Jesús Hernández Garibay
El año 2011 tendrá que ser irremediablemente recordado como aquél en el que el recrudecimiento de la crisis que acompaña al capitalismo mundial advierte de la incapacidad del mismo para resolver en forma duradera sus graves contradicciones. También lo será porque es ahora cuando los pueblos comienzan a tornarse de una manera más firme que antes de espectadores pasivos de su desolación en críticos activos en busca de un mejor destino que el que el sistema siempre les promete sin cumplirlo. Del surgimiento de este movimiento mundial de protesta en contra de las actuales condiciones del mundo hablaremos luego; por ahora comentemos la más reciente escena de la interminable crisis.
Acuciada por las deudas y el debilitamiento de los mercados, luego de meses de intentos por resolver las graves circunstancias financieras por las que atraviesan varios de los países de la Eurozona como Grecia, España, Portugal, Italia y otros, los gobiernos de Alemania y Francia proponen endurecer la disciplina fiscal, al contemplar la imposición de sanciones a los infractores que superen el techo de déficit superior al 3% del PIB, lo que en los hechos implica solamente un acuerdo intergubernamental y no una reforma a fondo de los tratados de Maastricht. La Comisión Europea pretende así revisar los presupuestos nacionales y el Tribunal de Justicia de la Unión verificar esa disciplina fiscal a fin de imponer, sin más, tales sanciones.
Este draconiano intento por controlar las economías nacionales, lo que realmente provoca es acentuar las profundas divisiones ya existentes en un bloque que amenaza con resquebrajarse, pues mientras el optimista presidente francés Nicolás Sarkozy asegura que “otra Europa está naciendo”, las principales bolsas europeas cierran con fuertes pérdidas en un mercado tenso por las amenazas de las agencias de calificación de rebajar la nota a la zona y las dudas sobre la eficacia de las medidas adoptadas en la reciente cumbre europea. “El mercado ―decía un analista financiero― ha considerado el acuerdo de la Unión Europea y se parece a los anteriores. Hay muchas buenas intenciones, pero falta aplicarlo y darle seguimiento. El mercado lo evaluó el fin de semana y decidió que la crisis no ha terminado…” (Christian Thwaites).
Y es que los problemas estructurales están lejos de ser resueltos. Los grandes bancos centrales han anunciado también recientemente una nueva acción coordinada para inyectar liquidez en los mercados y combatir así la escasez del crédito que afecta a la banca. Pero, como sabemos, inyectar liquidez sin un mayor sustento podría implicar jugar con fuego avivando una hiperinflación que, sin duda, contraerá más un mercado asediado por la disminución del consumo. Así, se posponen los problemas y la solución no se vislumbra, mientras más observadores advierten de “fuertes contratiempos en la economía del próximo año”, que traerán a los gobiernos “problemas considerables para cumplir los objetivos que se han marcado…” (Commerzbank). Pronóstico nada benigno para el 2012.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 25 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
La crisis que cambiará el mundo
martes, 27 de diciembre de 2011
La Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático en Durban
Jesús Hernández Garibay
Durante dos semanas, del 28 de noviembre al 11 de diciembre pasado, se llevó a cabo en el puerto sudafricano de Durban la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP17), que mantuvo intensas negociaciones sobre todo en lo referente a la continuación del Protocolo de Kioto. Dicho Protocolo vence en 2012; su necesaria continuidad se empezó a gestar en Bali 2007 (COP13) y pretendía ser lograda para Copenhague 2009 (COP15). Tras el fracaso de Copenhague, la COP16 de Cancún (2010) aspiró a restablecer la ruta hacia una renovación en la COP17 de Durban. “A bote pronto ―se decía no obstante en algún blog―, la gran ocasión se perdió en Copenhague, Cancún puso un parche y Durban no va a suponer un avance...” (copenhagen2009). Así estaban las expectativas.
Los informes no eran tampoco halagüeños; las emisiones de gases de efecto invernadero en los tiempos recientes, han dicho agencias noticiosas, “aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora”, lo que significa que los niveles “son más elevados que el peor de los escenarios posibles” anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007 (AP). Así, la urgencia por alcanzar un más efectivo acuerdo vinculante que detenga el proceso de degradación ambiental y el crecientemente peligroso cambio climático, se reiteró en Durban, y si bien algunos observadores destacaron el pacto alcanzado en el último momento, en el sentido de que “obligaría por primera vez a los mayores contaminantes a tomar medidas sobre sus emisiones de gases invernadero”, para otros dicho plan no es lo bastante agresivo como para frenar el calentamiento global.
Entre los principales acuerdos alcanzados por la COP17, puede destacarse que el Protocolo de Kioto que va de 2008 a 2012 ahora se extiende cinco años más, hasta finales de 2017; a la vez, que los delegados aceptaron comenzar negociaciones para un nuevo tratado legalmente vinculante que se decidirá en 2015 y entrará en vigor en 2020, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. Aunque para ello sería necesario llevar adelante un plan denominado Plataforma de Durban para la Mejora de Acciones, cuyo fin sería el de “desarrollar un nuevo protocolo, otro instrumento legal o una solución pactada con fuerza legal que se aplicará a todas las Partes en la convención del clima de la ONU”, por parte de un grupo de trabajo. Cosa complicada.
Por algo el grupo Greenpeace critica duramente esta nueva Cumbre, a la cual describe como un “fracaso”, mientras asegura que los gobiernos que participaron en ella deberían “sentirse avergonzados”. En un comunicado público, Greenpeace asegura que “Mientras que los detalles de las conversaciones pueden ser complejos, la verdad es muy sencilla. Estamos muy lejos de donde deberíamos estar para evitar un cambio climático catastrófico”, y subraya que “los contaminadores han ganado esta ronda de conversaciones…” Así, a juicio de muchos el evento no logra los alcances que se hubieran deseado y, por el contrario, deja de nuevo la puerta abierta para un mayor deterioro mundial.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cambio Climático Durban Sudáfrica
Durante dos semanas, del 28 de noviembre al 11 de diciembre pasado, se llevó a cabo en el puerto sudafricano de Durban la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP17), que mantuvo intensas negociaciones sobre todo en lo referente a la continuación del Protocolo de Kioto. Dicho Protocolo vence en 2012; su necesaria continuidad se empezó a gestar en Bali 2007 (COP13) y pretendía ser lograda para Copenhague 2009 (COP15). Tras el fracaso de Copenhague, la COP16 de Cancún (2010) aspiró a restablecer la ruta hacia una renovación en la COP17 de Durban. “A bote pronto ―se decía no obstante en algún blog―, la gran ocasión se perdió en Copenhague, Cancún puso un parche y Durban no va a suponer un avance...” (copenhagen2009). Así estaban las expectativas.
Los informes no eran tampoco halagüeños; las emisiones de gases de efecto invernadero en los tiempos recientes, han dicho agencias noticiosas, “aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora”, lo que significa que los niveles “son más elevados que el peor de los escenarios posibles” anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007 (AP). Así, la urgencia por alcanzar un más efectivo acuerdo vinculante que detenga el proceso de degradación ambiental y el crecientemente peligroso cambio climático, se reiteró en Durban, y si bien algunos observadores destacaron el pacto alcanzado en el último momento, en el sentido de que “obligaría por primera vez a los mayores contaminantes a tomar medidas sobre sus emisiones de gases invernadero”, para otros dicho plan no es lo bastante agresivo como para frenar el calentamiento global.
Entre los principales acuerdos alcanzados por la COP17, puede destacarse que el Protocolo de Kioto que va de 2008 a 2012 ahora se extiende cinco años más, hasta finales de 2017; a la vez, que los delegados aceptaron comenzar negociaciones para un nuevo tratado legalmente vinculante que se decidirá en 2015 y entrará en vigor en 2020, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. Aunque para ello sería necesario llevar adelante un plan denominado Plataforma de Durban para la Mejora de Acciones, cuyo fin sería el de “desarrollar un nuevo protocolo, otro instrumento legal o una solución pactada con fuerza legal que se aplicará a todas las Partes en la convención del clima de la ONU”, por parte de un grupo de trabajo. Cosa complicada.
Por algo el grupo Greenpeace critica duramente esta nueva Cumbre, a la cual describe como un “fracaso”, mientras asegura que los gobiernos que participaron en ella deberían “sentirse avergonzados”. En un comunicado público, Greenpeace asegura que “Mientras que los detalles de las conversaciones pueden ser complejos, la verdad es muy sencilla. Estamos muy lejos de donde deberíamos estar para evitar un cambio climático catastrófico”, y subraya que “los contaminadores han ganado esta ronda de conversaciones…” Así, a juicio de muchos el evento no logra los alcances que se hubieran deseado y, por el contrario, deja de nuevo la puerta abierta para un mayor deterioro mundial.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cambio Climático Durban Sudáfrica
viernes, 9 de diciembre de 2011
Nace la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños
Jesús Hernández Garibay
Los días 2 y 3 de diciembre últimos se dio inicio formal en la ciudad de Caracas a la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un esfuerzo más que continúa modificando, como ya lo han hecho otros anteriores, el mapa político del continente. La CELAC nace en un momento crucial y fundamental para las repúblicas nuestramericanas, en un nuevo avance soberano que busca romper en definitiva con el esquema interamericano nacido en 1948 a raíz de la IX Conferencia de Estados Americanos de Bogotá que da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA) bajo la tutela de Estados Unidos. Hoy, 33 países de nuestro subcontinente, deciden excluir a EUA y a Canadá de los asuntos que sólo competen a los latinoamericanos y caribeños.
En la búsqueda por la independencia y la integración para un desarrollo económico y social justo, exento de las cadenas trasnacionales a las que el dólar ha sometido a nuestra región, muchas voluntades intentaron antes resolver las trabas: esfuerzos como la ALALC y la ALADI, el Pacto Andino, el Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Económica del Caribe o el Sistema Económico Latinoamericano, son algunas de tales intenciones que desde 1987 fueron robustecidas por lo que sería el Grupo de Río. Junto a estos, la creación del Parlamento Latinoamericano y el apoyo de la Central Latinoamericana de Trabajadores a la Comunidad Latinoamérica de Naciones, les dio continuidad a todos ellos en la búsqueda de nuestra independencia.
El nacimiento en 1991 del MERCOSUR y unos años después de la Asociación de Estados del Caribe y del Área de Libre Comercio Suramericana, acompañan la creación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) impulsado por Estados Unidos con la participación de México y Canadá, como el principal antecedente en la intención por crear para su beneficio un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Por fortuna, ya en otro momento y al amparo de los triunfos electorales de Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, con la participación de Cuba se forma en diciembre de 2004 la ahora Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y desde mayo de 2008 la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).
La CELAC nace con el legado político del Grupo de Río en el marco de la III Cumbre de América Latina sobre Integración y Desarrollo, en el entorno de una nueva etapa en la que más naciones advierten la necesidad de avanzar en la búsqueda de un desarrollo verdadero sin el concurso de sus pretensos dueños. El hecho mismo de que en la coordinación de este nuevo esfuerzo participen gobiernos como los de Cuba y Venezuela ―a quienes las fuerzas derechistas más beligerantes han vilipendiado con dureza― bajo el pleno acuerdo de los más cercanos actuales “socios” de Washington: Colombia, Chile, Panamá, Costa Rica, México inclusive, habla de una creciente preocupación de estos por la crisis, pero también en los nuevos tiempos, de un cambio promisorio para nuestros pueblos.
9 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Chaderton: CELAC no es una consecuencia de la OEA
Los días 2 y 3 de diciembre últimos se dio inicio formal en la ciudad de Caracas a la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un esfuerzo más que continúa modificando, como ya lo han hecho otros anteriores, el mapa político del continente. La CELAC nace en un momento crucial y fundamental para las repúblicas nuestramericanas, en un nuevo avance soberano que busca romper en definitiva con el esquema interamericano nacido en 1948 a raíz de la IX Conferencia de Estados Americanos de Bogotá que da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA) bajo la tutela de Estados Unidos. Hoy, 33 países de nuestro subcontinente, deciden excluir a EUA y a Canadá de los asuntos que sólo competen a los latinoamericanos y caribeños.
En la búsqueda por la independencia y la integración para un desarrollo económico y social justo, exento de las cadenas trasnacionales a las que el dólar ha sometido a nuestra región, muchas voluntades intentaron antes resolver las trabas: esfuerzos como la ALALC y la ALADI, el Pacto Andino, el Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Económica del Caribe o el Sistema Económico Latinoamericano, son algunas de tales intenciones que desde 1987 fueron robustecidas por lo que sería el Grupo de Río. Junto a estos, la creación del Parlamento Latinoamericano y el apoyo de la Central Latinoamericana de Trabajadores a la Comunidad Latinoamérica de Naciones, les dio continuidad a todos ellos en la búsqueda de nuestra independencia.
El nacimiento en 1991 del MERCOSUR y unos años después de la Asociación de Estados del Caribe y del Área de Libre Comercio Suramericana, acompañan la creación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) impulsado por Estados Unidos con la participación de México y Canadá, como el principal antecedente en la intención por crear para su beneficio un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Por fortuna, ya en otro momento y al amparo de los triunfos electorales de Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, con la participación de Cuba se forma en diciembre de 2004 la ahora Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y desde mayo de 2008 la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).
La CELAC nace con el legado político del Grupo de Río en el marco de la III Cumbre de América Latina sobre Integración y Desarrollo, en el entorno de una nueva etapa en la que más naciones advierten la necesidad de avanzar en la búsqueda de un desarrollo verdadero sin el concurso de sus pretensos dueños. El hecho mismo de que en la coordinación de este nuevo esfuerzo participen gobiernos como los de Cuba y Venezuela ―a quienes las fuerzas derechistas más beligerantes han vilipendiado con dureza― bajo el pleno acuerdo de los más cercanos actuales “socios” de Washington: Colombia, Chile, Panamá, Costa Rica, México inclusive, habla de una creciente preocupación de estos por la crisis, pero también en los nuevos tiempos, de un cambio promisorio para nuestros pueblos.
9 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Chaderton: CELAC no es una consecuencia de la OEA
domingo, 4 de diciembre de 2011
Crecen y se Fortalecen Movimientos Sociales en Distintos Países
Jesús Hernández Garibay
Luego de las espectaculares jornadas que dieron forma hace casi un año a la llamada “revolución de enero” en Plaza Tahrir, El Cairo, Egipto, que obligaron al ejército a desplazar del poder a Hosni Mubarak para tratar de encontrar un periodo de estabilidad hacia un nuevo régimen que mantuviera los intereses del “status quo”, el llamado Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha tenido que hacer frente al creciente descontento social que, mediante nuevas y significativas manifestaciones en la misma plaza, exige ahora su renuncia y la formación inmediata de un gobierno civil independiente y ajeno al régimen de Mubarak. Lo peculiar, sin embargo, es que dicho descontento es sólo uno entre varios que se desenvuelven en distintos países.
En Grecia cada vez más analistas advierten que está cercano el momento en que la precaria situación financiera que trata de ser paliada mediante la sustitución de un gobierno de “izquierda” por el de Lukas Papademos más cercano a los intereses bancarios en juego, en lo que se convertirá será en “un shock sistémico demasiado grande y no administrable con supuestos económicos convencionales”. El país vive ya una fuerte escalada de tensiones políticas y sociales con la huelga general que paralizó el país por dos días en octubre y la nueva del reciente 1º de diciembre, la séptima en lo que va del año, en protesta contra las medidas de austeridad y las reformas fiscales, los despidos y la homologación de los sueldos que reducen ingresos de algunos trabajadores hasta en un 55 por ciento.
En lo que se considera la más grande movilización en la historia del país, el 24 de noviembre decenas de miles de personas salieron a las calles de Portugal durante otra huelga general contra las medidas de austeridad que fueron adoptadas por el gobierno: recortes en los sueldos de los empleados públicos, recortes en las pensiones, recortes en la educación y la salud, menos acceso a prestaciones por desempleo y otros beneficios sociales, que aumentan el número de las horas de trabajo. La mayoría de los huelguistas eran empleados públicos y su impacto fue particularmente fuerte en el sector del transporte, pero participaron también estudiantes y profesores de las universidades e insólitamente unos 10 mil policías y soldados de la fuerza aérea, infantería y marina.
En Italia, el longevo líder y calificado como “bufón” Silvio Berlusconi se vio obligado a dimitir en favor del banquero Mario Monti, para quien las nuevas medidas de austeridad derivadas del proyecto de ley de reforma impuesto por la Unión Europea y aprobado por el parlamento, son la única solución viable a lo que una vez que se manifieste abiertamente será la más grave crisis europea en medio siglo. Curiosamente, tanto en este último país como en los anteriores y en muchos otros, los movimientos de indignados se articulan con los movimientos de ocupación en plazas públicas de Europa, Estados Unidos y otros países árabes, trasponiendo fronteras en un movimiento mundial que crece y se fortalece bajo la bandera de “No austeridad, ocupa en todos lados...!”
4 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Revolucracia, la semilla del cambio. 2011
Luego de las espectaculares jornadas que dieron forma hace casi un año a la llamada “revolución de enero” en Plaza Tahrir, El Cairo, Egipto, que obligaron al ejército a desplazar del poder a Hosni Mubarak para tratar de encontrar un periodo de estabilidad hacia un nuevo régimen que mantuviera los intereses del “status quo”, el llamado Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha tenido que hacer frente al creciente descontento social que, mediante nuevas y significativas manifestaciones en la misma plaza, exige ahora su renuncia y la formación inmediata de un gobierno civil independiente y ajeno al régimen de Mubarak. Lo peculiar, sin embargo, es que dicho descontento es sólo uno entre varios que se desenvuelven en distintos países.
En Grecia cada vez más analistas advierten que está cercano el momento en que la precaria situación financiera que trata de ser paliada mediante la sustitución de un gobierno de “izquierda” por el de Lukas Papademos más cercano a los intereses bancarios en juego, en lo que se convertirá será en “un shock sistémico demasiado grande y no administrable con supuestos económicos convencionales”. El país vive ya una fuerte escalada de tensiones políticas y sociales con la huelga general que paralizó el país por dos días en octubre y la nueva del reciente 1º de diciembre, la séptima en lo que va del año, en protesta contra las medidas de austeridad y las reformas fiscales, los despidos y la homologación de los sueldos que reducen ingresos de algunos trabajadores hasta en un 55 por ciento.
En lo que se considera la más grande movilización en la historia del país, el 24 de noviembre decenas de miles de personas salieron a las calles de Portugal durante otra huelga general contra las medidas de austeridad que fueron adoptadas por el gobierno: recortes en los sueldos de los empleados públicos, recortes en las pensiones, recortes en la educación y la salud, menos acceso a prestaciones por desempleo y otros beneficios sociales, que aumentan el número de las horas de trabajo. La mayoría de los huelguistas eran empleados públicos y su impacto fue particularmente fuerte en el sector del transporte, pero participaron también estudiantes y profesores de las universidades e insólitamente unos 10 mil policías y soldados de la fuerza aérea, infantería y marina.
En Italia, el longevo líder y calificado como “bufón” Silvio Berlusconi se vio obligado a dimitir en favor del banquero Mario Monti, para quien las nuevas medidas de austeridad derivadas del proyecto de ley de reforma impuesto por la Unión Europea y aprobado por el parlamento, son la única solución viable a lo que una vez que se manifieste abiertamente será la más grave crisis europea en medio siglo. Curiosamente, tanto en este último país como en los anteriores y en muchos otros, los movimientos de indignados se articulan con los movimientos de ocupación en plazas públicas de Europa, Estados Unidos y otros países árabes, trasponiendo fronteras en un movimiento mundial que crece y se fortalece bajo la bandera de “No austeridad, ocupa en todos lados...!”
4 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Revolucracia, la semilla del cambio. 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
“Ocupa Wall Street”, Hacia una Nueva Fase
Jesús Hernández Garibay
El pasado jueves 17 de noviembre (17N) cumplió dos meses de iniciado el movimiento “Ocupa Wall Street”. Dos días antes el alcalde de Nueva York, el multimillonario Michael Bloomberg, había desalojado el plantón del Parque Zuccotti (o como fue rebautizado, Plaza Libertad). Como respuesta, la Asamblea General de los “ocupantes” llamó a una movilización llevada a cabo por decenas de miles de personas ese jueves tanto a las puertas de la Bolsa de Valores como en el Puente Brooklyn y los cinco municipios de la ciudad. Tras la acción de Bloomberg, el lema: “ustedes no pueden desalojar una idea cuyo momento ha llegado”, se convirtió en la nueva rúbrica de los llamados “99%”.
La jornada de ese 17N comenzó a las siete de la mañana en Wall Street; miles bloquearon todos los puntos de entrada a la Bolsa de Valores, mientras que a lo largo del día una cifra histórica de 32 mil 500 personas (estimación hecha por el Departamento de Policía de la ciudad) participaron de las acciones. Miles de personas también se movilizaron en al menos unas 30 ciudades más de Estados Unidos: Los Ángeles, Portland, Detroit, Washington, Filadelfia, Miami, Chicago, Houston, Pittsburgh o Baltimore, entre otras, mientras que en países como Canadá, Japón, Reino Unido, España, Alemania y otros (Grecia, destacadamente) hubo también manifestaciones; todos haciendo sentir que representan el ascenso de “un movimiento cívico poderoso y diverso por la justicia social”.
Lo más sugestivo de esa jornada es que en respuesta a los ataques coordinados sobre las ocupaciones y en contra de trabajadores que se han estado llevando a cabo por sectores conservadores y derechistas en toda la Unión Americana, ocupaciones en distintas ciudades que han padecido una represión sistemática, plantean ahora desarrollar nuevas acciones: una jornada mundial en defensa de los derechos humanos para el 11 de diciembre; o el “bloqueo y la perturbación del aparato económico del llamado ‘1%’ a través de un cierre coordinado de puertos” en toda la Costa Oeste de Estados Unidos para el 12 de ese mes, por decir sólo dos; confiados en que esa movilización de Nueva York demostró que “el movimiento está en ascenso y es capaz de navegar por entre obstáculos…”
Esto puede ser así, porque el pueblo norteamericano y en general los pueblos del mundo sufren el declive de los mercados libres; tan sólo para EUA hay economistas que se atreven a decir que los datos son cada día más claros: a partir de 2012, desempleo del 50%, una caída de la bolsa de 90% y 100% de inflación anual (Robert Wiedemer). Un panorama que, con toda seguridad, ante los graduales patinazos del sistema que amenaza para su supuesta salvación con convertir el planeta en un gran escenario de conflictos bélicos permanentes, para su contención cuenta solamente con la movilización de los pueblos en defensa de su dignidad. Al respecto, el creciente movimiento social mundial advierte ya que mucha gente “ha abierto sus ojos para reconocer la decadencia y la injustica del sistema común que nos explota”; a esto le llama, “el principio del principio…”
24 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Ocupas cumplen 2 meses de protestas
El pasado jueves 17 de noviembre (17N) cumplió dos meses de iniciado el movimiento “Ocupa Wall Street”. Dos días antes el alcalde de Nueva York, el multimillonario Michael Bloomberg, había desalojado el plantón del Parque Zuccotti (o como fue rebautizado, Plaza Libertad). Como respuesta, la Asamblea General de los “ocupantes” llamó a una movilización llevada a cabo por decenas de miles de personas ese jueves tanto a las puertas de la Bolsa de Valores como en el Puente Brooklyn y los cinco municipios de la ciudad. Tras la acción de Bloomberg, el lema: “ustedes no pueden desalojar una idea cuyo momento ha llegado”, se convirtió en la nueva rúbrica de los llamados “99%”.
La jornada de ese 17N comenzó a las siete de la mañana en Wall Street; miles bloquearon todos los puntos de entrada a la Bolsa de Valores, mientras que a lo largo del día una cifra histórica de 32 mil 500 personas (estimación hecha por el Departamento de Policía de la ciudad) participaron de las acciones. Miles de personas también se movilizaron en al menos unas 30 ciudades más de Estados Unidos: Los Ángeles, Portland, Detroit, Washington, Filadelfia, Miami, Chicago, Houston, Pittsburgh o Baltimore, entre otras, mientras que en países como Canadá, Japón, Reino Unido, España, Alemania y otros (Grecia, destacadamente) hubo también manifestaciones; todos haciendo sentir que representan el ascenso de “un movimiento cívico poderoso y diverso por la justicia social”.
Lo más sugestivo de esa jornada es que en respuesta a los ataques coordinados sobre las ocupaciones y en contra de trabajadores que se han estado llevando a cabo por sectores conservadores y derechistas en toda la Unión Americana, ocupaciones en distintas ciudades que han padecido una represión sistemática, plantean ahora desarrollar nuevas acciones: una jornada mundial en defensa de los derechos humanos para el 11 de diciembre; o el “bloqueo y la perturbación del aparato económico del llamado ‘1%’ a través de un cierre coordinado de puertos” en toda la Costa Oeste de Estados Unidos para el 12 de ese mes, por decir sólo dos; confiados en que esa movilización de Nueva York demostró que “el movimiento está en ascenso y es capaz de navegar por entre obstáculos…”
Esto puede ser así, porque el pueblo norteamericano y en general los pueblos del mundo sufren el declive de los mercados libres; tan sólo para EUA hay economistas que se atreven a decir que los datos son cada día más claros: a partir de 2012, desempleo del 50%, una caída de la bolsa de 90% y 100% de inflación anual (Robert Wiedemer). Un panorama que, con toda seguridad, ante los graduales patinazos del sistema que amenaza para su supuesta salvación con convertir el planeta en un gran escenario de conflictos bélicos permanentes, para su contención cuenta solamente con la movilización de los pueblos en defensa de su dignidad. Al respecto, el creciente movimiento social mundial advierte ya que mucha gente “ha abierto sus ojos para reconocer la decadencia y la injustica del sistema común que nos explota”; a esto le llama, “el principio del principio…”
24 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 27 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Ocupas cumplen 2 meses de protestas
jueves, 17 de noviembre de 2011
Las Elecciones Españolas, Ante los Indignados
Jesús Hernández Garibay
“Desde asambleas de barrios a universidades, desde asambleas generales a individuos o grupos de amigos, animamos a salir a las calles este sábado 12N (12 de noviembre) con urnas para recoger las propuestas de la ciudadanía y contribuir a una verdadera democracia…” Es este uno de los más recientes llamados a la participación hecho por quienes encabezan la manifestación del descontento social denominada “acampada de los indignados” en la Puerta del Sol de Madrid; un suceso que, antes y después de su inicio en mayo pasado, como inédito que resulta en sus alcances y potencialidad alcanza también su peso en las elecciones presidenciales adelantadas de este 20 de noviembre en España, frente a una grave crisis sin solución en las manos por parte de ninguno de los candidatos.
El Movimiento 15-M, también llamado movimiento de los indignados, formado a partir del 15 de mayo pasado, en sus orígenes se nutre sobre todo de la participación espontánea de desempleados o trabajadores a punto de perder el empleo, además de gente desalojada o amenazada de desalojo de sus casas por no cubrir la renta o pagos de sus propiedades; jóvenes incluso con altos niveles educativos pero imposibilitados de trabajar por la ausencia de plazas en el mercado laboral. Todos ellos, a los que luego se suman amas de casa, obreros y aun empleados de oficinas gubernamentales para quienes el salario ya no alcanza, conforman la amplia base social de quienes encuentran en las asambleas del plantón la mejor manera de delinear un futuro aún incierto pero prometedor.
El objetivo del movimiento ha sido, hasta ahora, promover en todas las asambleas “un funcionamiento transparente, horizontal, y que permita a todas las personas participar en igualdad de condiciones”. Para ello, uno de los objetivos centrales ha sido “evitar que surjan líderes o jefes que decidan por todos sin tenerles en cuenta, cómo los políticos, vamos...” La participación en tales asambleas ha permitido defender al movimiento frente a los intentos de desalojo por la policía y ha promovido propuestas a la ciudadanía, como la de las “Urnas Indignadas” puesta en marcha el 12 de noviembre, que superó cualquier expectativa. Este ejercicio cívico generó una multitud de propuestas y sobre todo 10 más destacadas, que hablan de una visión cada vez más perspicaz de la gente.
Entre estas se incluye una central: “Que los culpables de esta crisis económica mundial vayan a la cárcel, tanto los bancos principales causantes… como los que sabiendo lo que ocurría no hicieron nada para frenarlo…: el FMI, Banco central europeo. Y también los culpables de la crisis por omisión, que no hicieron nada por impedirlo: los políticos, el presidente del gobierno…” Una visión compartida por gente de todo el mundo, que en la jornada “Unidos por un cambio global” del 15 de octubre pasado se expresó en 1,040 ciudades en 90 países del mundo, y que tan sólo en España movilizó a un millón y medio de personas; 500 mil de ellas solamente en Madrid, unidas por consignas como: “Nuestros sueños no caben en sus urnas…” Un desafío, claro, para la “democracia de mercado”.
17 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Los indignados cumplen seis meses de resistencia
“Desde asambleas de barrios a universidades, desde asambleas generales a individuos o grupos de amigos, animamos a salir a las calles este sábado 12N (12 de noviembre) con urnas para recoger las propuestas de la ciudadanía y contribuir a una verdadera democracia…” Es este uno de los más recientes llamados a la participación hecho por quienes encabezan la manifestación del descontento social denominada “acampada de los indignados” en la Puerta del Sol de Madrid; un suceso que, antes y después de su inicio en mayo pasado, como inédito que resulta en sus alcances y potencialidad alcanza también su peso en las elecciones presidenciales adelantadas de este 20 de noviembre en España, frente a una grave crisis sin solución en las manos por parte de ninguno de los candidatos.
El Movimiento 15-M, también llamado movimiento de los indignados, formado a partir del 15 de mayo pasado, en sus orígenes se nutre sobre todo de la participación espontánea de desempleados o trabajadores a punto de perder el empleo, además de gente desalojada o amenazada de desalojo de sus casas por no cubrir la renta o pagos de sus propiedades; jóvenes incluso con altos niveles educativos pero imposibilitados de trabajar por la ausencia de plazas en el mercado laboral. Todos ellos, a los que luego se suman amas de casa, obreros y aun empleados de oficinas gubernamentales para quienes el salario ya no alcanza, conforman la amplia base social de quienes encuentran en las asambleas del plantón la mejor manera de delinear un futuro aún incierto pero prometedor.
El objetivo del movimiento ha sido, hasta ahora, promover en todas las asambleas “un funcionamiento transparente, horizontal, y que permita a todas las personas participar en igualdad de condiciones”. Para ello, uno de los objetivos centrales ha sido “evitar que surjan líderes o jefes que decidan por todos sin tenerles en cuenta, cómo los políticos, vamos...” La participación en tales asambleas ha permitido defender al movimiento frente a los intentos de desalojo por la policía y ha promovido propuestas a la ciudadanía, como la de las “Urnas Indignadas” puesta en marcha el 12 de noviembre, que superó cualquier expectativa. Este ejercicio cívico generó una multitud de propuestas y sobre todo 10 más destacadas, que hablan de una visión cada vez más perspicaz de la gente.
Entre estas se incluye una central: “Que los culpables de esta crisis económica mundial vayan a la cárcel, tanto los bancos principales causantes… como los que sabiendo lo que ocurría no hicieron nada para frenarlo…: el FMI, Banco central europeo. Y también los culpables de la crisis por omisión, que no hicieron nada por impedirlo: los políticos, el presidente del gobierno…” Una visión compartida por gente de todo el mundo, que en la jornada “Unidos por un cambio global” del 15 de octubre pasado se expresó en 1,040 ciudades en 90 países del mundo, y que tan sólo en España movilizó a un millón y medio de personas; 500 mil de ellas solamente en Madrid, unidas por consignas como: “Nuestros sueños no caben en sus urnas…” Un desafío, claro, para la “democracia de mercado”.
17 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Los indignados cumplen seis meses de resistencia
jueves, 10 de noviembre de 2011
La Crisis Arrecia, la Pobreza Escala, la Protesta Crece
Jesús Hernández Garibay
Luego de semanas y meses de incertidumbre en los escenarios económico, social y aun político de distintos países, el panorama que aflora en el mundo es más que evidente: la crisis arrecia, mientras la pobreza escala y la protesta crece. Dígalo si no la cuerda floja en la que han vivido los mercados en la Unión Europea por causa sobre todo de la crisis griega y sus posibilidades de contagio; o la pobreza extrema que alcanza a unos 900 millones de personas, con 20 y medio tan sólo en Estados Unidos, el país más rico de la tierra; o la protesta que se amplía cada día más desde la primavera de los pueblos árabes o los “indignados” en España, hasta el movimiento “Ocupa Wall Street” que se generaliza en la Unión Americana y comienza a prosperar ahora en más de 1,500 ciudades en el mundo.
Después de la apetecida reunión del llamado G-20 en la que gobiernos como los de Alemania y Francia pretendían lograr una respuesta contundente ante los llamados a utilizar “una gran bazooka” en apoyo a la grave crisis bancaria sobre todo en Grecia, en medio del trepidar de las bolsas europeas por las circunstancias políticas en ese golpeado país, hoy la misma Unión Europea y el mundo entero continúan transitando cada día caminos más cerrados para los severos problemas que sufren los mercados, enfrentados a la disminución del consumo por la persistencia del desempleo, la ampliación de la pobreza y la creciente ineficacia del crédito como salida a la precaria situación de las familias.
En Estados Unidos, el “país de las oportunidades”, como ha sido reconocido la economía se tambalea: el porcentaje de la pobreza extrema creció durante 2010 en 300 de las 360 más grandes áreas metropolitanas, mientras el número de personas que utilizan los cupones alimentarios del gobierno aumenta; en la actualidad, hay más de 45 millones que utilizan dichos cupones; un incremento del 74% del 2007 al 2010. A la vez, la tasa de pobreza en los niños aumentó a 22% en 2010, mientras que en al menos 314 condados el 30% de los niños se enfrentan a la inseguridad alimentaria; ahora, uno de cada cuatro niños utiliza los cupones alimentarios, mientras se estima que hasta medio millón de estos viven actualmente sin casa (homeless) en todo el país (cifras de la Oficina del Censo).
Ante ello, la única salida que ofrecen los mercados es, como le ha sido propuesto de nueva cuenta al pueblo griego, apoyo financiero pero condicionado a la mayor austeridad que, en los bolsillos de la gente, se traduce en un mayor desempleo, menores ingresos a pensionados, disminución del salario y en general menos programas de apoyo social; condiciones en las que el mercado deja al mundo en su afán de lucro, bajo la pretensión imaginaria o la facundia de que algún día llegará una nueva era de bonanza. Por algo las protestas en contra del 1% depredador que comienzan a ocupar las plazas públicas; por gente que tal vez por ahora no alcance todavía a vislumbrar la solución a sus crecientes penurias pero que, poco a poco, viendo en el otro el espejo de su situación, aprenden hoy y se preparan para ampliar su lucha, de manera desigual pero inevitable...
10 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cifras de pobreza en EE.UU. son preocupantes
Luego de semanas y meses de incertidumbre en los escenarios económico, social y aun político de distintos países, el panorama que aflora en el mundo es más que evidente: la crisis arrecia, mientras la pobreza escala y la protesta crece. Dígalo si no la cuerda floja en la que han vivido los mercados en la Unión Europea por causa sobre todo de la crisis griega y sus posibilidades de contagio; o la pobreza extrema que alcanza a unos 900 millones de personas, con 20 y medio tan sólo en Estados Unidos, el país más rico de la tierra; o la protesta que se amplía cada día más desde la primavera de los pueblos árabes o los “indignados” en España, hasta el movimiento “Ocupa Wall Street” que se generaliza en la Unión Americana y comienza a prosperar ahora en más de 1,500 ciudades en el mundo.
Después de la apetecida reunión del llamado G-20 en la que gobiernos como los de Alemania y Francia pretendían lograr una respuesta contundente ante los llamados a utilizar “una gran bazooka” en apoyo a la grave crisis bancaria sobre todo en Grecia, en medio del trepidar de las bolsas europeas por las circunstancias políticas en ese golpeado país, hoy la misma Unión Europea y el mundo entero continúan transitando cada día caminos más cerrados para los severos problemas que sufren los mercados, enfrentados a la disminución del consumo por la persistencia del desempleo, la ampliación de la pobreza y la creciente ineficacia del crédito como salida a la precaria situación de las familias.
En Estados Unidos, el “país de las oportunidades”, como ha sido reconocido la economía se tambalea: el porcentaje de la pobreza extrema creció durante 2010 en 300 de las 360 más grandes áreas metropolitanas, mientras el número de personas que utilizan los cupones alimentarios del gobierno aumenta; en la actualidad, hay más de 45 millones que utilizan dichos cupones; un incremento del 74% del 2007 al 2010. A la vez, la tasa de pobreza en los niños aumentó a 22% en 2010, mientras que en al menos 314 condados el 30% de los niños se enfrentan a la inseguridad alimentaria; ahora, uno de cada cuatro niños utiliza los cupones alimentarios, mientras se estima que hasta medio millón de estos viven actualmente sin casa (homeless) en todo el país (cifras de la Oficina del Censo).
Ante ello, la única salida que ofrecen los mercados es, como le ha sido propuesto de nueva cuenta al pueblo griego, apoyo financiero pero condicionado a la mayor austeridad que, en los bolsillos de la gente, se traduce en un mayor desempleo, menores ingresos a pensionados, disminución del salario y en general menos programas de apoyo social; condiciones en las que el mercado deja al mundo en su afán de lucro, bajo la pretensión imaginaria o la facundia de que algún día llegará una nueva era de bonanza. Por algo las protestas en contra del 1% depredador que comienzan a ocupar las plazas públicas; por gente que tal vez por ahora no alcance todavía a vislumbrar la solución a sus crecientes penurias pero que, poco a poco, viendo en el otro el espejo de su situación, aprenden hoy y se preparan para ampliar su lucha, de manera desigual pero inevitable...
10 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cifras de pobreza en EE.UU. son preocupantes
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