lunes, 22 de junio de 2015

Cumple 60 Años el Movimiento de Países No Alineados

Jesús Hernández Garibay

Entre el 18 y el 24 de abril de 1955, en plena Guerra Fría y con la participación de 29 Jefes de Estado de la primera generación de líderes de colonias liberadas de África y Asia, fue celebrada la Conferencia de Bandung, Indonesia, como el más importante antecedente hacia la creación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), que nace entonces con el objetivo de favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática, en oposición al colonialismo y el neocolonialismo de las antiguas metrópolis y de Estados Unidos. El MNOAL ha desempeñado a lo largo de su historia un papel fundamental en la preservación de la paz mundial.

En los albores del Movimiento, su accionar constituyó un factor esencial en dicho proceso de descolonización, que luego condujo al logro de la independencia de muchos países y a la formación de decenas de nuevos Estados soberanos. En su carta fundacional, el nuevo Movimiento colocó como demandas y aspiraciones principales el fin de la Guerra Fría, las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del Tercer Mundo, haciendo un llamado a la autodeterminación y el desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad, la cooperación económica y cultural, así como la paz mundial.

Asumiendo como bandera de lucha en la Conferencia de Argel de 1973 el concepto de “nuevo orden económico mundial”, el MNOAL se extendió por el mundo, participando 113 países en su Cumbre de Cartagena de Indias, Colombia, en 1995. A lo largo del tiempo ha contribuido al no alineamiento, el cual define con principios tales como preservar las independencias nacionales frente a las superpotencias, no pertenecer a ningún bloque militar, rechazar el establecimiento de bases militares extranjeras, defender el derecho de los pueblos a su autodeterminación, y luchar por un “desarme completo y general” en el mundo.

Muchos más fueron los principios que debían y lo han hecho, guiar las relaciones internacionales de los integrantes del MNOAL: respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas; respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones; abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países, entre otros de primer orden que, como se advierte, han sido poco respetados en estos 60 años por Estados Unidos y sus principales aliados.

El Movimiento de Países No Alineados hoy está conformado por 120 Estados de África, Asia, Europa Oriental, y América Latina y el Caribe. La República Bolivariana de Venezuela será, después de Cuba y Colombia, el tercer país latinoamericano que asuma la presidencia del MNOAL en la próxima Cumbre, la XVII, prevista para septiembre de 2015 en la ciudad de Caracas.


22 de junio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio

domingo, 31 de mayo de 2015

70 Aniversario del Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria

Jesús Hernández Garibay

El día 8 de mayo se cumplieron 70 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, luego de la entrada a Berlín de las tropas del ejército rojo y la consecuente capitulación del mando mermado del Tercer Reich. Culminaba así la “guerra relámpago” (Blitzkrieg), llamada de esa manera por un personaje arribista que prefiere al final esconderse de la historia, en lugar de afrontar con una mínima actitud las consecuencias de sus actos.

Adolfo Hitler resulta un inusual asesino, si es que se puede decir algo de un perverso hombrecito mediocre de novela negra, en los momentos en que el mundo cambia, a partir de la presencia de nuevas fuerzas sociales encabezadas por una boyante clase obrera europea, temible ante un puñado de banqueros, petroleros y grandes empresarios (Thyssen Bank; Union Banking, Standard Oil, Dupont, Chase Bank de Rockefeller, y hasta Preston Bush, el abuelo, entre muchos otros) que respaldaron económicamente a Hitler y al nazismo, pues lo que deseaban era salir de la recesión que molestaba a sus ambiciones de galopar por el mundo, pero sin la amenaza de un enemigo obrero y socialista.

Por ello es que aprovechan el mítico ascenso de aquel personero en las desastrosas condiciones alemanas de entreguerras, para fortalecerlo y lanzarlo en contra de tales fuerzas apoyadas por sus pueblos: en lo nacional y primero que nadie contra los luchadores sociales que se hacen cada día más fuertes (sindicalistas y comunistas alemanes a quienes comenzarán a perseguir antes que a cualquier judío alemán), mientras en lo internacional en contra de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), un enemigo principalísimo al que había que derrotar militarmente, para garantizar un mundo de total “libre mercado” abierto a sus intereses.

Contra todo lo esperado por los insaciables oligarcas que subvencionan a Hitler y subyugan también hasta la ignominia a una próspera comunidad judía para aprovechar sus bienes y sus riquezas, lanza el ejército alemán dicha “Blitzkrieg”, la que aspiraba a durar sólo un corto tiempo, pues la URSS sería supuestamente arrasada por las tropas alemanas. Lo fueron muchas de sus tierras, pero con lo que no contaban las hordas del pretencioso hombrecito, era que enfrentarían a un pueblo soviético altamente consciente de la necesidad de defender su suelo, organizado en una Gran Guerra Patria como lo estuvo eficazmente, aun a costa de la pérdida de por lo menos 27 millones de sus compatriotas.

Al final, el ejército alemán es vencido, para tranquilidad de las naciones del mundo restante que, más allá de los arteramente golpeados países europeos, ya esperaban verse también sometidas a esos extremos nazis de manufactura oligopólica que buscaban arreglar el orbe a su total antojo. Como se sabe, luego de aquel 8 de mayo, Estados Unidos tomará en sus manos por medio de la guerra fría, la estafeta para intentar acabar lo que el nazismo no logró...

31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 24 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio

Protestas y Celebraciones en el Día Internacional de los Trabajadores

Jesús Hernández Garibay

El 1° de mayo se llevó a cabo en muchas ciudades del orbe una conmemoración más del Día Internacional de los Trabajadores. Como muchas otras veces en los años recientes, ello fue motivo para que en una gran mayoría de lugares los actos y marchas realizadas fueran para protestar por las adversas y cada vez más desastrosas condiciones laborales y de vida prevalecientes entre los trabajadores, y exigir cambios de fondo en las políticas salariales y el empleo. La consigna: “no hay nada que celebrar”, contrastó, sin embargo, con la alegría con la que millones de trabajadores celebraron la fecha en Cuba, Venezuela y algunos otros países.

El elevado índice del desempleo en España marcó las movilizaciones de los principales sindicatos del país en 80 ciudades, bajo el lema: “Las personas son primero. Acabar con la política de recortes”; mientras en Francia, los principales sindicatos marchaban contra la austeridad. En Italia los sindicatos reclamaron mejoras para los trabajadores del país pero también para los inmigrantes.

En Sudáfrica, la movilización exigía un salario justo, luego de 21 años de la caída del “apartheid”. En Tailandia, bajo el poder de los militares, se pidió elevar el salario mínimo, mientras que en Filipinas se reclamaba al presidente los millones de puestos de trabajo que prometió crear cuando comenzó su mandato en 2010.

En Turquía la policía dispersó con gases lacrimógenos y cañones de agua a un millar de manifestantes en la Plaza Taksim, mientras decenas de activistas abogaban por los derechos laborales. En Corea del Sur, decenas de miles participaron en manifestaciones, amenazando con una huelga general si el gobierno mantiene su plan de reformar el mercado laboral, en tanto que en Indonesia miles reclamaban al Gobierno aumentos de sueldo y mejoras laborales.

De su lado, Grecia vivió un primero de mayo singular, pues por primera vez un gobierno salió a la calle al lado de sus ciudadanos para reclamar los mismos objetivos: acabar con las políticas de austeridad y restaurar los derechos laborales. Camboya, Indonesia, Malasia y Vietnam también celebraron el día con actos oficiales y manifestaciones, mientras en Cuba la conmemoración resultó una verdadera fiesta en la que participaron más de un millón de trabajadores.

En casi todos los países del mundo, en el 1° de mayo se conmemora el inicio de una huelga que paralizó cerca de 12 mil fábricas en 1886 en Estados Unidos, en demanda al respeto a la jornada de ocho horas; paradójicamente, el Día del Trabajo no se celebra en dicho país, sino hasta el primer lunes de septiembre, por causa de un decreto establecido en 1887 por el presidente Grover Cleveland, para evitar que la fecha sirviera como glorificación de los “Mártires de Chicago”, obreros que dieron su vida en aras de esa lucha.

31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio

Elecciones 2016 en Estados Unidos: la Búsqueda por la Presidencia

Jesús Hernández Garibay

Apenas pasadas dos semanas desde las elecciones presidenciales de 2012, en Estados Unidos ya se murmuraba sobre los posibles candidatos para las de 2016. En el Partido Republicano comenzaba a hablarse entonces del senador por Florida Mario Rubio, del exgobernador de Florida Jeb Bush y del senador por Kentucky Rand Paul, mientras que de la perdedora en las primarias del Partido Demócrata, Hillary Clinton, se pensaba que volvería en un tiempo más a la contienda. Ahora, a un año y medio de que se definan candidaturas para la carrera presidencial, comienzan a moverse las aguas hacia las primarias en la escena nacional.

Clinton ―quien acaba de anunciar que sí compite―, es vista por muchos como favorita para convertirse en la primera presidenta de la nación, pero al frente tiene a varios posibles rivales de cuidado dentro de su partido para las primarias, como el exsenador por Virginia, Jim Webb, el exgobernador de Rhode Island, Lincoln Chafee, el vicepresidente Joseph Biden o la senadora Elizabeth Warren. De otro lado, hace tiempo que se habla de que estas próximas elecciones se disputarían entre dos poderosos clanes familiares: el de los Clinton y el de los Bush; así que muchos esperan que el exgobernador Jeb Bush represente toda la fortaleza del Partido Republicano, hoy adueñado del Congreso.

Bush, desde luego, tampoco la tiene fácil, porque se enfrenta a contrincantes partidarios fuertes; por ahora, los senadores Ted Cruz, Rand Paul y Marco Rubio han anunciado ya oficialmente su postulación a las primarias, pero en las mismas también otros posibles candidatos han puesto la vista: el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee, el gobernador de Wisconsin, Scott Walter y el de Nueva Jersey, Chris Christie.

Para la exsecretaria de Estado y ex primera dama Hillary Clinton, de lo que se trata es de prepararse para ganar el voto de sectores desfavorecidos, como las madres de familia jóvenes que incluyen negras y latinas, además de obreros y futuros jubilados; a ellos les dice: “los estadounidenses de a pie necesitan un campeón. Yo quiero ser ese campeón…” De su lado, los precandidatos republicanos prometen echar por tierra los logros y alcances de la administración de Barack Obama, y guiñan el ojo a las comunidades de inmigrantes con un posible sistema para solicitar permisos de trabajo.

Como quiera que sea, las elecciones de 2016 ―que incluirán el gasto supermillonario de rigor que logre convencer a los golpeados ciudadanos de que lo mejor está por venir―, como siempre determinarán a los electores del Colegio Electoral y al candidato presidencial que recibirá el martes 8 de noviembre la mayoría de los votos por parte de ese cuerpo, para ser el 45 presidente de Estados Unidos; así, el ganador asumirá el 20 de enero del 2017. Aparte de presidente, el mismo día deberán ser electos 13 gobernadores y nuevos miembros para el Congreso. O sea, por ahora, un escenario de lo más predecible; ya veremos si sigue así…

31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio

miércoles, 22 de abril de 2015

El Ejemplo de Galeano

Jesús Hernández Garibay

A la pérdida irreparable del uruguayo Eduardo Galeano, podríamos ahora celebrarlo al rememorar las miles de congruentes ideas que escribió y las que de esa manera provocó en nosotros, con su oportuno pensamiento a lo largo de una muy productiva vida en que participó en las letras nuestroamericanas. “Los hijos de los días” (2011), o “Días y noches de amor y de guerra” (1978), o “Memorias del fuego” (1982), o “El libro de los abrazos” (1989), o el más conocido “Las venas abiertas de América Latina” (1971) son, cualquiera de ellos entre muchísimos escritos, obras universales que hablan nada menos que de nuestra gente en medio de sus amargas realidades.

Claro que hoy en su muerte, como se esperaba y se puede apreciar a trasmano en las noticias del día, es cuando a la pléyade derechista de nuestros tiempos, se le ocurre hablar a contrapelo de su obra y de su persona. “Fue más un periodista de izquierdas, prestado a las letras…”, dicen algunos; “un típico representante de la casta que despotrica contra la [sagrada] sociedad abierta…”, dicen otros. Y de su principal ensayo, indican unos más muy sabiondos; “Las Venas Abiertas de América Latina, [fue] la Biblia de la Teoría de la Dependencia, esa escuela chileno-brasileña de finales de los 60…” Y se aprestan ahora a “desmantelar brevemente los mitos que Galeano presenta en aquel libro…”, al cual acusan, como a su autor, de haber “perdurado como guías de dictadores tercermundistas y de militantes alucinados…”

Cierto que el mismo Galeano, en un gesto de honradez intelectual, a 43 años de la edición original de “Las venas abiertas…”, afirmaba que “no sería capaz de leer el libro de nuevo”, pues “esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima”, para confesar luego que cuando lo escribió “no tenía la formación necesaria”, y que si bien no estaba “arrepentido de haberlo escrito”, afirmaba que lo había escrito “sin conocer debidamente de economía y política…” Pero lo que no se recuerda con suficiente rigor por parte de esos jilgueros, es que el libro, con sus posibles limitaciones, fue prohibido por todas las dictaduras militares del continente y que su persecución obligó al exilio a su autor.

De su obra, Galeano mismo opinaba: “Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable…” A la vez, era crudo por contundente al decir: “Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, [los que] no saben leer o no tienen con qué…” Y respecto a nuestro deplorable escenario mundial, aducía con mucho tino: “El sistema capitalista se come todo lo que encuentra. Incluye una ideología, una moral, una concepción de la vida y de las cosas que es peligrosa para el género humano y para el planeta que habitamos. Es bueno, bajo ese sistema, todo lo que es rentable, y todo lo que no es rentable no merece existir. Eso conduce a la rifa del planeta…”

Jules Michelet, historiador francés del siglo XIX, quien escribe una obra “desde el pueblo”, planteaba, como seguramente lo pensaba Galeano: “...he cerrado todos los libros y me he vuelto a colocar dentro del pueblo tanto como me fue posible... fui entonces consultando a los hombres, escuchándoles hablar de su propia suerte, recogiendo de su boca eso que no se encuentra siempre en los brillantes escritores, las palabras de buen sentido…” El filósofo prusiano Immanuel Kant, de su lado, consideraba de su propia labor intelectual que “honrar a los hombres” era el “único tema de estudio” capaz de dar a todos los demás su valor... La filósofa francesa Simone Weil, por su lado, afirmaba en la primera mitad del siglo pasado de su propia obra: “Yo aprendo a honrar a los hombres; y me encontraría más inútil que el común de los trabajadores, si no creyera que este tema de estudio puede dar a todos los demás un valor que consiste en esto: hacer resurgir los derechos de la humanidad…” Todos ellos hablan de hacer con su obra, lo que Galeano hizo con su fructífera vida.

Así, a Eduardo Galeano difícilmente puede encerrársele en el círculo de “las izquierdas” y los “dictadores tercermundistas y militantes alucinados”. El esplendoroso uruguayo no fue (y de ahí su excelsitud) más que un honesto intelectual que escribió siempre también “desde el pueblo”. Y por ello es que de su obra nos queda no solamente la esperanza de que los tiempos cambien, sino, sobre todo, el ejemplo de un camino más, para hacerlos cambiar…

22 de abril de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, Cultura en línea, México, 22 de abril de 2015)
El Otoño del Imperio

El X Foro Social Mundial. Respuesta Popular al Atentado Terrorista en Túnez

Jesús Hernández Garibay

En el peor atentado terrorista acontecido en Túnez en más de una década, la capital de la nación del norte de África sufrió el pasado miércoles 18 de marzo el ataque de hombres armados que abrieron fuego sobre visitantes del famoso museo El Bardo, en el corazón de El Cairo, la capital, matando a un total de 23 personas, entre ellas 17 extranjeros; el asalto, que amenazó con alterar la frágil estabilidad política del país, eleva los temores de que militantes vinculados al Estado Islámico estén expandiendo sus operaciones a nuevos países.

De manera coincidente, una semana después, del martes 24 al sábado 28, se llevaría a cabo en la misma ciudad la décima edición del ya emblemático Foro Social Mundial, en el que más de cuatro mil Organizaciones No Gubernamentales, otros grupos diversos de la sociedad civil y decenas de miles de intelectuales y luchadores altermundistas, se reunirían para tratar temas como la migración, el medioambiente, los derechos humanos y la crisis económica mundial.

Después del ataque del 18 de marzo, se temió que el Foro fuera cancelado. Sin embargo, el comité organizador emitió una declaración confirmando que se realizaría. Luego fueron llevadas a cabo cuatro jornadas, en las que se celebraron más de un millar de conferencias y talleres, cientos de actividades lúdicas, conciertos y millares de entrevistas e intercambios de puntos de vista, con la idea de que es viable hoy otro modelo de gestión para el mundo.

La elección de Túnez como sede del Foro en 2015 (la anterior edición en 2011 se había también llevado a cabo ahí) fue una decisión meditada. “En Túnez, en 2011 —decía el economista francés Gustavo Massiah, uno de los organizadores—, comenzó el levantamiento del pueblo contra la crisis y el neoliberalismo, contra la crisis del sistema geopolítico, económico, cultural e ideológico de todo el mundo”. El cambio político en ese país, trajo entonces consigo una serie de importantes movimientos populares en el mundo árabe y otras regiones, y ha sido un ejemplo para la sociedad civil de todo el orbe.

Antes del inicio de sus actividades, los organizadores del Foro advertían: “la masiva participación en el FSM será la respuesta adecuada de todas las fuerzas por la paz y la democracia hacia un mundo más justo y libre a partir de la coexistencia pacífica…”

En su Declaración final, el Foro 2015 decía: “Nosotras y nosotros, nos hemos reunido en la Asamblea de los Movimientos Sociales…, teniendo en cuenta toda nuestra diversidad para construir una agenda común de luchas contra el capitalismo, el imperialismo, el patriarcado, el racismo y todas las formas de discriminación y de opresión. Hemos construido una historia y un trabajo en común que ha permitido avances, con la esperanza de conseguir la victoria contra el sistema dominante y poder concretar alternativas en pro de un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza…”

22 de abril de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, en línea, México, 12 de abril de 2015)
El Otoño del Imperio

domingo, 22 de marzo de 2015

El Ultimátum a Venezuela y los “Golpes Suaves” en América Latina

Jesús Hernández Garibay

Cual si fuera una virtual declaración de guerra ante un grave peligro castrense en contra de su país, el presidente Barack Obama emitió el pasado 9 de marzo una orden ejecutiva en la que califica a Venezuela como “amenaza extraordinaria e inusual” a la seguridad nacional y la política exterior estadounidenses. Ante tal situación, el decreto del mandatario declara una “emergencia nacional para enfrentar esta amenaza”, pero, sin embargo, sólo insiste en acusar a Caracas de violar los derechos humanos, restringir la libertad de prensa y exacerbar la corrupción.

Más allá de ser éste un intento por calmar los ánimos de la ultraderecha y los halcones en casa, por razón de las inquietudes que han surgido por su decisión de iniciar un acercamiento diplomático hacia Cuba, lo cierto es que el desaforado baladro de Obama buscó acallar las huellas encontradas por el gobierno bolivariano sobre el golpe de Estado que se preparaba para mediados de febrero, que incluía el bombardeo de instituciones gubernamentales y la sede de la cadena noticiosa Telesur y que fue descubierto, exhibido con pruebas documentales, de audio y video, y desactivado, en el cual estuvieron implicados también funcionarios norteamericanos.

Con el prurito de la supuesta violación a los derechos humanos y pretendida dictadura de Maduro, la campaña de la ultraderecha y las grandes empresas de la oligarquía venezolana para desprestigiar y desgastar a un gobierno legalmente constituido, ha tenido de todo: una extensa guerra económica que apuesta al hambre de la población, el fomento de intrigas para promover el descontento social, conflictivas movilizaciones de calle, operaciones de guerra psicológica, campañas mediáticas permanentes, promoción de un aislamiento internacional del gobierno y otros métodos, todos parte de la ya conocida estrategia del “golpe suave” sustentado en las indicaciones del politólogo estadounidense Gene Sharp.

Pero tales maniobras no sólo están siendo utilizadas en Venezuela. En varios de los recientes golpes de Estado que se han intentado o llevado a cabo en distintos países de América Latina frente a gobiernos incómodos: Venezuela (2002), Haití (2004), Bolivia (2008 y 2014), Honduras (2009), Ecuador (2010), Paraguay (2012), así como en los reiterados intentos por desestabilizar el gobierno de Cristina Fernández en Argentina, y hasta en las movilizaciones en contra de Dilma Rousseff en Brasil, hay la intención de frenar los cambios que se vienen desarrollando y que trastocan el statu quo.

Es decir, más que un intento por cambiar a un gobierno “dictatorial”, la situación en Venezuela forma parte de un patrón que se ha ido forjando en varios países de nuestra región, para tratar de detener a toda costa los cambios que comienzan a darse y que han derivado en el desgate del sistema interamericano para dar cabida a nuevas perspectivas regionales que desde la ALBA, la UNASUR y ahora en la CELAC, se advierten prometedoras para nuestros pueblos. Y la ya próxima Cumbre de las Américas lo va a denotar.

22 de marzo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de marzo de 2015)
El Otoño del Imperio