Jesús Hernández Garibay
El reelecto presidente Barack Obama comienza a “disfrutar de las mieles” de un segundo acto en el Salón Oval de la Casa Blanca, al tener que enfrentar asuntos como las crudas secuelas en Nueva York de la “tormenta perfecta” Sandy, los debates respecto al llamado “precipicio fiscal” en el Congreso, los escándalos sexuales de sus generales y el artero ataque de Israel en contra de los palestinos. Y por si todo esto fuera poco, responder a las nacientes peticiones de secesión por parte de grupos de ciudadanos conservadores y ultraderechistas que, descontentos por los resultados de las elecciones, promueven firmas para solicitar la separación de sus Estados, de la Unión Americana…
Como se sabe, el déficit presupuestal de Estados Unidos continúa en aumento, por lo que el presidente cabildea con sectores sindicales y empresariales, mientras urge al Congreso por un acuerdo que evite el llamado “precipicio fiscal” que amenaza con llevar a la economía a una más grave recesión. Pero para reducir el déficit de un billón 200 mil millones a 600 mil millones de dólares, plantea aumentar impuestos a los más ricos que son quienes hoy cuentan con recursos suficientes para soportarlo, en tanto que los republicanos se oponen a este plan y proponen más recortes al gasto público, en programas como el llamado “Obamacare” y otros.
Y eso no es todo; aparte de sufrir las quejas de una región donde luego de las inundaciones provocadas por el huracán sus habitantes resistían una severa tormenta de nieve sin suficiente electricidad, el presidente batallaba en medio de los escándalos sexuales del general David Petraeus que le costó el cargo de director de la CIA y del general John Allen, jefe supremo de la OTAN en Europa. Si no bastara eso, el agravamiento de las tensiones en el Medio Oriente, en el contexto de las crecientes discordancias entre Obama con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, ante el enojo de la influyente comunidad judía y su apremio a Washington para definirse en favor de los intereses sionistas.
Por último y no menos importante, el presidente comienza a enfrentar ahora una ola en mar tempestuoso que expresa no más que el grado de deterioro de las relaciones sociales en el país de las barras y las estrellas. De acuerdo con un análisis de llamadas diarias en el sistema de petición “Nosotros El Pueblo” de la Casa Blanca, el 14 de noviembre había ya más de 675 mil firmas digitales en 69 peticiones distintas de secesión, cubriendo los 50 Estados. De acuerdo con las propias reglas de dicho sistema, bastarían sólo 25 mil firmas para hacer una revisión automática de ello; así que lo que comenzó como una broma en un par de peticiones de Luisiana y Texas, ahora centenares de miles de ciudadanos de Alabama, Arkansas, Colorado, Florida, Georgia, Indiana, Kentucky, Michigan, Mississippi, Missouri, Montana, Nueva Jersey, Nueva York, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Oregón, South Carolina y Tennessee, piden textualmente la disolución de la Unión… Todo ello en la “rifa del tigre” con la que lidia por ahora el recién reelecto gobernante…
22 de noviembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 25 de noviembre de 2012)
El Otoño del Imperio
jueves, 22 de noviembre de 2012
Los “Drones”, Aviones Militares de Nueva Generación
Jesús Hernández Garibay
El pasado 5 de junio se dio la noticia de que ya eran siete los ataques lanzados por aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán desde la más reciente cumbre de la OTAN, el 20 de mayo. Estados Unidos estaba empleando a fondo sus “drones” en el sur de ese país, una región en la que la insurgencia talibán es muy fuerte. Este tipo de operaciones ha provocado graves tensiones con el gobierno paquistaní, pues ese ataque resultó en la muerte de al menos 15 personas, muchas civiles, y otras 10 el día anterior. La irrupción de los Sistemas Aéreos no Tripulados (UAS o drones, en inglés), es una clara muestra de lo que ha significado la incorporación de nuevos sistemas en escenarios de guerra.
Hay una amplia variedad de formas, tamaños, configuraciones y características en el diseño de los drones, con dos variantes en cuanto a su funcionamiento: controlados desde una ubicación remota, o con sistemas de automatización dinámica. A este respecto, el fin último de su utilización ha sido de un lado el de minimizar las propias bajas, mientras del otro provocar en el enemigo un golpe más certero y con supuestos menores “daños colaterales”. Así, el empleo de estos sistemas “a distancia” por EUA, a la vanguardia en su uso, ha dejado de verse como un sombrío secreto de inteligencia, para ser un recurso armamentístico de uso regular, que ya acumula cientos de operaciones en los últimos años.
Actualmente, los drones realizan tanto misiones de reconocimiento como de ataque. No obstante, ha podido advertirse que sí son susceptibles de provocar daños colaterales y/o identificar objetivos erróneos. Desde luego, el éxito de este sistema es que para el ataque no exige la entrada de tropas, ni la ocupación del terreno, con las consiguientes bajas y costos económicos, y que se dirige específicamente al enemigo a batir. Pero frente a estas ventajas operativas, existen graves bajas colaterales en la muerte de civiles, a más de la violación de la soberanía nacional que involucra su empleo. Además, las posibilidades de combate de estos aviones no tripulados tienen un muy alto costo financiero.
El plan de crear un escuadrón de estos aviones en veinte años para la OTAN costaría nada menos que unos tres billones de dólares; específicamente, la compra y explotación durante ese tiempo de cinco aparatos “Global Hawk” significarían un gasto de cuatro mil millones de dólares. A vez, el costo de operación es elevado: una hora de vuelo cuesta más de treinta mil dólares, mientras que una hora de vuelo del F-22, el caza más caro del mundo, cuesta diecinueve mil dólares. Pero como sucede en los negocios suculentos, hay ahora un surtido bastante amplio de aviones no tripulados, con una producción estable y creciente; ya se habla de corporaciones estadounidenses que están vendiendo drones a gobiernos extranjeros no revelados para supuestas “operaciones antiterroristas y antinarcóticos” (Teddy Wilson, The American Independent). La empresa Vanguard Defense Industries, un contratista militar tejano, predice que el próximo año sus ventas se incrementarán en un 25% ―entre 35 y 40 millones de dólares―, la mayoría de éstas en el extranjero.
22 de noviembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de noviembre de 2012)
El Otoño del Imperio
El pasado 5 de junio se dio la noticia de que ya eran siete los ataques lanzados por aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán desde la más reciente cumbre de la OTAN, el 20 de mayo. Estados Unidos estaba empleando a fondo sus “drones” en el sur de ese país, una región en la que la insurgencia talibán es muy fuerte. Este tipo de operaciones ha provocado graves tensiones con el gobierno paquistaní, pues ese ataque resultó en la muerte de al menos 15 personas, muchas civiles, y otras 10 el día anterior. La irrupción de los Sistemas Aéreos no Tripulados (UAS o drones, en inglés), es una clara muestra de lo que ha significado la incorporación de nuevos sistemas en escenarios de guerra.
Hay una amplia variedad de formas, tamaños, configuraciones y características en el diseño de los drones, con dos variantes en cuanto a su funcionamiento: controlados desde una ubicación remota, o con sistemas de automatización dinámica. A este respecto, el fin último de su utilización ha sido de un lado el de minimizar las propias bajas, mientras del otro provocar en el enemigo un golpe más certero y con supuestos menores “daños colaterales”. Así, el empleo de estos sistemas “a distancia” por EUA, a la vanguardia en su uso, ha dejado de verse como un sombrío secreto de inteligencia, para ser un recurso armamentístico de uso regular, que ya acumula cientos de operaciones en los últimos años.
Actualmente, los drones realizan tanto misiones de reconocimiento como de ataque. No obstante, ha podido advertirse que sí son susceptibles de provocar daños colaterales y/o identificar objetivos erróneos. Desde luego, el éxito de este sistema es que para el ataque no exige la entrada de tropas, ni la ocupación del terreno, con las consiguientes bajas y costos económicos, y que se dirige específicamente al enemigo a batir. Pero frente a estas ventajas operativas, existen graves bajas colaterales en la muerte de civiles, a más de la violación de la soberanía nacional que involucra su empleo. Además, las posibilidades de combate de estos aviones no tripulados tienen un muy alto costo financiero.
El plan de crear un escuadrón de estos aviones en veinte años para la OTAN costaría nada menos que unos tres billones de dólares; específicamente, la compra y explotación durante ese tiempo de cinco aparatos “Global Hawk” significarían un gasto de cuatro mil millones de dólares. A vez, el costo de operación es elevado: una hora de vuelo cuesta más de treinta mil dólares, mientras que una hora de vuelo del F-22, el caza más caro del mundo, cuesta diecinueve mil dólares. Pero como sucede en los negocios suculentos, hay ahora un surtido bastante amplio de aviones no tripulados, con una producción estable y creciente; ya se habla de corporaciones estadounidenses que están vendiendo drones a gobiernos extranjeros no revelados para supuestas “operaciones antiterroristas y antinarcóticos” (Teddy Wilson, The American Independent). La empresa Vanguard Defense Industries, un contratista militar tejano, predice que el próximo año sus ventas se incrementarán en un 25% ―entre 35 y 40 millones de dólares―, la mayoría de éstas en el extranjero.
22 de noviembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de noviembre de 2012)
El Otoño del Imperio
domingo, 11 de noviembre de 2012
Obama Reelecto Presidente de Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
No obstante un perturbador meteoro que ponía en jaque sólo días antes la campaña hacia los comicios presidenciales del 6 de noviembre; no obstante el “empate técnico” que muchas veces durante la campaña alcanzó el candidato opositor Mitt Romney, dando cuenta de la polarización ciudadana acerca del qué hacer en ese país en crisis; no obstante el alto número de votos en favor de las propuestas del multimillonario exgobernador de Massachussettes para considerar a una nación entera como si fuera una de sus empresas, al final tanto el voto popular como la cifra total de delegados al Consejo Electoral se mantuvo en favor de la reelección de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos.
Distintas encuestas durante las últimas dos semanas antes de las elecciones dejaban ver otra vez un empate a 49-49 en varios de los Estados de la Unión Americana, si bien Obama contaba con una ligera ventaja en algunos, mientras Romney lo rebasaba escasamente en otros, aunque a nivel nacional la intención de votos situaba a Romney uno o dos puntos por encima de Obama. Esto revelaba la posibilidad de un mayor número de votos ciudadanos para el republicano, aun cuando un menor número de representantes al Colegio Electoral; y no obstante que para algunos Obama no alcanzaría los 270 necesarios para ganar, finalmente el presidente logra 332, frente a sólo 206 para Romney.
Como en el 2008, Obama alcanza su victoria en una ola de amplio apoyo popular de las minorías negras y latinas, además de las mujeres. De acuerdo con las primeras encuestas de salida, el 73% de los votantes fueron blancos, el 13% afroamericanos, el 10% latinos y el 3% asiáticos. Pero aunque Romney captaba la votación mayoritaria de los hombres blancos, Obama recibió un importante voto de las mujeres blancas, así como un apoyo abrumador del voto de esas minorías. De acuerdo también a las encuestas de salida, para el 60% de los votantes la economía era el tema crucial, mientras que el 50% rechazaba la reforma de salud de Obama (Obamacare), frente al 43% que la apoyaba. Aun así, la mayoría preferiría más “al malo por conocido, que al bueno por conocer”.
Con su triunfo, Obama enfrenta ahora el complicado reto de dirigir por segunda y definitiva ocasión un país con un crónico déficit presupuestal y una grave problemática financiera, la deuda más grande del mundo y un muy lento crecimiento económico a raíz de una devastadora recesión proveniente de la mitad del primer decenio del nuevo siglo y que estalla en los mercados hipotecarios y financieros a partir del 2008. Lo hará luego de una campaña presidencial en la que logra más votos que en su primera ocasión, pero que a la vez exhibe la profunda polarización de la sociedad estadounidense en estos tiempos de franca decadencia del “american way of life” del representante por antonomasia del capitalismo mundial, en condiciones políticas similares a los pasados cuatro años, con una Cámara de Representantes republicana y el rechazo de más de 57 millones de ciudadanos en contra de todo lo que huela a “socialismo”.
11 de noviembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de noviembre de 2012)
El Otoño del Imperio
No obstante un perturbador meteoro que ponía en jaque sólo días antes la campaña hacia los comicios presidenciales del 6 de noviembre; no obstante el “empate técnico” que muchas veces durante la campaña alcanzó el candidato opositor Mitt Romney, dando cuenta de la polarización ciudadana acerca del qué hacer en ese país en crisis; no obstante el alto número de votos en favor de las propuestas del multimillonario exgobernador de Massachussettes para considerar a una nación entera como si fuera una de sus empresas, al final tanto el voto popular como la cifra total de delegados al Consejo Electoral se mantuvo en favor de la reelección de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos.
Distintas encuestas durante las últimas dos semanas antes de las elecciones dejaban ver otra vez un empate a 49-49 en varios de los Estados de la Unión Americana, si bien Obama contaba con una ligera ventaja en algunos, mientras Romney lo rebasaba escasamente en otros, aunque a nivel nacional la intención de votos situaba a Romney uno o dos puntos por encima de Obama. Esto revelaba la posibilidad de un mayor número de votos ciudadanos para el republicano, aun cuando un menor número de representantes al Colegio Electoral; y no obstante que para algunos Obama no alcanzaría los 270 necesarios para ganar, finalmente el presidente logra 332, frente a sólo 206 para Romney.
Como en el 2008, Obama alcanza su victoria en una ola de amplio apoyo popular de las minorías negras y latinas, además de las mujeres. De acuerdo con las primeras encuestas de salida, el 73% de los votantes fueron blancos, el 13% afroamericanos, el 10% latinos y el 3% asiáticos. Pero aunque Romney captaba la votación mayoritaria de los hombres blancos, Obama recibió un importante voto de las mujeres blancas, así como un apoyo abrumador del voto de esas minorías. De acuerdo también a las encuestas de salida, para el 60% de los votantes la economía era el tema crucial, mientras que el 50% rechazaba la reforma de salud de Obama (Obamacare), frente al 43% que la apoyaba. Aun así, la mayoría preferiría más “al malo por conocido, que al bueno por conocer”.
Con su triunfo, Obama enfrenta ahora el complicado reto de dirigir por segunda y definitiva ocasión un país con un crónico déficit presupuestal y una grave problemática financiera, la deuda más grande del mundo y un muy lento crecimiento económico a raíz de una devastadora recesión proveniente de la mitad del primer decenio del nuevo siglo y que estalla en los mercados hipotecarios y financieros a partir del 2008. Lo hará luego de una campaña presidencial en la que logra más votos que en su primera ocasión, pero que a la vez exhibe la profunda polarización de la sociedad estadounidense en estos tiempos de franca decadencia del “american way of life” del representante por antonomasia del capitalismo mundial, en condiciones políticas similares a los pasados cuatro años, con una Cámara de Representantes republicana y el rechazo de más de 57 millones de ciudadanos en contra de todo lo que huela a “socialismo”.
11 de noviembre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de noviembre de 2012)
El Otoño del Imperio
lunes, 29 de octubre de 2012
Agitados los Comicios para la Presidencia de Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
Luego de dejar a su paso 65 muertos en diferentes países del Caribe, incluyendo 11 en Cuba y 51 en Haití, el huracán Sandy, de quien se temía fuera peor que el Katrina, llegó a las costas del Atlántico norte de Estados Unidos, afectando principalmente a nueve Estados: Nueva York, Massachussets, Maryland, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut, Virginia, Delaware y Rhode Island, además del Distrito de Columbia, quienes declararon el estado de emergencia ante su llegada. La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) calculaba una afectación a 50 o 60 millones de personas, mientras expertos estimaban por los daños pérdidas económicas de más de mil millones de dólares.
Así, un perturbador meteoro ponía en jaque la campaña hacia los comicios presidenciales del 6 de noviembre, al obligar a los candidatos a cancelar eventos y tener que preocuparse porque Sandy pudiera afectar el comportamiento de los votantes. Obama mismo decidió, entre otros actos de campaña programados para la semana, cancelar el lunes 29 un importante evento con el exmandatario Bill Clinton en Youngstown, en el estado clave de Ohio, para estar al tanto en Washington de la llegada del huracán. De igual manera, Mitt Romney también modificó su agenda, al cancelar todos sus actos programados en Virginia del domingo 28, esperando acudir a Ohio para el lunes. Ambos candidatos hubieron de considerar que la afluencia a las urnas podría ser perturbada.
En tanto, distintas encuestas de las últimas dos semanas antes de las elecciones dejaban ver otra vez un empate a 49-49 en varios Estados, como Colorado y Virginia, si bien Obama contaba con una ligera ventaja en otros como Ohio, Pennsylvania, Wisconsin, New Hampshire, Nevada, Iowa y Michigan, mientras Romney lo rebasaba escasamente en Carolina del Norte y Florida, aunque a nivel nacional la intención de votos situaba a Romney uno o dos puntos por encima de Obama. Esto podría revelar la posibilidad de un mayor número de votos ciudadanos para el republicano, aun cuando un menor número de representantes al Colegio Electoral; como se sabe, se necesitan 270 votos para acceder a la Casa Blanca, pero algunos pronostican ya que Obama sume 290 frente a 248 de Romney.
No obstante, un empate en las encuestas a unos días del 6 de noviembre, amenaza con repetir el escenario de la campaña de 2000, cuando el resultado en Florida dejó grandes dudas en la eventual proclamación de George W. Bush como presidente. Por esto es que ambos partidos ya han movilizado a miles de abogados, que podrían tal vez enfrentar una posible situación compleja con los sondeos indicando que Romney podría ganar en votos, aunque Obama alcanzaría la reelección por acumular más representantes. Como quiera que sea, al final todo el curso de la campaña presidencial denota no más que la creciente polarización de la sociedad estadounidense, en tiempos de decadencia e inclusive amenaza de muerte al “american way of life” del representante por antonomasia del capitalismo mundial, que nadie quien gane la presidencia va a venir a resolver fácilmente.
29 de octubre de 2012.
El Otoño del Imperio
Luego de dejar a su paso 65 muertos en diferentes países del Caribe, incluyendo 11 en Cuba y 51 en Haití, el huracán Sandy, de quien se temía fuera peor que el Katrina, llegó a las costas del Atlántico norte de Estados Unidos, afectando principalmente a nueve Estados: Nueva York, Massachussets, Maryland, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut, Virginia, Delaware y Rhode Island, además del Distrito de Columbia, quienes declararon el estado de emergencia ante su llegada. La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) calculaba una afectación a 50 o 60 millones de personas, mientras expertos estimaban por los daños pérdidas económicas de más de mil millones de dólares.
Así, un perturbador meteoro ponía en jaque la campaña hacia los comicios presidenciales del 6 de noviembre, al obligar a los candidatos a cancelar eventos y tener que preocuparse porque Sandy pudiera afectar el comportamiento de los votantes. Obama mismo decidió, entre otros actos de campaña programados para la semana, cancelar el lunes 29 un importante evento con el exmandatario Bill Clinton en Youngstown, en el estado clave de Ohio, para estar al tanto en Washington de la llegada del huracán. De igual manera, Mitt Romney también modificó su agenda, al cancelar todos sus actos programados en Virginia del domingo 28, esperando acudir a Ohio para el lunes. Ambos candidatos hubieron de considerar que la afluencia a las urnas podría ser perturbada.
En tanto, distintas encuestas de las últimas dos semanas antes de las elecciones dejaban ver otra vez un empate a 49-49 en varios Estados, como Colorado y Virginia, si bien Obama contaba con una ligera ventaja en otros como Ohio, Pennsylvania, Wisconsin, New Hampshire, Nevada, Iowa y Michigan, mientras Romney lo rebasaba escasamente en Carolina del Norte y Florida, aunque a nivel nacional la intención de votos situaba a Romney uno o dos puntos por encima de Obama. Esto podría revelar la posibilidad de un mayor número de votos ciudadanos para el republicano, aun cuando un menor número de representantes al Colegio Electoral; como se sabe, se necesitan 270 votos para acceder a la Casa Blanca, pero algunos pronostican ya que Obama sume 290 frente a 248 de Romney.
No obstante, un empate en las encuestas a unos días del 6 de noviembre, amenaza con repetir el escenario de la campaña de 2000, cuando el resultado en Florida dejó grandes dudas en la eventual proclamación de George W. Bush como presidente. Por esto es que ambos partidos ya han movilizado a miles de abogados, que podrían tal vez enfrentar una posible situación compleja con los sondeos indicando que Romney podría ganar en votos, aunque Obama alcanzaría la reelección por acumular más representantes. Como quiera que sea, al final todo el curso de la campaña presidencial denota no más que la creciente polarización de la sociedad estadounidense, en tiempos de decadencia e inclusive amenaza de muerte al “american way of life” del representante por antonomasia del capitalismo mundial, que nadie quien gane la presidencia va a venir a resolver fácilmente.
29 de octubre de 2012.
El Otoño del Imperio
Rabiosa la Campaña Anti Obama
Jesús Hernández Garibay
A sólo unos cuantos días de los comicios para elegir presidente de la Unión Americana, la campaña de los sectores más conservadores de ese país se ha vuelto (todavía más) rabiosamente anti Obama. Algunos medios informativos llegan a acusar al ahora mandatario de contar con “la bendición” del “dictador” Hugo Chávez, quien aseguró alguna vez que “votaría por Obama si estuviera en Estados Unidos”. A la vez, lo acusan también de haber recibido el apego de Mariela Castro, hija del “dictador militar cubano” Raúl Castro, quien en una visita a esa nación proclamaba la simpatía de su país por Obama, al decir que “necesita un mayor apoyo para seguir adelante con sus proyectos y sus ideas…”
Dichas imputaciones crecieron sobre todo en los días previos al tercer debate que bajo el tema de la política exterior se realizaría el lunes 22 de octubre. En este entorno, se acusaba al presidente Obama de llevar adelante una política errónea frente a quienes en esa corriente política ultraderechista consideran que son los principales enemigos de su país, y que sostienen, a su decir, un continuo ataque para tratar de debilitarlo: Irán con su programa nuclear, o sus jurados enemigos talibanes en Afganistán, o las preocupaciones por los levantamientos populares en el mundo árabe, o el ataque terrorista al consulado en Libia, o el espectacular crecimiento de China en la escena mundial.
A Obama se le acusa de no mantener una respuesta suficientemente firme o “pro americana” ante tales amenazas y, por el contrario, doblegarse ante las mismas. Pero además, en el frente doméstico se le incrimina también inculpando a sus seguidores de preparar una respuesta desestabilizadora en caso de perder las elecciones. “50 cosas locas que los partidarios de Obama amenazan con hacer si gana Romney...”, dice un servicio informativo, que advierte mensajes en las redes sociales, tales como: “Si gana Romney me voy a mudar fuera del país...”, o “Si Romney gana, creo que me voy a suicidar; no se puede vivir a través de la indignidad que ello implica en un año realmente de porquería...”, o uno más que amenaza con crear disturbios: “Si Obama no gana iniciemos un motín para que Romney sepa lo que recibe…”.
Así, los republicanos insisten en que los verdaderos planes de Obama son más radicales de lo que el pueblo estadounidense quisiera, mientras lo acusan de una “retórica populista y extremista…” En tanto, los correligionarios del presidente advierten: “Él tiene que tener cuidado con hablar de algunas cosas que son inalcanzables para los votantes… Los últimos años han sido aleccionadores. La gente está escéptica de grandes promesas…” Como quiera que sea, la estrategia republicana ha provocado un reciente cambio significativo en la danza de las cifras: de acuerdo con Gallup, desde el día 4 y hasta el día 20 de octubre Mitt Romney lleva ya la delantera en la intención de voto, 48-47 en el inicio y 52-45 en el final; un resultado no esperado para Obama, que amenaza con trocarse en tendencia final en las elecciones probablemente más competidas de todos los tiempos en EUA.
29 de octubre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de octubre de 2012)
El Otoño del Imperio
A sólo unos cuantos días de los comicios para elegir presidente de la Unión Americana, la campaña de los sectores más conservadores de ese país se ha vuelto (todavía más) rabiosamente anti Obama. Algunos medios informativos llegan a acusar al ahora mandatario de contar con “la bendición” del “dictador” Hugo Chávez, quien aseguró alguna vez que “votaría por Obama si estuviera en Estados Unidos”. A la vez, lo acusan también de haber recibido el apego de Mariela Castro, hija del “dictador militar cubano” Raúl Castro, quien en una visita a esa nación proclamaba la simpatía de su país por Obama, al decir que “necesita un mayor apoyo para seguir adelante con sus proyectos y sus ideas…”
Dichas imputaciones crecieron sobre todo en los días previos al tercer debate que bajo el tema de la política exterior se realizaría el lunes 22 de octubre. En este entorno, se acusaba al presidente Obama de llevar adelante una política errónea frente a quienes en esa corriente política ultraderechista consideran que son los principales enemigos de su país, y que sostienen, a su decir, un continuo ataque para tratar de debilitarlo: Irán con su programa nuclear, o sus jurados enemigos talibanes en Afganistán, o las preocupaciones por los levantamientos populares en el mundo árabe, o el ataque terrorista al consulado en Libia, o el espectacular crecimiento de China en la escena mundial.
A Obama se le acusa de no mantener una respuesta suficientemente firme o “pro americana” ante tales amenazas y, por el contrario, doblegarse ante las mismas. Pero además, en el frente doméstico se le incrimina también inculpando a sus seguidores de preparar una respuesta desestabilizadora en caso de perder las elecciones. “50 cosas locas que los partidarios de Obama amenazan con hacer si gana Romney...”, dice un servicio informativo, que advierte mensajes en las redes sociales, tales como: “Si gana Romney me voy a mudar fuera del país...”, o “Si Romney gana, creo que me voy a suicidar; no se puede vivir a través de la indignidad que ello implica en un año realmente de porquería...”, o uno más que amenaza con crear disturbios: “Si Obama no gana iniciemos un motín para que Romney sepa lo que recibe…”.
Así, los republicanos insisten en que los verdaderos planes de Obama son más radicales de lo que el pueblo estadounidense quisiera, mientras lo acusan de una “retórica populista y extremista…” En tanto, los correligionarios del presidente advierten: “Él tiene que tener cuidado con hablar de algunas cosas que son inalcanzables para los votantes… Los últimos años han sido aleccionadores. La gente está escéptica de grandes promesas…” Como quiera que sea, la estrategia republicana ha provocado un reciente cambio significativo en la danza de las cifras: de acuerdo con Gallup, desde el día 4 y hasta el día 20 de octubre Mitt Romney lleva ya la delantera en la intención de voto, 48-47 en el inicio y 52-45 en el final; un resultado no esperado para Obama, que amenaza con trocarse en tendencia final en las elecciones probablemente más competidas de todos los tiempos en EUA.
29 de octubre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de octubre de 2012)
El Otoño del Imperio
lunes, 22 de octubre de 2012
La Reunión Anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial
Jesús Hernández Garibay
La Reunión Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) congrega cada año a directores de Bancos Centrales, ministros de Hacienda, ejecutivos de empresas y académicos, con el objeto de debatir temas que, como muchas veces, generan preocupación en todo el mundo: las perspectivas económicas mundiales, la erradicación de la pobreza, el desarrollo económico y la eficacia de la ayuda. Asimismo, se llevan a cabo seminarios, sesiones informativas regionales, conferencias de prensa y muchos otros encuentros centrados en la economía mundial, el desarrollo internacional y los mercados financieros globales. Los eventos de este 2012 se realizaron en Tokio, del 9 al 14 de octubre, bajo la sombra de la desaceleración global y la crisis en Europa.
Desde el inicio de la reunión de 188 países de este año, las preocupaciones fueron evidentes. El informe de previsiones publicado por el FMI destaca los “esfuerzos de consolidación” realizados por Madrid para lograr un ajuste del déficit de cerca del 4% del PIB durante 2012 y 2013. Al respecto, el economista en jefe del FMI, el francés Olivier Blanchard, se preguntaba si países como España o Grecia deberían ejecutar sus programas de ajuste más lentamente, debido a los efectos negativos sobre su crecimiento; y advertía que el proceso “es un maratón, no un sprint” y que, por ello, “llevará muchos años...” Asimismo, en el evento se consideraba que Estados Unidos debía evitar “el precipicio fiscal”, es decir, un incremento automático de impuestos y grandes recortes presupuestarios.
De acuerdo con el mismo FMI, hay indicios claros de que la recuperación de la economía mundial se ha detenido; respecto de abril pasado, el pronóstico de crecimiento para los países avanzados pasó de 1.8 a 1.5% y de 5.8 a 5.6% el de las naciones “en desarrollo”. Sin embargo, para los 17 países en conjunto de la zona euro se pronostica para este 2012 un año de “cero crecimiento”; lo que supone “una incertidumbre general acerca del futuro…”, según reconoció el mismo Blanchard. El crecimiento económico de Latinoamérica también bajará a 3.25% este año, medio punto porcentual menos que lo previsto hace seis meses. Así, las previsiones del FMI para 2013 fueron pronosticadas a la baja: el PIB mundial no superará el 3.3%, en lugar de 3.5% previamente augurado.
Para no desentonar con las intenciones de mejora en medio de tal entorno, el presidente del Banco Mundial, el coreano Jim Yong Kim, decía previamente a la reunión que está preparando reformas amplias para que la entidad sea más eficaz en la lucha contra la pobreza; al respecto, manifestaba que “No estamos listos para pedir cambios específicos todavía... pero si vamos a ser realmente serios sobre terminar con la pobreza antes de lo previsto...” No obstante esta siempre reiterada facundia, lo que en verdad acaparó los debates de la reunión fue la situación financiera global y la inestabilidad por la crisis en Europa, por lo que se hizo un llamado a aumentar los esfuerzos políticos a fin de evitar lo que se considera una mayor fragmentación de los mercados en la eurozona.
22 de octubre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 21 de octubre de 2012)
El Otoño del Imperio
La Reunión Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) congrega cada año a directores de Bancos Centrales, ministros de Hacienda, ejecutivos de empresas y académicos, con el objeto de debatir temas que, como muchas veces, generan preocupación en todo el mundo: las perspectivas económicas mundiales, la erradicación de la pobreza, el desarrollo económico y la eficacia de la ayuda. Asimismo, se llevan a cabo seminarios, sesiones informativas regionales, conferencias de prensa y muchos otros encuentros centrados en la economía mundial, el desarrollo internacional y los mercados financieros globales. Los eventos de este 2012 se realizaron en Tokio, del 9 al 14 de octubre, bajo la sombra de la desaceleración global y la crisis en Europa.
Desde el inicio de la reunión de 188 países de este año, las preocupaciones fueron evidentes. El informe de previsiones publicado por el FMI destaca los “esfuerzos de consolidación” realizados por Madrid para lograr un ajuste del déficit de cerca del 4% del PIB durante 2012 y 2013. Al respecto, el economista en jefe del FMI, el francés Olivier Blanchard, se preguntaba si países como España o Grecia deberían ejecutar sus programas de ajuste más lentamente, debido a los efectos negativos sobre su crecimiento; y advertía que el proceso “es un maratón, no un sprint” y que, por ello, “llevará muchos años...” Asimismo, en el evento se consideraba que Estados Unidos debía evitar “el precipicio fiscal”, es decir, un incremento automático de impuestos y grandes recortes presupuestarios.
De acuerdo con el mismo FMI, hay indicios claros de que la recuperación de la economía mundial se ha detenido; respecto de abril pasado, el pronóstico de crecimiento para los países avanzados pasó de 1.8 a 1.5% y de 5.8 a 5.6% el de las naciones “en desarrollo”. Sin embargo, para los 17 países en conjunto de la zona euro se pronostica para este 2012 un año de “cero crecimiento”; lo que supone “una incertidumbre general acerca del futuro…”, según reconoció el mismo Blanchard. El crecimiento económico de Latinoamérica también bajará a 3.25% este año, medio punto porcentual menos que lo previsto hace seis meses. Así, las previsiones del FMI para 2013 fueron pronosticadas a la baja: el PIB mundial no superará el 3.3%, en lugar de 3.5% previamente augurado.
Para no desentonar con las intenciones de mejora en medio de tal entorno, el presidente del Banco Mundial, el coreano Jim Yong Kim, decía previamente a la reunión que está preparando reformas amplias para que la entidad sea más eficaz en la lucha contra la pobreza; al respecto, manifestaba que “No estamos listos para pedir cambios específicos todavía... pero si vamos a ser realmente serios sobre terminar con la pobreza antes de lo previsto...” No obstante esta siempre reiterada facundia, lo que en verdad acaparó los debates de la reunión fue la situación financiera global y la inestabilidad por la crisis en Europa, por lo que se hizo un llamado a aumentar los esfuerzos políticos a fin de evitar lo que se considera una mayor fragmentación de los mercados en la eurozona.
22 de octubre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 21 de octubre de 2012)
El Otoño del Imperio
domingo, 14 de octubre de 2012
A Todo Vapor la Batalla por la Presidencia de Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
Que “Romney dominó sobre un apático Obama”, que éste “estuvo poco preparado”, que la discusión “se la llevó Romney”, que el republicano fue “el claro ganador…”; frases todas estas, fueron las que campearon en medios de prensa al informar acerca del primero de tres debates, llevado a cabo el pasado 3 de octubre entre los principales candidatos a la presidencia de Estados Unidos. “Tras un humillante traspié ― diría después un periodista―, Barack Obama recibió… buenas noticias. La reducción de las cifras de desempleo a 7.8% en septiembre, las mejores desde 2009, le han dado un respiro, justo cuando su contendiente republicano, Mitt Romney, ha comenzado a ganar tracción…”.
En efecto, las condiciones económicas de un país castigado por una crisis que no se resuelve y golpea a muchos, han mermado hasta la capacidad de liderazgo que cuatro años antes había mostrado su actual mandatario. Y es que día con día, el norteamericano promedio se despierta con una y otra mala noticia, por el escasamente declinante desempleo, la mayor contracción salarial y el inevitable incremento de los precios. Hace unos días, por ejemplo, en el sur de California los precios de la gasolina rebasaron los cinco dólares por galón, frente a un ya alto precio nacional promedio de $3.79 (39 centavos más de lo que era hace un año). Así, dichas condiciones económicas favorecen al empresario Romney, a pesar de que muchas de las encuestas muestren al presidente a la cabeza.
Los responsables de la campaña de Obama aseguran que esa caída en el índice del desempleo, “es una prueba más de que la economía… continúa sanando…” Obama mismo afirma que esas “son las cifras más alentadoras que hemos recibido desde que asumí la presidencia, cuando se destruían empleos a razón de 800 mil por mes…”. Por ello y por las dificultades para lograr más en un clima de zozobra, el candidato demócrata pide a su ciudadanía comprensión y oportunidad para un segundo mandato y poder supuestamente completar el cambio que prometió al país en el 2008. “No pretendo decir que el camino que ofrezco será fácil…, tomará más de unos cuantos años resolver los retos que se han acumulado en las últimas décadas…”, dice ofreciendo con un dejo de esperanza.
En tanto, la guerra de las encuestas continúa. La encuesta diaria que lleva a cabo el servicio informativo Rasmussen, para el domingo 7 de octubre muestra a Romney con un apoyo de los votantes a nivel nacional del 49%, mientras destaca al presidente con sólo un 47%. Del otro lado, en su encuesta del 30 de septiembre al 6 de octubre, Gallup ubica a Obama con el 49%, mientras a Romney lo deja con el 46%. Y el mismo Rasmussen informa que una vista combinada de los resultados de los 11 Estados ganados por Obama en 2008 (Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania, Virginia y Wisconsin), deja ver al mandatario con el apoyo de 49% de los votantes, frente al 47% de Mitt Romney. Un interminable desfile de cifras que exhiben no más que la división de una ciudadanía golpeada y confundida sobre el qué hacer.
14 de octubre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de octubre de 2012)
El Otoño del Imperio
Que “Romney dominó sobre un apático Obama”, que éste “estuvo poco preparado”, que la discusión “se la llevó Romney”, que el republicano fue “el claro ganador…”; frases todas estas, fueron las que campearon en medios de prensa al informar acerca del primero de tres debates, llevado a cabo el pasado 3 de octubre entre los principales candidatos a la presidencia de Estados Unidos. “Tras un humillante traspié ― diría después un periodista―, Barack Obama recibió… buenas noticias. La reducción de las cifras de desempleo a 7.8% en septiembre, las mejores desde 2009, le han dado un respiro, justo cuando su contendiente republicano, Mitt Romney, ha comenzado a ganar tracción…”.
En efecto, las condiciones económicas de un país castigado por una crisis que no se resuelve y golpea a muchos, han mermado hasta la capacidad de liderazgo que cuatro años antes había mostrado su actual mandatario. Y es que día con día, el norteamericano promedio se despierta con una y otra mala noticia, por el escasamente declinante desempleo, la mayor contracción salarial y el inevitable incremento de los precios. Hace unos días, por ejemplo, en el sur de California los precios de la gasolina rebasaron los cinco dólares por galón, frente a un ya alto precio nacional promedio de $3.79 (39 centavos más de lo que era hace un año). Así, dichas condiciones económicas favorecen al empresario Romney, a pesar de que muchas de las encuestas muestren al presidente a la cabeza.
Los responsables de la campaña de Obama aseguran que esa caída en el índice del desempleo, “es una prueba más de que la economía… continúa sanando…” Obama mismo afirma que esas “son las cifras más alentadoras que hemos recibido desde que asumí la presidencia, cuando se destruían empleos a razón de 800 mil por mes…”. Por ello y por las dificultades para lograr más en un clima de zozobra, el candidato demócrata pide a su ciudadanía comprensión y oportunidad para un segundo mandato y poder supuestamente completar el cambio que prometió al país en el 2008. “No pretendo decir que el camino que ofrezco será fácil…, tomará más de unos cuantos años resolver los retos que se han acumulado en las últimas décadas…”, dice ofreciendo con un dejo de esperanza.
En tanto, la guerra de las encuestas continúa. La encuesta diaria que lleva a cabo el servicio informativo Rasmussen, para el domingo 7 de octubre muestra a Romney con un apoyo de los votantes a nivel nacional del 49%, mientras destaca al presidente con sólo un 47%. Del otro lado, en su encuesta del 30 de septiembre al 6 de octubre, Gallup ubica a Obama con el 49%, mientras a Romney lo deja con el 46%. Y el mismo Rasmussen informa que una vista combinada de los resultados de los 11 Estados ganados por Obama en 2008 (Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania, Virginia y Wisconsin), deja ver al mandatario con el apoyo de 49% de los votantes, frente al 47% de Mitt Romney. Un interminable desfile de cifras que exhiben no más que la división de una ciudadanía golpeada y confundida sobre el qué hacer.
14 de octubre de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de octubre de 2012)
El Otoño del Imperio
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