Jesús Hernández Garibay
A sólo cuatro semanas de la terrible masacre en la escuela primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, en el que perdieron la vida 26 personas, entre ellos 20 niños, y ante la exigencia de acciones gubernamentales por parte de distintos sectores sociales para detener el curso de los sangrientos reiterados ataques en contra de inocentes, el presidente Barack Obama presentó y firmó el pasado miércoles 16 de enero, 23 “acciones ejecutivas” que buscan fortalecer y ampliar regulaciones y normas para la limitación en ventas de armas de asalto y la exigencia de información sobre historiales de salud mental o antecedentes criminales a los compradores de armamento, entre otros.
Luego de tres semanas en que el vicepresidente Joseph Biden encabezara una comisión para hablar con múltiples actores sobre el tema: familiares de víctimas, demandantes de un mayor control a la venta de armas, defensores del derecho a poseer armas como la poderosa Asociación Nacional del Rifle (RNA, en inglés), empresas que se han beneficiado con la venta de videojuegos que explotan el excesivo uso de armas y violencia, cadenas como Wal-Mart que se ha convertido en el principal distribuidor de armas y cartuchos de recambio; luego de ese periodo Biden emitiría recomendaciones que toma en cuenta el presidente para decretar iniciativas legislativas y órdenes ejecutivas para establecer mayores controles en la venta y el uso de armamento.
Las propuestas de Obama incluyen restaurar la prohibición sobre armas de asalto tipo militar que fue aprobada en 1994, pero que se permitió que caducara en 2004, además de establecer un límite de 10 balas en cargadores de municiones (los usados en matanzas recientes han tenido tres veces esa capacidad). También propone una ley que establezca el requisito de que todo comprador de armas sea sujeto a una verificación de su historial, así como ordenar mayor atención a fuerzas de seguridad pública, y campañas educativas sobre seguridad en el manejo de armas; un ambicioso esfuerzo este, por regular un asunto que se ha convertido en pesadilla del “sueño americano”.
Claro que a Obama no le resultará nada fácil llevar adelante todas esas propuestas; la RNA ha anunciado ya una “guerra frontal” en contra del gobierno y ha llamado a la movilización ciudadana; el sábado 19 miles de reclamantes contrarios a la intención gubernamental se manifestaron en distintas ciudades a protestar por las medidas; y la batalla en medios informativos busca socavar la posibilidad de que salgan adelante, sencillamente porque desde Hollywood mismo y las televisoras se ha glorificado siempre a la violencia armada. Los mismos actores y actrices que ahora llaman a una cruzada en contra de las armas, han sido calificados de “hipócritas”, pues ellos mismos han participado en infinidad de películas utilizando a trasmano mortíferas armas. Tal vez por ello con toda razón, algún ciudadano sugería en Internet: “¿Qué tal si empezamos con la prohibición de la violencia armada en los medios de comunicación? Eso sería un buen comienzo…”
27 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 27 de enero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
Toma de Posesión Presidencial de Barack Obama 2013
Jesús Hernández Garibay
El día 20 de enero, como lo indica la Constitución de Estados Unidos, juramenta y toma posesión ―en privado ante el juez presidente del Tribunal Supremo y en un salón de la Casa Blanca, por ser domingo― el reelecto presidente Barack Obama. Al día siguiente, el 21, lo hace en ceremonia llevada a cabo ante un nutrido público en la escalinata del Capitolio, en la 57ª inauguración presidencial cuatrienal. La juramentación presidencial y el Discurso Inaugural procuran establecer el tono que el nuevo presidente aspira a otorgarle a su mandato, usualmente un tema de aliento que en esta ocasión sería el mensaje de “Fe en el futuro de Estados Unidos”, un mensaje de unidad que su régimen considera importante en estos tiempos de declive y crisis.
La ceremonia para juramentar al 44º presidente de la nación se llevaría a cabo con una menor expectativa que hace cuatro años por parte de los ciudadanos; se calcula que en su primera toma de posesión, algo así como 1 millón 800 mil personas esperaron durante varias horas en un día festivo, bajo una temperatura de un grado bajo cero, para presenciar el juramento, escuchar el discurso del primer presidente negro de la nación y ver el desfile en la Avenida Pennsylvania desde el Capitolio hasta la Casa Blanca. A diferencia de entonces, en esta ocasión eran esperados el día 21 tan sólo entre 600 mil y 800 mil personas, para contemplar el juramento de Obama y su posterior marcha hacia la Casa Blanca, seguido de un desfile con bandas, bailarines, caballos y militares.
Como se sabe, tampoco el segundo mandato resulta nada sencillo para el presidente. Tan sólo por estos días su administración enfrenta tres serios problemas: primero, una compleja decisión acerca de los recortes en el gasto gubernamental, tema enlazado con la deuda pública; segundo, la imperiosa necesidad de tomar medidas sobre el control de las armas de fuego, y tercero, la promesa de una reforma migratoria. De ellos, el tema de la economía es sin duda el prioritario ante la amenaza de una nueva recesión, que a finales de febrero cuando EUA alcance nuevamente el techo de su deuda y tengan que negociarse los aplazados recortes del gasto público en esferas como la salud, la defensa y el empleo, enfrentará de nuevo en el Congreso a demócratas y republicanos.
El control de las armas es a la vez una tarea urgente, pues sobre todo después de la masacre en la que mueren 20 niños en una escuela de Newtown, Connecticut, el asunto ha provocado un encendido debate en los medios informativos, bajo el protagonismo de los defensores del supuesto derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego, en contra de sus detractores. Finalmente, una reforma migratoria que podría beneficiar a millones de indocumentados igualmente resulta asignatura pendiente como promesa de campaña, que a pesar de que ahora contaría con el apoyo de algunos sectores republicanos quienes, por conveniencia política, estarían a favor de aprobar alguna ley al respecto, su solución no deja de ser intrincada. A todo ello se referiría Obama en su toma de protesta.
21 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
El día 20 de enero, como lo indica la Constitución de Estados Unidos, juramenta y toma posesión ―en privado ante el juez presidente del Tribunal Supremo y en un salón de la Casa Blanca, por ser domingo― el reelecto presidente Barack Obama. Al día siguiente, el 21, lo hace en ceremonia llevada a cabo ante un nutrido público en la escalinata del Capitolio, en la 57ª inauguración presidencial cuatrienal. La juramentación presidencial y el Discurso Inaugural procuran establecer el tono que el nuevo presidente aspira a otorgarle a su mandato, usualmente un tema de aliento que en esta ocasión sería el mensaje de “Fe en el futuro de Estados Unidos”, un mensaje de unidad que su régimen considera importante en estos tiempos de declive y crisis.
La ceremonia para juramentar al 44º presidente de la nación se llevaría a cabo con una menor expectativa que hace cuatro años por parte de los ciudadanos; se calcula que en su primera toma de posesión, algo así como 1 millón 800 mil personas esperaron durante varias horas en un día festivo, bajo una temperatura de un grado bajo cero, para presenciar el juramento, escuchar el discurso del primer presidente negro de la nación y ver el desfile en la Avenida Pennsylvania desde el Capitolio hasta la Casa Blanca. A diferencia de entonces, en esta ocasión eran esperados el día 21 tan sólo entre 600 mil y 800 mil personas, para contemplar el juramento de Obama y su posterior marcha hacia la Casa Blanca, seguido de un desfile con bandas, bailarines, caballos y militares.
Como se sabe, tampoco el segundo mandato resulta nada sencillo para el presidente. Tan sólo por estos días su administración enfrenta tres serios problemas: primero, una compleja decisión acerca de los recortes en el gasto gubernamental, tema enlazado con la deuda pública; segundo, la imperiosa necesidad de tomar medidas sobre el control de las armas de fuego, y tercero, la promesa de una reforma migratoria. De ellos, el tema de la economía es sin duda el prioritario ante la amenaza de una nueva recesión, que a finales de febrero cuando EUA alcance nuevamente el techo de su deuda y tengan que negociarse los aplazados recortes del gasto público en esferas como la salud, la defensa y el empleo, enfrentará de nuevo en el Congreso a demócratas y republicanos.
El control de las armas es a la vez una tarea urgente, pues sobre todo después de la masacre en la que mueren 20 niños en una escuela de Newtown, Connecticut, el asunto ha provocado un encendido debate en los medios informativos, bajo el protagonismo de los defensores del supuesto derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego, en contra de sus detractores. Finalmente, una reforma migratoria que podría beneficiar a millones de indocumentados igualmente resulta asignatura pendiente como promesa de campaña, que a pesar de que ahora contaría con el apoyo de algunos sectores republicanos quienes, por conveniencia política, estarían a favor de aprobar alguna ley al respecto, su solución no deja de ser intrincada. A todo ello se referiría Obama en su toma de protesta.
21 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 13 de enero de 2013
De Nuevo en 2013, la Ley de Autorización de Defensa Nacional
Jesús Hernández Garibay
Hace poco más de un año, en la víspera del 2012, el presidente Barack Obama firmaba la denominada Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés), mediante la cual autorizaba a partir de entonces a las fuerzas armadas de su país a detener por tiempo indefinido a cualquier ciudadano estadounidense, tan sólo por ser considerado sospechoso de ejercer una actividad terrorista. Obama insistía entonces que había firmado la ley para mantener un financiamiento militar necesario; lo cierto es que con ello abundaba en un grave retroceso de las libertades civiles del país. Al respecto, en este nuevo año, Obama acaba de firmar de nueva cuenta la misma ley, para el 2013.
La ley firmada para el 2012 autorizaba al uso del ejército no solamente para detener sin derecho a un juicio legal a cualquier civil en EUA, sino también en cualquier otro país del mundo. Y mientras que durante el año varios gobiernos emitieron declaraciones en contra de tal legislación, en su país varias personalidades como el académico Noam Chomsky, el filósofo político Cornel West, el analista militar Daniel Ellsberg, el Premio Pulitzer Chris Hedges y otros, promovieron una demanda de inconstitucionalidad en contra de dicha ley, que hasta ahora no ha sido llamada a cuentas por la Suprema Corte; así, en contrario del cada vez mayor rechazo, ahora en el 2013 es ratificada por el presidente.
La nueva iniciativa de ley fue aprobada por el Congreso en medio de las caóticas negociaciones sobre el “abismo fiscal” de finales del año, y entregada a la Casa Blanca en el último fin de semana de 2012. La iniciativa contenía el presupuesto estimado de armas, barcos, aviones y personal militar del Pentágono, así como el de la guerra en Afganistán: 528 mil millones de dólares (mmd) para el presupuesto base de esa dependencia, 17 mmd para los programas de defensa y nucleares del Departamento de Energía y 88 mmd para otros gastos de guerra. A la vez, también proponía reforzar las sanciones en contra de Irán, el aumento a la seguridad para las misiones diplomáticas estadounidenses luego del ataque contra el consulado en Libia, y considera al conflicto en Siria.
No obstante el énfasis en el reforzamiento de las acciones bélicas en contra de otros países, la ambigüedad del texto legal pone en situación de riesgo a sus mismos ciudadanos, incluidos de manera especial a activistas, periodistas o intelectuales que no coincidan con la visión guerrerista que se mantiene en la Casa Blanca, el Congreso y por supuesto entre cerca de quince millones de norteamericanos azuzados por el complejo de gananciosas empresas armamentistas vinculadas a Hollywood y a la creciente industria de la violencia en la televisión que promueven para ellos un clima de zozobra; clima que, dicen, tienen que resolverse con base en la defensa, a sangre y fuego, del “mejor de los mundos posible”. El presidente Obama dice ahora que discrepa de varios de los artículos de la NDAA, por “interferir con mi autoridad constitucional para conducir las relaciones exteriores de Estados Unidos…”; y lo declara, después de haberla firmado…
13 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
Hace poco más de un año, en la víspera del 2012, el presidente Barack Obama firmaba la denominada Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés), mediante la cual autorizaba a partir de entonces a las fuerzas armadas de su país a detener por tiempo indefinido a cualquier ciudadano estadounidense, tan sólo por ser considerado sospechoso de ejercer una actividad terrorista. Obama insistía entonces que había firmado la ley para mantener un financiamiento militar necesario; lo cierto es que con ello abundaba en un grave retroceso de las libertades civiles del país. Al respecto, en este nuevo año, Obama acaba de firmar de nueva cuenta la misma ley, para el 2013.
La ley firmada para el 2012 autorizaba al uso del ejército no solamente para detener sin derecho a un juicio legal a cualquier civil en EUA, sino también en cualquier otro país del mundo. Y mientras que durante el año varios gobiernos emitieron declaraciones en contra de tal legislación, en su país varias personalidades como el académico Noam Chomsky, el filósofo político Cornel West, el analista militar Daniel Ellsberg, el Premio Pulitzer Chris Hedges y otros, promovieron una demanda de inconstitucionalidad en contra de dicha ley, que hasta ahora no ha sido llamada a cuentas por la Suprema Corte; así, en contrario del cada vez mayor rechazo, ahora en el 2013 es ratificada por el presidente.
La nueva iniciativa de ley fue aprobada por el Congreso en medio de las caóticas negociaciones sobre el “abismo fiscal” de finales del año, y entregada a la Casa Blanca en el último fin de semana de 2012. La iniciativa contenía el presupuesto estimado de armas, barcos, aviones y personal militar del Pentágono, así como el de la guerra en Afganistán: 528 mil millones de dólares (mmd) para el presupuesto base de esa dependencia, 17 mmd para los programas de defensa y nucleares del Departamento de Energía y 88 mmd para otros gastos de guerra. A la vez, también proponía reforzar las sanciones en contra de Irán, el aumento a la seguridad para las misiones diplomáticas estadounidenses luego del ataque contra el consulado en Libia, y considera al conflicto en Siria.
No obstante el énfasis en el reforzamiento de las acciones bélicas en contra de otros países, la ambigüedad del texto legal pone en situación de riesgo a sus mismos ciudadanos, incluidos de manera especial a activistas, periodistas o intelectuales que no coincidan con la visión guerrerista que se mantiene en la Casa Blanca, el Congreso y por supuesto entre cerca de quince millones de norteamericanos azuzados por el complejo de gananciosas empresas armamentistas vinculadas a Hollywood y a la creciente industria de la violencia en la televisión que promueven para ellos un clima de zozobra; clima que, dicen, tienen que resolverse con base en la defensa, a sangre y fuego, del “mejor de los mundos posible”. El presidente Obama dice ahora que discrepa de varios de los artículos de la NDAA, por “interferir con mi autoridad constitucional para conducir las relaciones exteriores de Estados Unidos…”; y lo declara, después de haberla firmado…
13 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 6 de enero de 2013
En el Nuevo Año, Continúa la Crisis
Jesús Hernández Garibay
En el final del viejo año en que se anhelaban mejores noticias para el nuevo 2013, el mundo atendía angustiado las negociaciones en el Congreso de Estados Unidos respecto a la eventual solución del temido “abismo fiscal”, una peculiar combinación en ese país de aumento de impuestos y masivos recortes al gasto público que entraría en vigor el martes primer día de enero y que, aseguraban expertos, de no resolverse abriría el camino para sumir al país en una nueva recesión y arrastrar a su vez a otras economías, entre ellas las europeas cuyos mercados financieros están pegados con alfileres en medio del menoscabo de créditos por falta de liquidez en los bancos.
En las últimas horas del año, el presidente Obama hacía llamados a la bancada republicana, a fin de no hacer recortes al gasto público y aceptar subir impuestos a los más ricos, en beneficio “de la clase media”. Varios de esos ricos han declarado en meses pasados, uno en EUA, otros en Francia, estar dispuestos a ser gravados a fin de mejorar las finanzas públicas, desde luego como “contribución excepcional” en el “esfuerzo solidario” para respaldar el futuro económico de un país del cual, dicen, “nos hemos beneficiado plenamente”, siempre y cuando la medida forme parte de un “esfuerzo más amplio de reforma”, en gastos como en ingresos; no obstante tan, diríamos, desprendida actitud, en Francia acaba de ser rechazada dicha posibilidad, según ello, “por inconstitucional”. De su lado, en el Congreso de EUA la posibilidad del “abismo” queda aplazado a nuevas negociaciones a fin de afectar lo menos posible al 98% de la población, en tanto que los más ricos son sólo en parte inquietados.
Para desmejorar todo, a pesar de otras medidas que ya se han impulsado, como el fortalecimiento de los bancos centrales y la creación de nuevos mecanismos financieros (“banco malo” para activos tóxicos en España, que sólo pospone un estallido), a lo largo de este 2012 se ha venido vaticinando una más grave situación para el 2013. Desde el mes de octubre el Fondo Monetario Internacional recortaba por segunda vez su estimación de crecimiento de la economía global para el nuevo año y advertía a funcionarios europeos y estadounidenses que la desaceleración se prolongaría si no lograban corregir los problemas de sus economías, por causa de la no consolidación fiscal y un sistema financiero débil; problemas que persiguen al mundo desde la crisis del 2008.
Y en los negocios la cosa empeora. La compañía Arcelor-Mittal, la mayor empresa siderúrgica mundial con una plantilla de más de 310 mil empleados en más de 60 países, ha indicado recién que si bien sus previsiones para el último trimestre de este año eran ya malas, hacia el 2013 todo será aún peor. Arcelor avisa del riesgo de más cierres de filiales en Europa, pues el desplome de la demanda se extiende también al norte del continente y afecta a todos los productos; a estas alturas, la multinacional tiene parados casi la mitad de sus hornos. Un ejemplo entre muchos de la manera en que la crisis arrasa a cualquiera, aunque claro afectando sobre todo a los trabajadores y a los desocupados; España, que en el 2012 sufre la mayor caída de poder adquisitivo en 27 años, alcanzará en este 2013 ni más ni menos que un penoso desempleo del 27 por ciento. Sin solución a la vista.
6 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
En el final del viejo año en que se anhelaban mejores noticias para el nuevo 2013, el mundo atendía angustiado las negociaciones en el Congreso de Estados Unidos respecto a la eventual solución del temido “abismo fiscal”, una peculiar combinación en ese país de aumento de impuestos y masivos recortes al gasto público que entraría en vigor el martes primer día de enero y que, aseguraban expertos, de no resolverse abriría el camino para sumir al país en una nueva recesión y arrastrar a su vez a otras economías, entre ellas las europeas cuyos mercados financieros están pegados con alfileres en medio del menoscabo de créditos por falta de liquidez en los bancos.
En las últimas horas del año, el presidente Obama hacía llamados a la bancada republicana, a fin de no hacer recortes al gasto público y aceptar subir impuestos a los más ricos, en beneficio “de la clase media”. Varios de esos ricos han declarado en meses pasados, uno en EUA, otros en Francia, estar dispuestos a ser gravados a fin de mejorar las finanzas públicas, desde luego como “contribución excepcional” en el “esfuerzo solidario” para respaldar el futuro económico de un país del cual, dicen, “nos hemos beneficiado plenamente”, siempre y cuando la medida forme parte de un “esfuerzo más amplio de reforma”, en gastos como en ingresos; no obstante tan, diríamos, desprendida actitud, en Francia acaba de ser rechazada dicha posibilidad, según ello, “por inconstitucional”. De su lado, en el Congreso de EUA la posibilidad del “abismo” queda aplazado a nuevas negociaciones a fin de afectar lo menos posible al 98% de la población, en tanto que los más ricos son sólo en parte inquietados.
Para desmejorar todo, a pesar de otras medidas que ya se han impulsado, como el fortalecimiento de los bancos centrales y la creación de nuevos mecanismos financieros (“banco malo” para activos tóxicos en España, que sólo pospone un estallido), a lo largo de este 2012 se ha venido vaticinando una más grave situación para el 2013. Desde el mes de octubre el Fondo Monetario Internacional recortaba por segunda vez su estimación de crecimiento de la economía global para el nuevo año y advertía a funcionarios europeos y estadounidenses que la desaceleración se prolongaría si no lograban corregir los problemas de sus economías, por causa de la no consolidación fiscal y un sistema financiero débil; problemas que persiguen al mundo desde la crisis del 2008.
Y en los negocios la cosa empeora. La compañía Arcelor-Mittal, la mayor empresa siderúrgica mundial con una plantilla de más de 310 mil empleados en más de 60 países, ha indicado recién que si bien sus previsiones para el último trimestre de este año eran ya malas, hacia el 2013 todo será aún peor. Arcelor avisa del riesgo de más cierres de filiales en Europa, pues el desplome de la demanda se extiende también al norte del continente y afecta a todos los productos; a estas alturas, la multinacional tiene parados casi la mitad de sus hornos. Un ejemplo entre muchos de la manera en que la crisis arrasa a cualquiera, aunque claro afectando sobre todo a los trabajadores y a los desocupados; España, que en el 2012 sufre la mayor caída de poder adquisitivo en 27 años, alcanzará en este 2013 ni más ni menos que un penoso desempleo del 27 por ciento. Sin solución a la vista.
6 de enero de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de enero de 2013)
El Otoño del Imperio
lunes, 31 de diciembre de 2012
La Batalla por el Control de las Armas en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
En un videoclip en blanco y negro, con duración de un minuto y medio, 44 famosos artistas de Hollywood se reúnen con el objeto de respaldar públicamente la campaña denominada “Demanda un plan para detener la violencia armada”, que exige una prohibición de los fusiles de asalto, así como leyes más estrictas para la venta y el tráfico de armas. Es este un representativo llamado de la sociedad en respuesta al más reciente asalto a una escuela en Sandy Hook, Connecticut. “¿Cuántos más? ¿Cuántas universidades más? ¿Cuántos salones de clase más? ¿Cuántas salas de cine más? ¿Cuántos templos más? ¿Cuántos centros comerciales más?”, se preguntan los artistas en el video.
Es ésta sólo una pequeña muestra del gran debate nacional en el fin del año 2012 en ese país, en el que el gobierno del presidente Obama mismo ha tenido que inmiscuirse luego de que el Sitio en Internet de la Casa Blanca denominado “Nosotros el Pueblo” recibiera 400 mil peticiones para exigir un mayor control del armamento doméstico que predomina en toda la Unión Americana. Al tiempo, Obama apuntaba en otro video también hecho público, que ha propuesto ya al Congreso “la aprobación de leyes sensatas que tienen el apoyo de la mayoría de la ciudadanía, incluida la prohibición de la venta de armas de tipo militar y de los cargadores de alta capacidad…”
Como se sabe, cada vez que alguien abre fuego en contra de grupos de gente inocente, la respuesta habitual de los defensores del derecho de los ciudadanos a poseer armas, en particular la Asociación Nacional del Rifle-ANR y sectores derechistas conservadores del país, es que tal derecho está basado en la Segunda Enmienda de la Constitución, un decreto sin embargo que fue escrito varios siglos atrás, cuando la gente en el campo estaba necesitada de poseer un arma para contener a alguien robando sus tierras y violando o matando a toda una familia; realidad que hoy suena provinciana, por el florecimiento de un avanzado sistema de orden y justicia que responde con mayor eficacia a la violación de los derechos de los ciudadanos y sus familias.
Pero el negocio de las armas ahí pesa más. La misma Asociación Nacional del Rifle, luego de un impasse por desconcierto propio de varios días, pasó a la ofensiva en ocasión de la jornada en la que la gente recordó a las más recientes víctimas con un minuto de silencio, utilizando el mismo argumento que le ha caracterizado, en el sentido de que son las escuelas las que deberían de tener guardias armados: “Lo único que detiene a un chico malo con un arma es un chico bueno con un arma”, opinaba de nuevo Wayne LaPierre, presidente ejecutivo de la ANR, quien agregaba que los bancos y los aeropuertos tienen guardias armados, mientras que las escuelas no poseen dicha protección. LaPierre ha reafirmado su postura al lanzar nuevamente una feroz defensa del derecho de los propietarios de armas que, asegura, está en peligro “por causa de la gente rica en las ciudades, los políticos de élite y los histéricos medios informativos…”
Ahora se sabe de los intereses que la ANR defiende fervientemente. Se sabe por ejemplo que más de 50 empresas relacionadas con armas de fuego donaron entre 2005 y 2011 cerca de 15 millones de dólares a la asociación, según la propia lista del programa de donantes de la misma. Se sabe también que a la compañía armamentista Smith & Wesson, fiel donante de la ANR, se suma ahora la empresa Sturm, Ruger & Company, Inc., quien acaba de anunciar haber donado ya 279 mil 600 dólares como parte de la campaña “Un millón de pistolas vendidas a beneficio de la ANR”, un desafío propio para vender un millón de pistolas en un período de 12 meses, que implica donar un dólar por cada venta hecha durante ese período de tiempo, hasta llegar a un millón de dólares.
Hay mayor sensatez en otros sectores, por fortuna. A propósito de la lógica que plantea la ANR en el sentido de que no son sólo las armas lo que mata a las personas, y que un coche también mata, alguien se preguntaba en días pasados cuál sería el propósito de un coche: ¿Enfilarse hacia una parada de autobús y borrar de ahí a todo el mundo…? Al contrario, a diferencia del alcohol, el cigarro o los autos que también matan, el uso principal de un arma ―decía― es para matar o destruir cosas, pues la pistola está diseñada y fabricada para mutilar, matar y destruir. Así que el viejo argumento de que entonces también habría que prohibir los autos, es un razonamiento torcido, porque el 99.99 por ciento compra un coche como medio de transporte, mientras que las personas que compran armas quieren algo que dispare balas; o sea, una máquina de matar…
En fin, que en medio de ese debate, el vicepresidente Joseph Biden encabezaba el día 20 de diciembre la primera reunión de un grupo de trabajo interministerial que tendrá que presentar para enero un “plan integral”, con “propuestas concretas” para frenar la violencia generada por las armas. En tanto, del otro lado legisladores republicanos de estados como Virginia, Carolina del Norte, Oklahoma, Dakota del Sur, Oregon, Tennessee, Minnesota y Florida, proyectaban medidas basadas en la propuesta de la ANR para armar al personal de las escuelas, basados algunos en una ley del estado de Texas que prohíbe las armas en las escuelas, a menos que el colegio dé a la persona que lo solicite una autorización escrita para llevar una; Arizona y otros seis estados tienen ya leyes similares, muy convenientes por supuesto para continuar haciendo florecer el negocio de las armas...
31 de diciembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 30 de diciembre de 2012)
El Otoño del Imperio
En un videoclip en blanco y negro, con duración de un minuto y medio, 44 famosos artistas de Hollywood se reúnen con el objeto de respaldar públicamente la campaña denominada “Demanda un plan para detener la violencia armada”, que exige una prohibición de los fusiles de asalto, así como leyes más estrictas para la venta y el tráfico de armas. Es este un representativo llamado de la sociedad en respuesta al más reciente asalto a una escuela en Sandy Hook, Connecticut. “¿Cuántos más? ¿Cuántas universidades más? ¿Cuántos salones de clase más? ¿Cuántas salas de cine más? ¿Cuántos templos más? ¿Cuántos centros comerciales más?”, se preguntan los artistas en el video.
Es ésta sólo una pequeña muestra del gran debate nacional en el fin del año 2012 en ese país, en el que el gobierno del presidente Obama mismo ha tenido que inmiscuirse luego de que el Sitio en Internet de la Casa Blanca denominado “Nosotros el Pueblo” recibiera 400 mil peticiones para exigir un mayor control del armamento doméstico que predomina en toda la Unión Americana. Al tiempo, Obama apuntaba en otro video también hecho público, que ha propuesto ya al Congreso “la aprobación de leyes sensatas que tienen el apoyo de la mayoría de la ciudadanía, incluida la prohibición de la venta de armas de tipo militar y de los cargadores de alta capacidad…”
Como se sabe, cada vez que alguien abre fuego en contra de grupos de gente inocente, la respuesta habitual de los defensores del derecho de los ciudadanos a poseer armas, en particular la Asociación Nacional del Rifle-ANR y sectores derechistas conservadores del país, es que tal derecho está basado en la Segunda Enmienda de la Constitución, un decreto sin embargo que fue escrito varios siglos atrás, cuando la gente en el campo estaba necesitada de poseer un arma para contener a alguien robando sus tierras y violando o matando a toda una familia; realidad que hoy suena provinciana, por el florecimiento de un avanzado sistema de orden y justicia que responde con mayor eficacia a la violación de los derechos de los ciudadanos y sus familias.
Pero el negocio de las armas ahí pesa más. La misma Asociación Nacional del Rifle, luego de un impasse por desconcierto propio de varios días, pasó a la ofensiva en ocasión de la jornada en la que la gente recordó a las más recientes víctimas con un minuto de silencio, utilizando el mismo argumento que le ha caracterizado, en el sentido de que son las escuelas las que deberían de tener guardias armados: “Lo único que detiene a un chico malo con un arma es un chico bueno con un arma”, opinaba de nuevo Wayne LaPierre, presidente ejecutivo de la ANR, quien agregaba que los bancos y los aeropuertos tienen guardias armados, mientras que las escuelas no poseen dicha protección. LaPierre ha reafirmado su postura al lanzar nuevamente una feroz defensa del derecho de los propietarios de armas que, asegura, está en peligro “por causa de la gente rica en las ciudades, los políticos de élite y los histéricos medios informativos…”
Ahora se sabe de los intereses que la ANR defiende fervientemente. Se sabe por ejemplo que más de 50 empresas relacionadas con armas de fuego donaron entre 2005 y 2011 cerca de 15 millones de dólares a la asociación, según la propia lista del programa de donantes de la misma. Se sabe también que a la compañía armamentista Smith & Wesson, fiel donante de la ANR, se suma ahora la empresa Sturm, Ruger & Company, Inc., quien acaba de anunciar haber donado ya 279 mil 600 dólares como parte de la campaña “Un millón de pistolas vendidas a beneficio de la ANR”, un desafío propio para vender un millón de pistolas en un período de 12 meses, que implica donar un dólar por cada venta hecha durante ese período de tiempo, hasta llegar a un millón de dólares.
Hay mayor sensatez en otros sectores, por fortuna. A propósito de la lógica que plantea la ANR en el sentido de que no son sólo las armas lo que mata a las personas, y que un coche también mata, alguien se preguntaba en días pasados cuál sería el propósito de un coche: ¿Enfilarse hacia una parada de autobús y borrar de ahí a todo el mundo…? Al contrario, a diferencia del alcohol, el cigarro o los autos que también matan, el uso principal de un arma ―decía― es para matar o destruir cosas, pues la pistola está diseñada y fabricada para mutilar, matar y destruir. Así que el viejo argumento de que entonces también habría que prohibir los autos, es un razonamiento torcido, porque el 99.99 por ciento compra un coche como medio de transporte, mientras que las personas que compran armas quieren algo que dispare balas; o sea, una máquina de matar…
En fin, que en medio de ese debate, el vicepresidente Joseph Biden encabezaba el día 20 de diciembre la primera reunión de un grupo de trabajo interministerial que tendrá que presentar para enero un “plan integral”, con “propuestas concretas” para frenar la violencia generada por las armas. En tanto, del otro lado legisladores republicanos de estados como Virginia, Carolina del Norte, Oklahoma, Dakota del Sur, Oregon, Tennessee, Minnesota y Florida, proyectaban medidas basadas en la propuesta de la ANR para armar al personal de las escuelas, basados algunos en una ley del estado de Texas que prohíbe las armas en las escuelas, a menos que el colegio dé a la persona que lo solicite una autorización escrita para llevar una; Arizona y otros seis estados tienen ya leyes similares, muy convenientes por supuesto para continuar haciendo florecer el negocio de las armas...
31 de diciembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 30 de diciembre de 2012)
El Otoño del Imperio
domingo, 23 de diciembre de 2012
Los Intereses Armamentistas Detrás de los Atentados en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
La masacre de la escuela primaria Sandy Hook en Connecticut el pasado 14 de diciembre, con un saldo de 28 muertos, entre estos 20 niños, ha sido la más reciente de las tragedias sufridas por una nación que incontables veces en el pasado se solazó de poseer en el “american way of life” el mejor estilo de vida del mundo. Paradójicamente, los últimos 15 años ha padecido 32 asesinatos masivos con un execrable saldo de 292 muertos; ello sin contar lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en que murieron alrededor de tres mil personas, ni datos oficiales recientes que indican que tan sólo en 2010 sucumbieron por armas de fuego 2 mil 694 menores de edad.
En esos tres últimos lustros ha habido ocho atentados con un saldo mayor a 10 muertos en seis estados. En 1999 la masacre en la escuela de Columbine, Colorado, con 15 personas muertas; en 2005 la de Red Lake, Minnesota, con 10; en 2007 la de Virginia Tech con 33 (ésta fue la peor masacre llevada a cabo por una sola persona en la historia de Estados Unidos y una de las más mortíferas en el mundo); en 2008 la de Covina, California, con 10 personas muertas; en 2009 la masacre en el Condado de Geneva, Alabama, con 11, además del tiroteo de Binghamton, Nueva York, con 14, y el tiroteo de Fort Hood, Texas, con 13; en 2012 el tiroteo en un cine de Aurora, Colorado, con 12 personas muertas.
Una realidad imposible de cambiar, pues la venta de armas en todo el territorio de la Unión Americana se sustenta en fuertes intereses de la industria armamentista que son defendidos a capa y espada por la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), una asociación fundada desde hace más de 140 años, quien respalda el derecho a tener armas por parte de cualquier ciudadano en la llamada Segunda Enmienda de la Constitución (que establece: “el derecho a poseer y portar armas no será infringido”), y ofrece a sus 4 millones y medio de miembros y 30 millones de simpatizantes asesoría legal para salvaguardar este derecho.
Una de las principales fortalezas de la NRA es el Instituto de Acción Legislativa o NRA-ILA que desde 1975 es su brazo político. Este instituto se encarga de cabildear en el Capitolio y en las legislaturas locales acciones en favor de la Segunda Enmienda y combate todas aquellas iniciativas que busquen limitarla. A la vez, favorece las candidaturas de posibles representantes y/o senadores que apoyen las iniciativas en favor de la libertad para comprar y vender armas. De hecho, NRA-ILA es, en el fondo, un principalísimo bastión del llamado “lobby” armamentista; la Asociación está tan vinculada a ello que en la página principal de su Sitio ésta se congratula en agradecer a la poderosa compañía armamentista Smith & Wesson el ser un importante contribuyente en su desarrollo.
En la actualidad la NRA está encabezada por Wayne LaPierre, un experimentado cabildero para quien la frase: “Más armas, menos crímenes”, define lo que según su punto de vista es necesario hacer hoy en su país. Otros acérrimos defensores suyos, lo dicen de esta manera: “Hay cuchillos, martillos, bates de béisbol, todo tipo de cosas que han matado a la gente, hay locos en coches que matan a la gente; y no se escucha nada acerca de su restricción… Un rifle no mata gente, es la gente la que mata a las personas...” Aunque a pesar de su principal propósito, curiosamente la NRA-ILA trata de influir ahora también en temas como la Reforma de Salud, la financiación electoral o las regulaciones a Wall Street, lo que deja ver los intereses que tiene, más allá del simple asunto de las armas.
El mayor problema para el gobierno hoy, sin embargo, no son las interpretaciones o el cabildeo que alrededor del tema se tenga; el asunto es si en verdad sería posible prohibir o destruir hoy 40 millones de armas en un país con más de 300 millones de habitantes (los datos difieren y hay quien calcula incluso que 90 millones de ellos poseen 200 millones de armas); una tarea en extremo difícil, en medio de una industria que tiene sobre todo en la venta de las armas cortas las mayores ganancias. En su conjunto, se estima que las industrias, los importadores y las armerías emplean a casi 100 mil personas y facturan unos 32 mil millones de dólares anuales. Las armas de puño, pistolas y revólveres, son las más vendidas y entre 2007 y 2011 tuvieron un incremento de 104 por ciento en las ventas.
Mucha gente, no obstante, manifiesta ya grandes temores; y es que la gran pregunta que se hace ahora es si Adam Lanza, el autor de la masacre de Sandy Hook, habría podido matar con tanta facilidad a tantos si no hubiera tenido ese fácil acceso a las armas que su madre guardaba en su casa… Por ello es que tras la masacre, la página de la Asociación Nacional del Rifle en Facebook fue invadida por mensajes de usuarios indignados que se lanzaron contra la organización por defender el derecho a poseer armas, argumentando que se podría haber evitado la tragedia si el control de las mismas hubiera sido más firme. El Facebook de la NRA ya no estaba disponible para el viernes 14 por la tarde, alrededor de 10 horas después de la masacre; desde ese mismo día tampoco aparece ni un solo mensaje propio en su cuenta en Twitter.
23 de diciembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de diciembre de 2012)
El Otoño del Imperio
La masacre de la escuela primaria Sandy Hook en Connecticut el pasado 14 de diciembre, con un saldo de 28 muertos, entre estos 20 niños, ha sido la más reciente de las tragedias sufridas por una nación que incontables veces en el pasado se solazó de poseer en el “american way of life” el mejor estilo de vida del mundo. Paradójicamente, los últimos 15 años ha padecido 32 asesinatos masivos con un execrable saldo de 292 muertos; ello sin contar lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en que murieron alrededor de tres mil personas, ni datos oficiales recientes que indican que tan sólo en 2010 sucumbieron por armas de fuego 2 mil 694 menores de edad.
En esos tres últimos lustros ha habido ocho atentados con un saldo mayor a 10 muertos en seis estados. En 1999 la masacre en la escuela de Columbine, Colorado, con 15 personas muertas; en 2005 la de Red Lake, Minnesota, con 10; en 2007 la de Virginia Tech con 33 (ésta fue la peor masacre llevada a cabo por una sola persona en la historia de Estados Unidos y una de las más mortíferas en el mundo); en 2008 la de Covina, California, con 10 personas muertas; en 2009 la masacre en el Condado de Geneva, Alabama, con 11, además del tiroteo de Binghamton, Nueva York, con 14, y el tiroteo de Fort Hood, Texas, con 13; en 2012 el tiroteo en un cine de Aurora, Colorado, con 12 personas muertas.
Una realidad imposible de cambiar, pues la venta de armas en todo el territorio de la Unión Americana se sustenta en fuertes intereses de la industria armamentista que son defendidos a capa y espada por la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), una asociación fundada desde hace más de 140 años, quien respalda el derecho a tener armas por parte de cualquier ciudadano en la llamada Segunda Enmienda de la Constitución (que establece: “el derecho a poseer y portar armas no será infringido”), y ofrece a sus 4 millones y medio de miembros y 30 millones de simpatizantes asesoría legal para salvaguardar este derecho.
Una de las principales fortalezas de la NRA es el Instituto de Acción Legislativa o NRA-ILA que desde 1975 es su brazo político. Este instituto se encarga de cabildear en el Capitolio y en las legislaturas locales acciones en favor de la Segunda Enmienda y combate todas aquellas iniciativas que busquen limitarla. A la vez, favorece las candidaturas de posibles representantes y/o senadores que apoyen las iniciativas en favor de la libertad para comprar y vender armas. De hecho, NRA-ILA es, en el fondo, un principalísimo bastión del llamado “lobby” armamentista; la Asociación está tan vinculada a ello que en la página principal de su Sitio ésta se congratula en agradecer a la poderosa compañía armamentista Smith & Wesson el ser un importante contribuyente en su desarrollo.
En la actualidad la NRA está encabezada por Wayne LaPierre, un experimentado cabildero para quien la frase: “Más armas, menos crímenes”, define lo que según su punto de vista es necesario hacer hoy en su país. Otros acérrimos defensores suyos, lo dicen de esta manera: “Hay cuchillos, martillos, bates de béisbol, todo tipo de cosas que han matado a la gente, hay locos en coches que matan a la gente; y no se escucha nada acerca de su restricción… Un rifle no mata gente, es la gente la que mata a las personas...” Aunque a pesar de su principal propósito, curiosamente la NRA-ILA trata de influir ahora también en temas como la Reforma de Salud, la financiación electoral o las regulaciones a Wall Street, lo que deja ver los intereses que tiene, más allá del simple asunto de las armas.
El mayor problema para el gobierno hoy, sin embargo, no son las interpretaciones o el cabildeo que alrededor del tema se tenga; el asunto es si en verdad sería posible prohibir o destruir hoy 40 millones de armas en un país con más de 300 millones de habitantes (los datos difieren y hay quien calcula incluso que 90 millones de ellos poseen 200 millones de armas); una tarea en extremo difícil, en medio de una industria que tiene sobre todo en la venta de las armas cortas las mayores ganancias. En su conjunto, se estima que las industrias, los importadores y las armerías emplean a casi 100 mil personas y facturan unos 32 mil millones de dólares anuales. Las armas de puño, pistolas y revólveres, son las más vendidas y entre 2007 y 2011 tuvieron un incremento de 104 por ciento en las ventas.
Mucha gente, no obstante, manifiesta ya grandes temores; y es que la gran pregunta que se hace ahora es si Adam Lanza, el autor de la masacre de Sandy Hook, habría podido matar con tanta facilidad a tantos si no hubiera tenido ese fácil acceso a las armas que su madre guardaba en su casa… Por ello es que tras la masacre, la página de la Asociación Nacional del Rifle en Facebook fue invadida por mensajes de usuarios indignados que se lanzaron contra la organización por defender el derecho a poseer armas, argumentando que se podría haber evitado la tragedia si el control de las mismas hubiera sido más firme. El Facebook de la NRA ya no estaba disponible para el viernes 14 por la tarde, alrededor de 10 horas después de la masacre; desde ese mismo día tampoco aparece ni un solo mensaje propio en su cuenta en Twitter.
23 de diciembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de diciembre de 2012)
El Otoño del Imperio
domingo, 16 de diciembre de 2012
Un Nuevo Fracaso la Cumbre de Doha sobre Cambio Climático
Jesús Hernández Garibay
Con un acuerdo aprobado al vapor, el pasado día 8 de diciembre culminó luego de dos semanas la XVIII Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP18), una reunión más en la cual se congregan como todos los noviembres desde hace 18 años, gobiernos, ambientalistas y científicos, para hablar de los efectos del cambio climático y las acciones a tomar para frenarlo. La reunión se llevó a cabo esta vez en la ciudad de Doha, capital de Qatar, un pequeño país situado en la península arábiga que, paradójicamente, resulta ser el mayor emisor de dióxido de carbono per cápita del planeta, tres veces más contaminante que Estados Unidos.
Como se entiende cada día más claramente, el calentamiento global consecuencia del cambio climático es una realidad. Se sabe ahora que si no se consigue limitar el aumento de la temperatura a dos grados por encima de la era preindustrial, la catástrofe mundial será inevitable; es esta la conclusión de los científicos más importantes del mundo. Pero a pesar de ello, las emisiones de gases contaminantes aumentaron un 30% en la última década y la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que recalienta el planeta es la mayor en 15 millones de años. En este 2012 se han emitido ya arriba de 35 mil millones y medio de toneladas de dióxido de carbono, esto es, un 58% más que los niveles de 1990, según cifras mostradas en la Conferencia.
La Cumbre de Doha en este año era esperada por estar en juego la extensión del Protocolo de Kyoto que vence el 31 de diciembre, hasta ahora el único acuerdo global (nunca firmado por Estados Unidos y China, los mayores contaminantes del mundo) que obliga a los países firmantes a revelar cuántos gases de efecto invernadero lanzan a la atmósfera. No obstante, luego de 12 días de desacuerdos, al final el anfitrión de la conferencia el viceprimer ministro qatarí Hamad Al Attiyah, en tres minutos tuvo que apurar la votación de una declaración que no prevé obligaciones más estrictas que la extensión del Protocolo (una especie de acuerdo no vinculante denominado “Kyoto II”).
El acuerdo establece un mecanismo para que cada país examine sus metas de reducción de emisiones antes de 2014, con el objetivo de que estas sean más ambiciosas, sin definir lo que ello implica; a la vez, exhorta a los países desarrollados a anunciar nuevas ayudas financieras para la lucha contra el cambio climático, pero las condiciona a las circunstancias económicas que cada país tenga, en un contexto en el que la problemática financiera que vive el mundo resulta un obstáculo mayor a cualquier pretensión de apoyo para responder al calentamiento global. Además, marca como reiterado objetivo la búsqueda de un nuevo pacto mundial, ahora en 2015, que necesariamente tendría que incluir a Estados Unidos, China, India y Rusia, lo que resulta una meta hoy por hoy imposible de alcanzar. Así, lo que podía haber constituido un logro imprescindible en la búsqueda de compromisos vinculantes, resultó en Doha en un nuevo y decepcionante fracaso.
16 de diciembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 16 de diciembre de 2012)
El Otoño del Imperio
Con un acuerdo aprobado al vapor, el pasado día 8 de diciembre culminó luego de dos semanas la XVIII Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP18), una reunión más en la cual se congregan como todos los noviembres desde hace 18 años, gobiernos, ambientalistas y científicos, para hablar de los efectos del cambio climático y las acciones a tomar para frenarlo. La reunión se llevó a cabo esta vez en la ciudad de Doha, capital de Qatar, un pequeño país situado en la península arábiga que, paradójicamente, resulta ser el mayor emisor de dióxido de carbono per cápita del planeta, tres veces más contaminante que Estados Unidos.
Como se entiende cada día más claramente, el calentamiento global consecuencia del cambio climático es una realidad. Se sabe ahora que si no se consigue limitar el aumento de la temperatura a dos grados por encima de la era preindustrial, la catástrofe mundial será inevitable; es esta la conclusión de los científicos más importantes del mundo. Pero a pesar de ello, las emisiones de gases contaminantes aumentaron un 30% en la última década y la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera que recalienta el planeta es la mayor en 15 millones de años. En este 2012 se han emitido ya arriba de 35 mil millones y medio de toneladas de dióxido de carbono, esto es, un 58% más que los niveles de 1990, según cifras mostradas en la Conferencia.
La Cumbre de Doha en este año era esperada por estar en juego la extensión del Protocolo de Kyoto que vence el 31 de diciembre, hasta ahora el único acuerdo global (nunca firmado por Estados Unidos y China, los mayores contaminantes del mundo) que obliga a los países firmantes a revelar cuántos gases de efecto invernadero lanzan a la atmósfera. No obstante, luego de 12 días de desacuerdos, al final el anfitrión de la conferencia el viceprimer ministro qatarí Hamad Al Attiyah, en tres minutos tuvo que apurar la votación de una declaración que no prevé obligaciones más estrictas que la extensión del Protocolo (una especie de acuerdo no vinculante denominado “Kyoto II”).
El acuerdo establece un mecanismo para que cada país examine sus metas de reducción de emisiones antes de 2014, con el objetivo de que estas sean más ambiciosas, sin definir lo que ello implica; a la vez, exhorta a los países desarrollados a anunciar nuevas ayudas financieras para la lucha contra el cambio climático, pero las condiciona a las circunstancias económicas que cada país tenga, en un contexto en el que la problemática financiera que vive el mundo resulta un obstáculo mayor a cualquier pretensión de apoyo para responder al calentamiento global. Además, marca como reiterado objetivo la búsqueda de un nuevo pacto mundial, ahora en 2015, que necesariamente tendría que incluir a Estados Unidos, China, India y Rusia, lo que resulta una meta hoy por hoy imposible de alcanzar. Así, lo que podía haber constituido un logro imprescindible en la búsqueda de compromisos vinculantes, resultó en Doha en un nuevo y decepcionante fracaso.
16 de diciembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 16 de diciembre de 2012)
El Otoño del Imperio
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