Jesús Hernández Garibay
El hecho de que 73 millones de jóvenes estén hoy desempleados en el planeta y que más de 200 millones adicionales estén trabajando por menos de dos dólares al día, teniendo estos que conformarse con empleos de bajos ingresos, la gran mayoría informales, sin protección ni derechos laborales, refleja una “dramática situación” mundial. Tal decía el pasado 14 de noviembre el director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder; el británico participaba en el Coloquio “El reto del empleo juvenil en las Américas: formulando políticas para la generación de trabajo digno, decente y productivo para nuestros jóvenes”, durante la Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo convocada por la Organización de Estados Americanos (OEA) en Medellín, Colombia.
El director de la OIT resaltaba que el desempleo juvenil es especialmente preocupante en países como España y Grecia, donde el indicador ha superado en 2013 al 50 por ciento, mientras que en la eurozona la media es ya del 24.1 por ciento; en América Latina y el Caribe las cifras alcanzan un promedio regional del 13.7 por ciento, aunque duplican la tasa general y casi triplican la de los adultos. Ryder agregaba que con el fin de prevenir “una generación perdida”, era importante intervenir en los procesos de formación y destacaba que las políticas deben tener una articulación local, nacional e internacional para romper el círculo vicioso entre la falta de experiencia y de empleo.
En agosto de 2010, al coincidir con el lanzamiento del Año Internacional de la Juventud de Naciones Unidas, la misma OIT informaba que el desempleo juvenil había alcanzado entonces el nivel más alto en la historia y que se esperaba que siguiera aumentando; en un estudio denominado “Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2010” esa organización indicaba que, a finales de 2009, de los 620 millones de jóvenes económicamente activos entre 15 y 24 años a nivel mundial, 81 millones estaban desempleados, lo que representaba 7,8 millones más que en 2007. La tasa de desempleo juvenil aumentaba, así, de 11.9 por ciento en 2007 a 13 por ciento en 2009.
El informe agregaba que la tendencia acarrearía “importantes consecuencias para los jóvenes a medida que nuevos candidatos que ingresan al mercado laboral se suman a las filas de los desempleados”; advertía además sobre el “riesgo de un legado de esta crisis en términos de una ‘generación perdida’ de jóvenes que ha abandonado el mercado laboral tras haber perdido toda esperanza de trabajar y lograr una vida decente”. Lo mismo, en septiembre de 2012, en otro informe titulado “Panorama mundial del empleo: perspectivas poco prometedoras para los jóvenes en el mercado laboral”, el responsable de la Unidad Tendencias del Empleo de la OIT, Ekkehard Ernst, decía que las tasas de desempleo entre los jóvenes se deteriorarían aún más a nivel mundial a medida que las consecuencias de la crisis del euro se propagaran hacia las “economías emergentes”. ¿Mejora hoy la situación? Para nada, ya que el empleo informal es el que crece incontenible.
22 de diciembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 22 de diciembre de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 22 de diciembre de 2013
jueves, 12 de diciembre de 2013
El Affair Assange-Snowden y la Promesa de Cambiar al Mundo
Jesús Hernández Garibay
A propósito del asunto Assange-Snowden, que ha venido a trastocar el estado de secrecía que desde siempre había permitido a Estados Unidos y sus cuerpos de “inteligencia” manejar a su antojo sus relaciones con el mundo, lo que se destaca es que la trama sigue viva; y no en favor de los intereses que la Casa Blanca busca preservar, que no son los de sus ciudadanos sino de aquellos vinculados a un sistema donde los negocios en el “mercado libre” resultan soberanos. Por el contrario, crece la conciencia social; a propósito de ello, vale la pena hablar de una reciente composición musical del grupo “Calle 13”.
Como se sabe, el fundador de Wikileaks, Julián Assange, ha tenido que subsistir refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, desde junio de 2012, sin que EUA encuentre la manera de hacerle salir para juzgarle por supuestos delitos en contra de la “seguridad nacional”. Lo único que ha podido hacer la administración Obama es presentar cargos contra empleados y contratistas que filtraron documentos, incluidos el experto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, y el analista de inteligencia militar del ejército Bradley Manning, ahora encarcelado.
Respecto al primero, desde principios del pasado mes de junio el diario inglés The Guardian ha publicado una serie de artículos, en los que se destacan las revelaciones basadas en las filtraciones del llamado contratista, que describen detalladamente la forma en que la NSA ha operado para recolectar información sobre usuarios de Internet. Dichos artículos han causado revuelo y un debate mundial acerca de las actividades de esa agencia, la protección de datos cibernéticos y la legitimidad del periodismo de investigación. A causa de ello, el periódico referido ha sido objeto de ataques: durante el verano pasado, por ejemplo, el gobierno británico le obligó a destruir los discos duros de las computadoras que contenían las copias de los archivos secretos de Snowden.
A contrapelo, crece la conciencia social. “Todo empieza con una llamarada/Cuando despedimos llamas de nuestras miradas/Quieren detener el incendio que se propaga/Pero hay fuegos que con agua no se apagan...”, dice “Multi_Viral”, canción compuesta por René Pérez, cantante y compositor de la popular banda puertorriqueña “Calle 13”, que incluye a un colaborador poco común: el mismo Assange, además de la participación de Tom Morello de “Rage Against the Machine” y la cantante palestina Kamilya Jubran.
Assange increpa ahí al sistema, al decir: “Vivimos en un mundo hecho por tu propaganda/Pero ahí dónde crees que eres fuerte, eres débil/Tus mentiras dicen una verdad que vamos a usar en tu contra…/De El Cairo a Quito un nuevo mundo se está formando/El poder de la gente armada con la verdad”. Al preconizar el camino trazado, la canción termina diciendo: “Crece la ola/Crece la espuma/Cuando cada vez más gente se suma…” Y al plantearlo así, destaca la conciencia que crece incontenible en una nueva y pujante generación de jóvenes. (Ver: http://www.youtube.com/watch?v=ooDf1hCJZOc).
12 de diciembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 8 de diciembre de 2013)
El Otoño del Imperio
A propósito del asunto Assange-Snowden, que ha venido a trastocar el estado de secrecía que desde siempre había permitido a Estados Unidos y sus cuerpos de “inteligencia” manejar a su antojo sus relaciones con el mundo, lo que se destaca es que la trama sigue viva; y no en favor de los intereses que la Casa Blanca busca preservar, que no son los de sus ciudadanos sino de aquellos vinculados a un sistema donde los negocios en el “mercado libre” resultan soberanos. Por el contrario, crece la conciencia social; a propósito de ello, vale la pena hablar de una reciente composición musical del grupo “Calle 13”.
Como se sabe, el fundador de Wikileaks, Julián Assange, ha tenido que subsistir refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, desde junio de 2012, sin que EUA encuentre la manera de hacerle salir para juzgarle por supuestos delitos en contra de la “seguridad nacional”. Lo único que ha podido hacer la administración Obama es presentar cargos contra empleados y contratistas que filtraron documentos, incluidos el experto de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, y el analista de inteligencia militar del ejército Bradley Manning, ahora encarcelado.
Respecto al primero, desde principios del pasado mes de junio el diario inglés The Guardian ha publicado una serie de artículos, en los que se destacan las revelaciones basadas en las filtraciones del llamado contratista, que describen detalladamente la forma en que la NSA ha operado para recolectar información sobre usuarios de Internet. Dichos artículos han causado revuelo y un debate mundial acerca de las actividades de esa agencia, la protección de datos cibernéticos y la legitimidad del periodismo de investigación. A causa de ello, el periódico referido ha sido objeto de ataques: durante el verano pasado, por ejemplo, el gobierno británico le obligó a destruir los discos duros de las computadoras que contenían las copias de los archivos secretos de Snowden.
A contrapelo, crece la conciencia social. “Todo empieza con una llamarada/Cuando despedimos llamas de nuestras miradas/Quieren detener el incendio que se propaga/Pero hay fuegos que con agua no se apagan...”, dice “Multi_Viral”, canción compuesta por René Pérez, cantante y compositor de la popular banda puertorriqueña “Calle 13”, que incluye a un colaborador poco común: el mismo Assange, además de la participación de Tom Morello de “Rage Against the Machine” y la cantante palestina Kamilya Jubran.
Assange increpa ahí al sistema, al decir: “Vivimos en un mundo hecho por tu propaganda/Pero ahí dónde crees que eres fuerte, eres débil/Tus mentiras dicen una verdad que vamos a usar en tu contra…/De El Cairo a Quito un nuevo mundo se está formando/El poder de la gente armada con la verdad”. Al preconizar el camino trazado, la canción termina diciendo: “Crece la ola/Crece la espuma/Cuando cada vez más gente se suma…” Y al plantearlo así, destaca la conciencia que crece incontenible en una nueva y pujante generación de jóvenes. (Ver: http://www.youtube.com/watch?v=ooDf1hCJZOc).
12 de diciembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 8 de diciembre de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 1 de diciembre de 2013
50 Años del Asesinato de John F. Kennedy
Jesús Hernández Garibay
El pasado 22 de noviembre se cumplieron 50 años del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, quien al momento de su fallecimiento era el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos. En recuerdo del hecho fueron llevados a cabo múltiples actos en distintos lugares de la Unión Americana, siendo el principal el realizado justamente en Dallas, lugar del fatídico suceso; a la vez hubo eventos en todo el país, con las banderas de los edificios públicos a media asta. Desde Washington, el presidente Barack Obama dijo: “Hoy celebramos la impronta indeleble que dejó el presidente Kennedy en la historia norteamericana… La visión de Kennedy por Estados Unidos y por el mundo vive todavía hoy en las numerosas generaciones que inspiró…”
Tanto Obama como su esposa Michelle, junto con Bill y Hillary Clinton, habían homenajeado días antes al extinto presidente al depositar una ofrenda floral en su tumba en el cementerio de Arlington, a las afueras de Washington, junto a representantes de la familia Kennedy. En tanto, en el “Día de la Memoria” establecido formalmente este viernes 22 por Obama, en el Dealey Plaza, escenario de la tragedia en Dallas, se reunieron miles de personas, mientras que en el Texas Theater, lugar donde Lee Harvey Oswald, único acusado del hecho, fue arrestado, se proyectó la misma película programada aquel aciago día de hace 50 años: “War is Hell” (La Guerra es el Infierno).
Décadas de investigaciones, audiencias, documentos, registros, además de una multiplicidad de libros, videos y películas, no han logrado responder satisfactoriamente a la gran interrogante: ¿fue Lee Harvey Oswald un asesino solitario?; porque, de acuerdo con el escritor Vincent Bugliosi (“Reclaiming History: The Assassination of President John F. Kennedy”, 2007), a lo largo de los años han sido mencionados nada menos que 42 grupos, 82 asesinos y 214 personas de haber participado en el evento. Hay quienes, en efecto, han seguido y siguen aun fielmente la teoría de la conspiración y quienes han pugnado por detractarla; y es que lo cierto es, que como sucede con los atentados del 11 de septiembre de 2001, no existe complacencia alguna respecto a las explicaciones oficiales del caso.
Luego de vivir el 9/11, de ver lo que se comete en nombre de “la democracia y la libertad”, con toda razón muchos en el mundo creen en conspiradores detrás de esos asesinatos, que con facilidad y para resguardar sus intereses serían capaces de matar a un presidente popular en Dallas, a 2 mil 753 ciudadanos en las Torres Gemelas de Nueva York, a candidatos a la presidencia de países tercermundistas, a más de un millón de personas en Irak, o a muchos más. Habría que leer en todo caso el discurso “El Presidente y la Prensa” de abril de 1961 en el que Kennedy critica a las “sociedades secretas”, o el discurso de su toma de posesión dos meses antes, en el que llama a la Unión Soviética a que “exploremos qué problemas nos unen, en vez de insistir en los problemas que nos dividen…”, para dar cuenta de que algo tenían que proteger algunos en Dallas en noviembre de 1963.
1º de diciembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de diciembre de 2013)
El Otoño del Imperio
El pasado 22 de noviembre se cumplieron 50 años del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, quien al momento de su fallecimiento era el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos. En recuerdo del hecho fueron llevados a cabo múltiples actos en distintos lugares de la Unión Americana, siendo el principal el realizado justamente en Dallas, lugar del fatídico suceso; a la vez hubo eventos en todo el país, con las banderas de los edificios públicos a media asta. Desde Washington, el presidente Barack Obama dijo: “Hoy celebramos la impronta indeleble que dejó el presidente Kennedy en la historia norteamericana… La visión de Kennedy por Estados Unidos y por el mundo vive todavía hoy en las numerosas generaciones que inspiró…”
Tanto Obama como su esposa Michelle, junto con Bill y Hillary Clinton, habían homenajeado días antes al extinto presidente al depositar una ofrenda floral en su tumba en el cementerio de Arlington, a las afueras de Washington, junto a representantes de la familia Kennedy. En tanto, en el “Día de la Memoria” establecido formalmente este viernes 22 por Obama, en el Dealey Plaza, escenario de la tragedia en Dallas, se reunieron miles de personas, mientras que en el Texas Theater, lugar donde Lee Harvey Oswald, único acusado del hecho, fue arrestado, se proyectó la misma película programada aquel aciago día de hace 50 años: “War is Hell” (La Guerra es el Infierno).
Décadas de investigaciones, audiencias, documentos, registros, además de una multiplicidad de libros, videos y películas, no han logrado responder satisfactoriamente a la gran interrogante: ¿fue Lee Harvey Oswald un asesino solitario?; porque, de acuerdo con el escritor Vincent Bugliosi (“Reclaiming History: The Assassination of President John F. Kennedy”, 2007), a lo largo de los años han sido mencionados nada menos que 42 grupos, 82 asesinos y 214 personas de haber participado en el evento. Hay quienes, en efecto, han seguido y siguen aun fielmente la teoría de la conspiración y quienes han pugnado por detractarla; y es que lo cierto es, que como sucede con los atentados del 11 de septiembre de 2001, no existe complacencia alguna respecto a las explicaciones oficiales del caso.
Luego de vivir el 9/11, de ver lo que se comete en nombre de “la democracia y la libertad”, con toda razón muchos en el mundo creen en conspiradores detrás de esos asesinatos, que con facilidad y para resguardar sus intereses serían capaces de matar a un presidente popular en Dallas, a 2 mil 753 ciudadanos en las Torres Gemelas de Nueva York, a candidatos a la presidencia de países tercermundistas, a más de un millón de personas en Irak, o a muchos más. Habría que leer en todo caso el discurso “El Presidente y la Prensa” de abril de 1961 en el que Kennedy critica a las “sociedades secretas”, o el discurso de su toma de posesión dos meses antes, en el que llama a la Unión Soviética a que “exploremos qué problemas nos unen, en vez de insistir en los problemas que nos dividen…”, para dar cuenta de que algo tenían que proteger algunos en Dallas en noviembre de 1963.
1º de diciembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de diciembre de 2013)
El Otoño del Imperio
lunes, 18 de noviembre de 2013
La 19 Cumbre de Naciones Unidas Sobre Cambio Climático
Jesús Hernández Garibay
Del 11 al 22 de noviembre se celebró en Varsovia, Polonia, la 19 Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP19), con el objetivo de establecer una hoja de ruta que permitiera alcanzar el nuevo tratado sobre clima para 2015, que se firmará en París en la COP21. Los principales objetivos de la cita, según sus anfitriones polacos, sería avanzar hacia el nuevo acuerdo mundial y dar impulso a las negociaciones; aquí se pretendía alcanzar un acuerdo que sustituyera al ya desfallecido Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de dióxido de carbono. Y es que las emisiones de Gas de Efecto Invernadero no paran de crecer, y lo que es peor, el carbón, el combustible fósil más contaminante, se convertirá en 2020 en la primera fuente energética de la economía mundial.
En 2011, la comunidad internacional entabló negociaciones sobre un nuevo acuerdo mundial a fin de actuar de forma colectiva para proteger el sistema climático de la tierra. Ese acuerdo, que deberá estar terminado antes de finales de 2015 y aplicarse a partir de 2020, se está negociando actualmente mediante la “Plataforma de Acción Mejorada de Durban” (ADP). Las negociaciones en el marco de la ADP siguen dos líneas de trabajo: la adopción de un nuevo acuerdo internacional en 2015, y aumentar el nivel de compromiso antes de 2020, cuando entre en vigor el acuerdo de 2015. El acuerdo de 2015 deberá reunir, antes de 2020, el mosaico actual de acuerdos vinculantes y no vinculantes previstos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
La anterior cumbre (COP18), celebrada en Doha, Qatar, concluyó con el acuerdo de extender el periodo de compromiso del Protocolo de Kioto que expiraba en 2012, hasta 2020. Kioto fue renovado, pero no contó con el apoyo de potencias como Japón, Rusia, Canadá y Nueva Zelanda; tampoco se sumó Estados Unidos, que sigue sin ratificarlo. Estas ausencias implican que los países que se han comprometido a reducir su emisiones durante el segundo periodo de Kioto, con los de la Unión Europea, Australia, Noruega y Suiza a la cabeza, generan apenas poco más del 15% del total de emisiones en todo el mundo y que los países más contaminantes se siguen rehusando a colaborar más.
Durante la nueva cumbre de Varsovia, los países intentarían avanzar en los compromisos vinculantes de reducción de gases de efecto invernadero para el periodo 2015-2020 y abordarían uno de sus escollos ya históricos: la financiación del cambio climático. Se debatirían los aspectos financieros referido al período de 2013 a 2020 y después de 2020. Además, se terminarían de perfilar las decisiones sobre el programa de reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal en países en desarrollo (conocido como REDD) y el plan de conservación, gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas de carbono (REDD+), y del mecanismo denominado LULUCF, siglas en inglés de “uso del suelo, cambios en el uso del suelo y silvicultura”. No obstante todas estas intenciones, los acuerdos de la COP19 están quedando de nuevo en meras declaraciones.
18 de noviembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 17 de noviembre de 2013)
El Otoño del Imperio
Del 11 al 22 de noviembre se celebró en Varsovia, Polonia, la 19 Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP19), con el objetivo de establecer una hoja de ruta que permitiera alcanzar el nuevo tratado sobre clima para 2015, que se firmará en París en la COP21. Los principales objetivos de la cita, según sus anfitriones polacos, sería avanzar hacia el nuevo acuerdo mundial y dar impulso a las negociaciones; aquí se pretendía alcanzar un acuerdo que sustituyera al ya desfallecido Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de dióxido de carbono. Y es que las emisiones de Gas de Efecto Invernadero no paran de crecer, y lo que es peor, el carbón, el combustible fósil más contaminante, se convertirá en 2020 en la primera fuente energética de la economía mundial.
En 2011, la comunidad internacional entabló negociaciones sobre un nuevo acuerdo mundial a fin de actuar de forma colectiva para proteger el sistema climático de la tierra. Ese acuerdo, que deberá estar terminado antes de finales de 2015 y aplicarse a partir de 2020, se está negociando actualmente mediante la “Plataforma de Acción Mejorada de Durban” (ADP). Las negociaciones en el marco de la ADP siguen dos líneas de trabajo: la adopción de un nuevo acuerdo internacional en 2015, y aumentar el nivel de compromiso antes de 2020, cuando entre en vigor el acuerdo de 2015. El acuerdo de 2015 deberá reunir, antes de 2020, el mosaico actual de acuerdos vinculantes y no vinculantes previstos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
La anterior cumbre (COP18), celebrada en Doha, Qatar, concluyó con el acuerdo de extender el periodo de compromiso del Protocolo de Kioto que expiraba en 2012, hasta 2020. Kioto fue renovado, pero no contó con el apoyo de potencias como Japón, Rusia, Canadá y Nueva Zelanda; tampoco se sumó Estados Unidos, que sigue sin ratificarlo. Estas ausencias implican que los países que se han comprometido a reducir su emisiones durante el segundo periodo de Kioto, con los de la Unión Europea, Australia, Noruega y Suiza a la cabeza, generan apenas poco más del 15% del total de emisiones en todo el mundo y que los países más contaminantes se siguen rehusando a colaborar más.
Durante la nueva cumbre de Varsovia, los países intentarían avanzar en los compromisos vinculantes de reducción de gases de efecto invernadero para el periodo 2015-2020 y abordarían uno de sus escollos ya históricos: la financiación del cambio climático. Se debatirían los aspectos financieros referido al período de 2013 a 2020 y después de 2020. Además, se terminarían de perfilar las decisiones sobre el programa de reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal en países en desarrollo (conocido como REDD) y el plan de conservación, gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas de carbono (REDD+), y del mecanismo denominado LULUCF, siglas en inglés de “uso del suelo, cambios en el uso del suelo y silvicultura”. No obstante todas estas intenciones, los acuerdos de la COP19 están quedando de nuevo en meras declaraciones.
18 de noviembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 17 de noviembre de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 10 de noviembre de 2013
Más Quejas Contra el Gobierno de Obama
Jesús Hernández Garibay
En tanto que la administración de Barack Obama continúa preocupada tratando de “controlar los daños” causados por la reacción internacional a los grotescos programas de espionaje de la NSA, llevados a nueva escala para tratar de salvar a Estados Unidos del temido desastre, en el plano doméstico sigue la polémica por causa del inicio del Obamacare. Mientras que los recortes presupuestales amenazan con disminuir el apoyo gubernamental mediante los cupones de alimentación para 47 millones de estadounidenses que sufren esa condición, las quejas amargas por causa de muertes de inocentes provocadas por el programa de aviones no tripulados en el mundo, se multiplican. Fue la anterior, así, una semana común y corriente más en torno al ahora alicaído “sueño americano”.
Cifras en los medios revelan la escasez de personas que lograron inscribirse en el nuevo sitio web del programa de asistencia a la salud del gobierno, en medio de problemas técnicos generalizados. La Casa Blanca afirma que se registraron 4,7 millones de visitas únicas en el sitio en las primeras 24 horas desde su lanzamiento; no obstante, según notas filtradas a la prensa, la mañana siguiente al lanzamiento apenas seis personas se habían registrado. Por la tarde, alrededor de cien lo habían hecho, mientras 248 más se registraron al final del segundo día. Esto desató de inmediato una ríspida discusión en los medios informativos impulsada por quienes denostan la reforma, que hasta ahora no ha parado y que trata de demostrar la inconsistencia de la “joya de la corona” de Obama.
Para peor, recién ha sido anunciado que disminuye la ayuda del gobierno a los más de 47 millones de beneficiarios de cupones de alimentación, pues vence un programa temporal iniciado en 2009. La medida, llamada burlonamente por los mismos detractores del Obamacare como “despeñadero del hambre”, disminuye en 36 dólares al mes los cupones a las familias de cuatro miembros. Mientras que una de cada siete personas depende de esos cupones, en un año más estos mismos disminuirán en 1,40 dólares por persona, por cada comida, de acuerdo con el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas. La mengua tiene lugar dos días después de que varios congresistas iniciaban conversaciones sobre un proyecto de ley agrícola, que reducirá todavía más su monto.
La comentarista Amy Goodman (“Democracy Now”) destaca en un nuevo artículo el testimonio de Nabila, una niña de 9 años de edad del noroeste de Pakistán, acerca del uso en su país de los llamados “drones”: “Antes no temía a los aviones no tripulados, pero ahora, cuando los veo cruzar, me pregunto: ¿seré la próxima víctima?”. Nabila vio a su abuela volar en pedazos en un ataque; su caso ha vuelto a centrar la atención en el polémico programa de asesinatos selectivos que se ha vuelto primordial en la política exterior y en la estrategia de guerra del presidente Obama a nivel mundial. Al respecto, dice un informe de Amnistía Internacional: “Tenemos un mensaje muy simple para Estados Unidos: ¿Cómo justifican matar a una abuela? ¿En qué modo eso nos hace más seguros?”
10 de noviembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de noviembre de 2013)
El Otoño del Imperio
En tanto que la administración de Barack Obama continúa preocupada tratando de “controlar los daños” causados por la reacción internacional a los grotescos programas de espionaje de la NSA, llevados a nueva escala para tratar de salvar a Estados Unidos del temido desastre, en el plano doméstico sigue la polémica por causa del inicio del Obamacare. Mientras que los recortes presupuestales amenazan con disminuir el apoyo gubernamental mediante los cupones de alimentación para 47 millones de estadounidenses que sufren esa condición, las quejas amargas por causa de muertes de inocentes provocadas por el programa de aviones no tripulados en el mundo, se multiplican. Fue la anterior, así, una semana común y corriente más en torno al ahora alicaído “sueño americano”.
Cifras en los medios revelan la escasez de personas que lograron inscribirse en el nuevo sitio web del programa de asistencia a la salud del gobierno, en medio de problemas técnicos generalizados. La Casa Blanca afirma que se registraron 4,7 millones de visitas únicas en el sitio en las primeras 24 horas desde su lanzamiento; no obstante, según notas filtradas a la prensa, la mañana siguiente al lanzamiento apenas seis personas se habían registrado. Por la tarde, alrededor de cien lo habían hecho, mientras 248 más se registraron al final del segundo día. Esto desató de inmediato una ríspida discusión en los medios informativos impulsada por quienes denostan la reforma, que hasta ahora no ha parado y que trata de demostrar la inconsistencia de la “joya de la corona” de Obama.
Para peor, recién ha sido anunciado que disminuye la ayuda del gobierno a los más de 47 millones de beneficiarios de cupones de alimentación, pues vence un programa temporal iniciado en 2009. La medida, llamada burlonamente por los mismos detractores del Obamacare como “despeñadero del hambre”, disminuye en 36 dólares al mes los cupones a las familias de cuatro miembros. Mientras que una de cada siete personas depende de esos cupones, en un año más estos mismos disminuirán en 1,40 dólares por persona, por cada comida, de acuerdo con el Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas. La mengua tiene lugar dos días después de que varios congresistas iniciaban conversaciones sobre un proyecto de ley agrícola, que reducirá todavía más su monto.
La comentarista Amy Goodman (“Democracy Now”) destaca en un nuevo artículo el testimonio de Nabila, una niña de 9 años de edad del noroeste de Pakistán, acerca del uso en su país de los llamados “drones”: “Antes no temía a los aviones no tripulados, pero ahora, cuando los veo cruzar, me pregunto: ¿seré la próxima víctima?”. Nabila vio a su abuela volar en pedazos en un ataque; su caso ha vuelto a centrar la atención en el polémico programa de asesinatos selectivos que se ha vuelto primordial en la política exterior y en la estrategia de guerra del presidente Obama a nivel mundial. Al respecto, dice un informe de Amnistía Internacional: “Tenemos un mensaje muy simple para Estados Unidos: ¿Cómo justifican matar a una abuela? ¿En qué modo eso nos hace más seguros?”
10 de noviembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de noviembre de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 3 de noviembre de 2013
El Espionaje Trastorna las Relaciones Diplomáticas de Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
Ya sea fastidiados por las revelaciones sobre el espionaje a sus gobiernos o por el hecho de que se espía también a conferencias de negocios, compañías petroleras, mineras y de otras riquezas estratégicas, algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos están tan molestos que la administración de Obama, dice la prensa de ese país, ha entrado en modo de “control de daños”, para evitar que la grietas se ensanchen más y amenacen con derivar en “pleitos entre amigos”. Un nuevo dolor de cabeza este, ahora en el escenario internacional, para una administración cuya trayectoria es cuestionada dentro y fuera del país. Mientras que Europa es un volcán en erupción por esa causa, el general Alexander, jefe de la NSA, dice que su gobierno debe detener a los medios informativos…
Ya desde el mes de junio en la visita del mandatario norteamericano a Berlín, miles de marchistas le increpaban y mostraban carteles que en lugar de decir “Yes, we can” (“Sí, podemos”, la frase más famosa de su campaña para la presidencia), le decían “Yes, we scan” (“Sí, espiamos”). Y es que de acuerdo con las filtraciones, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) ha espiado a unos 35 dirigentes de gobiernos; entre ellos a sus muy fieles aliados en Alemania, Francia, Brasil o México, y hasta a sus todavía más cercanos socios británicos. Por algo opinaba recién el célebre halcón y empresario armamentista Dick Cheney, vicepresidente de EUA bajo el mandato de George W. Bush, que sus aliados “ya no confían en Estados Unidos”, mientras que sus enemigos “ya no nos temen…”
Así, el debilitamiento de los lazos diplomáticos es cada vez mayor por causa del espionaje que los mismos funcionarios dicen que “son necesarios”, por causa de la “amenaza terrorista…” Lo cierto es que, como se sabe, desde siempre el espionaje de esa nación en todos los países de la tierra, ha sido un hecho común y corriente, no sólo para fines políticos sino empresariales. Hay que recordar cómo incluso muchos empresarios y políticos fueron educados eficazmente en Harvard, MIT y Wharton, instituciones que formaban parte del programa educacional y científico de la CIA en la guerra fría, junto con la Escuela Norteamericana de Administración para Profesionales, de Arizona (también capítulo de la CIA), con la intención de crear “adalides del estilo estadounidense de hacer las cosas” (Buendía, 1984; Kovlev, 1983; Molteno, 1979).
Hoy son mejor conocidos esos hechos, porque el mundo ha cambiado, la crisis terminal del sistema pega más duro, existen más líneas de conocimiento en el “periodismo de investigación”, y valientes casos de delación como el de Snowden o Manning, o muchos otros que en los medios sólo exteriorizan la mayor percepción social de la gente. Glenn Greenwald, el periodista detrás de las noticias en el periódico “The Guardian” acerca del multicitado programa mundial de espionaje, ha prometido que hay mucho más por venir, incluyendo detalles sobre el programa para espiar a ciudadanos estadounidenses. Un bombazo más que a pesar de lo que haga, la atribulada Casa Blanca no podrá detener.
3 de noviembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de noviembre de 2013)
El Otoño del Imperio
Ya sea fastidiados por las revelaciones sobre el espionaje a sus gobiernos o por el hecho de que se espía también a conferencias de negocios, compañías petroleras, mineras y de otras riquezas estratégicas, algunos de los aliados más cercanos de Estados Unidos están tan molestos que la administración de Obama, dice la prensa de ese país, ha entrado en modo de “control de daños”, para evitar que la grietas se ensanchen más y amenacen con derivar en “pleitos entre amigos”. Un nuevo dolor de cabeza este, ahora en el escenario internacional, para una administración cuya trayectoria es cuestionada dentro y fuera del país. Mientras que Europa es un volcán en erupción por esa causa, el general Alexander, jefe de la NSA, dice que su gobierno debe detener a los medios informativos…
Ya desde el mes de junio en la visita del mandatario norteamericano a Berlín, miles de marchistas le increpaban y mostraban carteles que en lugar de decir “Yes, we can” (“Sí, podemos”, la frase más famosa de su campaña para la presidencia), le decían “Yes, we scan” (“Sí, espiamos”). Y es que de acuerdo con las filtraciones, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) ha espiado a unos 35 dirigentes de gobiernos; entre ellos a sus muy fieles aliados en Alemania, Francia, Brasil o México, y hasta a sus todavía más cercanos socios británicos. Por algo opinaba recién el célebre halcón y empresario armamentista Dick Cheney, vicepresidente de EUA bajo el mandato de George W. Bush, que sus aliados “ya no confían en Estados Unidos”, mientras que sus enemigos “ya no nos temen…”
Así, el debilitamiento de los lazos diplomáticos es cada vez mayor por causa del espionaje que los mismos funcionarios dicen que “son necesarios”, por causa de la “amenaza terrorista…” Lo cierto es que, como se sabe, desde siempre el espionaje de esa nación en todos los países de la tierra, ha sido un hecho común y corriente, no sólo para fines políticos sino empresariales. Hay que recordar cómo incluso muchos empresarios y políticos fueron educados eficazmente en Harvard, MIT y Wharton, instituciones que formaban parte del programa educacional y científico de la CIA en la guerra fría, junto con la Escuela Norteamericana de Administración para Profesionales, de Arizona (también capítulo de la CIA), con la intención de crear “adalides del estilo estadounidense de hacer las cosas” (Buendía, 1984; Kovlev, 1983; Molteno, 1979).
Hoy son mejor conocidos esos hechos, porque el mundo ha cambiado, la crisis terminal del sistema pega más duro, existen más líneas de conocimiento en el “periodismo de investigación”, y valientes casos de delación como el de Snowden o Manning, o muchos otros que en los medios sólo exteriorizan la mayor percepción social de la gente. Glenn Greenwald, el periodista detrás de las noticias en el periódico “The Guardian” acerca del multicitado programa mundial de espionaje, ha prometido que hay mucho más por venir, incluyendo detalles sobre el programa para espiar a ciudadanos estadounidenses. Un bombazo más que a pesar de lo que haga, la atribulada Casa Blanca no podrá detener.
3 de noviembre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de noviembre de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 27 de octubre de 2013
Estados Unidos: Más Endeudado que Nunca en su Historia
Jesús Hernández Garibay
Finalmente, el drama terminó; el “Tea Party” dejó de ejercer presión para intentar obligar al presidente Obama a revocar la nueva Ley de Salud (Obamacare), so pena de no alcanzar a aumentar a tiempo el célebre “techo de la deuda”. El país no podría entrar en insolvencia sin afectar su economía a la vez que la de los grandes negocios a nivel mundial, así que al cuarto para las doce los sectores republicanos más derechistas tuvieron que aceptar que el gobierno simplemente se endeudara de nuevo. No obstante, ahora el nuevo préstamo de 328 mil millones de dólares viene a presionar más una economía en decadencia, que paso a paso limita sus posibilidades de crecimiento sostenido.
De hecho, el nuevo endeudamiento por 328 mil millones de dólares a que se ven sometidas las finanzas nacionales (por lo cual, claro, brindan ahora con champaña los acreedores), rompe el récord anterior de 238 mil millones de hace dos años, y pospone de nueva cuenta, en lugar de resolver, la grave problemática que sufre el resto de los mercados. Ahora, la nueva deuda nacional alcanza, según el Departamento del Tesoro, la pasmosa cifra de ¡17 billones 75 mil millones de dólares! Un gigantesco salto que se consigue porque el gobierno tiene que reponer además de todo lo que debe, otros fondos federales repartidos durante los recientes cinco meses (eufemísticamente, “medidas extraordinarias”), con los que se trató de evitar chocar con el techo desde ese entonces.
El “techo de la deuda”, que limita la cantidad total en que el gobierno puede estar en números rojos, bajo los términos del acuerdo del Congreso para fijar el nuevo monto del endeudamiento para el gasto público, significa ahora que la Casa Blanca siga teniendo liquidez al menos hasta el 7 de febrero de 2014, fecha en que tendrá que solicitar un nuevo “techo de la deuda”. Pero en el anterior ciclo que acaba de terminar y que ocasionó el terremoto que se comenzó a padecer el 1º de octubre con el “cierre del gobierno”, el Departamento del Tesoro había pedido ya prestados otros 400 mil millones de dólares a partir de mayo, en espera de un acuerdo final entre el ejecutivo y el legislativo.
Así que eso se sumará al gasto que se tenga que hacer para la nueva fecha de febrero, en que otra vez patinarán las finanzas, e impactarán más la fatigada economía y sobre todo a los sectores más pobres. A juzgar por la tasa de crecimiento en los últimos cinco meses ―dicen algunos especialistas―, se podría razonar que el Congreso acaba de conceder a Obama realmente un aumento de 700 mil millones o más. Considérese lo que ello implica para un país en estado crítico, cuyos ejemplos de gravedad se multiplican: a finales de mayo el alcalde de Chicago anunciaba el cierre de 60 escuelas públicas, por causa tanto del déficit presupuestal que sufre la administración, como de la reiterada intención de privatizar la educación, fórmula socorrida en estos tiempos, para intentar salvar los negocios, y golpear de paso a la gente que ve a la educación pública para sus hijos un alivio por el aliento de presente y la promesa de futuro. Promesa que tampoco llega…
27 de octubre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de octubre de 2013)
El Otoño del Imperio
Finalmente, el drama terminó; el “Tea Party” dejó de ejercer presión para intentar obligar al presidente Obama a revocar la nueva Ley de Salud (Obamacare), so pena de no alcanzar a aumentar a tiempo el célebre “techo de la deuda”. El país no podría entrar en insolvencia sin afectar su economía a la vez que la de los grandes negocios a nivel mundial, así que al cuarto para las doce los sectores republicanos más derechistas tuvieron que aceptar que el gobierno simplemente se endeudara de nuevo. No obstante, ahora el nuevo préstamo de 328 mil millones de dólares viene a presionar más una economía en decadencia, que paso a paso limita sus posibilidades de crecimiento sostenido.
De hecho, el nuevo endeudamiento por 328 mil millones de dólares a que se ven sometidas las finanzas nacionales (por lo cual, claro, brindan ahora con champaña los acreedores), rompe el récord anterior de 238 mil millones de hace dos años, y pospone de nueva cuenta, en lugar de resolver, la grave problemática que sufre el resto de los mercados. Ahora, la nueva deuda nacional alcanza, según el Departamento del Tesoro, la pasmosa cifra de ¡17 billones 75 mil millones de dólares! Un gigantesco salto que se consigue porque el gobierno tiene que reponer además de todo lo que debe, otros fondos federales repartidos durante los recientes cinco meses (eufemísticamente, “medidas extraordinarias”), con los que se trató de evitar chocar con el techo desde ese entonces.
El “techo de la deuda”, que limita la cantidad total en que el gobierno puede estar en números rojos, bajo los términos del acuerdo del Congreso para fijar el nuevo monto del endeudamiento para el gasto público, significa ahora que la Casa Blanca siga teniendo liquidez al menos hasta el 7 de febrero de 2014, fecha en que tendrá que solicitar un nuevo “techo de la deuda”. Pero en el anterior ciclo que acaba de terminar y que ocasionó el terremoto que se comenzó a padecer el 1º de octubre con el “cierre del gobierno”, el Departamento del Tesoro había pedido ya prestados otros 400 mil millones de dólares a partir de mayo, en espera de un acuerdo final entre el ejecutivo y el legislativo.
Así que eso se sumará al gasto que se tenga que hacer para la nueva fecha de febrero, en que otra vez patinarán las finanzas, e impactarán más la fatigada economía y sobre todo a los sectores más pobres. A juzgar por la tasa de crecimiento en los últimos cinco meses ―dicen algunos especialistas―, se podría razonar que el Congreso acaba de conceder a Obama realmente un aumento de 700 mil millones o más. Considérese lo que ello implica para un país en estado crítico, cuyos ejemplos de gravedad se multiplican: a finales de mayo el alcalde de Chicago anunciaba el cierre de 60 escuelas públicas, por causa tanto del déficit presupuestal que sufre la administración, como de la reiterada intención de privatizar la educación, fórmula socorrida en estos tiempos, para intentar salvar los negocios, y golpear de paso a la gente que ve a la educación pública para sus hijos un alivio por el aliento de presente y la promesa de futuro. Promesa que tampoco llega…
27 de octubre de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de octubre de 2013)
El Otoño del Imperio
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