Jesús Hernández Garibay
El edificio de la Sección de Intereses, sede de la nueva Embajada de Estados Unidos en La Habana desde el lunes 20 de julio, es tácitamente confrontado por el emblemático espacio de la llamada Tribuna Abierta Antimperialista “José Martí”, un complejo arquitectónico construido a principios del año 2000, para recordarle al gobierno de esa poderosa nación que hay un pueblo dispuesto a dar la vida en defensa de su derecho a decidir.
Desde el ventanal de dicho edificio, lo que pueden advertir los ahora diplomáticos estadounidenses, de día o de noche, son las palabras “¡Patria o Muerte Venceremos!”, aparte de 138 banderas cubanas en largas astas que simbolizan a cada una de las víctimas de acciones terroristas atribuidas al gobierno de Estados Unidos, la estatua del apóstol de la patria apuntando con su mano izquierda “al imperio” y cargando al niño Elian en su brazo derecho, a más de una combatiente multitud, 100 mil en su máxima capacidad, en fechas especiales o conciertos.
En la construcción de tan significativo complejo se levantaron 4 grandes arcos de acero para simbolizar “la fuerza de las ideas y la fortaleza de la Revolución”, además de 10 palmas de acero artísticamente diseñadas, en cuya base fueron agregadas 128 tarjas, cada una de las cuales destaca a cientos de nombres de cubanos, latinoamericanos y del mundo; Abraham Lincoln y Martin Luther King, Salvador Allende y Augusto César Sandino, Benito Juárez y Emiliano Zapata, entre muchos otros.
Así, la gran fuerza histórica contenida en ese monumento es la que, queriendo o no, tendrá que afrontar en una nueva etapa el gobierno estadounidense, en su reconocimiento del fracaso de la estrategia que intentó durante medio siglo, y la que ahora intentará, que ha sido delineada en las palabras de Barack Obama: “nuestro objetivo es empoderar a los cubanos para construir un país abierto y democrático”. Empoderar, desde luego, a quienes acepten un país abierto (a los grandes negocios) y democrático (según las sagradas leyes del “libre mercado”).
Lo intentará, a través de la “promoción de la democracia”, con el objetivo primordial de “liberar el potencial de millones de cubanos, al poner fin a restricciones innecesarias sobre sus actividades políticas, sociales y económicas”. Para lo cual cuenta con la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy), que ya dirige, de acuerdo con su portal en Internet, a organizaciones “democráticas” listas a recibir, tan sólo en el inicio de sus actividades, una buena cantidad de dólares para ello: Asociación Diario de Cuba (280 mil dólares), Center for a Free Cuba (102 mil), Cuban Democratic Directorate (650 mil), Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba (215 mil), Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (107 mil), entre otras bien aceitadas para la nueva etapa.
Ya se verá si gana la fuerza de la historia, o la búsqueda por doblegar finalmente el espíritu de la misma…
20 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 26 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
lunes, 20 de julio de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
El NO a la Troika en la Crisis Griega
Jesús Hernández Garibay
El reciente NO del pueblo griego en contra de las draconianas medidas planteadas al gobierno helénico por la llamada Troika (Banco Mundial, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), esto es, más recortes sociales como condición para otorgar mayores recursos financieros a la complicada situación que ellos mismos crearon, tiene aristas que hay que considerar. En particular, la grave situación de las deudas externas de muchos países en el mundo y la inviabilidad de solucionar la crisis que provoca mediante fórmulas que dejan caer en las espaldas de la gente sus consecuencias; a su vez, por la mayor organización y mejor entendimiento de sus circunstancias, la resistencia y respuesta cada día mejor articulada de los pueblos, como el referendo del domingo lo ha hecho notar.
Como se entiende, el endeudamiento ha sido un mecanismo que ha permitido a los mercados mantener su ritmo de crecimiento, una condición aceptada por muchos países sobre todo a partir de los años setenta en que los gobiernos pretendieron que con el simple financiamiento de los grandes bancos podrían hacer frente a las necesidades nacionales. El problema, sin embargo, es que esta circunstancia se ha convertido en un agujero sin fondo, que ya sufrió una grave crisis en los años ochenta y que, vez tras vez, sólo a través de la reestructuración de los pagos y la posposición de sus efectos sobre las naciones, ha podido sobrevivir; y los recursos se agotan y el remedio se muestra cada vez menos conveniente que la enfermedad.
El tamaño del problema comienza a alarmar, como lo advierte en su reciente 85° Reporte Anual 2014/2015 el Banco Internacional de Pagos (Bank for International Settlements), con sede en Suiza, una entidad que atiende a los bancos centrales en la búsqueda de estabilidad monetaria y financiera, fomenta la cooperación internacional en esas áreas y actúa como un banco para dichos bancos centrales. En ese informe, el banco plantea una severa advertencia en el sentido de que “El mundo está indefenso ante la próxima crisis financiera”, pues, indica, “los bancos centrales han agotado sus municiones tratando de hacer frente a las últimas crisis…” y “las autoridades monetarias han quedado sin espacio para responder” a la misma, debido a que, afirma, las tasas de interés ya no pueden ser más bajas.
Pero lo más preocupante es que ante la imposibilidad de otorgar ad infinitum nuevos préstamos sin haber resuelto en verdad los pagos de los anteriores, crece el enfrentamiento entre la facilona salida de obligar a una cada vez mayor austeridad en contra de la gente, y el hambre que provoca y cala, pues los pueblos aprenden y se organizan para oponerse a ello. Lo que dibuja un largo y cada día mayor ciclo de protestas en cada vez más países del mundo. Signo de los tiempos que deja ver que, en efecto, si no lo somos todavía, “nosotros también seremos Grecia” en los próximos años.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
El reciente NO del pueblo griego en contra de las draconianas medidas planteadas al gobierno helénico por la llamada Troika (Banco Mundial, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), esto es, más recortes sociales como condición para otorgar mayores recursos financieros a la complicada situación que ellos mismos crearon, tiene aristas que hay que considerar. En particular, la grave situación de las deudas externas de muchos países en el mundo y la inviabilidad de solucionar la crisis que provoca mediante fórmulas que dejan caer en las espaldas de la gente sus consecuencias; a su vez, por la mayor organización y mejor entendimiento de sus circunstancias, la resistencia y respuesta cada día mejor articulada de los pueblos, como el referendo del domingo lo ha hecho notar.
Como se entiende, el endeudamiento ha sido un mecanismo que ha permitido a los mercados mantener su ritmo de crecimiento, una condición aceptada por muchos países sobre todo a partir de los años setenta en que los gobiernos pretendieron que con el simple financiamiento de los grandes bancos podrían hacer frente a las necesidades nacionales. El problema, sin embargo, es que esta circunstancia se ha convertido en un agujero sin fondo, que ya sufrió una grave crisis en los años ochenta y que, vez tras vez, sólo a través de la reestructuración de los pagos y la posposición de sus efectos sobre las naciones, ha podido sobrevivir; y los recursos se agotan y el remedio se muestra cada vez menos conveniente que la enfermedad.
El tamaño del problema comienza a alarmar, como lo advierte en su reciente 85° Reporte Anual 2014/2015 el Banco Internacional de Pagos (Bank for International Settlements), con sede en Suiza, una entidad que atiende a los bancos centrales en la búsqueda de estabilidad monetaria y financiera, fomenta la cooperación internacional en esas áreas y actúa como un banco para dichos bancos centrales. En ese informe, el banco plantea una severa advertencia en el sentido de que “El mundo está indefenso ante la próxima crisis financiera”, pues, indica, “los bancos centrales han agotado sus municiones tratando de hacer frente a las últimas crisis…” y “las autoridades monetarias han quedado sin espacio para responder” a la misma, debido a que, afirma, las tasas de interés ya no pueden ser más bajas.
Pero lo más preocupante es que ante la imposibilidad de otorgar ad infinitum nuevos préstamos sin haber resuelto en verdad los pagos de los anteriores, crece el enfrentamiento entre la facilona salida de obligar a una cada vez mayor austeridad en contra de la gente, y el hambre que provoca y cala, pues los pueblos aprenden y se organizan para oponerse a ello. Lo que dibuja un largo y cada día mayor ciclo de protestas en cada vez más países del mundo. Signo de los tiempos que deja ver que, en efecto, si no lo somos todavía, “nosotros también seremos Grecia” en los próximos años.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 12 de julio de 2015)
El Otoño del Imperio
Merma la Confianza de los Estadounidenses en su Patria
Jesús Hernández Garibay
Muy a pesar del optimismo expresado en su discurso del Estado de la Unión del 20 de enero último, en el que el presidente Barack Obama hablaba de su país en el sentido de que “la sombra de la crisis ha pasado y el Estado de la Unión está fuerte”, y de su convencimiento en cuanto a que, “con una economía en crecimiento…” Estados Unidos salía ya de la recesión “con más libertad para escribir nuestro propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra…”; muy a pesar de ello, lo cierto es que los problemas en ese país se mantienen o se agravan, a la vez que merman la confianza de los ciudadanos en que se saldrá adelante en su beneficio.
Datos oficiales indican que 47,8 millones de estadounidenses viven hoy bajo el umbral de la pobreza y que deben utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés) para resolver sus necesidades alimenticias; esto es, un aumento del 70 por ciento desde el pico de la crisis en 2008, que pega sobre todo a las minorías latina y afroamericana. Infortunadamente, la reducción en el presupuesto de este 2015 de cerca de 85 mil millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria a eliminar beneficios a casi 600 mil madres, lactantes y niños.
Como se sabe, la tasa de desempleo en el mes de mayo subió hasta el 5.5 por ciento, pero en la población negra alcanza el 17 por ciento y se triplica más específicamente en la población joven negra hasta el 51 por ciento, con los resultantes efectos colaterales de marginalidad, economía subterránea e incremento de la delincuencia. El número de personas muertas por la policía durante este 2015 hasta la primera quincena de junio, alcanzó la cifra de 500; una verdadera pandemia nacional con agentes matando a 20 personas solamente entre el 5 y el 12 del mismo mes.
Tal vez por ello, y porque el “sueño americano” se hace cada día más difícil de alcanzar, es que las expresiones de descontento y desconfianza en las instituciones crece incontenible. De acuerdo con una reciente encuesta de Gallup, solamente el 8 por ciento de los ciudadanos tienen confianza en el Congreso (16 puntos menos de una media a largo plazo del 24 por ciento), la más baja de todas las instituciones calificadas y sólo un punto arriba de la menor que Gallup ha medido en toda su historia desde 1993 para cualquier institución, en el 2014.
Lo mismo, los norteamericanos muestran cada día menos confianza virtualmente en todas las principales instituciones del país, como la Presidencia, la Corte Suprema de Justicia, los bancos, la prensa escrita y televisiva, la policía y otras; un contexto que advierte que los candidatos presidenciales para el 2016 con seguridad tendrán dificultades para inculcar confianza en un electorado altamente escéptico, en cuanto a que alguno de ellos tenga las respuestas a los problemas de su país.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio
Muy a pesar del optimismo expresado en su discurso del Estado de la Unión del 20 de enero último, en el que el presidente Barack Obama hablaba de su país en el sentido de que “la sombra de la crisis ha pasado y el Estado de la Unión está fuerte”, y de su convencimiento en cuanto a que, “con una economía en crecimiento…” Estados Unidos salía ya de la recesión “con más libertad para escribir nuestro propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra…”; muy a pesar de ello, lo cierto es que los problemas en ese país se mantienen o se agravan, a la vez que merman la confianza de los ciudadanos en que se saldrá adelante en su beneficio.
Datos oficiales indican que 47,8 millones de estadounidenses viven hoy bajo el umbral de la pobreza y que deben utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés) para resolver sus necesidades alimenticias; esto es, un aumento del 70 por ciento desde el pico de la crisis en 2008, que pega sobre todo a las minorías latina y afroamericana. Infortunadamente, la reducción en el presupuesto de este 2015 de cerca de 85 mil millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria a eliminar beneficios a casi 600 mil madres, lactantes y niños.
Como se sabe, la tasa de desempleo en el mes de mayo subió hasta el 5.5 por ciento, pero en la población negra alcanza el 17 por ciento y se triplica más específicamente en la población joven negra hasta el 51 por ciento, con los resultantes efectos colaterales de marginalidad, economía subterránea e incremento de la delincuencia. El número de personas muertas por la policía durante este 2015 hasta la primera quincena de junio, alcanzó la cifra de 500; una verdadera pandemia nacional con agentes matando a 20 personas solamente entre el 5 y el 12 del mismo mes.
Tal vez por ello, y porque el “sueño americano” se hace cada día más difícil de alcanzar, es que las expresiones de descontento y desconfianza en las instituciones crece incontenible. De acuerdo con una reciente encuesta de Gallup, solamente el 8 por ciento de los ciudadanos tienen confianza en el Congreso (16 puntos menos de una media a largo plazo del 24 por ciento), la más baja de todas las instituciones calificadas y sólo un punto arriba de la menor que Gallup ha medido en toda su historia desde 1993 para cualquier institución, en el 2014.
Lo mismo, los norteamericanos muestran cada día menos confianza virtualmente en todas las principales instituciones del país, como la Presidencia, la Corte Suprema de Justicia, los bancos, la prensa escrita y televisiva, la policía y otras; un contexto que advierte que los candidatos presidenciales para el 2016 con seguridad tendrán dificultades para inculcar confianza en un electorado altamente escéptico, en cuanto a que alguno de ellos tenga las respuestas a los problemas de su país.
11 de julio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio
lunes, 22 de junio de 2015
Cumple 60 Años el Movimiento de Países No Alineados
Jesús Hernández Garibay
Entre el 18 y el 24 de abril de 1955, en plena Guerra Fría y con la participación de 29 Jefes de Estado de la primera generación de líderes de colonias liberadas de África y Asia, fue celebrada la Conferencia de Bandung, Indonesia, como el más importante antecedente hacia la creación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), que nace entonces con el objetivo de favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática, en oposición al colonialismo y el neocolonialismo de las antiguas metrópolis y de Estados Unidos. El MNOAL ha desempeñado a lo largo de su historia un papel fundamental en la preservación de la paz mundial.
En los albores del Movimiento, su accionar constituyó un factor esencial en dicho proceso de descolonización, que luego condujo al logro de la independencia de muchos países y a la formación de decenas de nuevos Estados soberanos. En su carta fundacional, el nuevo Movimiento colocó como demandas y aspiraciones principales el fin de la Guerra Fría, las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del Tercer Mundo, haciendo un llamado a la autodeterminación y el desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad, la cooperación económica y cultural, así como la paz mundial.
Asumiendo como bandera de lucha en la Conferencia de Argel de 1973 el concepto de “nuevo orden económico mundial”, el MNOAL se extendió por el mundo, participando 113 países en su Cumbre de Cartagena de Indias, Colombia, en 1995. A lo largo del tiempo ha contribuido al no alineamiento, el cual define con principios tales como preservar las independencias nacionales frente a las superpotencias, no pertenecer a ningún bloque militar, rechazar el establecimiento de bases militares extranjeras, defender el derecho de los pueblos a su autodeterminación, y luchar por un “desarme completo y general” en el mundo.
Muchos más fueron los principios que debían y lo han hecho, guiar las relaciones internacionales de los integrantes del MNOAL: respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas; respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones; abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países, entre otros de primer orden que, como se advierte, han sido poco respetados en estos 60 años por Estados Unidos y sus principales aliados.
El Movimiento de Países No Alineados hoy está conformado por 120 Estados de África, Asia, Europa Oriental, y América Latina y el Caribe. La República Bolivariana de Venezuela será, después de Cuba y Colombia, el tercer país latinoamericano que asuma la presidencia del MNOAL en la próxima Cumbre, la XVII, prevista para septiembre de 2015 en la ciudad de Caracas.
22 de junio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio
Entre el 18 y el 24 de abril de 1955, en plena Guerra Fría y con la participación de 29 Jefes de Estado de la primera generación de líderes de colonias liberadas de África y Asia, fue celebrada la Conferencia de Bandung, Indonesia, como el más importante antecedente hacia la creación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), que nace entonces con el objetivo de favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática, en oposición al colonialismo y el neocolonialismo de las antiguas metrópolis y de Estados Unidos. El MNOAL ha desempeñado a lo largo de su historia un papel fundamental en la preservación de la paz mundial.
En los albores del Movimiento, su accionar constituyó un factor esencial en dicho proceso de descolonización, que luego condujo al logro de la independencia de muchos países y a la formación de decenas de nuevos Estados soberanos. En su carta fundacional, el nuevo Movimiento colocó como demandas y aspiraciones principales el fin de la Guerra Fría, las luchas nacionales por la independencia, la erradicación de la pobreza y el desarrollo económico, a través de organizaciones regionales y políticas económicas de cooperación entre los países del Tercer Mundo, haciendo un llamado a la autodeterminación y el desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad, la cooperación económica y cultural, así como la paz mundial.
Asumiendo como bandera de lucha en la Conferencia de Argel de 1973 el concepto de “nuevo orden económico mundial”, el MNOAL se extendió por el mundo, participando 113 países en su Cumbre de Cartagena de Indias, Colombia, en 1995. A lo largo del tiempo ha contribuido al no alineamiento, el cual define con principios tales como preservar las independencias nacionales frente a las superpotencias, no pertenecer a ningún bloque militar, rechazar el establecimiento de bases militares extranjeras, defender el derecho de los pueblos a su autodeterminación, y luchar por un “desarme completo y general” en el mundo.
Muchos más fueron los principios que debían y lo han hecho, guiar las relaciones internacionales de los integrantes del MNOAL: respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas; respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones; abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países, entre otros de primer orden que, como se advierte, han sido poco respetados en estos 60 años por Estados Unidos y sus principales aliados.
El Movimiento de Países No Alineados hoy está conformado por 120 Estados de África, Asia, Europa Oriental, y América Latina y el Caribe. La República Bolivariana de Venezuela será, después de Cuba y Colombia, el tercer país latinoamericano que asuma la presidencia del MNOAL en la próxima Cumbre, la XVII, prevista para septiembre de 2015 en la ciudad de Caracas.
22 de junio de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de junio de 2015)
El Otoño del Imperio
domingo, 31 de mayo de 2015
70 Aniversario del Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria
Jesús Hernández Garibay
El día 8 de mayo se cumplieron 70 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, luego de la entrada a Berlín de las tropas del ejército rojo y la consecuente capitulación del mando mermado del Tercer Reich. Culminaba así la “guerra relámpago” (Blitzkrieg), llamada de esa manera por un personaje arribista que prefiere al final esconderse de la historia, en lugar de afrontar con una mínima actitud las consecuencias de sus actos.
Adolfo Hitler resulta un inusual asesino, si es que se puede decir algo de un perverso hombrecito mediocre de novela negra, en los momentos en que el mundo cambia, a partir de la presencia de nuevas fuerzas sociales encabezadas por una boyante clase obrera europea, temible ante un puñado de banqueros, petroleros y grandes empresarios (Thyssen Bank; Union Banking, Standard Oil, Dupont, Chase Bank de Rockefeller, y hasta Preston Bush, el abuelo, entre muchos otros) que respaldaron económicamente a Hitler y al nazismo, pues lo que deseaban era salir de la recesión que molestaba a sus ambiciones de galopar por el mundo, pero sin la amenaza de un enemigo obrero y socialista.
Por ello es que aprovechan el mítico ascenso de aquel personero en las desastrosas condiciones alemanas de entreguerras, para fortalecerlo y lanzarlo en contra de tales fuerzas apoyadas por sus pueblos: en lo nacional y primero que nadie contra los luchadores sociales que se hacen cada día más fuertes (sindicalistas y comunistas alemanes a quienes comenzarán a perseguir antes que a cualquier judío alemán), mientras en lo internacional en contra de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), un enemigo principalísimo al que había que derrotar militarmente, para garantizar un mundo de total “libre mercado” abierto a sus intereses.
Contra todo lo esperado por los insaciables oligarcas que subvencionan a Hitler y subyugan también hasta la ignominia a una próspera comunidad judía para aprovechar sus bienes y sus riquezas, lanza el ejército alemán dicha “Blitzkrieg”, la que aspiraba a durar sólo un corto tiempo, pues la URSS sería supuestamente arrasada por las tropas alemanas. Lo fueron muchas de sus tierras, pero con lo que no contaban las hordas del pretencioso hombrecito, era que enfrentarían a un pueblo soviético altamente consciente de la necesidad de defender su suelo, organizado en una Gran Guerra Patria como lo estuvo eficazmente, aun a costa de la pérdida de por lo menos 27 millones de sus compatriotas.
Al final, el ejército alemán es vencido, para tranquilidad de las naciones del mundo restante que, más allá de los arteramente golpeados países europeos, ya esperaban verse también sometidas a esos extremos nazis de manufactura oligopólica que buscaban arreglar el orbe a su total antojo. Como se sabe, luego de aquel 8 de mayo, Estados Unidos tomará en sus manos por medio de la guerra fría, la estafeta para intentar acabar lo que el nazismo no logró...
31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 24 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio
El día 8 de mayo se cumplieron 70 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, luego de la entrada a Berlín de las tropas del ejército rojo y la consecuente capitulación del mando mermado del Tercer Reich. Culminaba así la “guerra relámpago” (Blitzkrieg), llamada de esa manera por un personaje arribista que prefiere al final esconderse de la historia, en lugar de afrontar con una mínima actitud las consecuencias de sus actos.
Adolfo Hitler resulta un inusual asesino, si es que se puede decir algo de un perverso hombrecito mediocre de novela negra, en los momentos en que el mundo cambia, a partir de la presencia de nuevas fuerzas sociales encabezadas por una boyante clase obrera europea, temible ante un puñado de banqueros, petroleros y grandes empresarios (Thyssen Bank; Union Banking, Standard Oil, Dupont, Chase Bank de Rockefeller, y hasta Preston Bush, el abuelo, entre muchos otros) que respaldaron económicamente a Hitler y al nazismo, pues lo que deseaban era salir de la recesión que molestaba a sus ambiciones de galopar por el mundo, pero sin la amenaza de un enemigo obrero y socialista.
Por ello es que aprovechan el mítico ascenso de aquel personero en las desastrosas condiciones alemanas de entreguerras, para fortalecerlo y lanzarlo en contra de tales fuerzas apoyadas por sus pueblos: en lo nacional y primero que nadie contra los luchadores sociales que se hacen cada día más fuertes (sindicalistas y comunistas alemanes a quienes comenzarán a perseguir antes que a cualquier judío alemán), mientras en lo internacional en contra de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), un enemigo principalísimo al que había que derrotar militarmente, para garantizar un mundo de total “libre mercado” abierto a sus intereses.
Contra todo lo esperado por los insaciables oligarcas que subvencionan a Hitler y subyugan también hasta la ignominia a una próspera comunidad judía para aprovechar sus bienes y sus riquezas, lanza el ejército alemán dicha “Blitzkrieg”, la que aspiraba a durar sólo un corto tiempo, pues la URSS sería supuestamente arrasada por las tropas alemanas. Lo fueron muchas de sus tierras, pero con lo que no contaban las hordas del pretencioso hombrecito, era que enfrentarían a un pueblo soviético altamente consciente de la necesidad de defender su suelo, organizado en una Gran Guerra Patria como lo estuvo eficazmente, aun a costa de la pérdida de por lo menos 27 millones de sus compatriotas.
Al final, el ejército alemán es vencido, para tranquilidad de las naciones del mundo restante que, más allá de los arteramente golpeados países europeos, ya esperaban verse también sometidas a esos extremos nazis de manufactura oligopólica que buscaban arreglar el orbe a su total antojo. Como se sabe, luego de aquel 8 de mayo, Estados Unidos tomará en sus manos por medio de la guerra fría, la estafeta para intentar acabar lo que el nazismo no logró...
31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 24 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio
Protestas y Celebraciones en el Día Internacional de los Trabajadores
Jesús Hernández Garibay
El 1° de mayo se llevó a cabo en muchas ciudades del orbe una conmemoración más del Día Internacional de los Trabajadores. Como muchas otras veces en los años recientes, ello fue motivo para que en una gran mayoría de lugares los actos y marchas realizadas fueran para protestar por las adversas y cada vez más desastrosas condiciones laborales y de vida prevalecientes entre los trabajadores, y exigir cambios de fondo en las políticas salariales y el empleo. La consigna: “no hay nada que celebrar”, contrastó, sin embargo, con la alegría con la que millones de trabajadores celebraron la fecha en Cuba, Venezuela y algunos otros países.
El elevado índice del desempleo en España marcó las movilizaciones de los principales sindicatos del país en 80 ciudades, bajo el lema: “Las personas son primero. Acabar con la política de recortes”; mientras en Francia, los principales sindicatos marchaban contra la austeridad. En Italia los sindicatos reclamaron mejoras para los trabajadores del país pero también para los inmigrantes.
En Sudáfrica, la movilización exigía un salario justo, luego de 21 años de la caída del “apartheid”. En Tailandia, bajo el poder de los militares, se pidió elevar el salario mínimo, mientras que en Filipinas se reclamaba al presidente los millones de puestos de trabajo que prometió crear cuando comenzó su mandato en 2010.
En Turquía la policía dispersó con gases lacrimógenos y cañones de agua a un millar de manifestantes en la Plaza Taksim, mientras decenas de activistas abogaban por los derechos laborales. En Corea del Sur, decenas de miles participaron en manifestaciones, amenazando con una huelga general si el gobierno mantiene su plan de reformar el mercado laboral, en tanto que en Indonesia miles reclamaban al Gobierno aumentos de sueldo y mejoras laborales.
De su lado, Grecia vivió un primero de mayo singular, pues por primera vez un gobierno salió a la calle al lado de sus ciudadanos para reclamar los mismos objetivos: acabar con las políticas de austeridad y restaurar los derechos laborales. Camboya, Indonesia, Malasia y Vietnam también celebraron el día con actos oficiales y manifestaciones, mientras en Cuba la conmemoración resultó una verdadera fiesta en la que participaron más de un millón de trabajadores.
En casi todos los países del mundo, en el 1° de mayo se conmemora el inicio de una huelga que paralizó cerca de 12 mil fábricas en 1886 en Estados Unidos, en demanda al respeto a la jornada de ocho horas; paradójicamente, el Día del Trabajo no se celebra en dicho país, sino hasta el primer lunes de septiembre, por causa de un decreto establecido en 1887 por el presidente Grover Cleveland, para evitar que la fecha sirviera como glorificación de los “Mártires de Chicago”, obreros que dieron su vida en aras de esa lucha.
31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio
El 1° de mayo se llevó a cabo en muchas ciudades del orbe una conmemoración más del Día Internacional de los Trabajadores. Como muchas otras veces en los años recientes, ello fue motivo para que en una gran mayoría de lugares los actos y marchas realizadas fueran para protestar por las adversas y cada vez más desastrosas condiciones laborales y de vida prevalecientes entre los trabajadores, y exigir cambios de fondo en las políticas salariales y el empleo. La consigna: “no hay nada que celebrar”, contrastó, sin embargo, con la alegría con la que millones de trabajadores celebraron la fecha en Cuba, Venezuela y algunos otros países.
El elevado índice del desempleo en España marcó las movilizaciones de los principales sindicatos del país en 80 ciudades, bajo el lema: “Las personas son primero. Acabar con la política de recortes”; mientras en Francia, los principales sindicatos marchaban contra la austeridad. En Italia los sindicatos reclamaron mejoras para los trabajadores del país pero también para los inmigrantes.
En Sudáfrica, la movilización exigía un salario justo, luego de 21 años de la caída del “apartheid”. En Tailandia, bajo el poder de los militares, se pidió elevar el salario mínimo, mientras que en Filipinas se reclamaba al presidente los millones de puestos de trabajo que prometió crear cuando comenzó su mandato en 2010.
En Turquía la policía dispersó con gases lacrimógenos y cañones de agua a un millar de manifestantes en la Plaza Taksim, mientras decenas de activistas abogaban por los derechos laborales. En Corea del Sur, decenas de miles participaron en manifestaciones, amenazando con una huelga general si el gobierno mantiene su plan de reformar el mercado laboral, en tanto que en Indonesia miles reclamaban al Gobierno aumentos de sueldo y mejoras laborales.
De su lado, Grecia vivió un primero de mayo singular, pues por primera vez un gobierno salió a la calle al lado de sus ciudadanos para reclamar los mismos objetivos: acabar con las políticas de austeridad y restaurar los derechos laborales. Camboya, Indonesia, Malasia y Vietnam también celebraron el día con actos oficiales y manifestaciones, mientras en Cuba la conmemoración resultó una verdadera fiesta en la que participaron más de un millón de trabajadores.
En casi todos los países del mundo, en el 1° de mayo se conmemora el inicio de una huelga que paralizó cerca de 12 mil fábricas en 1886 en Estados Unidos, en demanda al respeto a la jornada de ocho horas; paradójicamente, el Día del Trabajo no se celebra en dicho país, sino hasta el primer lunes de septiembre, por causa de un decreto establecido en 1887 por el presidente Grover Cleveland, para evitar que la fecha sirviera como glorificación de los “Mártires de Chicago”, obreros que dieron su vida en aras de esa lucha.
31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio
Elecciones 2016 en Estados Unidos: la Búsqueda por la Presidencia
Jesús Hernández Garibay
Apenas pasadas dos semanas desde las elecciones presidenciales de 2012, en Estados Unidos ya se murmuraba sobre los posibles candidatos para las de 2016. En el Partido Republicano comenzaba a hablarse entonces del senador por Florida Mario Rubio, del exgobernador de Florida Jeb Bush y del senador por Kentucky Rand Paul, mientras que de la perdedora en las primarias del Partido Demócrata, Hillary Clinton, se pensaba que volvería en un tiempo más a la contienda. Ahora, a un año y medio de que se definan candidaturas para la carrera presidencial, comienzan a moverse las aguas hacia las primarias en la escena nacional.
Clinton ―quien acaba de anunciar que sí compite―, es vista por muchos como favorita para convertirse en la primera presidenta de la nación, pero al frente tiene a varios posibles rivales de cuidado dentro de su partido para las primarias, como el exsenador por Virginia, Jim Webb, el exgobernador de Rhode Island, Lincoln Chafee, el vicepresidente Joseph Biden o la senadora Elizabeth Warren. De otro lado, hace tiempo que se habla de que estas próximas elecciones se disputarían entre dos poderosos clanes familiares: el de los Clinton y el de los Bush; así que muchos esperan que el exgobernador Jeb Bush represente toda la fortaleza del Partido Republicano, hoy adueñado del Congreso.
Bush, desde luego, tampoco la tiene fácil, porque se enfrenta a contrincantes partidarios fuertes; por ahora, los senadores Ted Cruz, Rand Paul y Marco Rubio han anunciado ya oficialmente su postulación a las primarias, pero en las mismas también otros posibles candidatos han puesto la vista: el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee, el gobernador de Wisconsin, Scott Walter y el de Nueva Jersey, Chris Christie.
Para la exsecretaria de Estado y ex primera dama Hillary Clinton, de lo que se trata es de prepararse para ganar el voto de sectores desfavorecidos, como las madres de familia jóvenes que incluyen negras y latinas, además de obreros y futuros jubilados; a ellos les dice: “los estadounidenses de a pie necesitan un campeón. Yo quiero ser ese campeón…” De su lado, los precandidatos republicanos prometen echar por tierra los logros y alcances de la administración de Barack Obama, y guiñan el ojo a las comunidades de inmigrantes con un posible sistema para solicitar permisos de trabajo.
Como quiera que sea, las elecciones de 2016 ―que incluirán el gasto supermillonario de rigor que logre convencer a los golpeados ciudadanos de que lo mejor está por venir―, como siempre determinarán a los electores del Colegio Electoral y al candidato presidencial que recibirá el martes 8 de noviembre la mayoría de los votos por parte de ese cuerpo, para ser el 45 presidente de Estados Unidos; así, el ganador asumirá el 20 de enero del 2017. Aparte de presidente, el mismo día deberán ser electos 13 gobernadores y nuevos miembros para el Congreso. O sea, por ahora, un escenario de lo más predecible; ya veremos si sigue así…
31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio
Apenas pasadas dos semanas desde las elecciones presidenciales de 2012, en Estados Unidos ya se murmuraba sobre los posibles candidatos para las de 2016. En el Partido Republicano comenzaba a hablarse entonces del senador por Florida Mario Rubio, del exgobernador de Florida Jeb Bush y del senador por Kentucky Rand Paul, mientras que de la perdedora en las primarias del Partido Demócrata, Hillary Clinton, se pensaba que volvería en un tiempo más a la contienda. Ahora, a un año y medio de que se definan candidaturas para la carrera presidencial, comienzan a moverse las aguas hacia las primarias en la escena nacional.
Clinton ―quien acaba de anunciar que sí compite―, es vista por muchos como favorita para convertirse en la primera presidenta de la nación, pero al frente tiene a varios posibles rivales de cuidado dentro de su partido para las primarias, como el exsenador por Virginia, Jim Webb, el exgobernador de Rhode Island, Lincoln Chafee, el vicepresidente Joseph Biden o la senadora Elizabeth Warren. De otro lado, hace tiempo que se habla de que estas próximas elecciones se disputarían entre dos poderosos clanes familiares: el de los Clinton y el de los Bush; así que muchos esperan que el exgobernador Jeb Bush represente toda la fortaleza del Partido Republicano, hoy adueñado del Congreso.
Bush, desde luego, tampoco la tiene fácil, porque se enfrenta a contrincantes partidarios fuertes; por ahora, los senadores Ted Cruz, Rand Paul y Marco Rubio han anunciado ya oficialmente su postulación a las primarias, pero en las mismas también otros posibles candidatos han puesto la vista: el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee, el gobernador de Wisconsin, Scott Walter y el de Nueva Jersey, Chris Christie.
Para la exsecretaria de Estado y ex primera dama Hillary Clinton, de lo que se trata es de prepararse para ganar el voto de sectores desfavorecidos, como las madres de familia jóvenes que incluyen negras y latinas, además de obreros y futuros jubilados; a ellos les dice: “los estadounidenses de a pie necesitan un campeón. Yo quiero ser ese campeón…” De su lado, los precandidatos republicanos prometen echar por tierra los logros y alcances de la administración de Barack Obama, y guiñan el ojo a las comunidades de inmigrantes con un posible sistema para solicitar permisos de trabajo.
Como quiera que sea, las elecciones de 2016 ―que incluirán el gasto supermillonario de rigor que logre convencer a los golpeados ciudadanos de que lo mejor está por venir―, como siempre determinarán a los electores del Colegio Electoral y al candidato presidencial que recibirá el martes 8 de noviembre la mayoría de los votos por parte de ese cuerpo, para ser el 45 presidente de Estados Unidos; así, el ganador asumirá el 20 de enero del 2017. Aparte de presidente, el mismo día deberán ser electos 13 gobernadores y nuevos miembros para el Congreso. O sea, por ahora, un escenario de lo más predecible; ya veremos si sigue así…
31 de mayo de 2015.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de mayo de 2015)
El Otoño del Imperio
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