto en Estados Unidos, de la persistencia del desempleo y el crecimiento de la pobreza entre ciudadanos antes pertenecientes a una mítica “clase media” en busca del “sueño americano”, del inicio de una precampaña en la que la gente suele recordar a Barack Obama sobre el “cambio” no alcanzado aún y del nombramiento por parte de ese gobierno de “asesores financieros” provenientes de las filas de grandes compañías que ganan cada día más, a costa del erario y de los consumidores, vale la pena destacar la película de Charles Ferguson, que en febrero de este año ganó un Oscar como mejor largometraje documental y que en Iberoamérica se proyecta ahora con el título de “Dinero Sucio” (Inside Job).
El tema del documental es la crisis financiera global de 2008, que llevó a decenas de millones de personas, sobre todo pero no solamente en Estados Unidos, a perder sus ahorros, sus empleos y sus casas. La película, que muestra cómo sucedió, comienza hablando del caso de Islandia, muy similar al de Estados Unidos, donde en el transcurso de tres meses se esfumaron 100 mil millones de dólares debido a una política gubernamental de desregulación que permitió a ciertos inversores trabajar una expansión sin límite de sus negocios y privatizó tres bancos importantes del país, causando con ello un severo incremento en el desempleo y la pobreza, en un país donde no la había. Palabras más o menos, tal y como ocurrió en EUA una década atrás, donde un grupo de empresarios administraban sus negocios e igual manipulaban al gobierno y al Congreso para su propio beneficio.
La crisis de Wall Street en el otoño de 2008 afectó a todos los mercados de valores y dejó unos 30 millones más de desempleados en el mundo; una recesión cuyo precio ha sido la pérdida de varias decenas de miles de millones de dólares, que duplicó la deuda nacional de Estados Unidos y resultó ahí en 50 millones más de pobres. Una crisis causada por un grupo de empresarios de finanzas sin control gubernamental, que a lo largo de la primera década del nuevo siglo ya ganaban a trasmano dinero ilegal en medio de la crisis. La película muestra, en cuatro segmentos, por qué y cómo es que ocurre ese escandaloso robo, con fraudes, lavado de dinero, exageración de ingresos, evasión de impuestos, otorgamiento de bonos adicionales para altos funcionarios de las compañías, etcétera.
La película narra la manera en que crece una burbuja financiera por el encarecimiento de las hipotecas que da lugar a ganancias exageradas por préstamos excedidos; un gran fraude piramidal global bajo la premisa de la “libre circulación de los capitales…”, sustentado en evaluaciones falsas de los precios de la vivienda y que lleva a la quiebra a compañías hipotecarias, bancos y aseguradoras: sin dinero para inversiones, el desempleo crece y en 2010 hay seis millones de ejecuciones hipotecarias que llevan a muchas familias a tener que vivir literalmente en tiendas de campaña (tent cities). En la película se recuerda: “Al final, los más pobres siempre pagan lo peor…”; y señala cómo quienes causaron dichos males tanto como sus cómplices legislativos disfrutan todavía de las ganancias.
25 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
Trailer de "Inside Job"
El documental completo de Charles Ferguson puede ser visto en www.cuevana.com
A propósito del clima de desencanto en Estados Unidos, de la persistencia del desempleo y el crecimiento de la pobreza entre ciudadanos antes pertenecientes a una mítica “clase media” en busca del “sueño americano”, del inicio de una precampaña en la que la gente suele recordar a Barack Obama sobre el “cambio” no alcanzado aún y del nombramiento por parte de ese gobierno de “asesores financieros” provenientes de las filas de grandes compañías que ganan cada día más, a costa del erario y de los consumidores, vale la pena destacar la película de Charles Ferguson, que en febrero de este año ganó un Oscar como mejor largometraje documental y que en Iberoamérica se proyecta ahora con el título de “Dinero Sucio” (Inside Job).
El tema del documental es la crisis financiera global de 2008, que llevó a decenas de millones de personas, sobre todo pero no solamente en Estados Unidos, a perder sus ahorros, sus empleos y sus casas. La película, que muestra cómo sucedió, comienza hablando del caso de Islandia, muy similar al de Estados Unidos, donde en el transcurso de tres meses se esfumaron 100 mil millones de dólares debido a una política gubernamental de desregulación que permitió a ciertos inversores trabajar una expansión sin límite de sus negocios y privatizó tres bancos importantes del país, causando con ello un severo incremento en el desempleo y la pobreza, en un país donde no la había. Palabras más o menos, tal y como ocurrió en EUA una década atrás, donde un grupo de empresarios administraban sus negocios e igual manipulaban al gobierno y al Congreso para su propio beneficio.
La crisis de Wall Street en el otoño de 2008 afectó a todos los mercados de valores y dejó unos 30 millones más de desempleados en el mundo; una recesión cuyo precio ha sido la pérdida de varias decenas de miles de millones de dólares, que duplicó la deuda nacional de Estados Unidos y resultó ahí en 50 millones más de pobres. Una crisis causada por un grupo de empresarios de finanzas sin control gubernamental, que a lo largo de la primera década del nuevo siglo ya ganaban a trasmano dinero ilegal en medio de la crisis. La película muestra, en cuatro segmentos, por qué y cómo es que ocurre ese escandaloso robo, con fraudes, lavado de dinero, exageración de ingresos, evasión de impuestos, otorgamiento de bonos adicionales para altos funcionarios de las compañías, etcétera.
La película narra la manera en que crece una burbuja financiera por el encarecimiento de las hipotecas que da lugar a ganancias exageradas por préstamos excedidos; un gran fraude piramidal global bajo la premisa de la “libre circulación de los capitales…”, sustentado en evaluaciones falsas de los precios de la vivienda y que lleva a la quiebra a compañías hipotecarias, bancos y aseguradoras: sin dinero para inversiones, el desempleo crece y en 2010 hay seis millones de ejecuciones hipotecarias que llevan a muchas familias a tener que vivir literalmente en tiendas de campaña (tent cities). En la película se recuerda: “Al final, los más pobres siempre pagan lo peor…”; y señala cómo quienes causaron dichos males tanto como sus cómplices legislativos disfrutan todavía de las ganancias.
25 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de mayo de 2011)
El Otoño del Imperio
Trailer de "Inside Job"
El documental completo de Charles Ferguson puede ser visto en www.cuevana.com
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obama 2012
jueves, 21 de abril de 2011
Obama Inicia su Precampaña para el 2012
Jesús Hernández Garibay
De acuerdo con los tiempos y lo esperado por quienes continúan apoyando sus esfuerzos por modificar la lógica del curso político de un país enredado en las contradicciones del cambio o la reedición de la misma estrategia para mantener el poderío de Estados Unidos en el mundo; con tres guerras colgadas en las espaldas de la creciente pobreza de la ciudadanía (Irak, Afganistán y ahora Libia); en medio de una crisis no resuelta todavía, de la recesión que amenaza con volver, de las altas tasas de desempleo no resuelto así como del desencanto que subsiste por todo ello entre los estadounidenses que lo apoyaron en el 2008, el presidente Barack Obama virtualmente se ubicó el 4 de abril pasado como el primer precandidato formal hacia los comicios de noviembre de 2012.
Lo hizo, también acorde con las nuevas formas y contenidos de la política nacional y mundial, por correo electrónico y desde su Página de Internet a través de un video de YouTube en el que simpatizantes suyos expresan su deseo de participar en su campaña, y en el que destacan sus razones políticas y personales para hacerlo; es decir, al estilo de las ahora acreditadas (y aun nominadas para un Oscar) “redes sociales”. El presidente trata de presentarse así, a un proceso de elecciones primarias para asegurar la candidatura del Partido Demócrata, en busca de la reelección para un segundo mandato, e inicia su travesía convocando a la organización de la gente “manzana por manzana”, y llamando a esa gente a hablar de inmediato “con vecinos, colegas del trabajo y amigos…”
El intento de Obama por colocarse a partir de ahora a la cabeza de las probabilidades electorales, es un primer esfuerzo por contrarrestar las pretensiones declaradas de los más reaccionarios sectores conservadores de la nación, quienes desde hace dos años se organizan dentro y fuera de las filas republicanas (por ejemplo, el llamado “Partido del Té”), para impedir a costa de lo que sea que el “marxista”, “islamista” y supuesto amigo de “comunistas”, alcance por segunda ocasión la presidencia y trate con ello de “imponer el socialismo” en el reino del “mercado libre”. Un mercado, por cierto, que continúa haciendo más ricos a los ricos, en la misma medida que empobrece a muchos otros.
Existen también, desde luego, para el Partido Republicano, posibles precandidatos que ya comienzan a destacarse; y que aparte de Obama, eventualmente tendrán que enfrentar también el hartazgo social que en un discurso subraya el cineasta Michael Moore ―el pasado 5 de marzo, dirigido a los afectados por las componendas a las leyes que desamparan a trabajadores y sindicatos, en Madison, Wisconsin―: “América no está en bancarrota. Ni mucho menos. El país está anegado en riqueza y dinero. Es sólo que no está en tus manos. Se ha transferido, en el atraco más grande en la historia, de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de los más ricos de los ricos... Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y nuestro objetivo es corregir esa brújula y dirigir la nave nosotros mismos a partir de ahora...”
21 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Barack Obama 2012 Campaign Launch Video - "It Begins With Us"
De acuerdo con los tiempos y lo esperado por quienes continúan apoyando sus esfuerzos por modificar la lógica del curso político de un país enredado en las contradicciones del cambio o la reedición de la misma estrategia para mantener el poderío de Estados Unidos en el mundo; con tres guerras colgadas en las espaldas de la creciente pobreza de la ciudadanía (Irak, Afganistán y ahora Libia); en medio de una crisis no resuelta todavía, de la recesión que amenaza con volver, de las altas tasas de desempleo no resuelto así como del desencanto que subsiste por todo ello entre los estadounidenses que lo apoyaron en el 2008, el presidente Barack Obama virtualmente se ubicó el 4 de abril pasado como el primer precandidato formal hacia los comicios de noviembre de 2012.
Lo hizo, también acorde con las nuevas formas y contenidos de la política nacional y mundial, por correo electrónico y desde su Página de Internet a través de un video de YouTube en el que simpatizantes suyos expresan su deseo de participar en su campaña, y en el que destacan sus razones políticas y personales para hacerlo; es decir, al estilo de las ahora acreditadas (y aun nominadas para un Oscar) “redes sociales”. El presidente trata de presentarse así, a un proceso de elecciones primarias para asegurar la candidatura del Partido Demócrata, en busca de la reelección para un segundo mandato, e inicia su travesía convocando a la organización de la gente “manzana por manzana”, y llamando a esa gente a hablar de inmediato “con vecinos, colegas del trabajo y amigos…”
El intento de Obama por colocarse a partir de ahora a la cabeza de las probabilidades electorales, es un primer esfuerzo por contrarrestar las pretensiones declaradas de los más reaccionarios sectores conservadores de la nación, quienes desde hace dos años se organizan dentro y fuera de las filas republicanas (por ejemplo, el llamado “Partido del Té”), para impedir a costa de lo que sea que el “marxista”, “islamista” y supuesto amigo de “comunistas”, alcance por segunda ocasión la presidencia y trate con ello de “imponer el socialismo” en el reino del “mercado libre”. Un mercado, por cierto, que continúa haciendo más ricos a los ricos, en la misma medida que empobrece a muchos otros.
Existen también, desde luego, para el Partido Republicano, posibles precandidatos que ya comienzan a destacarse; y que aparte de Obama, eventualmente tendrán que enfrentar también el hartazgo social que en un discurso subraya el cineasta Michael Moore ―el pasado 5 de marzo, dirigido a los afectados por las componendas a las leyes que desamparan a trabajadores y sindicatos, en Madison, Wisconsin―: “América no está en bancarrota. Ni mucho menos. El país está anegado en riqueza y dinero. Es sólo que no está en tus manos. Se ha transferido, en el atraco más grande en la historia, de los trabajadores y los consumidores a los bancos y las carteras de los más ricos de los ricos... Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los gobernantes. Y nuestro objetivo es corregir esa brújula y dirigir la nave nosotros mismos a partir de ahora...”
21 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Barack Obama 2012 Campaign Launch Video - "It Begins With Us"
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lunes, 11 de abril de 2011
La Zona de Exclusión Aérea en Libia
Jesús Hernández Garibay
La compleja situación en Libia, no resuelta ni en vías de resolverse en meses por adelante, ha venido de nueva cuenta a dividir a la opinión pública entre quienes desean que un supuesto dictador sea derrocado con celeridad por la “comunidad internacional”, y quienes consideran que, sea lo que sea que signifique la situación creada, lo imprescindible es permitir que los pueblos sean quienes solucionen sus propios conflictos internos, de una manera soberana. Un proceso el libio lleno de entreveros, que pretende ahora resolverse por fuerzas interesadas en lo que pudiera resultar para su beneficio, y que conforma un indeseable panorama bélico en el que sólo algunos ganan y muchos más pierden.
Es tan delicada la nueva situación creada, que Barack Obama con su Premio Nobel de la Paz a cuestas, ha tenido que buscar la manera de sostener una intervención más sin transgredir principios pacifistas y esa es la razón por la que decide “pasar el mando” de las decisiones militares a la OTAN, con el fin de que no se le vincule con una nueva guerra. Pero la nueva guerra ya está activa y pretende estar sustentada en una Resolución de la ONU empujada por la misma Casa Blanca y sus aliados, que autoriza a crear ahí una zona de exclusión aérea, y que en los hechos fue convenientemente traducida por las fuerzas militares de Occidente como: “la ONU da luz verde para atacar a Libia…”, sin importar más muertes de civiles por causa de los “daños colaterales”.
Lo cierto es que el golpe de Estado ensamblado en un inicio contra Muamar Kadafi resultó fallido y esa es la razón por la que esas fuerzas militares, ante dicho escenario, lo que tratan de alcanzar ahora es la supervivencia de una oposición todavía endeble y desafortunadamente creada al amparo de los servicios de inteligencia de varios países: la CIA de Estados Unidos, el M15 de Gran Bretaña, el Mossad de Israel y hasta el Istajbarat de Arabia Saudita; justamente de la misma forma en que le hubiera gustado a Occidente sostener una oposición en Irán, hoy disminuida aunque no acabada, por la fortaleza del Estado iraní. Por cierto, una oposición la libia, vinculada también a fuerzas leales a grupos de Al Qaeda, lo que para EUA implica jugar con un escabroso fuego.
De mi parte, no podría aceptar otra cosa que no sea estar decididamente en contra de una solución militar a un conflicto en cualquier zona del mundo. Los pueblos tienen derecho a su propia autodeterminación y a resolver sus contradicciones, SIN INJERENCIA EXTRANJERA; así sea ésta bajo la pretensión de los más “nobles” supuestos humanitarios internacionales. Y eso no significa ubicarse en favor de cualquier desgastado gobernante, sino estar en favor de la paz y el sagrado derecho de los pueblos a ser absolutamente soberanos en sus decisiones; de otra forma, tendría que aceptar el hecho de que en mi propio país cualquier potencia extranjera impusiera condiciones a la soberana decisión de mi pueblo en la construcción de su propia historia, lo que a la vez resulta contrario a nuestros principios de política exterior.
11 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Bombardeos fuerzas imperialistas en Libia mata a civiles
La compleja situación en Libia, no resuelta ni en vías de resolverse en meses por adelante, ha venido de nueva cuenta a dividir a la opinión pública entre quienes desean que un supuesto dictador sea derrocado con celeridad por la “comunidad internacional”, y quienes consideran que, sea lo que sea que signifique la situación creada, lo imprescindible es permitir que los pueblos sean quienes solucionen sus propios conflictos internos, de una manera soberana. Un proceso el libio lleno de entreveros, que pretende ahora resolverse por fuerzas interesadas en lo que pudiera resultar para su beneficio, y que conforma un indeseable panorama bélico en el que sólo algunos ganan y muchos más pierden.
Es tan delicada la nueva situación creada, que Barack Obama con su Premio Nobel de la Paz a cuestas, ha tenido que buscar la manera de sostener una intervención más sin transgredir principios pacifistas y esa es la razón por la que decide “pasar el mando” de las decisiones militares a la OTAN, con el fin de que no se le vincule con una nueva guerra. Pero la nueva guerra ya está activa y pretende estar sustentada en una Resolución de la ONU empujada por la misma Casa Blanca y sus aliados, que autoriza a crear ahí una zona de exclusión aérea, y que en los hechos fue convenientemente traducida por las fuerzas militares de Occidente como: “la ONU da luz verde para atacar a Libia…”, sin importar más muertes de civiles por causa de los “daños colaterales”.
Lo cierto es que el golpe de Estado ensamblado en un inicio contra Muamar Kadafi resultó fallido y esa es la razón por la que esas fuerzas militares, ante dicho escenario, lo que tratan de alcanzar ahora es la supervivencia de una oposición todavía endeble y desafortunadamente creada al amparo de los servicios de inteligencia de varios países: la CIA de Estados Unidos, el M15 de Gran Bretaña, el Mossad de Israel y hasta el Istajbarat de Arabia Saudita; justamente de la misma forma en que le hubiera gustado a Occidente sostener una oposición en Irán, hoy disminuida aunque no acabada, por la fortaleza del Estado iraní. Por cierto, una oposición la libia, vinculada también a fuerzas leales a grupos de Al Qaeda, lo que para EUA implica jugar con un escabroso fuego.
De mi parte, no podría aceptar otra cosa que no sea estar decididamente en contra de una solución militar a un conflicto en cualquier zona del mundo. Los pueblos tienen derecho a su propia autodeterminación y a resolver sus contradicciones, SIN INJERENCIA EXTRANJERA; así sea ésta bajo la pretensión de los más “nobles” supuestos humanitarios internacionales. Y eso no significa ubicarse en favor de cualquier desgastado gobernante, sino estar en favor de la paz y el sagrado derecho de los pueblos a ser absolutamente soberanos en sus decisiones; de otra forma, tendría que aceptar el hecho de que en mi propio país cualquier potencia extranjera impusiera condiciones a la soberana decisión de mi pueblo en la construcción de su propia historia, lo que a la vez resulta contrario a nuestros principios de política exterior.
11 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
Bombardeos fuerzas imperialistas en Libia mata a civiles
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domingo, 3 de abril de 2011
La Gira de Barack Obama por Latinoamérica
Jesús Hernández Garibay
Desdeñado por la gran prensa norteamericana que durante el periplo dedicó más bien sus principales espacios informativos a continuar divulgando el dramático retrato de la contaminación producida por las plantas nucleares japonesas, así como a destacar a las fuerzas de la OTAN por su apoyo a los rebeldes libios en su intento por derrocar al nuevo enemigo del planeta, el viaje de Barack Obama por tres países latinoamericanos pasó virtualmente desapercibido para el público estadounidense. Una gira, la primera formal que hace el actual presidente de Estados Unidos en la que incluye a más de un país, que pasa también casi inadvertida para nuestros propios congéneres, en la que busca Obama un apoyo del sempiterno “patio trasero” para su ahora deteriorada economía.
El viaje presidencial se llevó a cabo por Brasil, Chile y El Salvador, del sábado 19 al miércoles 23 de marzo y no dejo de incluir la facundia de que una nueva era de relaciones Estados Unidos-Latinoamérica debe darse con base en que “no existen socios mayores o menores; solamente existen socios iguales”. La gira comenzó en Brasil, lugar donde más allá de la habitual diplomacia en su entrevista con la primera mujer presidente de ese país, lo importante fue descubrir o consolidar contratos que permitieran a sus menoscabadas empresas mejorar sus beneficios y así intentar apoyar a la economía de EUA a salir de la recesión, en búsqueda por ejemplo de una estrategia conjunta en el nuevo hallazgo petrolero del presal (cuenca marina Santos), o con el etanol, o con la participación de proveedores norteamericanos en las próximas Olimpiadas en Brasil.
De este país el presidente pasó a Chile, donde planteó su idea de una “nueva” asociación “entre iguales”, basada en la cooperación para promover lo que, según esto, son intereses comunes. En su “Discurso a las Américas”, pronunciado en Santiago, Obama recordó que 50 años atrás el entonces presidente John F. Kennedy propuso, en el marco también de una gira, la “Alianza para el Progreso”, planteando que, sin embargo, “las realidades de nuestra era… exigen algo diferente”; claro, terminar con la vieja idea del asistencialismo que implica gastos, y mejor forjar una asociación basada en el combate a la inseguridad y el narcotráfico, la promoción del comercio y las inversiones, la construcción de un “futuro energético sustentable” y la “profundización de la democracia”.
En el Salvador, último lugar de la gira, los temas de la agenda bilateral con incidencia para toda Centroamérica fueron el comercio, la migración y la seguridad (“Iniciativa de Seguridad Regional para América Central”). Un viaje todo en el que, más allá de las ocurrencias geopolíticas la intención fundamental fue, como lo dijo el propio Obama, la de “reforzar las alianzas económicas para crear buenos empleos” en EUA, aumentar las exportaciones con el propósito de expandir la economía, y “abrir más mercados alrededor del mundo para que las empresas estadounidenses puedan hacer más negocios…” Un propósito muy acorde, por cierto, con la preocupación por una crisis que no termina.
3 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
La gira de Obama en América Latina: ¿iniciativas o sólo intereses?
Desdeñado por la gran prensa norteamericana que durante el periplo dedicó más bien sus principales espacios informativos a continuar divulgando el dramático retrato de la contaminación producida por las plantas nucleares japonesas, así como a destacar a las fuerzas de la OTAN por su apoyo a los rebeldes libios en su intento por derrocar al nuevo enemigo del planeta, el viaje de Barack Obama por tres países latinoamericanos pasó virtualmente desapercibido para el público estadounidense. Una gira, la primera formal que hace el actual presidente de Estados Unidos en la que incluye a más de un país, que pasa también casi inadvertida para nuestros propios congéneres, en la que busca Obama un apoyo del sempiterno “patio trasero” para su ahora deteriorada economía.
El viaje presidencial se llevó a cabo por Brasil, Chile y El Salvador, del sábado 19 al miércoles 23 de marzo y no dejo de incluir la facundia de que una nueva era de relaciones Estados Unidos-Latinoamérica debe darse con base en que “no existen socios mayores o menores; solamente existen socios iguales”. La gira comenzó en Brasil, lugar donde más allá de la habitual diplomacia en su entrevista con la primera mujer presidente de ese país, lo importante fue descubrir o consolidar contratos que permitieran a sus menoscabadas empresas mejorar sus beneficios y así intentar apoyar a la economía de EUA a salir de la recesión, en búsqueda por ejemplo de una estrategia conjunta en el nuevo hallazgo petrolero del presal (cuenca marina Santos), o con el etanol, o con la participación de proveedores norteamericanos en las próximas Olimpiadas en Brasil.
De este país el presidente pasó a Chile, donde planteó su idea de una “nueva” asociación “entre iguales”, basada en la cooperación para promover lo que, según esto, son intereses comunes. En su “Discurso a las Américas”, pronunciado en Santiago, Obama recordó que 50 años atrás el entonces presidente John F. Kennedy propuso, en el marco también de una gira, la “Alianza para el Progreso”, planteando que, sin embargo, “las realidades de nuestra era… exigen algo diferente”; claro, terminar con la vieja idea del asistencialismo que implica gastos, y mejor forjar una asociación basada en el combate a la inseguridad y el narcotráfico, la promoción del comercio y las inversiones, la construcción de un “futuro energético sustentable” y la “profundización de la democracia”.
En el Salvador, último lugar de la gira, los temas de la agenda bilateral con incidencia para toda Centroamérica fueron el comercio, la migración y la seguridad (“Iniciativa de Seguridad Regional para América Central”). Un viaje todo en el que, más allá de las ocurrencias geopolíticas la intención fundamental fue, como lo dijo el propio Obama, la de “reforzar las alianzas económicas para crear buenos empleos” en EUA, aumentar las exportaciones con el propósito de expandir la economía, y “abrir más mercados alrededor del mundo para que las empresas estadounidenses puedan hacer más negocios…” Un propósito muy acorde, por cierto, con la preocupación por una crisis que no termina.
3 de abril de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de abril de 2011)
El Otoño del Imperio
La gira de Obama en América Latina: ¿iniciativas o sólo intereses?
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