Jesús Hernández Garibay
Del 15 de septiembre al 3 de octubre reciente fue llevado a cabo el 70° Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, un evento esperado entre otras cosas por la participación en la misma del Papa Francisco en representación del Vaticano, Estado que por primera vez pasa a ser oficialmente un Observador en el seno del organismo; la del presidente cubano Raúl Castro que asistiría después de más de 50 años de no pisar suelo estadounidense, y por la votación acerca del bloqueo que ejerce Estados Unidos en contra de la República de Cuba, en donde por primera vez en la historia el gobierno norteamericano se abstendría de votar.
Pero el tema central en esta ocasión era el de advertir los avances reales acerca de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que la comunidad internacional asumió en el año 2000, para ser alcanzados en este 2015, uno de los compromisos más ambiciosos de todos los tiempos asumido para erradicar definitivamente la pobreza en el mundo. Una iniciativa que pretendía confirmar la vocación de las Naciones Unidas como una organización promotora del desarrollo mundial, por encima de su objetivo original de mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
A este respecto, el saldo no es del todo positivo, pues no obstante que la pobreza extrema se ha abatido en el orbe de manera significativa, no se han alcanzado otros logros: el progreso en la reducción de la cantidad de niños que no asisten a la escuela no fue suficiente; la participación política de las mujeres continúa confrontando infranqueables barreras invisibles; no se ha conseguido alcanzar la meta en cuanto a la reducción de la mortalidad de los niños menores de 5 años ni de la mortalidad materna; el embarazo en las adolescentes ha disminuido pero sigue siendo alto en muchas regiones; todavía hay demasiados nuevos casos de infecciones por VIH; todos los años se pierden aún millones de hectáreas de bosques, y en todo el mundo continúa la tendencia al alza de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Ello ha sido así, porque los esfuerzos por alcanzar los Objetivos y así impulsar el desarrollo mundial han sido hasta ejemplares, pero no en todos los países. Por eso es que a pocos meses de que venciera el plazo para su cumplimiento, se acordó la necesidad de establecer un nuevo marco global para el desarrollo posterior al 2015: la Agenda de Desarrollo Post-2015 y hacia el 2030 se estableció, entonces, con el objetivo pretendido de incidir en las causas estructurales de la pobreza, “combatir las desigualdades y generar oportunidades para mejorar los niveles de vida y la prosperidad de todos los miembros de nuestras sociedades en un marco de desarrollo sostenible a nivel mundial...” Una meta que, a pesar del nuevo entusiasmo que genera, se advierte todavía imposible, mientras sean los negocios de los grandes intereses oligárquicos del mundo los que prevalezcan en los mercados.
11 de octubre de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de octubre de 2015)
El Otoño del Imperio
domingo, 11 de octubre de 2015
lunes, 14 de septiembre de 2015
A 10 años del huracán “Katrina”
Jesús Hernández Garibay
El 29 de agosto último se cumplieron 10 años de la tragedia causada por el huracán Katrina en la ciudad de Nueva Orleans. Con vientos de más de 200 kilómetros por hora, el huracán inundó el 80 por ciento del lugar, generando la mayor catástrofe natural de todos los tiempos en Estados Unidos; además de casas y barrios completos, destruyó los diques del lago Pontchartrain y del Delta del Mississippi, por lo que miles de personas debieron ser evacuados, mientras 182 mil edificios quedaron destruidos. Los daños, si embargo, fueron mucho más que las enormes pérdidas económicas de 75 mil millones de dólares, pues el devastador huracán se cobró la vida de 1 mil 833 personas, cambiando a la vez para siempre las de más de un millón.
Decenas de miles quedaron atrapados durante días en una ciudad arrasada, inundada y en caos, donde a pocas calles de los cadáveres que flotaban se sucedían los saqueos y la violencia ante el vacío de poder en la ciudad. Los días posteriores también fueron muy duros para los que lograron escapar; algunas de las áreas más pobladas quedaron inundadas completamente y no había un lugar donde volver para muchos, por lo que miles se fueron primero a estados vecinos como Texas pero terminaron reconstruyendo su vida en otros lugares de la nación donde tenían familiares o amigos. No había seguridad, ni organización, faltaban agua y comida, mientras que los enfermos y la gente mayor se vieron totalmente desatendidos. Lo único que funcionó fue la autoorganización de la gente para recoger basura y distribuir el agua.
A la lenta reacción e insuficiente apoyo del gobierno de George W. Bush, siguieron las denuncias de que la ayuda no había llegado por igual a todos los sectores de la ciudad, en un contexto que desnudó la frágil situación de la población más pobre de Nueva Orleans. Entre los comentarios de gente evacuada destaca el de una mujer que recuerda cómo el dique de la calle 17 “fue bombardeado por ingenieros del ejército para salvar las propiedades inmobiliarias más valiosas de la ciudad..., para mantener el barrio Francés protegido”, mientras que el empobrecido Barrio 9 “fue sacrificado..., ellos lo bombardearon siete veces… Las atracciones turísticas tuvieron mayor prioridad que la misma gente…”
Curiosamente, los trabajos de reconstrucción más duros fueron hechos por decenas de miles de trabajadores latinoamericanos, la mayoría mexicanos, para los cuales la retribución por su esfuerzo fue: no haber recibido pago alguno y sí haber sido denunciados ante Migración por parte de las compañías privadas que los habían contratado; lo que implicó que muchos de ellos fueran expulsados de territorio norteamericano. Además, en estos diez años, disminuyó la población afroamericana, símbolo de la cultura de la ciudad, pues actualmente viven ahí 100 mil afroamericanos menos que entonces, y hay ahora proporcionalmente más negros pobres, con precarios ingresos por debajo de los 21 mil dólares por año (WSJ).
14 de septiembre de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de septiembre de 2015)
El Otoño del Imperio
El 29 de agosto último se cumplieron 10 años de la tragedia causada por el huracán Katrina en la ciudad de Nueva Orleans. Con vientos de más de 200 kilómetros por hora, el huracán inundó el 80 por ciento del lugar, generando la mayor catástrofe natural de todos los tiempos en Estados Unidos; además de casas y barrios completos, destruyó los diques del lago Pontchartrain y del Delta del Mississippi, por lo que miles de personas debieron ser evacuados, mientras 182 mil edificios quedaron destruidos. Los daños, si embargo, fueron mucho más que las enormes pérdidas económicas de 75 mil millones de dólares, pues el devastador huracán se cobró la vida de 1 mil 833 personas, cambiando a la vez para siempre las de más de un millón.
Decenas de miles quedaron atrapados durante días en una ciudad arrasada, inundada y en caos, donde a pocas calles de los cadáveres que flotaban se sucedían los saqueos y la violencia ante el vacío de poder en la ciudad. Los días posteriores también fueron muy duros para los que lograron escapar; algunas de las áreas más pobladas quedaron inundadas completamente y no había un lugar donde volver para muchos, por lo que miles se fueron primero a estados vecinos como Texas pero terminaron reconstruyendo su vida en otros lugares de la nación donde tenían familiares o amigos. No había seguridad, ni organización, faltaban agua y comida, mientras que los enfermos y la gente mayor se vieron totalmente desatendidos. Lo único que funcionó fue la autoorganización de la gente para recoger basura y distribuir el agua.
A la lenta reacción e insuficiente apoyo del gobierno de George W. Bush, siguieron las denuncias de que la ayuda no había llegado por igual a todos los sectores de la ciudad, en un contexto que desnudó la frágil situación de la población más pobre de Nueva Orleans. Entre los comentarios de gente evacuada destaca el de una mujer que recuerda cómo el dique de la calle 17 “fue bombardeado por ingenieros del ejército para salvar las propiedades inmobiliarias más valiosas de la ciudad..., para mantener el barrio Francés protegido”, mientras que el empobrecido Barrio 9 “fue sacrificado..., ellos lo bombardearon siete veces… Las atracciones turísticas tuvieron mayor prioridad que la misma gente…”
Curiosamente, los trabajos de reconstrucción más duros fueron hechos por decenas de miles de trabajadores latinoamericanos, la mayoría mexicanos, para los cuales la retribución por su esfuerzo fue: no haber recibido pago alguno y sí haber sido denunciados ante Migración por parte de las compañías privadas que los habían contratado; lo que implicó que muchos de ellos fueran expulsados de territorio norteamericano. Además, en estos diez años, disminuyó la población afroamericana, símbolo de la cultura de la ciudad, pues actualmente viven ahí 100 mil afroamericanos menos que entonces, y hay ahora proporcionalmente más negros pobres, con precarios ingresos por debajo de los 21 mil dólares por año (WSJ).
14 de septiembre de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de septiembre de 2015)
El Otoño del Imperio
domingo, 30 de agosto de 2015
Nuevo Proyecto de Stephen Hawking. La Búsqueda de Vida Extraterrestre
Jesús Hernández Garibay
El lunes 20 de julio último la prensa mundial daba a conocer la noticia acerca de un nuevo proyecto promovido por el reconocido astrofísico británico Stephen Hawking. El anuncio destacaba la intención de iniciar la mayor búsqueda de vida extraterrestre jamás realizada, con un proyecto a 10 años que pretende escanear el espacio en busca de señales de vida inteligente. El proyecto, denominado “Iniciativas innovadoras” (Breakthrough Initiatives), costaría 100 millones de dólares y, según esto, sería “el intento más poderoso, completo e intensivo para buscar señales de vida extraterrestre en el universo…”
El interés mundial por revelar enigmas tales como éste, tiene muchas décadas y es día más extenso. En 1977 se lanzaron las sondas Voyager 1 y 2 desde Cabo Cañaveral, ambas con la misión de visitar Júpiter y Saturno. Cada una de las naves llevaba a bordo un disco de cobre bañado en oro, en el que estaba grabado un mensaje destinado a cualquier posible civilización extraterrestre que lo encontrara. El disco contenía un saludo en 55 lenguas, una hora y media de música de diversas culturas, fotografías y mucha información más; material que fue elegido y seleccionado por un comité de científicos encabezado por el astrónomo estadunidense Carl Sagan.
Al paso de los años otros proyectos han acompañado la intención de esos primeros esfuerzos apoyados con fondos públicos, pero en los últimos meses estos han sido más frecuentes. En enero último tuvo lugar en la Royal Society en Londres la Conferencia denominada “La detección de vida extraterrestre y las consecuencias para la ciencia y la sociedad”, que reunió a los principales astrónomos y científicos de todo el mundo. Ahí se decía que “las posibilidades de descubrir vida en otros planetas son ahora mayores que nunca”, y que la humanidad tenía que prepararse “para un encuentro por primera vez con formas de vida alienígenas…”
El primer censo realizado por la NASA en la Vía Láctea, advierte que existen al menos 50 mil millones de planetas en nuestra galaxia y que unos 500 millones están en una zona donde podría haber vida. A comienzos de febrero se anunciaba que se habían descubierto seis planetas alrededor de una estrella similar al Sol (Sistema Kepler.11, cuyos componentes incluían características similares a la Tierra), mientras que en abril se informaba que por primera vez se había encontrado un planeta de tamaño similar al de la Tierra, que exhibía condiciones para el desarrollo de la vida en torno a una estrella conocida como Kepler-186 y ubicada a unos 500 años luz, en la constelación Cygnus.
Datos todos que, con seguridad, serán enriquecidos por un proyecto como el que ahora se anuncia en Londres por Hawking, y que bien podrían dar una nueva perspectiva a la raza humana. Lo importante, en todo caso, será ver si nuestra complicada sociedad actual está preparada para ello.
30 de agosto de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de agosto de 2015)
El Otoño del Imperio
El lunes 20 de julio último la prensa mundial daba a conocer la noticia acerca de un nuevo proyecto promovido por el reconocido astrofísico británico Stephen Hawking. El anuncio destacaba la intención de iniciar la mayor búsqueda de vida extraterrestre jamás realizada, con un proyecto a 10 años que pretende escanear el espacio en busca de señales de vida inteligente. El proyecto, denominado “Iniciativas innovadoras” (Breakthrough Initiatives), costaría 100 millones de dólares y, según esto, sería “el intento más poderoso, completo e intensivo para buscar señales de vida extraterrestre en el universo…”
El interés mundial por revelar enigmas tales como éste, tiene muchas décadas y es día más extenso. En 1977 se lanzaron las sondas Voyager 1 y 2 desde Cabo Cañaveral, ambas con la misión de visitar Júpiter y Saturno. Cada una de las naves llevaba a bordo un disco de cobre bañado en oro, en el que estaba grabado un mensaje destinado a cualquier posible civilización extraterrestre que lo encontrara. El disco contenía un saludo en 55 lenguas, una hora y media de música de diversas culturas, fotografías y mucha información más; material que fue elegido y seleccionado por un comité de científicos encabezado por el astrónomo estadunidense Carl Sagan.
Al paso de los años otros proyectos han acompañado la intención de esos primeros esfuerzos apoyados con fondos públicos, pero en los últimos meses estos han sido más frecuentes. En enero último tuvo lugar en la Royal Society en Londres la Conferencia denominada “La detección de vida extraterrestre y las consecuencias para la ciencia y la sociedad”, que reunió a los principales astrónomos y científicos de todo el mundo. Ahí se decía que “las posibilidades de descubrir vida en otros planetas son ahora mayores que nunca”, y que la humanidad tenía que prepararse “para un encuentro por primera vez con formas de vida alienígenas…”
El primer censo realizado por la NASA en la Vía Láctea, advierte que existen al menos 50 mil millones de planetas en nuestra galaxia y que unos 500 millones están en una zona donde podría haber vida. A comienzos de febrero se anunciaba que se habían descubierto seis planetas alrededor de una estrella similar al Sol (Sistema Kepler.11, cuyos componentes incluían características similares a la Tierra), mientras que en abril se informaba que por primera vez se había encontrado un planeta de tamaño similar al de la Tierra, que exhibía condiciones para el desarrollo de la vida en torno a una estrella conocida como Kepler-186 y ubicada a unos 500 años luz, en la constelación Cygnus.
Datos todos que, con seguridad, serán enriquecidos por un proyecto como el que ahora se anuncia en Londres por Hawking, y que bien podrían dar una nueva perspectiva a la raza humana. Lo importante, en todo caso, será ver si nuestra complicada sociedad actual está preparada para ello.
30 de agosto de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de agosto de 2015)
El Otoño del Imperio
lunes, 10 de agosto de 2015
El Foro de São Paulo 2015
Jesús Hernández Garibay
Del 29 de julio al 1° de agosto último se llevó a cabo la XXI reunión del Foro de Sao Paulo en la ciudad de México, con la participación de representantes de partidos progresistas de 23 países de América Latina y el Caribe, así como delegaciones europeas invitadas provenientes de España e Italia. El Foro es un encuentro de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en 1990; de acuerdo con sus fundadores, fue creado con el propósito de abrir el debate acerca del escenario mundial luego de la caída del Muro de Berlín y el inicio del modelo neoliberal en los países nuestros.
En el momento de su fundación el único miembro del Foro que ejercía un gobierno era el Partido Comunista de Cuba. Veinte años después la mayoría de sus miembros accederían al poder mediante las urnas, o llegarían a ser primera fuerza de oposición. Entre otros exitosos se encuentran el Movimiento V República de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela, el Partido de los Trabajadores con Lula da Silva en 2002 en Brasil, el Frente Amplio con Tabaré Vázquez en 2004 en Uruguay, el Movimiento al Socialismo con Evo Morales en 2005 en Bolivia, el Partido Socialista de Chile con Michelle Bachelet en 2006, Alianza PAIS con Rafael Correa en 2006 en Ecuador, el Frente Sandinista de Liberación Nacional con Daniel Ortega en 2006 en Nicaragua, y varios más que avanzan después en distintos países.
Tales cambios han concitado el desvelo y la respuesta de las fuerzas de derecha más ligadas a grupos oligárquicos en el continente, ya sea en cada uno de los países donde se han logrado cambios, o de una manera directa y abierta en contra del Foro mismo, que ha sido acusado de ser un medio “para la reorganización del comunismo internacional”; a la vez, ha sido censurado por ser una supuesta “amenaza a la libertad” en América Latina y presunta punta de lanza para “la destrucción definitiva de las instituciones armadas”, así como tener el propósito de ser un “aparato unificador del comunismo” en toda la región, tomar el control de algunos países latinoamericanos como Brasil y Venezuela, “para desde allí financiar la rendición del resto de América Latina a los pies del castrocomunismo…”
Cantinela de soflamas tipo “guerra fría” que, no obstante, no han impedido que a 25 años de creado el Foro mantenga la mira en temas globales fundamentales para beneficio de las más amplias mayorías del subcontinente y otros países. En esta ocasión, la declaratoria final del encuentro en México fue de 54 puntos que contienen asuntos tales como el rechazo a la Ley Mordaza en España, tomar medidas contra la detención de indocumentados en Estados Unidos, el rechazo al decreto estadounidense que declara a Venezuela una amenaza inusual a su seguridad y un peligro para la paz regional, además de exigir erradicar la discriminación y la violencia contra la mujer y las brechas de género, entre otras importantes cuestiones.
10 de agosto de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 9 de agosto de 2015)
El Otoño del Imperio
Del 29 de julio al 1° de agosto último se llevó a cabo la XXI reunión del Foro de Sao Paulo en la ciudad de México, con la participación de representantes de partidos progresistas de 23 países de América Latina y el Caribe, así como delegaciones europeas invitadas provenientes de España e Italia. El Foro es un encuentro de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en 1990; de acuerdo con sus fundadores, fue creado con el propósito de abrir el debate acerca del escenario mundial luego de la caída del Muro de Berlín y el inicio del modelo neoliberal en los países nuestros.
En el momento de su fundación el único miembro del Foro que ejercía un gobierno era el Partido Comunista de Cuba. Veinte años después la mayoría de sus miembros accederían al poder mediante las urnas, o llegarían a ser primera fuerza de oposición. Entre otros exitosos se encuentran el Movimiento V República de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela, el Partido de los Trabajadores con Lula da Silva en 2002 en Brasil, el Frente Amplio con Tabaré Vázquez en 2004 en Uruguay, el Movimiento al Socialismo con Evo Morales en 2005 en Bolivia, el Partido Socialista de Chile con Michelle Bachelet en 2006, Alianza PAIS con Rafael Correa en 2006 en Ecuador, el Frente Sandinista de Liberación Nacional con Daniel Ortega en 2006 en Nicaragua, y varios más que avanzan después en distintos países.
Tales cambios han concitado el desvelo y la respuesta de las fuerzas de derecha más ligadas a grupos oligárquicos en el continente, ya sea en cada uno de los países donde se han logrado cambios, o de una manera directa y abierta en contra del Foro mismo, que ha sido acusado de ser un medio “para la reorganización del comunismo internacional”; a la vez, ha sido censurado por ser una supuesta “amenaza a la libertad” en América Latina y presunta punta de lanza para “la destrucción definitiva de las instituciones armadas”, así como tener el propósito de ser un “aparato unificador del comunismo” en toda la región, tomar el control de algunos países latinoamericanos como Brasil y Venezuela, “para desde allí financiar la rendición del resto de América Latina a los pies del castrocomunismo…”
Cantinela de soflamas tipo “guerra fría” que, no obstante, no han impedido que a 25 años de creado el Foro mantenga la mira en temas globales fundamentales para beneficio de las más amplias mayorías del subcontinente y otros países. En esta ocasión, la declaratoria final del encuentro en México fue de 54 puntos que contienen asuntos tales como el rechazo a la Ley Mordaza en España, tomar medidas contra la detención de indocumentados en Estados Unidos, el rechazo al decreto estadounidense que declara a Venezuela una amenaza inusual a su seguridad y un peligro para la paz regional, además de exigir erradicar la discriminación y la violencia contra la mujer y las brechas de género, entre otras importantes cuestiones.
10 de agosto de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 9 de agosto de 2015)
El Otoño del Imperio
lunes, 20 de julio de 2015
Cuba-Estados Unidos; la Nueva Etapa
Jesús Hernández Garibay
El edificio de la Sección de Intereses, sede de la nueva Embajada de Estados Unidos en La Habana desde el lunes 20 de julio, es tácitamente confrontado por el emblemático espacio de la llamada Tribuna Abierta Antimperialista “José Martí”, un complejo arquitectónico construido a principios del año 2000, para recordarle al gobierno de esa poderosa nación que hay un pueblo dispuesto a dar la vida en defensa de su derecho a decidir.
Desde el ventanal de dicho edificio, lo que pueden advertir los ahora diplomáticos estadounidenses, de día o de noche, son las palabras “¡Patria o Muerte Venceremos!”, aparte de 138 banderas cubanas en largas astas que simbolizan a cada una de las víctimas de acciones terroristas atribuidas al gobierno de Estados Unidos, la estatua del apóstol de la patria apuntando con su mano izquierda “al imperio” y cargando al niño Elian en su brazo derecho, a más de una combatiente multitud, 100 mil en su máxima capacidad, en fechas especiales o conciertos.
En la construcción de tan significativo complejo se levantaron 4 grandes arcos de acero para simbolizar “la fuerza de las ideas y la fortaleza de la Revolución”, además de 10 palmas de acero artísticamente diseñadas, en cuya base fueron agregadas 128 tarjas, cada una de las cuales destaca a cientos de nombres de cubanos, latinoamericanos y del mundo; Abraham Lincoln y Martin Luther King, Salvador Allende y Augusto César Sandino, Benito Juárez y Emiliano Zapata, entre muchos otros.
Así, la gran fuerza histórica contenida en ese monumento es la que, queriendo o no, tendrá que afrontar en una nueva etapa el gobierno estadounidense, en su reconocimiento del fracaso de la estrategia que intentó durante medio siglo, y la que ahora intentará, que ha sido delineada en las palabras de Barack Obama: “nuestro objetivo es empoderar a los cubanos para construir un país abierto y democrático”. Empoderar, desde luego, a quienes acepten un país abierto (a los grandes negocios) y democrático (según las sagradas leyes del “libre mercado”).
Lo intentará, a través de la “promoción de la democracia”, con el objetivo primordial de “liberar el potencial de millones de cubanos, al poner fin a restricciones innecesarias sobre sus actividades políticas, sociales y económicas”. Para lo cual cuenta con la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), que ya dirige, de acuerdo con su portal en Internet, a organizaciones “democráticas” listas a recibir, tan sólo en el inicio de sus actividades, una buena cantidad de dólares para ello: Asociación Diario de Cuba (280 mil dólares), Center for a Free Cuba (102 mil), Cuban Democratic Directorate (650 mil), Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (215 mil), Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (107 mil), entre otras bien aceitadas para la nueva etapa.
Ya se verá si gana la fuerza de la historia, o la búsqueda por doblegar finalmente el espíritu de la misma…
20 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 26 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
El edificio de la Sección de Intereses, sede de la nueva Embajada de Estados Unidos en La Habana desde el lunes 20 de julio, es tácitamente confrontado por el emblemático espacio de la llamada Tribuna Abierta Antimperialista “José Martí”, un complejo arquitectónico construido a principios del año 2000, para recordarle al gobierno de esa poderosa nación que hay un pueblo dispuesto a dar la vida en defensa de su derecho a decidir.
Desde el ventanal de dicho edificio, lo que pueden advertir los ahora diplomáticos estadounidenses, de día o de noche, son las palabras “¡Patria o Muerte Venceremos!”, aparte de 138 banderas cubanas en largas astas que simbolizan a cada una de las víctimas de acciones terroristas atribuidas al gobierno de Estados Unidos, la estatua del apóstol de la patria apuntando con su mano izquierda “al imperio” y cargando al niño Elian en su brazo derecho, a más de una combatiente multitud, 100 mil en su máxima capacidad, en fechas especiales o conciertos.
En la construcción de tan significativo complejo se levantaron 4 grandes arcos de acero para simbolizar “la fuerza de las ideas y la fortaleza de la Revolución”, además de 10 palmas de acero artísticamente diseñadas, en cuya base fueron agregadas 128 tarjas, cada una de las cuales destaca a cientos de nombres de cubanos, latinoamericanos y del mundo; Abraham Lincoln y Martin Luther King, Salvador Allende y Augusto César Sandino, Benito Juárez y Emiliano Zapata, entre muchos otros.
Así, la gran fuerza histórica contenida en ese monumento es la que, queriendo o no, tendrá que afrontar en una nueva etapa el gobierno estadounidense, en su reconocimiento del fracaso de la estrategia que intentó durante medio siglo, y la que ahora intentará, que ha sido delineada en las palabras de Barack Obama: “nuestro objetivo es empoderar a los cubanos para construir un país abierto y democrático”. Empoderar, desde luego, a quienes acepten un país abierto (a los grandes negocios) y democrático (según las sagradas leyes del “libre mercado”).
Lo intentará, a través de la “promoción de la democracia”, con el objetivo primordial de “liberar el potencial de millones de cubanos, al poner fin a restricciones innecesarias sobre sus actividades políticas, sociales y económicas”. Para lo cual cuenta con la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), que ya dirige, de acuerdo con su portal en Internet, a organizaciones “democráticas” listas a recibir, tan sólo en el inicio de sus actividades, una buena cantidad de dólares para ello: Asociación Diario de Cuba (280 mil dólares), Center for a Free Cuba (102 mil), Cuban Democratic Directorate (650 mil), Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (215 mil), Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (107 mil), entre otras bien aceitadas para la nueva etapa.
Ya se verá si gana la fuerza de la historia, o la búsqueda por doblegar finalmente el espíritu de la misma…
20 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 26 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
sábado, 11 de julio de 2015
El NO a la Troika en la Crisis Griega
Jesús Hernández Garibay
El reciente NO del pueblo griego en contra de las draconianas medidas planteadas al gobierno helénico por la llamada Troika (Banco Mundial, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), esto es, más recortes sociales como condición para otorgar mayores recursos financieros a la complicada situación que ellos mismos crearon, tiene aristas que hay que considerar. En particular, la grave situación de las deudas externas de muchos países en el mundo y la inviabilidad de solucionar la crisis que provoca mediante fórmulas que dejan caer en las espaldas de la gente sus consecuencias; a su vez, por la mayor organización y mejor entendimiento de sus circunstancias, la resistencia y respuesta cada día mejor articulada de los pueblos, como el referendo del domingo lo ha hecho notar.
Como se entiende, el endeudamiento ha sido un mecanismo que ha permitido a los mercados mantener su ritmo de crecimiento, una condición aceptada por muchos países sobre todo a partir de los años setenta en que los gobiernos pretendieron que con el simple financiamiento de los grandes bancos podrían hacer frente a las necesidades nacionales. El problema, sin embargo, es que esta circunstancia se ha convertido en un agujero sin fondo, que ya sufrió una grave crisis en los años ochenta y que, vez tras vez, sólo a través de la reestructuración de los pagos y la posposición de sus efectos sobre las naciones, ha podido sobrevivir; y los recursos se agotan y el remedio se muestra cada vez menos conveniente que la enfermedad.
El tamaño del problema comienza a alarmar, como lo advierte en su reciente 85° Reporte Anual 2014/2015 el Banco Internacional de Pagos (Bank for International Settlements), con sede en Suiza, una entidad que atiende a los bancos centrales en la búsqueda de estabilidad monetaria y financiera, fomenta la cooperación internacional en esas áreas y actúa como un banco para dichos bancos centrales. En ese informe, el banco plantea una severa advertencia en el sentido de que “El mundo está indefenso ante la próxima crisis financiera”, pues, indica, “los bancos centrales han agotado sus municiones tratando de hacer frente a las últimas crisis…” y “las autoridades monetarias han quedado sin espacio para responder” a la misma, debido a que, afirma, las tasas de interés ya no pueden ser más bajas.
Pero lo más preocupante es que ante la imposibilidad de otorgar ad infinitum nuevos préstamos sin haber resuelto en verdad los pagos de los anteriores, crece el enfrentamiento entre la facilona salida de obligar a una cada vez mayor austeridad en contra de la gente, y el hambre que provoca y cala, pues los pueblos aprenden y se organizan para oponerse a ello. Lo que dibuja un largo y cada día mayor ciclo de protestas en cada vez más países del mundo. Signo de los tiempos que deja ver que, en efecto, si no lo somos todavía, “nosotros también seremos Grecia” en los próximos años.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
El reciente NO del pueblo griego en contra de las draconianas medidas planteadas al gobierno helénico por la llamada Troika (Banco Mundial, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), esto es, más recortes sociales como condición para otorgar mayores recursos financieros a la complicada situación que ellos mismos crearon, tiene aristas que hay que considerar. En particular, la grave situación de las deudas externas de muchos países en el mundo y la inviabilidad de solucionar la crisis que provoca mediante fórmulas que dejan caer en las espaldas de la gente sus consecuencias; a su vez, por la mayor organización y mejor entendimiento de sus circunstancias, la resistencia y respuesta cada día mejor articulada de los pueblos, como el referendo del domingo lo ha hecho notar.
Como se entiende, el endeudamiento ha sido un mecanismo que ha permitido a los mercados mantener su ritmo de crecimiento, una condición aceptada por muchos países sobre todo a partir de los años setenta en que los gobiernos pretendieron que con el simple financiamiento de los grandes bancos podrían hacer frente a las necesidades nacionales. El problema, sin embargo, es que esta circunstancia se ha convertido en un agujero sin fondo, que ya sufrió una grave crisis en los años ochenta y que, vez tras vez, sólo a través de la reestructuración de los pagos y la posposición de sus efectos sobre las naciones, ha podido sobrevivir; y los recursos se agotan y el remedio se muestra cada vez menos conveniente que la enfermedad.
El tamaño del problema comienza a alarmar, como lo advierte en su reciente 85° Reporte Anual 2014/2015 el Banco Internacional de Pagos (Bank for International Settlements), con sede en Suiza, una entidad que atiende a los bancos centrales en la búsqueda de estabilidad monetaria y financiera, fomenta la cooperación internacional en esas áreas y actúa como un banco para dichos bancos centrales. En ese informe, el banco plantea una severa advertencia en el sentido de que “El mundo está indefenso ante la próxima crisis financiera”, pues, indica, “los bancos centrales han agotado sus municiones tratando de hacer frente a las últimas crisis…” y “las autoridades monetarias han quedado sin espacio para responder” a la misma, debido a que, afirma, las tasas de interés ya no pueden ser más bajas.
Pero lo más preocupante es que ante la imposibilidad de otorgar ad infinitum nuevos préstamos sin haber resuelto en verdad los pagos de los anteriores, crece el enfrentamiento entre la facilona salida de obligar a una cada vez mayor austeridad en contra de la gente, y el hambre que provoca y cala, pues los pueblos aprenden y se organizan para oponerse a ello. Lo que dibuja un largo y cada día mayor ciclo de protestas en cada vez más países del mundo. Signo de los tiempos que deja ver que, en efecto, si no lo somos todavía, “nosotros también seremos Grecia” en los próximos años.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
Merma la Confianza de los Estadounidenses en su Patria
Jesús Hernández Garibay
Muy a pesar del optimismo expresado en su discurso del Estado de la Unión del 20 de enero último, en el que el presidente Barack Obama hablaba de su país en el sentido de que “la sombra de la crisis ha pasado y el Estado de la Unión está fuerte”, y de su convencimiento en cuanto a que, “con una economía en crecimiento…” Estados Unidos salía ya de la recesión “con más libertad para escribir nuestro propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra…”; muy a pesar de ello, lo cierto es que los problemas en ese país se mantienen o se agravan, a la vez que merman la confianza de los ciudadanos en que se saldrá adelante en su beneficio.
Datos oficiales indican que 47,8 millones de estadounidenses viven hoy bajo el umbral de la pobreza y que deben utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés) para resolver sus necesidades alimenticias; esto es, un aumento del 70 por ciento desde el pico de la crisis en 2008, que pega sobre todo a las minorías latina y afroamericana. Infortunadamente, la reducción en el presupuesto de este 2015 de cerca de 85 mil millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria a eliminar beneficios a casi 600 mil madres, lactantes y niños.
Como se sabe, la tasa de desempleo en el mes de mayo subió hasta el 5.5 por ciento, pero en la población negra alcanza el 17 por ciento y se triplica más específicamente en la población joven negra hasta el 51 por ciento, con los resultantes efectos colaterales de marginalidad, economía subterránea e incremento de la delincuencia. El número de personas muertas por la policía durante este 2015 hasta la primera quincena de junio, alcanzó la cifra de 500; una verdadera pandemia nacional con agentes matando a 20 personas solamente entre el 5 y el 12 del mismo mes.
Tal vez por ello, y porque el “sueño americano” se hace cada día más difícil de alcanzar, es que las expresiones de descontento y desconfianza en las instituciones crece incontenible. De acuerdo con una reciente encuesta de Gallup, solamente el 8 por ciento de los ciudadanos tienen confianza en el Congreso (16 puntos menos de una media a largo plazo del 24 por ciento), la más baja de todas las instituciones calificadas y sólo un punto arriba de la menor que Gallup ha medido en toda su historia desde 1993 para cualquier institución, en el 2014.
Lo mismo, los norteamericanos muestran cada día menos confianza virtualmente en todas las principales instituciones del país, como la Presidencia, la Corte Suprema de Justicia, los bancos, la prensa escrita y televisiva, la policía y otras; un contexto que advierte que los candidatos presidenciales para el 2016 con seguridad tendrán dificultades para inculcar confianza en un electorado altamente escéptico, en cuanto a que alguno de ellos tenga las respuestas a los problemas de su país.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio
Muy a pesar del optimismo expresado en su discurso del Estado de la Unión del 20 de enero último, en el que el presidente Barack Obama hablaba de su país en el sentido de que “la sombra de la crisis ha pasado y el Estado de la Unión está fuerte”, y de su convencimiento en cuanto a que, “con una economía en crecimiento…” Estados Unidos salía ya de la recesión “con más libertad para escribir nuestro propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra…”; muy a pesar de ello, lo cierto es que los problemas en ese país se mantienen o se agravan, a la vez que merman la confianza de los ciudadanos en que se saldrá adelante en su beneficio.
Datos oficiales indican que 47,8 millones de estadounidenses viven hoy bajo el umbral de la pobreza y que deben utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés) para resolver sus necesidades alimenticias; esto es, un aumento del 70 por ciento desde el pico de la crisis en 2008, que pega sobre todo a las minorías latina y afroamericana. Infortunadamente, la reducción en el presupuesto de este 2015 de cerca de 85 mil millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria a eliminar beneficios a casi 600 mil madres, lactantes y niños.
Como se sabe, la tasa de desempleo en el mes de mayo subió hasta el 5.5 por ciento, pero en la población negra alcanza el 17 por ciento y se triplica más específicamente en la población joven negra hasta el 51 por ciento, con los resultantes efectos colaterales de marginalidad, economía subterránea e incremento de la delincuencia. El número de personas muertas por la policía durante este 2015 hasta la primera quincena de junio, alcanzó la cifra de 500; una verdadera pandemia nacional con agentes matando a 20 personas solamente entre el 5 y el 12 del mismo mes.
Tal vez por ello, y porque el “sueño americano” se hace cada día más difícil de alcanzar, es que las expresiones de descontento y desconfianza en las instituciones crece incontenible. De acuerdo con una reciente encuesta de Gallup, solamente el 8 por ciento de los ciudadanos tienen confianza en el Congreso (16 puntos menos de una media a largo plazo del 24 por ciento), la más baja de todas las instituciones calificadas y sólo un punto arriba de la menor que Gallup ha medido en toda su historia desde 1993 para cualquier institución, en el 2014.
Lo mismo, los norteamericanos muestran cada día menos confianza virtualmente en todas las principales instituciones del país, como la Presidencia, la Corte Suprema de Justicia, los bancos, la prensa escrita y televisiva, la policía y otras; un contexto que advierte que los candidatos presidenciales para el 2016 con seguridad tendrán dificultades para inculcar confianza en un electorado altamente escéptico, en cuanto a que alguno de ellos tenga las respuestas a los problemas de su país.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio
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