Jesús Hernández Garibay
Virtualmente no destacada en los medios informativos, en momentos en que los estadounidenses se disponían a brindar por el nuevo año con sus familias, el presidente Barack Obama firmó en Hawai el pasado 31 de diciembre la llamada Ley de Autorización de la Defensa Nacional (National Defense Authorization Act / NDAA). La Ley fue propuesta en abril de 2011, aprobada por la Cámara de Representantes el 26 de mayo, sancionada por el Senado el 1º de diciembre y firmada por el presidente, en un acto silencioso, en la víspera del 2012. A partir de ello, al ser considerado como “terrorista” o coadyuvante de una actividad terrorista, cualquier ciudadano puede ser detenido, sin derecho a juicio.
La firma de esta Ley equivale a la militarización de la vida civil en Estados Unidos, pues deroga la Ley Posse Comitatus, una ley federal aprobada en 1878 cuyo fin era establecer límites al Gobierno Federal en el uso de militares como fuerzas del orden. La Ley Posse Comitatus prohíbe a los cuerpos uniformados federales (Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional) ejercer atribuciones propias de las fuerzas del orden público, como la policía, en propiedades no federales dentro del territorio nacional; impide al personal militar tener autoridad de ley y orden en la misma Unión Americana, excepto bajo la autorización expresa de la Constitución o del Congreso.
La aprobación de la NDAA, indican analistas en espacios de las redes sociales donde mejor fue conocida la noticia de su firma, “está íntimamente relacionada con la agenda mundial militar de Washington. La búsqueda de la hegemonía militar de todo el mundo requiere también la ‘militarización de la Patria’, es decir, la desaparición de la república estadounidense…” (Chossudovsky); lo que significa, desde ahora, que manifestantes pacíficos puedan ser arrestados, acusados como terroristas potenciales y condenados sin juicio ni abogado. Desde su presentación, el proyecto de ley pretendía justificarse, insinuando que “Estados Unidos es un Campo de Batalla” y que ello otorga el derecho a los militares a detener indefinidamente a ciudadanos sin las debidas garantías.
Con la excusa del 11 de septiembre ya el entonces presidente George W. Bush había decretado que sus ejércitos detuvieran, sin el más mínimo derecho a su defensa, a cualquier ciudadano del mundo considerado “sospechoso de terrorismo”. Lo que ahora hace Obama es llevar ese precepto hasta sus últimas consecuencias, violando la Constitución y estableciendo un estado de excepción en su mismo país. Según Obama, lo justifica la amenaza de Al Qaeda; pero aunque diga que tiene serias reservas con respecto a ello (“mi administración no autorizará la detención militar indefinida sin juicio a ciudadanos estadounidenses... creo que al hacerlo se rompería con nuestras más importantes tradiciones y valores como nación…”), al estampar su firma, consciente o inconscientemente contribuye al riesgo de un estado totalitario mundial, vestido con traje de civil. Una circunstancia que en medio de la crisis avanza; lenta pero segura…
11 de enero de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 15 de enero de 2012)
El Otoño del Imperio
Military Could Detain Americans Indefinitely, Cenk Uygur & Ben Mankiewicz
miércoles, 11 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
2012: Estados Unidos de Mal en Peor
Jesús Hernández Garibay
Más noticias malas para el nuevo año estadounidense: Barack Obama planea pedir al Congreso nuevo aumento por 2,1 billones de dólares para elevar otra vez, como lo hizo a mediados del año, el techo de la deuda nacional y así atender, con más deuda, al grave endeudamiento del país; el límite de la deuda actualmente es de 15.194 billones de dólares y este nuevo incremento la aumentaría hasta 16.394 billones de dólares. Esto obliga a reducir más los gastos gubernamentales y el Congreso considera incluso la eventualidad de un drástico recorte al presupuesto del Pentágono; un rubro hasta antes de ahora intocable. No obstante, muy poco de lo que en ese plano suceda servirá para en verdad abatir la pobreza, que crece en el país como nunca antes.
La propuesta de reducir el gasto militar ha abierto un encendido debate, pues implica un recorte de 600 mil millones de dólares en un periodo de diez años, a partir de enero de 2013, superior a los 450 mil millones que el secretario de la Defensa León Panetta había estimado como el máximo ahorro posible “sin poner en riesgo la seguridad nacional”. Panetta se queja con palabras duras, de lo que dejará el recorte: “…un buque sin marineros… un tigre de papel. Un ejército de barracones, edificios y bombas, sin suficientes soldados adiestrados para cumplir la misión... una fuerza… incapaz de disuadir a potenciales adversarios…” Pero así está la situación; no existen más en el país suficientes recursos para todo lo que se quisiera. Aunque para los ciudadanos hay menos todavía.
De acuerdo con datos de septiembre de la Oficina del Censo, 46.2 millones de personas vivían ya por debajo de la línea de pobreza; de estos, cerca de 20.5 millones constituían el sector de los más pobres entre los pobres, es decir, en pobreza extrema. No obstante, cifras dadas a conocer recién revelan que el problema es mayor, pues muchos de los “no pobres” ya se describen a sí mismos como “rozando la pobreza”; clasemedieros que forman un grupo “cerca de los pobres”, mucho más numeroso de lo anticipado. Ello pone a la vista a 51 millones de personas con ingresos alrededor de la línea de pobreza; un número 76% superior a la cuenta oficial publicada antes.
Así, en cifras reales, actualmente cerca de 100 millones de ciudadanos —uno de cada tres— se encuentran en EUA abajo de la línea de pobreza o en su zona inmediata; lo que toma por sorpresa al mismo gobierno, que tiene que aceptar que mucha más gente de lo que preveía está luchando por no caer al precipicio. ¿Se entiende ahora por qué, después de una década perdida de salarios y la peor recesión desde 1929, las expresiones de malestar en protestas como la de “Occupy Wall Street” tanto como los vaivenes políticos en “el país más rico del planeta”, se encuentran a la orden del día? Un país que a partir del 2012 tendrá que enfrentar cruciales circunstancias, como una muy complicada elección presidencial, o poco a poco el mayor desempleo jamás alcanzado antes, o la decisión de ir a otra guerra aunque ahora con menos recursos, para pretender salvar el barco...
8 de enero de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 8 de enero de 2012)
El Otoño del Imperio
La pobreza en Estados Unidos aumenta
Más noticias malas para el nuevo año estadounidense: Barack Obama planea pedir al Congreso nuevo aumento por 2,1 billones de dólares para elevar otra vez, como lo hizo a mediados del año, el techo de la deuda nacional y así atender, con más deuda, al grave endeudamiento del país; el límite de la deuda actualmente es de 15.194 billones de dólares y este nuevo incremento la aumentaría hasta 16.394 billones de dólares. Esto obliga a reducir más los gastos gubernamentales y el Congreso considera incluso la eventualidad de un drástico recorte al presupuesto del Pentágono; un rubro hasta antes de ahora intocable. No obstante, muy poco de lo que en ese plano suceda servirá para en verdad abatir la pobreza, que crece en el país como nunca antes.
La propuesta de reducir el gasto militar ha abierto un encendido debate, pues implica un recorte de 600 mil millones de dólares en un periodo de diez años, a partir de enero de 2013, superior a los 450 mil millones que el secretario de la Defensa León Panetta había estimado como el máximo ahorro posible “sin poner en riesgo la seguridad nacional”. Panetta se queja con palabras duras, de lo que dejará el recorte: “…un buque sin marineros… un tigre de papel. Un ejército de barracones, edificios y bombas, sin suficientes soldados adiestrados para cumplir la misión... una fuerza… incapaz de disuadir a potenciales adversarios…” Pero así está la situación; no existen más en el país suficientes recursos para todo lo que se quisiera. Aunque para los ciudadanos hay menos todavía.
De acuerdo con datos de septiembre de la Oficina del Censo, 46.2 millones de personas vivían ya por debajo de la línea de pobreza; de estos, cerca de 20.5 millones constituían el sector de los más pobres entre los pobres, es decir, en pobreza extrema. No obstante, cifras dadas a conocer recién revelan que el problema es mayor, pues muchos de los “no pobres” ya se describen a sí mismos como “rozando la pobreza”; clasemedieros que forman un grupo “cerca de los pobres”, mucho más numeroso de lo anticipado. Ello pone a la vista a 51 millones de personas con ingresos alrededor de la línea de pobreza; un número 76% superior a la cuenta oficial publicada antes.
Así, en cifras reales, actualmente cerca de 100 millones de ciudadanos —uno de cada tres— se encuentran en EUA abajo de la línea de pobreza o en su zona inmediata; lo que toma por sorpresa al mismo gobierno, que tiene que aceptar que mucha más gente de lo que preveía está luchando por no caer al precipicio. ¿Se entiende ahora por qué, después de una década perdida de salarios y la peor recesión desde 1929, las expresiones de malestar en protestas como la de “Occupy Wall Street” tanto como los vaivenes políticos en “el país más rico del planeta”, se encuentran a la orden del día? Un país que a partir del 2012 tendrá que enfrentar cruciales circunstancias, como una muy complicada elección presidencial, o poco a poco el mayor desempleo jamás alcanzado antes, o la decisión de ir a otra guerra aunque ahora con menos recursos, para pretender salvar el barco...
8 de enero de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 8 de enero de 2012)
El Otoño del Imperio
La pobreza en Estados Unidos aumenta
2011: Crecen los Movimientos de Protesta en el Mundo
Jesús Hernández Garibay
El hecho de que la revista Time dedique su portada anual como “personaje del año 2011” a las gentes que se han manifestado sin una identidad definida en los variados movimientos de protesta que se han desarrollado en la “primavera de los pueblos árabes”, los “indignados” de España, los sublevados de “Ocupa Wall Street”, los estudiantes chilenos y muchos otros en cientos de ciudades del mundo, es un reconocimiento tácito a la importancia social, política y aun cultural que adquirieron dichas expresiones en el año. El significativo gesto de la revista corre también el peligro de convertir a dicho movimiento crecientemente mundial en un icono simplón, expresión de una crisis pasajera que, finalmente, encontrará salida y calmará las aguas hoy agitadas circunstancialmente.
Asediado por ejemplo en Estados Unidos este movimiento social por una acción progresivamente concertada, los financistas de Wall Street, la derecha ultramontana y varios gobiernos estatales republicanos han promovido en diversas ciudades los desalojos al movimiento en las plazas públicas previamente tomadas por decenas de miles de inconformes estadounidenses. Por fortuna, aunque a primera vista tales expulsiones parecieran ser golpes contundentes a un ascenso que se esperaba acabaría con la llegada del invierno, lo cierto es que sus componentes (autodenominados el 99%), más seguros que nunca aclaman: “No se puede desalojar una idea. El movimiento Occupy no morirá nunca; si nos desalojan, ¡nos multiplicamos…!”
De hecho, el 17 del último mes del año “Ocupa Wall Street” cumplió tres meses de ser un dolor de cabeza para los más acérrimos defensores del “american way of life” emparentado con los grandes consorcios y la crema y nata del llamado mercado libre. Durante ese tiempo, ha crecido en cantidad y calidad, expresando su insatisfacción por el estado actual de cosas. Las Ocupaciones a lo largo del país han encontrado maneras creativas de persistir, resistir y de reconstruirse. En Los Ángeles, San Diego, Portland, Kansas City, Sacramento, Dallas, Filadelfia, New Orleans o New York, las Ocupaciones desalojadas siguen celebrando Asambleas Generales y mantienen calendarios con reuniones diarias, eventos, talleres, marchas y acciones directas en las ciudades.
En el otro lado del mundo, otro ejemplo es gratificante: desde el mes de mayo el movimiento de indignados de Madrid logró propagar la idea de una democracia participativa directa. Así, efectuó un llamamiento generalizado para que las personas que desearan organizar en los barrios asambleas locales se pusieran en contacto entre sí. Esas personas dinamizaron y coordinaron acciones que desde entonces se reconocen como Asamblea Popular. Hasta ahora las asambleas populares locales se han reunido regularmente y alcanzado distintos niveles de auto-organización y participación, creando con éxito grupos de trabajo y comisiones diversas. Llega el invierno y la presencia disminuye; pero en la primavera y en verano del 2012 con seguridad retumbarán en más lugares del planeta.
8 de enero de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de enero de 2012)
El Otoño del Imperio
El gran discurso antisistema rebeldia, Julio Anguita
El hecho de que la revista Time dedique su portada anual como “personaje del año 2011” a las gentes que se han manifestado sin una identidad definida en los variados movimientos de protesta que se han desarrollado en la “primavera de los pueblos árabes”, los “indignados” de España, los sublevados de “Ocupa Wall Street”, los estudiantes chilenos y muchos otros en cientos de ciudades del mundo, es un reconocimiento tácito a la importancia social, política y aun cultural que adquirieron dichas expresiones en el año. El significativo gesto de la revista corre también el peligro de convertir a dicho movimiento crecientemente mundial en un icono simplón, expresión de una crisis pasajera que, finalmente, encontrará salida y calmará las aguas hoy agitadas circunstancialmente.
Asediado por ejemplo en Estados Unidos este movimiento social por una acción progresivamente concertada, los financistas de Wall Street, la derecha ultramontana y varios gobiernos estatales republicanos han promovido en diversas ciudades los desalojos al movimiento en las plazas públicas previamente tomadas por decenas de miles de inconformes estadounidenses. Por fortuna, aunque a primera vista tales expulsiones parecieran ser golpes contundentes a un ascenso que se esperaba acabaría con la llegada del invierno, lo cierto es que sus componentes (autodenominados el 99%), más seguros que nunca aclaman: “No se puede desalojar una idea. El movimiento Occupy no morirá nunca; si nos desalojan, ¡nos multiplicamos…!”
De hecho, el 17 del último mes del año “Ocupa Wall Street” cumplió tres meses de ser un dolor de cabeza para los más acérrimos defensores del “american way of life” emparentado con los grandes consorcios y la crema y nata del llamado mercado libre. Durante ese tiempo, ha crecido en cantidad y calidad, expresando su insatisfacción por el estado actual de cosas. Las Ocupaciones a lo largo del país han encontrado maneras creativas de persistir, resistir y de reconstruirse. En Los Ángeles, San Diego, Portland, Kansas City, Sacramento, Dallas, Filadelfia, New Orleans o New York, las Ocupaciones desalojadas siguen celebrando Asambleas Generales y mantienen calendarios con reuniones diarias, eventos, talleres, marchas y acciones directas en las ciudades.
En el otro lado del mundo, otro ejemplo es gratificante: desde el mes de mayo el movimiento de indignados de Madrid logró propagar la idea de una democracia participativa directa. Así, efectuó un llamamiento generalizado para que las personas que desearan organizar en los barrios asambleas locales se pusieran en contacto entre sí. Esas personas dinamizaron y coordinaron acciones que desde entonces se reconocen como Asamblea Popular. Hasta ahora las asambleas populares locales se han reunido regularmente y alcanzado distintos niveles de auto-organización y participación, creando con éxito grupos de trabajo y comisiones diversas. Llega el invierno y la presencia disminuye; pero en la primavera y en verano del 2012 con seguridad retumbarán en más lugares del planeta.
8 de enero de 2012.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 1º de enero de 2012)
El Otoño del Imperio
El gran discurso antisistema rebeldia, Julio Anguita
martes, 27 de diciembre de 2011
2011: La Crisis se Agrava y la Solución no se Vislumbra
Jesús Hernández Garibay
El año 2011 tendrá que ser irremediablemente recordado como aquél en el que el recrudecimiento de la crisis que acompaña al capitalismo mundial advierte de la incapacidad del mismo para resolver en forma duradera sus graves contradicciones. También lo será porque es ahora cuando los pueblos comienzan a tornarse de una manera más firme que antes de espectadores pasivos de su desolación en críticos activos en busca de un mejor destino que el que el sistema siempre les promete sin cumplirlo. Del surgimiento de este movimiento mundial de protesta en contra de las actuales condiciones del mundo hablaremos luego; por ahora comentemos la más reciente escena de la interminable crisis.
Acuciada por las deudas y el debilitamiento de los mercados, luego de meses de intentos por resolver las graves circunstancias financieras por las que atraviesan varios de los países de la Eurozona como Grecia, España, Portugal, Italia y otros, los gobiernos de Alemania y Francia proponen endurecer la disciplina fiscal, al contemplar la imposición de sanciones a los infractores que superen el techo de déficit superior al 3% del PIB, lo que en los hechos implica solamente un acuerdo intergubernamental y no una reforma a fondo de los tratados de Maastricht. La Comisión Europea pretende así revisar los presupuestos nacionales y el Tribunal de Justicia de la Unión verificar esa disciplina fiscal a fin de imponer, sin más, tales sanciones.
Este draconiano intento por controlar las economías nacionales, lo que realmente provoca es acentuar las profundas divisiones ya existentes en un bloque que amenaza con resquebrajarse, pues mientras el optimista presidente francés Nicolás Sarkozy asegura que “otra Europa está naciendo”, las principales bolsas europeas cierran con fuertes pérdidas en un mercado tenso por las amenazas de las agencias de calificación de rebajar la nota a la zona y las dudas sobre la eficacia de las medidas adoptadas en la reciente cumbre europea. “El mercado ―decía un analista financiero― ha considerado el acuerdo de la Unión Europea y se parece a los anteriores. Hay muchas buenas intenciones, pero falta aplicarlo y darle seguimiento. El mercado lo evaluó el fin de semana y decidió que la crisis no ha terminado…” (Christian Thwaites).
Y es que los problemas estructurales están lejos de ser resueltos. Los grandes bancos centrales han anunciado también recientemente una nueva acción coordinada para inyectar liquidez en los mercados y combatir así la escasez del crédito que afecta a la banca. Pero, como sabemos, inyectar liquidez sin un mayor sustento podría implicar jugar con fuego avivando una hiperinflación que, sin duda, contraerá más un mercado asediado por la disminución del consumo. Así, se posponen los problemas y la solución no se vislumbra, mientras más observadores advierten de “fuertes contratiempos en la economía del próximo año”, que traerán a los gobiernos “problemas considerables para cumplir los objetivos que se han marcado…” (Commerzbank). Pronóstico nada benigno para el 2012.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 25 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
La crisis que cambiará el mundo
El año 2011 tendrá que ser irremediablemente recordado como aquél en el que el recrudecimiento de la crisis que acompaña al capitalismo mundial advierte de la incapacidad del mismo para resolver en forma duradera sus graves contradicciones. También lo será porque es ahora cuando los pueblos comienzan a tornarse de una manera más firme que antes de espectadores pasivos de su desolación en críticos activos en busca de un mejor destino que el que el sistema siempre les promete sin cumplirlo. Del surgimiento de este movimiento mundial de protesta en contra de las actuales condiciones del mundo hablaremos luego; por ahora comentemos la más reciente escena de la interminable crisis.
Acuciada por las deudas y el debilitamiento de los mercados, luego de meses de intentos por resolver las graves circunstancias financieras por las que atraviesan varios de los países de la Eurozona como Grecia, España, Portugal, Italia y otros, los gobiernos de Alemania y Francia proponen endurecer la disciplina fiscal, al contemplar la imposición de sanciones a los infractores que superen el techo de déficit superior al 3% del PIB, lo que en los hechos implica solamente un acuerdo intergubernamental y no una reforma a fondo de los tratados de Maastricht. La Comisión Europea pretende así revisar los presupuestos nacionales y el Tribunal de Justicia de la Unión verificar esa disciplina fiscal a fin de imponer, sin más, tales sanciones.
Este draconiano intento por controlar las economías nacionales, lo que realmente provoca es acentuar las profundas divisiones ya existentes en un bloque que amenaza con resquebrajarse, pues mientras el optimista presidente francés Nicolás Sarkozy asegura que “otra Europa está naciendo”, las principales bolsas europeas cierran con fuertes pérdidas en un mercado tenso por las amenazas de las agencias de calificación de rebajar la nota a la zona y las dudas sobre la eficacia de las medidas adoptadas en la reciente cumbre europea. “El mercado ―decía un analista financiero― ha considerado el acuerdo de la Unión Europea y se parece a los anteriores. Hay muchas buenas intenciones, pero falta aplicarlo y darle seguimiento. El mercado lo evaluó el fin de semana y decidió que la crisis no ha terminado…” (Christian Thwaites).
Y es que los problemas estructurales están lejos de ser resueltos. Los grandes bancos centrales han anunciado también recientemente una nueva acción coordinada para inyectar liquidez en los mercados y combatir así la escasez del crédito que afecta a la banca. Pero, como sabemos, inyectar liquidez sin un mayor sustento podría implicar jugar con fuego avivando una hiperinflación que, sin duda, contraerá más un mercado asediado por la disminución del consumo. Así, se posponen los problemas y la solución no se vislumbra, mientras más observadores advierten de “fuertes contratiempos en la economía del próximo año”, que traerán a los gobiernos “problemas considerables para cumplir los objetivos que se han marcado…” (Commerzbank). Pronóstico nada benigno para el 2012.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 25 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
La crisis que cambiará el mundo
La Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático en Durban
Jesús Hernández Garibay
Durante dos semanas, del 28 de noviembre al 11 de diciembre pasado, se llevó a cabo en el puerto sudafricano de Durban la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP17), que mantuvo intensas negociaciones sobre todo en lo referente a la continuación del Protocolo de Kioto. Dicho Protocolo vence en 2012; su necesaria continuidad se empezó a gestar en Bali 2007 (COP13) y pretendía ser lograda para Copenhague 2009 (COP15). Tras el fracaso de Copenhague, la COP16 de Cancún (2010) aspiró a restablecer la ruta hacia una renovación en la COP17 de Durban. “A bote pronto ―se decía no obstante en algún blog―, la gran ocasión se perdió en Copenhague, Cancún puso un parche y Durban no va a suponer un avance...” (copenhagen2009). Así estaban las expectativas.
Los informes no eran tampoco halagüeños; las emisiones de gases de efecto invernadero en los tiempos recientes, han dicho agencias noticiosas, “aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora”, lo que significa que los niveles “son más elevados que el peor de los escenarios posibles” anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007 (AP). Así, la urgencia por alcanzar un más efectivo acuerdo vinculante que detenga el proceso de degradación ambiental y el crecientemente peligroso cambio climático, se reiteró en Durban, y si bien algunos observadores destacaron el pacto alcanzado en el último momento, en el sentido de que “obligaría por primera vez a los mayores contaminantes a tomar medidas sobre sus emisiones de gases invernadero”, para otros dicho plan no es lo bastante agresivo como para frenar el calentamiento global.
Entre los principales acuerdos alcanzados por la COP17, puede destacarse que el Protocolo de Kioto que va de 2008 a 2012 ahora se extiende cinco años más, hasta finales de 2017; a la vez, que los delegados aceptaron comenzar negociaciones para un nuevo tratado legalmente vinculante que se decidirá en 2015 y entrará en vigor en 2020, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. Aunque para ello sería necesario llevar adelante un plan denominado Plataforma de Durban para la Mejora de Acciones, cuyo fin sería el de “desarrollar un nuevo protocolo, otro instrumento legal o una solución pactada con fuerza legal que se aplicará a todas las Partes en la convención del clima de la ONU”, por parte de un grupo de trabajo. Cosa complicada.
Por algo el grupo Greenpeace critica duramente esta nueva Cumbre, a la cual describe como un “fracaso”, mientras asegura que los gobiernos que participaron en ella deberían “sentirse avergonzados”. En un comunicado público, Greenpeace asegura que “Mientras que los detalles de las conversaciones pueden ser complejos, la verdad es muy sencilla. Estamos muy lejos de donde deberíamos estar para evitar un cambio climático catastrófico”, y subraya que “los contaminadores han ganado esta ronda de conversaciones…” Así, a juicio de muchos el evento no logra los alcances que se hubieran deseado y, por el contrario, deja de nuevo la puerta abierta para un mayor deterioro mundial.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cambio Climático Durban Sudáfrica
Durante dos semanas, del 28 de noviembre al 11 de diciembre pasado, se llevó a cabo en el puerto sudafricano de Durban la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático (COP17), que mantuvo intensas negociaciones sobre todo en lo referente a la continuación del Protocolo de Kioto. Dicho Protocolo vence en 2012; su necesaria continuidad se empezó a gestar en Bali 2007 (COP13) y pretendía ser lograda para Copenhague 2009 (COP15). Tras el fracaso de Copenhague, la COP16 de Cancún (2010) aspiró a restablecer la ruta hacia una renovación en la COP17 de Durban. “A bote pronto ―se decía no obstante en algún blog―, la gran ocasión se perdió en Copenhague, Cancún puso un parche y Durban no va a suponer un avance...” (copenhagen2009). Así estaban las expectativas.
Los informes no eran tampoco halagüeños; las emisiones de gases de efecto invernadero en los tiempos recientes, han dicho agencias noticiosas, “aumentaron en la mayor cantidad registrada hasta ahora”, lo que significa que los niveles “son más elevados que el peor de los escenarios posibles” anticipados por el Panel Internacional sobre Cambio Climático en 2007 (AP). Así, la urgencia por alcanzar un más efectivo acuerdo vinculante que detenga el proceso de degradación ambiental y el crecientemente peligroso cambio climático, se reiteró en Durban, y si bien algunos observadores destacaron el pacto alcanzado en el último momento, en el sentido de que “obligaría por primera vez a los mayores contaminantes a tomar medidas sobre sus emisiones de gases invernadero”, para otros dicho plan no es lo bastante agresivo como para frenar el calentamiento global.
Entre los principales acuerdos alcanzados por la COP17, puede destacarse que el Protocolo de Kioto que va de 2008 a 2012 ahora se extiende cinco años más, hasta finales de 2017; a la vez, que los delegados aceptaron comenzar negociaciones para un nuevo tratado legalmente vinculante que se decidirá en 2015 y entrará en vigor en 2020, con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados. Aunque para ello sería necesario llevar adelante un plan denominado Plataforma de Durban para la Mejora de Acciones, cuyo fin sería el de “desarrollar un nuevo protocolo, otro instrumento legal o una solución pactada con fuerza legal que se aplicará a todas las Partes en la convención del clima de la ONU”, por parte de un grupo de trabajo. Cosa complicada.
Por algo el grupo Greenpeace critica duramente esta nueva Cumbre, a la cual describe como un “fracaso”, mientras asegura que los gobiernos que participaron en ella deberían “sentirse avergonzados”. En un comunicado público, Greenpeace asegura que “Mientras que los detalles de las conversaciones pueden ser complejos, la verdad es muy sencilla. Estamos muy lejos de donde deberíamos estar para evitar un cambio climático catastrófico”, y subraya que “los contaminadores han ganado esta ronda de conversaciones…” Así, a juicio de muchos el evento no logra los alcances que se hubieran deseado y, por el contrario, deja de nuevo la puerta abierta para un mayor deterioro mundial.
27 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cambio Climático Durban Sudáfrica
viernes, 9 de diciembre de 2011
Nace la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños
Jesús Hernández Garibay
Los días 2 y 3 de diciembre últimos se dio inicio formal en la ciudad de Caracas a la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un esfuerzo más que continúa modificando, como ya lo han hecho otros anteriores, el mapa político del continente. La CELAC nace en un momento crucial y fundamental para las repúblicas nuestramericanas, en un nuevo avance soberano que busca romper en definitiva con el esquema interamericano nacido en 1948 a raíz de la IX Conferencia de Estados Americanos de Bogotá que da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA) bajo la tutela de Estados Unidos. Hoy, 33 países de nuestro subcontinente, deciden excluir a EUA y a Canadá de los asuntos que sólo competen a los latinoamericanos y caribeños.
En la búsqueda por la independencia y la integración para un desarrollo económico y social justo, exento de las cadenas trasnacionales a las que el dólar ha sometido a nuestra región, muchas voluntades intentaron antes resolver las trabas: esfuerzos como la ALALC y la ALADI, el Pacto Andino, el Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Económica del Caribe o el Sistema Económico Latinoamericano, son algunas de tales intenciones que desde 1987 fueron robustecidas por lo que sería el Grupo de Río. Junto a estos, la creación del Parlamento Latinoamericano y el apoyo de la Central Latinoamericana de Trabajadores a la Comunidad Latinoamérica de Naciones, les dio continuidad a todos ellos en la búsqueda de nuestra independencia.
El nacimiento en 1991 del MERCOSUR y unos años después de la Asociación de Estados del Caribe y del Área de Libre Comercio Suramericana, acompañan la creación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) impulsado por Estados Unidos con la participación de México y Canadá, como el principal antecedente en la intención por crear para su beneficio un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Por fortuna, ya en otro momento y al amparo de los triunfos electorales de Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, con la participación de Cuba se forma en diciembre de 2004 la ahora Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y desde mayo de 2008 la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).
La CELAC nace con el legado político del Grupo de Río en el marco de la III Cumbre de América Latina sobre Integración y Desarrollo, en el entorno de una nueva etapa en la que más naciones advierten la necesidad de avanzar en la búsqueda de un desarrollo verdadero sin el concurso de sus pretensos dueños. El hecho mismo de que en la coordinación de este nuevo esfuerzo participen gobiernos como los de Cuba y Venezuela ―a quienes las fuerzas derechistas más beligerantes han vilipendiado con dureza― bajo el pleno acuerdo de los más cercanos actuales “socios” de Washington: Colombia, Chile, Panamá, Costa Rica, México inclusive, habla de una creciente preocupación de estos por la crisis, pero también en los nuevos tiempos, de un cambio promisorio para nuestros pueblos.
9 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Chaderton: CELAC no es una consecuencia de la OEA
Los días 2 y 3 de diciembre últimos se dio inicio formal en la ciudad de Caracas a la llamada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un esfuerzo más que continúa modificando, como ya lo han hecho otros anteriores, el mapa político del continente. La CELAC nace en un momento crucial y fundamental para las repúblicas nuestramericanas, en un nuevo avance soberano que busca romper en definitiva con el esquema interamericano nacido en 1948 a raíz de la IX Conferencia de Estados Americanos de Bogotá que da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA) bajo la tutela de Estados Unidos. Hoy, 33 países de nuestro subcontinente, deciden excluir a EUA y a Canadá de los asuntos que sólo competen a los latinoamericanos y caribeños.
En la búsqueda por la independencia y la integración para un desarrollo económico y social justo, exento de las cadenas trasnacionales a las que el dólar ha sometido a nuestra región, muchas voluntades intentaron antes resolver las trabas: esfuerzos como la ALALC y la ALADI, el Pacto Andino, el Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Económica del Caribe o el Sistema Económico Latinoamericano, son algunas de tales intenciones que desde 1987 fueron robustecidas por lo que sería el Grupo de Río. Junto a estos, la creación del Parlamento Latinoamericano y el apoyo de la Central Latinoamericana de Trabajadores a la Comunidad Latinoamérica de Naciones, les dio continuidad a todos ellos en la búsqueda de nuestra independencia.
El nacimiento en 1991 del MERCOSUR y unos años después de la Asociación de Estados del Caribe y del Área de Libre Comercio Suramericana, acompañan la creación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) impulsado por Estados Unidos con la participación de México y Canadá, como el principal antecedente en la intención por crear para su beneficio un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Por fortuna, ya en otro momento y al amparo de los triunfos electorales de Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador, entre otros, con la participación de Cuba se forma en diciembre de 2004 la ahora Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y desde mayo de 2008 la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR).
La CELAC nace con el legado político del Grupo de Río en el marco de la III Cumbre de América Latina sobre Integración y Desarrollo, en el entorno de una nueva etapa en la que más naciones advierten la necesidad de avanzar en la búsqueda de un desarrollo verdadero sin el concurso de sus pretensos dueños. El hecho mismo de que en la coordinación de este nuevo esfuerzo participen gobiernos como los de Cuba y Venezuela ―a quienes las fuerzas derechistas más beligerantes han vilipendiado con dureza― bajo el pleno acuerdo de los más cercanos actuales “socios” de Washington: Colombia, Chile, Panamá, Costa Rica, México inclusive, habla de una creciente preocupación de estos por la crisis, pero también en los nuevos tiempos, de un cambio promisorio para nuestros pueblos.
9 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 11 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Chaderton: CELAC no es una consecuencia de la OEA
domingo, 4 de diciembre de 2011
Crecen y se Fortalecen Movimientos Sociales en Distintos Países
Jesús Hernández Garibay
Luego de las espectaculares jornadas que dieron forma hace casi un año a la llamada “revolución de enero” en Plaza Tahrir, El Cairo, Egipto, que obligaron al ejército a desplazar del poder a Hosni Mubarak para tratar de encontrar un periodo de estabilidad hacia un nuevo régimen que mantuviera los intereses del “status quo”, el llamado Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha tenido que hacer frente al creciente descontento social que, mediante nuevas y significativas manifestaciones en la misma plaza, exige ahora su renuncia y la formación inmediata de un gobierno civil independiente y ajeno al régimen de Mubarak. Lo peculiar, sin embargo, es que dicho descontento es sólo uno entre varios que se desenvuelven en distintos países.
En Grecia cada vez más analistas advierten que está cercano el momento en que la precaria situación financiera que trata de ser paliada mediante la sustitución de un gobierno de “izquierda” por el de Lukas Papademos más cercano a los intereses bancarios en juego, en lo que se convertirá será en “un shock sistémico demasiado grande y no administrable con supuestos económicos convencionales”. El país vive ya una fuerte escalada de tensiones políticas y sociales con la huelga general que paralizó el país por dos días en octubre y la nueva del reciente 1º de diciembre, la séptima en lo que va del año, en protesta contra las medidas de austeridad y las reformas fiscales, los despidos y la homologación de los sueldos que reducen ingresos de algunos trabajadores hasta en un 55 por ciento.
En lo que se considera la más grande movilización en la historia del país, el 24 de noviembre decenas de miles de personas salieron a las calles de Portugal durante otra huelga general contra las medidas de austeridad que fueron adoptadas por el gobierno: recortes en los sueldos de los empleados públicos, recortes en las pensiones, recortes en la educación y la salud, menos acceso a prestaciones por desempleo y otros beneficios sociales, que aumentan el número de las horas de trabajo. La mayoría de los huelguistas eran empleados públicos y su impacto fue particularmente fuerte en el sector del transporte, pero participaron también estudiantes y profesores de las universidades e insólitamente unos 10 mil policías y soldados de la fuerza aérea, infantería y marina.
En Italia, el longevo líder y calificado como “bufón” Silvio Berlusconi se vio obligado a dimitir en favor del banquero Mario Monti, para quien las nuevas medidas de austeridad derivadas del proyecto de ley de reforma impuesto por la Unión Europea y aprobado por el parlamento, son la única solución viable a lo que una vez que se manifieste abiertamente será la más grave crisis europea en medio siglo. Curiosamente, tanto en este último país como en los anteriores y en muchos otros, los movimientos de indignados se articulan con los movimientos de ocupación en plazas públicas de Europa, Estados Unidos y otros países árabes, trasponiendo fronteras en un movimiento mundial que crece y se fortalece bajo la bandera de “No austeridad, ocupa en todos lados...!”
4 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Revolucracia, la semilla del cambio. 2011
Luego de las espectaculares jornadas que dieron forma hace casi un año a la llamada “revolución de enero” en Plaza Tahrir, El Cairo, Egipto, que obligaron al ejército a desplazar del poder a Hosni Mubarak para tratar de encontrar un periodo de estabilidad hacia un nuevo régimen que mantuviera los intereses del “status quo”, el llamado Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha tenido que hacer frente al creciente descontento social que, mediante nuevas y significativas manifestaciones en la misma plaza, exige ahora su renuncia y la formación inmediata de un gobierno civil independiente y ajeno al régimen de Mubarak. Lo peculiar, sin embargo, es que dicho descontento es sólo uno entre varios que se desenvuelven en distintos países.
En Grecia cada vez más analistas advierten que está cercano el momento en que la precaria situación financiera que trata de ser paliada mediante la sustitución de un gobierno de “izquierda” por el de Lukas Papademos más cercano a los intereses bancarios en juego, en lo que se convertirá será en “un shock sistémico demasiado grande y no administrable con supuestos económicos convencionales”. El país vive ya una fuerte escalada de tensiones políticas y sociales con la huelga general que paralizó el país por dos días en octubre y la nueva del reciente 1º de diciembre, la séptima en lo que va del año, en protesta contra las medidas de austeridad y las reformas fiscales, los despidos y la homologación de los sueldos que reducen ingresos de algunos trabajadores hasta en un 55 por ciento.
En lo que se considera la más grande movilización en la historia del país, el 24 de noviembre decenas de miles de personas salieron a las calles de Portugal durante otra huelga general contra las medidas de austeridad que fueron adoptadas por el gobierno: recortes en los sueldos de los empleados públicos, recortes en las pensiones, recortes en la educación y la salud, menos acceso a prestaciones por desempleo y otros beneficios sociales, que aumentan el número de las horas de trabajo. La mayoría de los huelguistas eran empleados públicos y su impacto fue particularmente fuerte en el sector del transporte, pero participaron también estudiantes y profesores de las universidades e insólitamente unos 10 mil policías y soldados de la fuerza aérea, infantería y marina.
En Italia, el longevo líder y calificado como “bufón” Silvio Berlusconi se vio obligado a dimitir en favor del banquero Mario Monti, para quien las nuevas medidas de austeridad derivadas del proyecto de ley de reforma impuesto por la Unión Europea y aprobado por el parlamento, son la única solución viable a lo que una vez que se manifieste abiertamente será la más grave crisis europea en medio siglo. Curiosamente, tanto en este último país como en los anteriores y en muchos otros, los movimientos de indignados se articulan con los movimientos de ocupación en plazas públicas de Europa, Estados Unidos y otros países árabes, trasponiendo fronteras en un movimiento mundial que crece y se fortalece bajo la bandera de “No austeridad, ocupa en todos lados...!”
4 de diciembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 4 de diciembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Revolucracia, la semilla del cambio. 2011
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