Jesús Hernández Garibay
A propósito del inicio de las hostilidades preelectorales por alcanzar la presidencia de Estados Unidos, el tema migratorio no deja de estar presente en diversos foros y, según el mismo lo menciona, en las inquietudes no satisfechas de Barack Obama. Al presidente, no obstante, desde el momento en que asume su cargo en la Casa Blanca y comienza a llevar adelante su programa de trabajo, se le achaca el no incluir con mayor decisión su promesa por alcanzar una Reforma Migratoria integral, por lo que tales inquietudes son consideradas más bien una intención oportunista en el proselitismo demócrata hacia las elecciones en el 2012. Así, organizados o no, pero “decepcionados por las falsas promesas”, grupos de inmigrantes vienen protestando en contra del inquilino de la Casa Blanca.
Durante la campaña del 2008 tanto el candidato republicano John McCain como el mismo Obama trataron de evitar el tema migratorio en distintos foros, pues resultaba un tema volátil que no estaba entre las prioridades de la mayoría de los electores. A pesar de ello, a sólo siete semanas de las elecciones ambos candidatos pusieron sobre el tapete sus posturas. De ganar la presidencia, para enfrentar la migración McCain pondría en marcha la consumación del llamado muro fronterizo, físico y virtual, mientras continuaría con la política de redadas y deportaciones, para lo cual tendría que incrementar el presupuesto a la patrulla fronteriza. De su parte, Obama intentaría alcanzar una reforma que permitiera legalizar el estatus migratorio y allanar el camino a la ciudadanía.
Optimismo en demasía de por medio, Obama aspiraba además con dicha reforma a resolver problemas de fondo que, según el panorama global actual, se antojan imposibles, tales como ayudar con políticas que generen desarrollo y crecimiento económico en los países expulsores, con el objeto de frenar la migración desde el origen, así como desmantelar el contrabando y combatir a la delincuencia asociada al narcotráfico. Opuesto a la criminalización de los migrantes, lo que el mandatario planteaba también era acabar con la burocracia actual que impide la reunificación familiar y a la vez incrementar el número de visas para miembros de las familias que viven en Estados Unidos y para los migrantes que puedan ejercer empleos no cubiertos con mano de obra local.
Como sea, los tiempos y las contradicciones han estrechado la salida a los planes iniciales del ahora presidente. El desempleo rampante, la atención a tres guerras, la deuda pública, la caída del consumo, son temas prioritarios para la administración, porque lo son para todo el país, frente a una forzada inmigración, que en la mente conservadora de muchos llega para complicar más las cosas, acusada como es de promover el narcotráfico y la violencia, o de ganar empleos así sean de lavaplatos, o de pretender llevarse parte de los recursos de la seguridad social; no importa cuánto haya hecho más ricos a muchos el trabajo honesto de los actuales 11 millones de ilegales, que siguen sufriendo la dramática realidad de sus países, tanto como el desprecio de sus nuevos propietarios.
18 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 24 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Obama revive la urgencia de aprobar la reforma migratoria
martes, 19 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Sin Solución, la Crisis en los Mercados
Jesús Hernández Garibay
A punto de endeudar todavía más al país al elevar el techo actual de la deuda pública antes del próximo 2 de agosto o de plano, de no poder hacerlo, de decretar una moratoria de pagos por primera vez en la historia de Estados Unidos, el presidente Barack Obama intenta en estos días avanzar en las negociaciones con líderes parlamentarios en torno al tema de un alza del techo de dicha deuda. Establecida legalmente para este 2011 en 14 mil 290 millones de dólares, ya alcanzados a mediados de mayo, el gobierno aspira a lograr un acuerdo que le permita alterar ese límite. En tanto, Christine Lagarde, la nueva directora del FMI, afirmaba el domingo anterior que un eventual incumplimiento de EUA a sus compromisos de deuda pondría en riesgo la estabilidad de la economía mundial.
Lagarde urgía a los políticos estadounidenses a alcanzar un ya postergado acuerdo sobre el presupuesto; pero, como se sabe, entre republicanos y demócratas no hay concordia suficiente en estos tiempos de resquemores ideológicos, pues mientras que Obama plantea como solución a la falta de recursos públicos la necesidad de aumentar los impuestos a los ricos, los republicanos le exigen recortar el gasto público (léase gasto social) en 4 mil millones de dólares. Así que las negociaciones han estado bloqueadas; el gobierno había propuesto en abril una combinación de recortes sociales con aumentos de impuestos, con el fin de ahorrar los 4 mil millones de dólares en diez años, pero los republicanos, mayoría en la Cámara de Representantes, rechazaron esa idea.
La situación económica en Estados Unidos, con el terco desempleo que no ceja, con un mercado inmobiliario obstinadamente debilitado, con el persistente descenso en el consumo, es ya temible pero, como se sabe, no es la única en estas condiciones en el mundo. Hay que recordar que el escenario europeo continúa siendo aterrador, con Grecia endeudándose más sin ninguna solución a la vista que no sea una mayor pobreza para la gente; con la virtual descalificación de la deuda pública en Portugal que deja al país a merced de los especuladores financieros; con el grave efecto que el posible descalabro portugués le plantea al sistema financiero de España (BBV, Santander, Popular Español), el más expuesto al riesgo. Para no hablar de Alemania, o de Gran Bretaña, o de los países árabes.
Y la situación no tiene solución, a pesar de que se logre por ahora un acuerdo parlamentario, pues el empobrecimiento va a ser cada vez mayor. Como lo dijera el mismo domingo el Secretario del Tesoro de EUA Timothy Geithner (Programa “Meet the Press”, NBC), mucha gente “va a sentir [la situación] muy dura, más difícil que cualquier cosa que hayan experimentado en su vida hasta ahora, por un largo tiempo...” Y si eso es así en ese poderoso país, peor lo será en muchos otros, incluyendo los llamados “emergentes”, quienes a pesar de un crecimiento mayor al 6% pronosticado con exceso de optimismo por el Banco Mundial para el 2011-2013 o de las usuales ficciones de: “la crisis ya acabó”, mantienen un muy resbaladizo panorama interno, en algunos a punto de la crisis política y el rompimiento social…
11 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 1/3
Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 2/3
Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 3/3
A punto de endeudar todavía más al país al elevar el techo actual de la deuda pública antes del próximo 2 de agosto o de plano, de no poder hacerlo, de decretar una moratoria de pagos por primera vez en la historia de Estados Unidos, el presidente Barack Obama intenta en estos días avanzar en las negociaciones con líderes parlamentarios en torno al tema de un alza del techo de dicha deuda. Establecida legalmente para este 2011 en 14 mil 290 millones de dólares, ya alcanzados a mediados de mayo, el gobierno aspira a lograr un acuerdo que le permita alterar ese límite. En tanto, Christine Lagarde, la nueva directora del FMI, afirmaba el domingo anterior que un eventual incumplimiento de EUA a sus compromisos de deuda pondría en riesgo la estabilidad de la economía mundial.
Lagarde urgía a los políticos estadounidenses a alcanzar un ya postergado acuerdo sobre el presupuesto; pero, como se sabe, entre republicanos y demócratas no hay concordia suficiente en estos tiempos de resquemores ideológicos, pues mientras que Obama plantea como solución a la falta de recursos públicos la necesidad de aumentar los impuestos a los ricos, los republicanos le exigen recortar el gasto público (léase gasto social) en 4 mil millones de dólares. Así que las negociaciones han estado bloqueadas; el gobierno había propuesto en abril una combinación de recortes sociales con aumentos de impuestos, con el fin de ahorrar los 4 mil millones de dólares en diez años, pero los republicanos, mayoría en la Cámara de Representantes, rechazaron esa idea.
La situación económica en Estados Unidos, con el terco desempleo que no ceja, con un mercado inmobiliario obstinadamente debilitado, con el persistente descenso en el consumo, es ya temible pero, como se sabe, no es la única en estas condiciones en el mundo. Hay que recordar que el escenario europeo continúa siendo aterrador, con Grecia endeudándose más sin ninguna solución a la vista que no sea una mayor pobreza para la gente; con la virtual descalificación de la deuda pública en Portugal que deja al país a merced de los especuladores financieros; con el grave efecto que el posible descalabro portugués le plantea al sistema financiero de España (BBV, Santander, Popular Español), el más expuesto al riesgo. Para no hablar de Alemania, o de Gran Bretaña, o de los países árabes.
Y la situación no tiene solución, a pesar de que se logre por ahora un acuerdo parlamentario, pues el empobrecimiento va a ser cada vez mayor. Como lo dijera el mismo domingo el Secretario del Tesoro de EUA Timothy Geithner (Programa “Meet the Press”, NBC), mucha gente “va a sentir [la situación] muy dura, más difícil que cualquier cosa que hayan experimentado en su vida hasta ahora, por un largo tiempo...” Y si eso es así en ese poderoso país, peor lo será en muchos otros, incluyendo los llamados “emergentes”, quienes a pesar de un crecimiento mayor al 6% pronosticado con exceso de optimismo por el Banco Mundial para el 2011-2013 o de las usuales ficciones de: “la crisis ya acabó”, mantienen un muy resbaladizo panorama interno, en algunos a punto de la crisis política y el rompimiento social…
11 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 1/3
Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 2/3
Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 3/3
viernes, 8 de julio de 2011
Vicisitudes de la Política Exterior del Gobierno de Obama
Jesús Hernández Garibay
Con el peso en las espaldas del Nobel de la Paz 2009, recibido por sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” y concedido por el Comité Noruego a sólo ocho y medio meses de estar en la Casa Blanca, cuando lidiaba ya con dos guerras, en Irak y Afganistán, que su antecesor George W. Bush le heredara, paso a pasito pero al final sin resolver aún las anteriores, Barack Obama se ve ahora enredado en una tercera, la de Libia, criticado no sólo desde la izquierda por su falta de coherencia al anteponer los cañonazos a la negociación pacífica de las controversias, sino también por su propio Congreso al ser acusado de violar la Constitución, involucrando sin autorización a su país en una nueva conflagración.
Obama ha tenido que defenderse de las acusaciones de participar en una nueva guerra, diciendo que sólo es una “acción militar, limitada en el tiempo, limitada en su alcance”, en apoyo a “civiles inocentes”; civiles que sin embargo actúan como soldados, operando tanques y disparando ametralladoras Kalashnikovs. La Resolución del Consejo de Seguridad permite que la alianza Gran Bretaña-Francia-Estados Unidos con la careta de la OTAN (nada que ver con una “comunidad internacional”), se convierta en fuerza aérea en apoyo a ese levantamiento armado, que en el fondo, según se le acusa, no busca sino conquistar un territorio más donde puedan seguirse manejando los grandes negocios.
Para mayor inconsecuencia: originalmente la Casa Blanca había dicho que sus aviones hacían sólo labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento; no obstante, en esta “acción militar limitada” esos aviones han arrojado ya centenares de bombas a suelo libio. De acuerdo con un informe del Comando de Estados Unidos en África (AFRICOM), desde que el 31 de marzo pasado la OTAN se hizo cargo de las operaciones, a lo largo de los últimos tres meses los aviones estadounidenses han hecho un total de 3 mil 475 incursiones; de estas, 801 fueron “de impacto”, con el lanzamiento de misiles con “metas específicas” en 132 ocasiones, principalmente en vuelos con aviones F-16 y EA-18 G Growler.
El malestar de Occidente frente a Kadafi se basa en nichos de negocio no alcanzados aún. Desde 2009 hay un fastidio con el régimen libio por no permitir que Bechtel (la mayor constructora norteamericana) inicie la edificación de un puerto comercial en Sirte. “Tras un año de esfuerzo ―decía en un cable la embajada―, ha sido imposible”. El caso de Bechtel, agrega, “debería servir como lección para… empresas occidentales que quieren entrar en el floreciente mercado libio”. Esto, sin hablar del Sistema Acuífero de Nubia, un océano de agua fresca extremadamente valioso, hoy controlado por Libia, que deja sin posibilidades a Veolia, Suez Ondeo y Saur (compañías francesas que controlan más de un 40% del mercado del agua), de privatizarlo. Por supuesto, el conflicto militar que deriva de dicho malestar le viene como anillo al dedo a las compañías armamentistas, ahora de plácemes al haber logrado que el Nobel haga el intento por “derrocar al tirano”.
8 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Libia la guerra del petróleo, del agua y de la información
Con el peso en las espaldas del Nobel de la Paz 2009, recibido por sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” y concedido por el Comité Noruego a sólo ocho y medio meses de estar en la Casa Blanca, cuando lidiaba ya con dos guerras, en Irak y Afganistán, que su antecesor George W. Bush le heredara, paso a pasito pero al final sin resolver aún las anteriores, Barack Obama se ve ahora enredado en una tercera, la de Libia, criticado no sólo desde la izquierda por su falta de coherencia al anteponer los cañonazos a la negociación pacífica de las controversias, sino también por su propio Congreso al ser acusado de violar la Constitución, involucrando sin autorización a su país en una nueva conflagración.
Obama ha tenido que defenderse de las acusaciones de participar en una nueva guerra, diciendo que sólo es una “acción militar, limitada en el tiempo, limitada en su alcance”, en apoyo a “civiles inocentes”; civiles que sin embargo actúan como soldados, operando tanques y disparando ametralladoras Kalashnikovs. La Resolución del Consejo de Seguridad permite que la alianza Gran Bretaña-Francia-Estados Unidos con la careta de la OTAN (nada que ver con una “comunidad internacional”), se convierta en fuerza aérea en apoyo a ese levantamiento armado, que en el fondo, según se le acusa, no busca sino conquistar un territorio más donde puedan seguirse manejando los grandes negocios.
Para mayor inconsecuencia: originalmente la Casa Blanca había dicho que sus aviones hacían sólo labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento; no obstante, en esta “acción militar limitada” esos aviones han arrojado ya centenares de bombas a suelo libio. De acuerdo con un informe del Comando de Estados Unidos en África (AFRICOM), desde que el 31 de marzo pasado la OTAN se hizo cargo de las operaciones, a lo largo de los últimos tres meses los aviones estadounidenses han hecho un total de 3 mil 475 incursiones; de estas, 801 fueron “de impacto”, con el lanzamiento de misiles con “metas específicas” en 132 ocasiones, principalmente en vuelos con aviones F-16 y EA-18 G Growler.
El malestar de Occidente frente a Kadafi se basa en nichos de negocio no alcanzados aún. Desde 2009 hay un fastidio con el régimen libio por no permitir que Bechtel (la mayor constructora norteamericana) inicie la edificación de un puerto comercial en Sirte. “Tras un año de esfuerzo ―decía en un cable la embajada―, ha sido imposible”. El caso de Bechtel, agrega, “debería servir como lección para… empresas occidentales que quieren entrar en el floreciente mercado libio”. Esto, sin hablar del Sistema Acuífero de Nubia, un océano de agua fresca extremadamente valioso, hoy controlado por Libia, que deja sin posibilidades a Veolia, Suez Ondeo y Saur (compañías francesas que controlan más de un 40% del mercado del agua), de privatizarlo. Por supuesto, el conflicto militar que deriva de dicho malestar le viene como anillo al dedo a las compañías armamentistas, ahora de plácemes al haber logrado que el Nobel haga el intento por “derrocar al tirano”.
8 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Libia la guerra del petróleo, del agua y de la información
viernes, 1 de julio de 2011
Las Precampañas se Calientan en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
Hace unas semanas Barack Obama daba el banderazo de salida a su ejército de voluntarios para el 2012: una legión de mil 600 participantes en favor de la campaña demócrata, recién reclutados, armados con teléfonos inteligentes, vínculos instantáneos a Twitter y un contagioso entusiasmo, que viajan ahora a 40 estados con el propósito de sentar las bases para apoyar la reelección. Esos impetuosos militantes ―estudiantes universitarios recién graduados, profesores y jubilados― trabajarán durante el mes de agosto, ayudando a establecer, crecer y revitalizar la red voluntaria de base que en el 2008 se tradujo en un notable éxito, al reunir el número suficiente de votantes en el proceso hacia el triunfo. Un esfuerzo que se espera, dará a Obama algo de ventaja sobre su rival republicano no determinado todavía, en lo que con seguridad será una dura campaña por la presidencia.
En defensa de su pretensión, Obama afirma que su país “no está en declive” y que los mejores días de esa nación “están por venir”, tras señalar que la productividad de los trabajadores y empresarios son los elementos que apuntalan la “solidez” en el país: “los fundamentos de Estados Unidos permanecen sólidos”, ha dicho el presidente. Como se recuerda, el lema principal del joven de color en 2008 fue bastante simple: “esperanza” y “cambio; luego las cosas se complicaron, la tasa de desempleo subió y el mercado de la vivienda siguió cayendo y, no obstante los avances en salud, educación, regulación financiera y otros aspectos, los problemas continúan polarizando las opiniones, en la medida en que el ciudadano medio lo resiente en sus bolsillos y la pobreza crece.
A pesar de que del lado republicano las cosas no marchan tampoco bien, al menos todavía, el avispero comienza a agitarse en la medida en que los aspirantes tratan de “posicionarse”, mediante discursos, giras, correos electrónicos que dan de que hablar, y otras cosas. Una encuesta nacional de CNN/Opinion Research Corporation daba a conocer a principios de junio que Rudy Giuliani, ex-alcalde de la ciudad de Nueva York, “lidereaba” en el bando del elefante, aunque con sólo un 16% de las preferencias de sus no muy entusiasmados correligionarios, seguido un punto atrás por Mitt Romney, ex-gobernador de Massachusetts y perdedor en el 2008 frente a John McCain, y por la ultraderechista Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia y ex-gobernadora de Alaska, con un 13%.
Semanas atrás el sureño ultraconservador Mike Huckabee, el gobernador por Indiana Mitchell Daniels y el millonario inmobiliario Donald Trump se rendían en la carrera hacia la candidatura republicana, ante el complicado panorama que su partido tiene frente a una figura como Obama; a quien, sin embargo, ya le preparan baterías bien cargadas con severas críticas por sus intenciones “socializantes” y su supuesta ineficacia en lo económico. Como lo decía Mitt Romney (a quien algunos republicanos consideran el más calificado para enfrentar a Obama): “Me rompe el corazón ver lo que le está pasando a este gran país… No, señor Presidente, usted ya tuvo su oportunidad…”
1º de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Los republicanos hacen frente común contra Obama
Hace unas semanas Barack Obama daba el banderazo de salida a su ejército de voluntarios para el 2012: una legión de mil 600 participantes en favor de la campaña demócrata, recién reclutados, armados con teléfonos inteligentes, vínculos instantáneos a Twitter y un contagioso entusiasmo, que viajan ahora a 40 estados con el propósito de sentar las bases para apoyar la reelección. Esos impetuosos militantes ―estudiantes universitarios recién graduados, profesores y jubilados― trabajarán durante el mes de agosto, ayudando a establecer, crecer y revitalizar la red voluntaria de base que en el 2008 se tradujo en un notable éxito, al reunir el número suficiente de votantes en el proceso hacia el triunfo. Un esfuerzo que se espera, dará a Obama algo de ventaja sobre su rival republicano no determinado todavía, en lo que con seguridad será una dura campaña por la presidencia.
En defensa de su pretensión, Obama afirma que su país “no está en declive” y que los mejores días de esa nación “están por venir”, tras señalar que la productividad de los trabajadores y empresarios son los elementos que apuntalan la “solidez” en el país: “los fundamentos de Estados Unidos permanecen sólidos”, ha dicho el presidente. Como se recuerda, el lema principal del joven de color en 2008 fue bastante simple: “esperanza” y “cambio; luego las cosas se complicaron, la tasa de desempleo subió y el mercado de la vivienda siguió cayendo y, no obstante los avances en salud, educación, regulación financiera y otros aspectos, los problemas continúan polarizando las opiniones, en la medida en que el ciudadano medio lo resiente en sus bolsillos y la pobreza crece.
A pesar de que del lado republicano las cosas no marchan tampoco bien, al menos todavía, el avispero comienza a agitarse en la medida en que los aspirantes tratan de “posicionarse”, mediante discursos, giras, correos electrónicos que dan de que hablar, y otras cosas. Una encuesta nacional de CNN/Opinion Research Corporation daba a conocer a principios de junio que Rudy Giuliani, ex-alcalde de la ciudad de Nueva York, “lidereaba” en el bando del elefante, aunque con sólo un 16% de las preferencias de sus no muy entusiasmados correligionarios, seguido un punto atrás por Mitt Romney, ex-gobernador de Massachusetts y perdedor en el 2008 frente a John McCain, y por la ultraderechista Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia y ex-gobernadora de Alaska, con un 13%.
Semanas atrás el sureño ultraconservador Mike Huckabee, el gobernador por Indiana Mitchell Daniels y el millonario inmobiliario Donald Trump se rendían en la carrera hacia la candidatura republicana, ante el complicado panorama que su partido tiene frente a una figura como Obama; a quien, sin embargo, ya le preparan baterías bien cargadas con severas críticas por sus intenciones “socializantes” y su supuesta ineficacia en lo económico. Como lo decía Mitt Romney (a quien algunos republicanos consideran el más calificado para enfrentar a Obama): “Me rompe el corazón ver lo que le está pasando a este gran país… No, señor Presidente, usted ya tuvo su oportunidad…”
1º de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio
Los republicanos hacen frente común contra Obama
viernes, 17 de junio de 2011
El Mercado y la Reelección de Obama
Jesús Hernández Garibay
Ahora que inicia el segundo semestre del año y comienza a presagiarse que corre el peligro de ser de nuevo, como en el 2008, uno repleto de graves dificultades financieras, por causa del desempleo, del precario crecimiento industrial y el frágil mercado inmobiliario, a lo que hay que sumar el grave endeudamiento de Estados Unidos que a medio semestre alcanza su techo del año completo por 14.3 billones de dólares; ahora que, de otro lado, varios republicanos ansían ser contrapeso a la esperada candidatura de Barack Obama a un nuevo mandato, vale destacar las intenciones que en el ámbito de la economía ha tenido el presidente, por lo cual tiene esperanzas de que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses adviertan la importancia de reelegirlo para un segundo periodo.
Hay que recordar que, además del éxito obtenido por haber alcanzado (aun en medio de codazos) una reforma al sistema de salud y una al sistema educativo, así como avances hacia una reforma energética, desde el 30 de junio del año pasado el presidente logró otra reforma prometida más, luego de la grave crisis financiera que estallara en el otoño de 2008 en Wall Street. Esta Reforma Financiera fue, de hecho, para el mandatario, el segundo de sus grandes proyectos domésticos y su firma definitiva luego de ser aprobada por ambas Cámaras del Congreso en 2010, a pesar también de su limitado alcance, es vista por él mismo como una victoria más. Entre otras cosas porque el texto acordado incluye un sistema de alarma ante riesgos para intentar prevenir otro colapso financiero como el mencionado.
En efecto, la reforma supone un intento por controlar el mercado directamente y establecer mecanismos más rígidos de supervisión y regulación, mediante la creación de una agencia federal que se encargaría de imponer nuevas reglas en dicho mercado, entre ellas, la regulación del mercado de derivados, que estuvo en el origen de la crisis; lo que significa intentar poner bajo la lupa a las empresas financieras y bancarias estadounidenses, con el fin de tratar de evitar los mismos desmanes de algunos de los opulentos personajes que se movieron por Wall Street en los últimos 20 años, que engañaron a trasmano y promovieron bonos millonarios a los altos ejecutivos y banqueros, gastos sin control y rescates multimillonarios a cuenta de los contribuyentes.
Esto, que no tiene más pretensión que la de regular un mercado acostumbrado a hacer y deshacer, molesta, claro, a varios quienes insisten que Obama está “enterrando los negocios…” (Tom Donahue, presidente de la Cámara de Comercio) y “creando un clima crecientemente hostil para la inversión…” (Ivan Seidenberg, presidente de Verizon y Business Roundtable). Como quiera, a pesar de estas opiniones y las encuestas que aun desfavorecen al presidente justamente por los todavía no mejores datos económicos, Obama avanza en su precampaña hacia la reelección, viable sobre todo en la medida en que cuente con una posible ventaja adicional: que nadie del conjunto de aspirantes a la candidatura presidencial republicana satisfaga totalmente a los votantes de este partido.
17 de junio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 26 de junio de 2011)
El Otoño del Imperio
Crisis en Wall Street: análisis y consecuencias
Ahora que inicia el segundo semestre del año y comienza a presagiarse que corre el peligro de ser de nuevo, como en el 2008, uno repleto de graves dificultades financieras, por causa del desempleo, del precario crecimiento industrial y el frágil mercado inmobiliario, a lo que hay que sumar el grave endeudamiento de Estados Unidos que a medio semestre alcanza su techo del año completo por 14.3 billones de dólares; ahora que, de otro lado, varios republicanos ansían ser contrapeso a la esperada candidatura de Barack Obama a un nuevo mandato, vale destacar las intenciones que en el ámbito de la economía ha tenido el presidente, por lo cual tiene esperanzas de que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses adviertan la importancia de reelegirlo para un segundo periodo.
Hay que recordar que, además del éxito obtenido por haber alcanzado (aun en medio de codazos) una reforma al sistema de salud y una al sistema educativo, así como avances hacia una reforma energética, desde el 30 de junio del año pasado el presidente logró otra reforma prometida más, luego de la grave crisis financiera que estallara en el otoño de 2008 en Wall Street. Esta Reforma Financiera fue, de hecho, para el mandatario, el segundo de sus grandes proyectos domésticos y su firma definitiva luego de ser aprobada por ambas Cámaras del Congreso en 2010, a pesar también de su limitado alcance, es vista por él mismo como una victoria más. Entre otras cosas porque el texto acordado incluye un sistema de alarma ante riesgos para intentar prevenir otro colapso financiero como el mencionado.
En efecto, la reforma supone un intento por controlar el mercado directamente y establecer mecanismos más rígidos de supervisión y regulación, mediante la creación de una agencia federal que se encargaría de imponer nuevas reglas en dicho mercado, entre ellas, la regulación del mercado de derivados, que estuvo en el origen de la crisis; lo que significa intentar poner bajo la lupa a las empresas financieras y bancarias estadounidenses, con el fin de tratar de evitar los mismos desmanes de algunos de los opulentos personajes que se movieron por Wall Street en los últimos 20 años, que engañaron a trasmano y promovieron bonos millonarios a los altos ejecutivos y banqueros, gastos sin control y rescates multimillonarios a cuenta de los contribuyentes.
Esto, que no tiene más pretensión que la de regular un mercado acostumbrado a hacer y deshacer, molesta, claro, a varios quienes insisten que Obama está “enterrando los negocios…” (Tom Donahue, presidente de la Cámara de Comercio) y “creando un clima crecientemente hostil para la inversión…” (Ivan Seidenberg, presidente de Verizon y Business Roundtable). Como quiera, a pesar de estas opiniones y las encuestas que aun desfavorecen al presidente justamente por los todavía no mejores datos económicos, Obama avanza en su precampaña hacia la reelección, viable sobre todo en la medida en que cuente con una posible ventaja adicional: que nadie del conjunto de aspirantes a la candidatura presidencial republicana satisfaga totalmente a los votantes de este partido.
17 de junio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 26 de junio de 2011)
El Otoño del Imperio
Crisis en Wall Street: análisis y consecuencias
Las Tribulaciones de Wall Street
Jesús Hernández Garibay
Una nueva dosis de angustia acerca de la recuperación económica mundial el pasado viernes 10 de junio, se convirtió en señal para una reacción inmediata en Wall Street, que llevó el Promedio Industrial Dow Jones al cierre por debajo de los 12 mil puntos (1,4% menos), el más bajo desde mediados de marzo anterior y la mayor caída semanal en el índice “Blue Chip” desde 2002, culminando así la sexta semana consecutiva de caídas, la racha más larga desde 2008. Dichos temores advierten que la recuperación económica se ha estancado, por causa de la débil recuperación del empleo, la lentitud en el crecimiento industrial y un agonizante mercado de las casas habitación, que revierten la esperanza en la tendencia alcista que levantó el Dow Jones en un 20% el año pasado.
El mercado sigue con especial atención los datos del empleo en Estados Unidos, sencillamente por ser este el país más consumista del mundo. Por ello es sensible a los informes acerca del mismo, como el más reciente que revela que el sector privado sólo creó 38 mil empleos en el mes de mayo (la menor cifra desde septiembre de 2010), en relación con los 177 mil del mes de abril, mientras las pérdidas en las acciones estadounidenses y en el valor del dólar se aceleraban luego de que se diera a conocer que el índice sobre la actividad fabril nacional cayó a 53,5 durante mayo desde 60,4 puntos del mes anterior, alcanzando su nivel más bajo desde junio del 2009. Como se sabe, la economía estadounidense en su conjunto creció a un ritmo de sólo 1,8% en el primer trimestre de 2011.
El mercado inmobiliario continúa exhibiendo graves dificultades. Un reporte dado a conocer revela que las peticiones de hipotecas descendieron también en un 4% la semana que termina el 27 de mayo, presionadas por un declive en la demanda de refinanciamiento. A la vez, casi tres millones de viviendas recibieron notificación de mora en los pagos, o notificación de remate o ejecución hipotecaria en 2010; esto es, un incremento del 2% sobre el año anterior, y del 23% sobre 2008. Las ejecuciones hipotecarias, así, por las cuales los bancos recuperan una propiedad, siguen hundiendo los precios de las viviendas en la Unión Americana, mientras la tasa de desempleo se mantiene por encima del 9%; una cifra que no tiene visos más que de mantenerse o aumentar este año.
A pesar de que son unos 800 mil los empleos creados en el año, los ingresos por hora de trabajo siguen bajando mes tras mes, lo que resulta perjudicial para el consumo; de hecho, la deuda de los consumidores es hoy la clave de la crisis. Con una sensación tan negativa y los mismos problemas agravados, no es extraño que un reconocido estratega financiero como Peter Yastrow haya advertido hace sólo dos semanas: “Lo que tenemos ahora se acerca al pánico… Estamos al borde de una gran, gran depresión…” Un escenario nada fácil de digerir para los planes reelectorales de Obama, que debe desafiar la tendencia, a 16 meses de las próximas elecciones; tomando en cuenta que ningún presidente ha sido reelecto con una tasa de desempleo superior al 7,2%, desde Franklin D. Roosevelt.
17 de junio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 19 de junio de 2011)
El Otoño del Imperio
Demostración y Marcha Pacifíca - Mayo 12, 2011 - Wall Street
Una nueva dosis de angustia acerca de la recuperación económica mundial el pasado viernes 10 de junio, se convirtió en señal para una reacción inmediata en Wall Street, que llevó el Promedio Industrial Dow Jones al cierre por debajo de los 12 mil puntos (1,4% menos), el más bajo desde mediados de marzo anterior y la mayor caída semanal en el índice “Blue Chip” desde 2002, culminando así la sexta semana consecutiva de caídas, la racha más larga desde 2008. Dichos temores advierten que la recuperación económica se ha estancado, por causa de la débil recuperación del empleo, la lentitud en el crecimiento industrial y un agonizante mercado de las casas habitación, que revierten la esperanza en la tendencia alcista que levantó el Dow Jones en un 20% el año pasado.
El mercado sigue con especial atención los datos del empleo en Estados Unidos, sencillamente por ser este el país más consumista del mundo. Por ello es sensible a los informes acerca del mismo, como el más reciente que revela que el sector privado sólo creó 38 mil empleos en el mes de mayo (la menor cifra desde septiembre de 2010), en relación con los 177 mil del mes de abril, mientras las pérdidas en las acciones estadounidenses y en el valor del dólar se aceleraban luego de que se diera a conocer que el índice sobre la actividad fabril nacional cayó a 53,5 durante mayo desde 60,4 puntos del mes anterior, alcanzando su nivel más bajo desde junio del 2009. Como se sabe, la economía estadounidense en su conjunto creció a un ritmo de sólo 1,8% en el primer trimestre de 2011.
El mercado inmobiliario continúa exhibiendo graves dificultades. Un reporte dado a conocer revela que las peticiones de hipotecas descendieron también en un 4% la semana que termina el 27 de mayo, presionadas por un declive en la demanda de refinanciamiento. A la vez, casi tres millones de viviendas recibieron notificación de mora en los pagos, o notificación de remate o ejecución hipotecaria en 2010; esto es, un incremento del 2% sobre el año anterior, y del 23% sobre 2008. Las ejecuciones hipotecarias, así, por las cuales los bancos recuperan una propiedad, siguen hundiendo los precios de las viviendas en la Unión Americana, mientras la tasa de desempleo se mantiene por encima del 9%; una cifra que no tiene visos más que de mantenerse o aumentar este año.
A pesar de que son unos 800 mil los empleos creados en el año, los ingresos por hora de trabajo siguen bajando mes tras mes, lo que resulta perjudicial para el consumo; de hecho, la deuda de los consumidores es hoy la clave de la crisis. Con una sensación tan negativa y los mismos problemas agravados, no es extraño que un reconocido estratega financiero como Peter Yastrow haya advertido hace sólo dos semanas: “Lo que tenemos ahora se acerca al pánico… Estamos al borde de una gran, gran depresión…” Un escenario nada fácil de digerir para los planes reelectorales de Obama, que debe desafiar la tendencia, a 16 meses de las próximas elecciones; tomando en cuenta que ningún presidente ha sido reelecto con una tasa de desempleo superior al 7,2%, desde Franklin D. Roosevelt.
17 de junio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 19 de junio de 2011)
El Otoño del Imperio
Demostración y Marcha Pacifíca - Mayo 12, 2011 - Wall Street
sábado, 11 de junio de 2011
El Largo Camino a un Acuerdo Sobre el Cambio Climático
Jesús Hernández Garibay
El pasado 15 de febrero la secretaria de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Christiana Figueres, advertía que “un acuerdo justo, ambicioso y vinculante con el que llegar a la próxima cumbre sobre Cambio Climático en Durban, sería perfecto…; pero eso sólo ocurre en los cuentos de hadas…” En efecto, del 28 de noviembre al 9 de diciembre próximo se lleva a cabo en Durban, África del Sur, la Conferencia de las Partes, donde los países deberían alcanzar un acuerdo que estipule efectivamente medidas vinculantes para que los países desarrollados reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero; pero…, el debate sigue abierto y gira en torno a definir cuáles son las responsabilidades de cada uno de los países desarrollados y subdesarrollados.
Como se recuerda, en 1992 un grupo de países en el seno de la ONU tomaron la decisión de reunirse en pos de un objetivo en común: el cuidado del planeta y el fin del calentamiento global. Fue así que en mayo de ese año se concertó la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático” que entró en vigor en marzo de 1994; dicha convención se planteó como objetivo primordial disminuir la emisión de gases de efecto invernadero responsable del calentamiento. Estos puntos fueron la base de lo que sería el Protocolo de Kyoto adoptado en diciembre de 1997; un acuerdo que tiene como objetivo reducir dichas emisiones, ratificado por 187 estados aunque no por el mayor emisor de esos gases: Estados Unidos.
Un estudio científico más, llevado a cabo por el profesor Shawn Marshall de la Universidad de Calgary, Canadá, y publicado recién en la revista “Nature”, plantea justo que el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) previsiblemente tendrá un impacto sobre las temperaturas de la Tierra en los próximos mil años y elevará en al menos cuatro metros el nivel de las aguas del mar. La investigación pronostica que el calentamiento global provocará un “colapso catastrófico” de la placa de hielo occidental de la Antártida alrededor del año 3000. La nada halagüeña previsión es, según el estudio, “el mejor de los casos posible”, por lo que opina que debe cesar el uso de los combustibles fósiles y la emisión masiva de dióxido de carbono a la atmósfera.
Como quiera que sea, sigue adelante la preparación de la nueva reunión sobre calentamiento global en Durban (COP 17, luego del fracaso de la COP 15 de Copenhague y a un año de la COP 16 de Cancún que pretendía restablecer la ruta hacia una renovación del protocolo de Kyoto). Para Christiana Figueres, el acuerdo debería ser “justo” en diferenciar a los países más vulnerables, “vinculante” para no estar sólo apegado a recomendaciones científicas y “ambicioso” para superar el actual nivel existente de expectativa; no obstante, reitera que estos tres elementos se dan “sólo en los cuentos de hadas y la realidad es que nuestros propósitos de ambición no van a cambiar de aquí a Durban…” En tanto, el planeta tendrá que seguir sufriendo la inopia de sus dirigentes.
11 de junio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de junio de 2011)
El Otoño del Imperio
Cumbre de Bangkok busca consensos para perfilar el pacto que sustituirá al Protocolo de Kioto
El pasado 15 de febrero la secretaria de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Christiana Figueres, advertía que “un acuerdo justo, ambicioso y vinculante con el que llegar a la próxima cumbre sobre Cambio Climático en Durban, sería perfecto…; pero eso sólo ocurre en los cuentos de hadas…” En efecto, del 28 de noviembre al 9 de diciembre próximo se lleva a cabo en Durban, África del Sur, la Conferencia de las Partes, donde los países deberían alcanzar un acuerdo que estipule efectivamente medidas vinculantes para que los países desarrollados reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero; pero…, el debate sigue abierto y gira en torno a definir cuáles son las responsabilidades de cada uno de los países desarrollados y subdesarrollados.
Como se recuerda, en 1992 un grupo de países en el seno de la ONU tomaron la decisión de reunirse en pos de un objetivo en común: el cuidado del planeta y el fin del calentamiento global. Fue así que en mayo de ese año se concertó la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático” que entró en vigor en marzo de 1994; dicha convención se planteó como objetivo primordial disminuir la emisión de gases de efecto invernadero responsable del calentamiento. Estos puntos fueron la base de lo que sería el Protocolo de Kyoto adoptado en diciembre de 1997; un acuerdo que tiene como objetivo reducir dichas emisiones, ratificado por 187 estados aunque no por el mayor emisor de esos gases: Estados Unidos.
Un estudio científico más, llevado a cabo por el profesor Shawn Marshall de la Universidad de Calgary, Canadá, y publicado recién en la revista “Nature”, plantea justo que el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) previsiblemente tendrá un impacto sobre las temperaturas de la Tierra en los próximos mil años y elevará en al menos cuatro metros el nivel de las aguas del mar. La investigación pronostica que el calentamiento global provocará un “colapso catastrófico” de la placa de hielo occidental de la Antártida alrededor del año 3000. La nada halagüeña previsión es, según el estudio, “el mejor de los casos posible”, por lo que opina que debe cesar el uso de los combustibles fósiles y la emisión masiva de dióxido de carbono a la atmósfera.
Como quiera que sea, sigue adelante la preparación de la nueva reunión sobre calentamiento global en Durban (COP 17, luego del fracaso de la COP 15 de Copenhague y a un año de la COP 16 de Cancún que pretendía restablecer la ruta hacia una renovación del protocolo de Kyoto). Para Christiana Figueres, el acuerdo debería ser “justo” en diferenciar a los países más vulnerables, “vinculante” para no estar sólo apegado a recomendaciones científicas y “ambicioso” para superar el actual nivel existente de expectativa; no obstante, reitera que estos tres elementos se dan “sólo en los cuentos de hadas y la realidad es que nuestros propósitos de ambición no van a cambiar de aquí a Durban…” En tanto, el planeta tendrá que seguir sufriendo la inopia de sus dirigentes.
11 de junio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de junio de 2011)
El Otoño del Imperio
Cumbre de Bangkok busca consensos para perfilar el pacto que sustituirá al Protocolo de Kioto
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