Jesús Hernández Garibay
En el mundo existen hoy 620 millones de Población Económicamente Activa (PEA) que tienen entre 15 y 24 años, 90 por ciento concentrado en países subdesarrollados. Son esos jóvenes los que resultan más afectados que los adultos en el desempleo generado por la crisis, a tal grado que la tasa de desocupación juvenil aumenta un punto porcentual en 2008 y 2009, el doble que el alza de 0,5 por ciento en la de los adultos. Un informe de la Oficina Internacional del Trabajo considera que la tasa de desempleo juvenil para el 2010 a nivel mundial se ubicaba en 13 por ciento, mientras que la de los adultos alcanzó un máximo de 4,9. De hecho, el desempleo juvenil en el mundo alcanzó el nivel más alto en la historia, con 81 millones de desocupados; una falta de puestos laborales provocada por la automatización de los procesos de trabajo y el incremento de población mundial.
Pero en Estados Unidos no es menor el problema. De acuerdo con un estudio de la Annie E. Casey Foundation, titulado “Los jóvenes y el trabajo”, el número de jóvenes estadounidenses que no van a la escuela ni encuentran empleo (los llamados “Ninis”) es de 6,5 millones. Así lo destaca Phil Izzo (Wall Street Journal), quien agrega que los jóvenes de entre 16 y 24 años que dejan la escuela y no encuentran trabajo son cada vez más numerosos, convirtiendo la tasa de desempleo juvenil en EUA en la más alta desde la Segunda Guerra Mundial. El estudio confirma que unos 2,2 millones de adolescentes y 4,3 millones de jóvenes de entre 20 y 24 años, actualmente ni estudian ni trabajan.
A la vez, dicho estudio indica que aquellos que son incapaces de encontrar un trabajo y aun así deciden abandonar la escuela secundaria, tienen más probabilidades de seguir siendo financieramente dependientes de sus familiares o del gobierno federal para obtener ayuda. Pero a la vez, los jóvenes que abandonan la escuela y que no pueden acceder al mercado laboral, recurren con frecuencia a la delincuencia; de hecho, toda la PEA, esto es, los hombres y las mujeres en edad y con deseos de trabajar, ha sufrido una lenta recuperación de puestos de trabajo, pero ningún grupo ha tenido más dificultades que los jóvenes. Así, la tasa de desempleo para las personas de 16 a 19 años es del 23,7 por ciento, frente al 7,2 de la población en su conjunto.
Mientras que la tasa general de desempleo en el país se ha reducido un 25 por ciento desde su punto más alto, la tasa de desempleo en jóvenes se reduce a tan sólo 13 por ciento. La mayoría de esos jóvenes entre 15 y 24 años no tiene estudios superiores y se les comienza a conocer como la “generación perdida”; son las primeras víctimas de la crisis a partir del 2008 y, desde entonces, su situación no ha dejado de deteriorarse. Los jóvenes representan menos del 4 por ciento de la fuerza laboral, pero el 12 por ciento (uno de cada ocho de los 11 millones de desempleados) tiene entre 16 y 19 años de edad; y un subconjunto de los trabajadores jóvenes están aún peor: los afroamericanos: la tasa de desempleo de los negros de 16 a 19 años de edad es de nada menos que el 41,6 por ciento.
17 de agosto de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de agosto de 2013)
El Otoño del Imperio
sábado, 17 de agosto de 2013
domingo, 11 de agosto de 2013
¿Estados Unidos, Bajo Ataque?
Jesús Hernández Garibay
La inusual “alerta mundial” emitida por el gobierno de Estados Unidos el fin de semana pasado, que llevó a la decisión de cerrar 22 de sus embajadas ubicadas en países islámicos por causa de la sospecha de que la organización musulmana armada Al Qaeda podría realizar ataques contra blancos estadunidenses, da cuenta del clima cada vez más aprehensivo de Washington a nivel global. Un escenario (que, es verdad, podría ser cierto) definido como el más grave habido desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, sin parangón con otros ataques previos; un panorama, también es cierto, hasta patético en el que algunas sedes diplomáticas hubieron de ser fortificadas con miles de marines.
Luego de la identificación de la “amenaza significativa” de una filial de Al Qaeda, en que un alto funcionario militar, el general Martin Dempsey, ofreció detalles (ABC News) sobre las supuestas comunicaciones interceptadas de los terroristas, en las que, según esto, operativos de esa red hablaban de un próximo ataque, diciendo que dicho ataque “va a ser grande” y de “importancia estratégica”, el Departamento de Estado anunció que mantendría incluso 19 embajadas y consulados en el Medio Oriente y África cerradas durante toda la semana, “en abundancia de precaución” a raíz de las “amenazas de terror” advertidas. Un espectáculo en el que si algunos ganan, son las empresas armamentistas.
Un día después de que los asesores de “seguridad nacional” del presidente Obama se reunieran presurosos en la Casa Blanca, altos legisladores aparecían en la televisión el domingo 4 por la mañana, con ominosas advertencias sobre lo que “cuerpos de inteligencia nacional” revelaran por primera vez el jueves anterior. Un peculiar clima que rodeaba una amenaza “que parece ser específica y exasperantemente vaga”, opinaba algún diario de lo que esos legisladores decían estar seguros: “La suposición es que es probable que ocurra en el Medio Oriente ―decía Peter T. King, republicano de Nueva York y miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara―. Pero no hay garantía de eso. Podría ser en Europa, podría ser en Estados Unidos, podrían ser una serie de ataques combinados…”
Lo cierto es que el cierre de las embajadas y el amplio alerta acerca de los viajes turísticos de este verano que el Departamento de Estado emitió el viernes 2 de agosto, provocó un amplio debate acerca de si los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (SNA) eran necesarios o no. El periodista ultraconservador Bill Kristol de su parte, recordaba aquel mediador discurso de hace cuatro años en El Cairo del presidente Obama, dirigido a sosegar al mundo musulmán: “y ahora ―opinaba Kristol―, cuatro años más tarde cerramos embajadas en todas partes del mundo musulmán. Hace un año, el presidente dijo que Al Qaeda estaba en fuga; y ahora nosotros parecemos estar en fuga... No critico la decisión de cerrar las embajadas, esto es probablemente lo correcto por la intención de salvar vidas…; pero es una cosa terrible… Hace sólo un año él alardeaba de que Al Qaeda estaba huyendo y de que Osama Bin Laden estaba muerto...” Y ahora…
11 de agosto de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de agosto de 2013)
El Otoño del Imperio
La inusual “alerta mundial” emitida por el gobierno de Estados Unidos el fin de semana pasado, que llevó a la decisión de cerrar 22 de sus embajadas ubicadas en países islámicos por causa de la sospecha de que la organización musulmana armada Al Qaeda podría realizar ataques contra blancos estadunidenses, da cuenta del clima cada vez más aprehensivo de Washington a nivel global. Un escenario (que, es verdad, podría ser cierto) definido como el más grave habido desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, sin parangón con otros ataques previos; un panorama, también es cierto, hasta patético en el que algunas sedes diplomáticas hubieron de ser fortificadas con miles de marines.
Luego de la identificación de la “amenaza significativa” de una filial de Al Qaeda, en que un alto funcionario militar, el general Martin Dempsey, ofreció detalles (ABC News) sobre las supuestas comunicaciones interceptadas de los terroristas, en las que, según esto, operativos de esa red hablaban de un próximo ataque, diciendo que dicho ataque “va a ser grande” y de “importancia estratégica”, el Departamento de Estado anunció que mantendría incluso 19 embajadas y consulados en el Medio Oriente y África cerradas durante toda la semana, “en abundancia de precaución” a raíz de las “amenazas de terror” advertidas. Un espectáculo en el que si algunos ganan, son las empresas armamentistas.
Un día después de que los asesores de “seguridad nacional” del presidente Obama se reunieran presurosos en la Casa Blanca, altos legisladores aparecían en la televisión el domingo 4 por la mañana, con ominosas advertencias sobre lo que “cuerpos de inteligencia nacional” revelaran por primera vez el jueves anterior. Un peculiar clima que rodeaba una amenaza “que parece ser específica y exasperantemente vaga”, opinaba algún diario de lo que esos legisladores decían estar seguros: “La suposición es que es probable que ocurra en el Medio Oriente ―decía Peter T. King, republicano de Nueva York y miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara―. Pero no hay garantía de eso. Podría ser en Europa, podría ser en Estados Unidos, podrían ser una serie de ataques combinados…”
Lo cierto es que el cierre de las embajadas y el amplio alerta acerca de los viajes turísticos de este verano que el Departamento de Estado emitió el viernes 2 de agosto, provocó un amplio debate acerca de si los programas de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (SNA) eran necesarios o no. El periodista ultraconservador Bill Kristol de su parte, recordaba aquel mediador discurso de hace cuatro años en El Cairo del presidente Obama, dirigido a sosegar al mundo musulmán: “y ahora ―opinaba Kristol―, cuatro años más tarde cerramos embajadas en todas partes del mundo musulmán. Hace un año, el presidente dijo que Al Qaeda estaba en fuga; y ahora nosotros parecemos estar en fuga... No critico la decisión de cerrar las embajadas, esto es probablemente lo correcto por la intención de salvar vidas…; pero es una cosa terrible… Hace sólo un año él alardeaba de que Al Qaeda estaba huyendo y de que Osama Bin Laden estaba muerto...” Y ahora…
11 de agosto de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de agosto de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 4 de agosto de 2013
Cuatro de Cada Cinco Personas, Cerca de la Pobreza en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
De acuerdo con una reciente encuesta de The Associated Press, cuatro de cada cinco adultos en Estados Unidos se encuentran desempleados, o se consideran cercanos a la pobreza o han dependido de la asistencia social (seguro del desempleo) al menos durante una parte de su vida; esto representa un indicio más del notable deterioro de la seguridad económica de las familias estadounidenses y una mayor dificultad para alcanzar un status de clase media, así como el llamado “sueño americano”. Datos de esa encuesta (AP-GfK) atribuyen dicha tendencia a una economía estadounidense cada vez más globalizada, una creciente brecha entre ricos y pobres, y una pérdida de empleos industriales bien pagados.
En dicha encuesta se advierte cómo aumentan las dificultades económicas particularmente entre los blancos, lo que se traduce en un marcado pesimismo al interior de este grupo racial acerca del futuro económico de sus familias. Según otro estudio (Oxford University Press), aunque las minorías raciales y étnicas tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, la inseguridad económica entre los blancos es más generalizada: abarca a más de 76% de los adultos de raza blanca al momento de cumplir 60 años.
El estudio define la “inseguridad económica” como un año o más de desempleo, dependencia de la ayuda del gobierno como cupones de alimentos o ingresos por debajo del 150% del nivel de pobreza; al incluir a todas las razas, el riesgo de inseguridad económica se eleva al 79%.
En dicho estudio sólo el 45 por ciento plantea que su familia tendrá una buena oportunidad de mejorar su posición económica, basado en cómo van las cosas en el país. A veces denominados como “los pobres invisibles” por los demógrafos, los blancos de bajos ingresos están dispersos en suburbios y en pequeños pueblos rurales, donde constituyen más del 60 por ciento de los pobres. Más de 19 millones de blancos caen por debajo de la línea de pobreza, con ingresos de 23 mil dólares al año para una familia de cuatro, que representa más de 41 por ciento de los indigentes de la nación, sorprendentemente casi el doble que el número de negros pobres.
En su Informe Mundial 2012, la organización Human Rights Watch destaca de su lado cómo la pobreza generalizada exhibe desigualdades raciales y de género, y un impacto desproporcionado sobre los niños y los ancianos que plantea graves problemas de derechos humanos. Cientos de miles de niños trabajan en jornadas de 10 horas o más al día en granjas, mientras en las principales ciudades miles de personas sin hogar viven debajo de las calles, en túneles subterráneos o en carpas, rodeadas de miseria y montones de basura.
No está claro quiénes exactamente son estas personas sin hogar ni cómo cavaron túneles tan profundos, pero son conocidas como “gente topo”. A pesar de todas las afirmaciones del Gobierno, en el sentido de que la recesión en el país terminó y las cosas están mejorando, estos son ejemplos que señalan claramente que la pobreza y el número de familias que no tienen condiciones apropiadas de vida en EUA sigue aumentando.
4 de agosto de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de agosto de 2013)
El Otoño del Imperio
De acuerdo con una reciente encuesta de The Associated Press, cuatro de cada cinco adultos en Estados Unidos se encuentran desempleados, o se consideran cercanos a la pobreza o han dependido de la asistencia social (seguro del desempleo) al menos durante una parte de su vida; esto representa un indicio más del notable deterioro de la seguridad económica de las familias estadounidenses y una mayor dificultad para alcanzar un status de clase media, así como el llamado “sueño americano”. Datos de esa encuesta (AP-GfK) atribuyen dicha tendencia a una economía estadounidense cada vez más globalizada, una creciente brecha entre ricos y pobres, y una pérdida de empleos industriales bien pagados.
En dicha encuesta se advierte cómo aumentan las dificultades económicas particularmente entre los blancos, lo que se traduce en un marcado pesimismo al interior de este grupo racial acerca del futuro económico de sus familias. Según otro estudio (Oxford University Press), aunque las minorías raciales y étnicas tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, la inseguridad económica entre los blancos es más generalizada: abarca a más de 76% de los adultos de raza blanca al momento de cumplir 60 años.
El estudio define la “inseguridad económica” como un año o más de desempleo, dependencia de la ayuda del gobierno como cupones de alimentos o ingresos por debajo del 150% del nivel de pobreza; al incluir a todas las razas, el riesgo de inseguridad económica se eleva al 79%.
En dicho estudio sólo el 45 por ciento plantea que su familia tendrá una buena oportunidad de mejorar su posición económica, basado en cómo van las cosas en el país. A veces denominados como “los pobres invisibles” por los demógrafos, los blancos de bajos ingresos están dispersos en suburbios y en pequeños pueblos rurales, donde constituyen más del 60 por ciento de los pobres. Más de 19 millones de blancos caen por debajo de la línea de pobreza, con ingresos de 23 mil dólares al año para una familia de cuatro, que representa más de 41 por ciento de los indigentes de la nación, sorprendentemente casi el doble que el número de negros pobres.
En su Informe Mundial 2012, la organización Human Rights Watch destaca de su lado cómo la pobreza generalizada exhibe desigualdades raciales y de género, y un impacto desproporcionado sobre los niños y los ancianos que plantea graves problemas de derechos humanos. Cientos de miles de niños trabajan en jornadas de 10 horas o más al día en granjas, mientras en las principales ciudades miles de personas sin hogar viven debajo de las calles, en túneles subterráneos o en carpas, rodeadas de miseria y montones de basura.
No está claro quiénes exactamente son estas personas sin hogar ni cómo cavaron túneles tan profundos, pero son conocidas como “gente topo”. A pesar de todas las afirmaciones del Gobierno, en el sentido de que la recesión en el país terminó y las cosas están mejorando, estos son ejemplos que señalan claramente que la pobreza y el número de familias que no tienen condiciones apropiadas de vida en EUA sigue aumentando.
4 de agosto de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de agosto de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 28 de julio de 2013
Detroit, la “Motor City” por Excelencia, se Declara en Quiebra
Jesús Hernández Garibay
A propósito de la noticia dada a conocer en el sentido de que Detroit ―que fue la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos con 1.8 millones de habitantes― se declararía en bancarrota, viene a la memoria el primer documental del cineasta Michael Moore titulado “Roger y yo” (Roger & me). Moore se proponía en dicho documental, realizado en 1989, pedir explicaciones a Roger Smith, presidente de la General Motors, por el cierre de 12 fábricas de la compañía en la ciudad de Flint (ciudad natal de Moore, situada a 100 kilómetros al noreste de Detroit, en el estado de Míchigan), que dejó a 30 mil personas sin trabajo; lo evidente era que la planta automotriz tenía entonces ganancias millonarias.
En “Roger y yo”, Moore intenta por todos los medios entrevistar al operador del cierre de esas fábricas, pero pasa una gran parte de la película persiguiéndolo para pedirle que visite Flint, sin lograrlo. A lo largo del film, Smith es evidenciado como una persona sin escrúpulos y un sinvergüenza, que a la vez que decide sobre el despido masivo, incrementa su propio sueldo en millones de dólares más al año. Los testimonios son reveladores, pues mientras el empresario ofrece discursos acerca de las bondades de la compañía, las familias de los desempleados sufren ahora los desalojos de sus hogares; Moore pone de manifiesto así, las discrepancias entre la retórica y los crudos hechos.
Parte de una saga afectada ya por el mismo declive nacional, alguna vez símbolo del poderío industrial estadounidense y un orgullo empresarial para el país, Detroit se ha convertido ahora también, al igual que Flint en los ochenta, en una ciudad con las finanzas demolidas y los suburbios desaguados por la caída de su principal industria, la automotriz que, luego de declararse en bancarrota en el 2009 (General Motors y Chrysler), ha despedido también aquí a decenas de miles de trabajadores más; a grado tal que tan sólo entre 2000 y 2010, Detroit pierde a un cuarto de millón de residentes. Hoy la ciudad acumula más de 18 mil millones de dólares en deuda y obligaciones impagas, mientras sus calles reflejan la crisis económica de la población y el resto de las empresas locales.
Pero Detroit es sólo la más reciente en la lista de ciudades que se han declarado en quiebra. En 2012 lo hicieron tres en California: Stockton, Mammoth Lakes y San Bernardino; y el problema es que la solicitud de protección por quiebra hecha al gobierno de Obama pone a la ciudad en un duro camino que se traducirá en el despido de empleados municipales, la venta de activos, a más de aumentos de tarifas y reducción de servicios como recolección de basura; todo ello en detrimento de los 700 mil habitantes que viven ahí todavía. En sus calles el paisaje es de abandono, con unos 78 mil edificios vacíos, más de 40 por ciento del alumbrado público sin funcionar y graves problemas en la provisión de servicios públicos básicos. De la prosperidad histórica que años atrás le dio el apodo de “Motor City”, en la que tuvieron su sede las algún día poderosas Ford, General Motors y Chrysler, ahora Detroit es motejada como “tierra de zombis” (Zombieland).
28 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
A propósito de la noticia dada a conocer en el sentido de que Detroit ―que fue la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos con 1.8 millones de habitantes― se declararía en bancarrota, viene a la memoria el primer documental del cineasta Michael Moore titulado “Roger y yo” (Roger & me). Moore se proponía en dicho documental, realizado en 1989, pedir explicaciones a Roger Smith, presidente de la General Motors, por el cierre de 12 fábricas de la compañía en la ciudad de Flint (ciudad natal de Moore, situada a 100 kilómetros al noreste de Detroit, en el estado de Míchigan), que dejó a 30 mil personas sin trabajo; lo evidente era que la planta automotriz tenía entonces ganancias millonarias.
En “Roger y yo”, Moore intenta por todos los medios entrevistar al operador del cierre de esas fábricas, pero pasa una gran parte de la película persiguiéndolo para pedirle que visite Flint, sin lograrlo. A lo largo del film, Smith es evidenciado como una persona sin escrúpulos y un sinvergüenza, que a la vez que decide sobre el despido masivo, incrementa su propio sueldo en millones de dólares más al año. Los testimonios son reveladores, pues mientras el empresario ofrece discursos acerca de las bondades de la compañía, las familias de los desempleados sufren ahora los desalojos de sus hogares; Moore pone de manifiesto así, las discrepancias entre la retórica y los crudos hechos.
Parte de una saga afectada ya por el mismo declive nacional, alguna vez símbolo del poderío industrial estadounidense y un orgullo empresarial para el país, Detroit se ha convertido ahora también, al igual que Flint en los ochenta, en una ciudad con las finanzas demolidas y los suburbios desaguados por la caída de su principal industria, la automotriz que, luego de declararse en bancarrota en el 2009 (General Motors y Chrysler), ha despedido también aquí a decenas de miles de trabajadores más; a grado tal que tan sólo entre 2000 y 2010, Detroit pierde a un cuarto de millón de residentes. Hoy la ciudad acumula más de 18 mil millones de dólares en deuda y obligaciones impagas, mientras sus calles reflejan la crisis económica de la población y el resto de las empresas locales.
Pero Detroit es sólo la más reciente en la lista de ciudades que se han declarado en quiebra. En 2012 lo hicieron tres en California: Stockton, Mammoth Lakes y San Bernardino; y el problema es que la solicitud de protección por quiebra hecha al gobierno de Obama pone a la ciudad en un duro camino que se traducirá en el despido de empleados municipales, la venta de activos, a más de aumentos de tarifas y reducción de servicios como recolección de basura; todo ello en detrimento de los 700 mil habitantes que viven ahí todavía. En sus calles el paisaje es de abandono, con unos 78 mil edificios vacíos, más de 40 por ciento del alumbrado público sin funcionar y graves problemas en la provisión de servicios públicos básicos. De la prosperidad histórica que años atrás le dio el apodo de “Motor City”, en la que tuvieron su sede las algún día poderosas Ford, General Motors y Chrysler, ahora Detroit es motejada como “tierra de zombis” (Zombieland).
28 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 28 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
sábado, 20 de julio de 2013
Viejas Heridas Raciales se Reabren en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
Un caso de trasfondo racial sacude a Estados Unidos y amenaza con reabrir viejas heridas. La muerte del adolescente negro Trayvon Martin el 26 de febrero del 2012, sucedió al regresar a casa con la capucha de la sudadera puesta, lo que hizo que George Zimmerman sospechara de él. La versión del guardia vecinal dice que Martin lo golpeó y tiró al suelo antes de que le disparara, lo que ayudaría a reforzar su argumento de que actuó en defensa propia. Según la defensa, el adolescente comenzó a golpear la cabeza de Zimmerman contra el suelo, por lo que éste no tuvo más opción que dispararle.
El caso se mediatizó vigorosamente luego de que los amigos y familiares de Martin exigieran justicia, pues Zimmerman fue reprendido por las autoridades pero jamás fue arrestado ni se le fincaron cargos tras el incidente, hasta 44 días después, a causa de la presión política y mediática. Importantes líderes de los derechos civiles sostienen que si Martin hubiera sido blanco, el guardia habría sido arrestado de inmediato la noche en que se produjo el incidente. Luego de un año y medio del suceso, el juicio llegó a una corte de Florida, no para determinar si Zimmerman asesinó a Martin porque eso es un hecho, sino para determinar si fue un acto intencional o en defensa propia.
El pasado sábado 13 de julio, un jurado absolvió a Zimmerman, al considerarlo no culpable del cargo de homicidio en segundo grado sino en defensa propia. La decisión decepcionó a líderes afroamericanos que esperaban dentro de la sala y profundizó el debate sobre las diferencias raciales que sucedía fuera del edificio, donde decenas de manifestantes se congregaron frente a la Corte del Circuito del Condado de Seminole. Algunos llevaban carteles denunciando la “opresión racial” y exigiendo “justicia para Trayvon”, mientras en al menos nueve ciudades del país manifestantes salían a las calles para protestar por la absolución del guardia, quien es un estadounidense de ascendencia peruana.
Zimmerman salió de la corte como un hombre libre y absuelto de todos los cargos por la muerte de un joven negro de 17 años. En Oakland decenas de personas protestaron y cometieron actos vandálicos. En San Francisco, los manifestantes marcharon por el distrito Mission de la ciudad. En Los Ángeles, los manifestantes se reunieron en Leimert Park, el barrio históricamente negro de la ciudad. En la plaza Unión de Manhattan, en Nueva York, cientos de personas portaban pancartas y gritaban la consigna "Sin paz no hay justicia", que ha caracterizado históricamente las protestas por los derechos civiles en Estados Unidos.
Respecto a la sentencia, la actriz Mia Farrow escribió en Twitter: “Da asco”, mientras el rapero Ice Cube decía de Zimmerman: “está libre para matar a otro muchacho”. El año pasado, tras el asesinato el presidente Barack Obama había ya expresado: “Si tuviera un hijo, se parecería a Trayvon Martin”. Roslyn M. Brock, presidenta de la influyente NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), declaró: “Estamos indignados y desconsolados por el veredicto”.
20 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 21 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
Un caso de trasfondo racial sacude a Estados Unidos y amenaza con reabrir viejas heridas. La muerte del adolescente negro Trayvon Martin el 26 de febrero del 2012, sucedió al regresar a casa con la capucha de la sudadera puesta, lo que hizo que George Zimmerman sospechara de él. La versión del guardia vecinal dice que Martin lo golpeó y tiró al suelo antes de que le disparara, lo que ayudaría a reforzar su argumento de que actuó en defensa propia. Según la defensa, el adolescente comenzó a golpear la cabeza de Zimmerman contra el suelo, por lo que éste no tuvo más opción que dispararle.
El caso se mediatizó vigorosamente luego de que los amigos y familiares de Martin exigieran justicia, pues Zimmerman fue reprendido por las autoridades pero jamás fue arrestado ni se le fincaron cargos tras el incidente, hasta 44 días después, a causa de la presión política y mediática. Importantes líderes de los derechos civiles sostienen que si Martin hubiera sido blanco, el guardia habría sido arrestado de inmediato la noche en que se produjo el incidente. Luego de un año y medio del suceso, el juicio llegó a una corte de Florida, no para determinar si Zimmerman asesinó a Martin porque eso es un hecho, sino para determinar si fue un acto intencional o en defensa propia.
El pasado sábado 13 de julio, un jurado absolvió a Zimmerman, al considerarlo no culpable del cargo de homicidio en segundo grado sino en defensa propia. La decisión decepcionó a líderes afroamericanos que esperaban dentro de la sala y profundizó el debate sobre las diferencias raciales que sucedía fuera del edificio, donde decenas de manifestantes se congregaron frente a la Corte del Circuito del Condado de Seminole. Algunos llevaban carteles denunciando la “opresión racial” y exigiendo “justicia para Trayvon”, mientras en al menos nueve ciudades del país manifestantes salían a las calles para protestar por la absolución del guardia, quien es un estadounidense de ascendencia peruana.
Zimmerman salió de la corte como un hombre libre y absuelto de todos los cargos por la muerte de un joven negro de 17 años. En Oakland decenas de personas protestaron y cometieron actos vandálicos. En San Francisco, los manifestantes marcharon por el distrito Mission de la ciudad. En Los Ángeles, los manifestantes se reunieron en Leimert Park, el barrio históricamente negro de la ciudad. En la plaza Unión de Manhattan, en Nueva York, cientos de personas portaban pancartas y gritaban la consigna "Sin paz no hay justicia", que ha caracterizado históricamente las protestas por los derechos civiles en Estados Unidos.
Respecto a la sentencia, la actriz Mia Farrow escribió en Twitter: “Da asco”, mientras el rapero Ice Cube decía de Zimmerman: “está libre para matar a otro muchacho”. El año pasado, tras el asesinato el presidente Barack Obama había ya expresado: “Si tuviera un hijo, se parecería a Trayvon Martin”. Roslyn M. Brock, presidenta de la influyente NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color), declaró: “Estamos indignados y desconsolados por el veredicto”.
20 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 21 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 14 de julio de 2013
El Affaire Snowden Vuelve a Desnudar a Washington
Jesús Hernández Garibay
Perseguido por su país, el informante de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden se encuentra en Moscú y su pasaporte estadounidense ha sido anulado, luego de haber reconocido ser la fuente que reveló un amplio programa de espionaje mundial del gobierno de su país, que ha indignado a ciudadanos y puesto en alerta a gobiernos del planeta entero. En una situación análoga se encuentra el informante Bradley Manning, que ya está en prisión y podría ser condenado a cadena perpetua; Manning afronta un consejo de guerra por haber filtrado la mayor cantidad de documentos clasificados en la historia de Estados Unidos. El fundador de Wikileaks, Julian Assange, de su parte, ha permanecido por más de un año en la Embajada de Ecuador en Londres.
Estos tres personajes han desempeñado un papel primordial en la revelación de algunas de las prácticas más antidemocráticas del gobierno estadounidense. El juicio militar que se lleva a cabo en contra de Manning se está convirtiendo en un linchamiento; el gobierno ha limitado a su equipo de la defensa porque no se le ha permitido argumentar que tenía una obligación moral y legal bajo las leyes internacionales para hacer públicos los crímenes de guerra que evidenció. Los documentos que detallan casos de crimen, tortura y asesinato que Manning reveló, se han excluido de la discusión en la corte “por ser secretos”, lo que elimina del juicio el tema más importante, que son los crímenes de guerra.
A pesar de la persecución sufrida por haber dado a conocer a través de su portal de Wikileaks el contenido de cientos de miles de documentos que exhiben las deplorables prácticas estadounidenses en el mundo, Assange se mantiene bajo la protección del asilo que le otorgó el gobierno de Ecuador. Al hablar de Snowden, el periodista australiano opina en una entrevista que del tema “llevábamos años hablando, pero ahora hay muy sólida evidencia de esta forma de espionaje a todos los teléfonos; a dónde habla la gente, a quién le marca, qué tipo de teléfonos tiene, y que todo sea enviado diariamente a la NSA. Es una violación tan grande que incluye a todos los reporteros, a todas las dependencias, incluye a todos…”
El director de la NSA Keith Alexander ha dicho que su Agencia ha actuado “con rapidez y con fuerza...” para recordarles a sus empleados de su longeva política de “tolerancia cero cuando tiene que ver con la conciencia”, y advirtió que cualquier violación de esta política podría resultar en el despido inmediato: “Cuando acuerdas a trabajar en la NSA juras defender los estándares de la amoralidad y la falta de alma con la que esta agencia fue fundada…(sic)” En tanto, mientras se decide el destino de esos tres ciudadanos del mundo acosados ahora por Washington, este tendrá que seguir lidiando con las protestas de sus “socios” y otros gobiernos, que le exigen explicaciones por sentirse agredidos y al desamparo del espionaje mundial de la Casa Blanca. Usual desde hace muchas décadas, pero ahora más evidente que nunca, que lo dejan otra vez desnudo ante el mundo.
14 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
Perseguido por su país, el informante de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden se encuentra en Moscú y su pasaporte estadounidense ha sido anulado, luego de haber reconocido ser la fuente que reveló un amplio programa de espionaje mundial del gobierno de su país, que ha indignado a ciudadanos y puesto en alerta a gobiernos del planeta entero. En una situación análoga se encuentra el informante Bradley Manning, que ya está en prisión y podría ser condenado a cadena perpetua; Manning afronta un consejo de guerra por haber filtrado la mayor cantidad de documentos clasificados en la historia de Estados Unidos. El fundador de Wikileaks, Julian Assange, de su parte, ha permanecido por más de un año en la Embajada de Ecuador en Londres.
Estos tres personajes han desempeñado un papel primordial en la revelación de algunas de las prácticas más antidemocráticas del gobierno estadounidense. El juicio militar que se lleva a cabo en contra de Manning se está convirtiendo en un linchamiento; el gobierno ha limitado a su equipo de la defensa porque no se le ha permitido argumentar que tenía una obligación moral y legal bajo las leyes internacionales para hacer públicos los crímenes de guerra que evidenció. Los documentos que detallan casos de crimen, tortura y asesinato que Manning reveló, se han excluido de la discusión en la corte “por ser secretos”, lo que elimina del juicio el tema más importante, que son los crímenes de guerra.
A pesar de la persecución sufrida por haber dado a conocer a través de su portal de Wikileaks el contenido de cientos de miles de documentos que exhiben las deplorables prácticas estadounidenses en el mundo, Assange se mantiene bajo la protección del asilo que le otorgó el gobierno de Ecuador. Al hablar de Snowden, el periodista australiano opina en una entrevista que del tema “llevábamos años hablando, pero ahora hay muy sólida evidencia de esta forma de espionaje a todos los teléfonos; a dónde habla la gente, a quién le marca, qué tipo de teléfonos tiene, y que todo sea enviado diariamente a la NSA. Es una violación tan grande que incluye a todos los reporteros, a todas las dependencias, incluye a todos…”
El director de la NSA Keith Alexander ha dicho que su Agencia ha actuado “con rapidez y con fuerza...” para recordarles a sus empleados de su longeva política de “tolerancia cero cuando tiene que ver con la conciencia”, y advirtió que cualquier violación de esta política podría resultar en el despido inmediato: “Cuando acuerdas a trabajar en la NSA juras defender los estándares de la amoralidad y la falta de alma con la que esta agencia fue fundada…(sic)” En tanto, mientras se decide el destino de esos tres ciudadanos del mundo acosados ahora por Washington, este tendrá que seguir lidiando con las protestas de sus “socios” y otros gobiernos, que le exigen explicaciones por sentirse agredidos y al desamparo del espionaje mundial de la Casa Blanca. Usual desde hace muchas décadas, pero ahora más evidente que nunca, que lo dejan otra vez desnudo ante el mundo.
14 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
domingo, 7 de julio de 2013
El Espionaje de Estados Unidos en el Mundo
Jesús Hernández Garibay
La noticia dada a conocer el 6 de junio pasado, en el sentido de que Apple, Microsoft, Yahoo, Facebook, Skype, Google y otras grandes empresas de Internet dieron acceso a los datos confidenciales de sus clientes a la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) en una operación encubierta llamada PRISM, un programa ultrasecreto de vigilancia, ha caído en los círculos diplomáticos de diversos países, como balde de agua fría. Dicha información, dada a conocer por el ex-colaborador del espionaje estadounidense Edward Snowden, muestra información de operaciones sistemáticas de espionaje de datos en distintos países, sean de correos electrónicos, SMS o conversaciones en Internet y que se almacenan en la central de la organización, en Fort Meade.
La Comisión Europea ha reaccionado al acecho tanto a través de micrófonos instalados en edificios como de su red informática interna y ha exigido explicaciones “inmediatas” a EUA. Con ese sistema, los servicios secretos norteamericanos accedieron tanto a contenidos de conversaciones confidenciales como a los archivos de las computadoras de las oficinas de la Unión Europea (UE). En los documentos dados a conocer se califica a la UE de “objetivo” para sus procedimientos informáticos. Las indagaciones han desatado una ola de indignación entre políticos alemanes y de toda la comunidad, entre ellos el presidente del Parlamento europeo, el alemán Martin Schulz, que ha exigido de EUA explicaciones sobre el asunto.
El director de la NSA, el general Keith Alexander, ha dicho que PRISM cumplió con su propósito al frustrar “decenas” de potenciales atentados terroristas. Pero según se advierte, el propósito va más allá de la búsqueda de posibles atentados, puesto que han sido “vigiladas” las mismas sedes diplomáticas, es decir, en una intención distinta a la de la tristemente célebre “guerra contra el terror” inaugurada por Bush; de hecho, confirma de nueva cuenta que el espionaje forma parte de una política consuetudinaria de Washington. Ya descobijado pero todavía aturdido, el gobierno de Barack Obama no ha hecho todavía una acusación formal en contra de Snowden, quien ha permanecido en el aeropuerto de Moscú, en espera de que el gobierno de Ecuador lo acoja como refugiado.
Como quiera que sea, el nuevo escándalo en el que se ve inmerso Estados Unidos no es sino un suceso más de los varios que ha sufrido en este largo periplo desde la guerra de Vietnam hasta nuestros días, que denota la pérdida del liderazgo que le acompaña hasta los setenta y exhibe de nuevo su decadencia como potencia hegemónica mundial. Un itinerario desde Daniel Ellsberg, el primer norteamericano enjuiciado por entregar a medios informativos documentos del Pentágono sobre la guerra en Vietnam, hasta las que ahora se dejan ver con mucho mayor nitidez que antes a través de actitudes valientes como las de Snowden, Assange en Wikileaks y su principal fuente Manning, que ponen en aprietos al “mejor de los mundos posible”, al ostentarlo con su verdadero rostro.
7 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 7 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
La noticia dada a conocer el 6 de junio pasado, en el sentido de que Apple, Microsoft, Yahoo, Facebook, Skype, Google y otras grandes empresas de Internet dieron acceso a los datos confidenciales de sus clientes a la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) en una operación encubierta llamada PRISM, un programa ultrasecreto de vigilancia, ha caído en los círculos diplomáticos de diversos países, como balde de agua fría. Dicha información, dada a conocer por el ex-colaborador del espionaje estadounidense Edward Snowden, muestra información de operaciones sistemáticas de espionaje de datos en distintos países, sean de correos electrónicos, SMS o conversaciones en Internet y que se almacenan en la central de la organización, en Fort Meade.
La Comisión Europea ha reaccionado al acecho tanto a través de micrófonos instalados en edificios como de su red informática interna y ha exigido explicaciones “inmediatas” a EUA. Con ese sistema, los servicios secretos norteamericanos accedieron tanto a contenidos de conversaciones confidenciales como a los archivos de las computadoras de las oficinas de la Unión Europea (UE). En los documentos dados a conocer se califica a la UE de “objetivo” para sus procedimientos informáticos. Las indagaciones han desatado una ola de indignación entre políticos alemanes y de toda la comunidad, entre ellos el presidente del Parlamento europeo, el alemán Martin Schulz, que ha exigido de EUA explicaciones sobre el asunto.
El director de la NSA, el general Keith Alexander, ha dicho que PRISM cumplió con su propósito al frustrar “decenas” de potenciales atentados terroristas. Pero según se advierte, el propósito va más allá de la búsqueda de posibles atentados, puesto que han sido “vigiladas” las mismas sedes diplomáticas, es decir, en una intención distinta a la de la tristemente célebre “guerra contra el terror” inaugurada por Bush; de hecho, confirma de nueva cuenta que el espionaje forma parte de una política consuetudinaria de Washington. Ya descobijado pero todavía aturdido, el gobierno de Barack Obama no ha hecho todavía una acusación formal en contra de Snowden, quien ha permanecido en el aeropuerto de Moscú, en espera de que el gobierno de Ecuador lo acoja como refugiado.
Como quiera que sea, el nuevo escándalo en el que se ve inmerso Estados Unidos no es sino un suceso más de los varios que ha sufrido en este largo periplo desde la guerra de Vietnam hasta nuestros días, que denota la pérdida del liderazgo que le acompaña hasta los setenta y exhibe de nuevo su decadencia como potencia hegemónica mundial. Un itinerario desde Daniel Ellsberg, el primer norteamericano enjuiciado por entregar a medios informativos documentos del Pentágono sobre la guerra en Vietnam, hasta las que ahora se dejan ver con mucho mayor nitidez que antes a través de actitudes valientes como las de Snowden, Assange en Wikileaks y su principal fuente Manning, que ponen en aprietos al “mejor de los mundos posible”, al ostentarlo con su verdadero rostro.
7 de julio de 2013.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 7 de julio de 2013)
El Otoño del Imperio
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
