Jesús Hernández Garibay
“Desde asambleas de barrios a universidades, desde asambleas generales a individuos o grupos de amigos, animamos a salir a las calles este sábado 12N (12 de noviembre) con urnas para recoger las propuestas de la ciudadanía y contribuir a una verdadera democracia…” Es este uno de los más recientes llamados a la participación hecho por quienes encabezan la manifestación del descontento social denominada “acampada de los indignados” en la Puerta del Sol de Madrid; un suceso que, antes y después de su inicio en mayo pasado, como inédito que resulta en sus alcances y potencialidad alcanza también su peso en las elecciones presidenciales adelantadas de este 20 de noviembre en España, frente a una grave crisis sin solución en las manos por parte de ninguno de los candidatos.
El Movimiento 15-M, también llamado movimiento de los indignados, formado a partir del 15 de mayo pasado, en sus orígenes se nutre sobre todo de la participación espontánea de desempleados o trabajadores a punto de perder el empleo, además de gente desalojada o amenazada de desalojo de sus casas por no cubrir la renta o pagos de sus propiedades; jóvenes incluso con altos niveles educativos pero imposibilitados de trabajar por la ausencia de plazas en el mercado laboral. Todos ellos, a los que luego se suman amas de casa, obreros y aun empleados de oficinas gubernamentales para quienes el salario ya no alcanza, conforman la amplia base social de quienes encuentran en las asambleas del plantón la mejor manera de delinear un futuro aún incierto pero prometedor.
El objetivo del movimiento ha sido, hasta ahora, promover en todas las asambleas “un funcionamiento transparente, horizontal, y que permita a todas las personas participar en igualdad de condiciones”. Para ello, uno de los objetivos centrales ha sido “evitar que surjan líderes o jefes que decidan por todos sin tenerles en cuenta, cómo los políticos, vamos...” La participación en tales asambleas ha permitido defender al movimiento frente a los intentos de desalojo por la policía y ha promovido propuestas a la ciudadanía, como la de las “Urnas Indignadas” puesta en marcha el 12 de noviembre, que superó cualquier expectativa. Este ejercicio cívico generó una multitud de propuestas y sobre todo 10 más destacadas, que hablan de una visión cada vez más perspicaz de la gente.
Entre estas se incluye una central: “Que los culpables de esta crisis económica mundial vayan a la cárcel, tanto los bancos principales causantes… como los que sabiendo lo que ocurría no hicieron nada para frenarlo…: el FMI, Banco central europeo. Y también los culpables de la crisis por omisión, que no hicieron nada por impedirlo: los políticos, el presidente del gobierno…” Una visión compartida por gente de todo el mundo, que en la jornada “Unidos por un cambio global” del 15 de octubre pasado se expresó en 1,040 ciudades en 90 países del mundo, y que tan sólo en España movilizó a un millón y medio de personas; 500 mil de ellas solamente en Madrid, unidas por consignas como: “Nuestros sueños no caben en sus urnas…” Un desafío, claro, para la “democracia de mercado”.
17 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 20 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Los indignados cumplen seis meses de resistencia
jueves, 17 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
La Crisis Arrecia, la Pobreza Escala, la Protesta Crece
Jesús Hernández Garibay
Luego de semanas y meses de incertidumbre en los escenarios económico, social y aun político de distintos países, el panorama que aflora en el mundo es más que evidente: la crisis arrecia, mientras la pobreza escala y la protesta crece. Dígalo si no la cuerda floja en la que han vivido los mercados en la Unión Europea por causa sobre todo de la crisis griega y sus posibilidades de contagio; o la pobreza extrema que alcanza a unos 900 millones de personas, con 20 y medio tan sólo en Estados Unidos, el país más rico de la tierra; o la protesta que se amplía cada día más desde la primavera de los pueblos árabes o los “indignados” en España, hasta el movimiento “Ocupa Wall Street” que se generaliza en la Unión Americana y comienza a prosperar ahora en más de 1,500 ciudades en el mundo.
Después de la apetecida reunión del llamado G-20 en la que gobiernos como los de Alemania y Francia pretendían lograr una respuesta contundente ante los llamados a utilizar “una gran bazooka” en apoyo a la grave crisis bancaria sobre todo en Grecia, en medio del trepidar de las bolsas europeas por las circunstancias políticas en ese golpeado país, hoy la misma Unión Europea y el mundo entero continúan transitando cada día caminos más cerrados para los severos problemas que sufren los mercados, enfrentados a la disminución del consumo por la persistencia del desempleo, la ampliación de la pobreza y la creciente ineficacia del crédito como salida a la precaria situación de las familias.
En Estados Unidos, el “país de las oportunidades”, como ha sido reconocido la economía se tambalea: el porcentaje de la pobreza extrema creció durante 2010 en 300 de las 360 más grandes áreas metropolitanas, mientras el número de personas que utilizan los cupones alimentarios del gobierno aumenta; en la actualidad, hay más de 45 millones que utilizan dichos cupones; un incremento del 74% del 2007 al 2010. A la vez, la tasa de pobreza en los niños aumentó a 22% en 2010, mientras que en al menos 314 condados el 30% de los niños se enfrentan a la inseguridad alimentaria; ahora, uno de cada cuatro niños utiliza los cupones alimentarios, mientras se estima que hasta medio millón de estos viven actualmente sin casa (homeless) en todo el país (cifras de la Oficina del Censo).
Ante ello, la única salida que ofrecen los mercados es, como le ha sido propuesto de nueva cuenta al pueblo griego, apoyo financiero pero condicionado a la mayor austeridad que, en los bolsillos de la gente, se traduce en un mayor desempleo, menores ingresos a pensionados, disminución del salario y en general menos programas de apoyo social; condiciones en las que el mercado deja al mundo en su afán de lucro, bajo la pretensión imaginaria o la facundia de que algún día llegará una nueva era de bonanza. Por algo las protestas en contra del 1% depredador que comienzan a ocupar las plazas públicas; por gente que tal vez por ahora no alcance todavía a vislumbrar la solución a sus crecientes penurias pero que, poco a poco, viendo en el otro el espejo de su situación, aprenden hoy y se preparan para ampliar su lucha, de manera desigual pero inevitable...
10 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cifras de pobreza en EE.UU. son preocupantes
Luego de semanas y meses de incertidumbre en los escenarios económico, social y aun político de distintos países, el panorama que aflora en el mundo es más que evidente: la crisis arrecia, mientras la pobreza escala y la protesta crece. Dígalo si no la cuerda floja en la que han vivido los mercados en la Unión Europea por causa sobre todo de la crisis griega y sus posibilidades de contagio; o la pobreza extrema que alcanza a unos 900 millones de personas, con 20 y medio tan sólo en Estados Unidos, el país más rico de la tierra; o la protesta que se amplía cada día más desde la primavera de los pueblos árabes o los “indignados” en España, hasta el movimiento “Ocupa Wall Street” que se generaliza en la Unión Americana y comienza a prosperar ahora en más de 1,500 ciudades en el mundo.
Después de la apetecida reunión del llamado G-20 en la que gobiernos como los de Alemania y Francia pretendían lograr una respuesta contundente ante los llamados a utilizar “una gran bazooka” en apoyo a la grave crisis bancaria sobre todo en Grecia, en medio del trepidar de las bolsas europeas por las circunstancias políticas en ese golpeado país, hoy la misma Unión Europea y el mundo entero continúan transitando cada día caminos más cerrados para los severos problemas que sufren los mercados, enfrentados a la disminución del consumo por la persistencia del desempleo, la ampliación de la pobreza y la creciente ineficacia del crédito como salida a la precaria situación de las familias.
En Estados Unidos, el “país de las oportunidades”, como ha sido reconocido la economía se tambalea: el porcentaje de la pobreza extrema creció durante 2010 en 300 de las 360 más grandes áreas metropolitanas, mientras el número de personas que utilizan los cupones alimentarios del gobierno aumenta; en la actualidad, hay más de 45 millones que utilizan dichos cupones; un incremento del 74% del 2007 al 2010. A la vez, la tasa de pobreza en los niños aumentó a 22% en 2010, mientras que en al menos 314 condados el 30% de los niños se enfrentan a la inseguridad alimentaria; ahora, uno de cada cuatro niños utiliza los cupones alimentarios, mientras se estima que hasta medio millón de estos viven actualmente sin casa (homeless) en todo el país (cifras de la Oficina del Censo).
Ante ello, la única salida que ofrecen los mercados es, como le ha sido propuesto de nueva cuenta al pueblo griego, apoyo financiero pero condicionado a la mayor austeridad que, en los bolsillos de la gente, se traduce en un mayor desempleo, menores ingresos a pensionados, disminución del salario y en general menos programas de apoyo social; condiciones en las que el mercado deja al mundo en su afán de lucro, bajo la pretensión imaginaria o la facundia de que algún día llegará una nueva era de bonanza. Por algo las protestas en contra del 1% depredador que comienzan a ocupar las plazas públicas; por gente que tal vez por ahora no alcance todavía a vislumbrar la solución a sus crecientes penurias pero que, poco a poco, viendo en el otro el espejo de su situación, aprenden hoy y se preparan para ampliar su lucha, de manera desigual pero inevitable...
10 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 13 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Cifras de pobreza en EE.UU. son preocupantes
domingo, 6 de noviembre de 2011
El Gasto Militar de Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
El informe anual 2011 del reconocido Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), un libro que detalla las tendencias armamentistas de los países en el mundo, destaca que para 2010 el gasto militar global siguió creciendo, en comparación con 2009; el aumento fue de un 1,3% en términos reales y llegó a los 1.630 billones de dólares. Una disminución respecto de los años previos ―pues entre 2001 y 2009 el crecimiento anual promedio fue de 5.1% en términos reales―, con seguridad a consecuencia del impacto de la crisis en los distintos países del mundo que obligo a los gobiernos a contraer su gasto militar. De hecho, el crecimiento en 2010 se basa en un 99.9% exclusivamente en Estados Unidos.
El gasto militar total de este país en 2009 fue de 661 mil millones, mientras que en 2010 se redujo a 517 mil 8 millones. Aun así, EUA resultó el mayor dispendioso en términos absolutos, con 43% del total mundial (6 veces más que su rival más cercano China); de hecho, EUA encabeza el incremento global desde 2001, con un aumento del 81% en términos reales comparado con el 32.5% del resto del mundo. China, es cierto, aumenta su gasto militar en un 12,7% en 2011, hasta cerca de 91 mil 500 millones de dólares. No obstante, el gobierno chino tiene un saludable presupuesto que le ha permitido incrementar su gasto social y su gasto en infraestructura, a diferencia de Estados Unidos.
De esta manera, Estados Unidos continua siendo excepcional en términos de su gasto militar, pues el porcentaje del PIB norteamericano dedicado a las fuerzas armadas, es decir, “la carga militar”, ha crecido considerablemente del 3.1% en 2001 a un estimado de 4.8% en 2010, mientras que en la mayoría del resto del mundo dicha carga militar se redujo o se mantuvo estable. De los países en que SIPRI tiene datos confiables, Estados Unidos tuvo la mayor carga militar fuera del Medio Oriente en 2010, en base a proyecciones del FMI para el PIB. Aún con los esfuerzos para reducir el creciente déficit presupuestal estadounidense, el gasto militar continúa recibiendo un tratamiento privilegiado.
El presupuesto para el año fiscal 2012 del presidente Obama anuncia un congelamiento de 5 años de los gastos discrecionales no relacionados con la seguridad, pero el gasto militar, junto con otros gastos de seguridad como Inteligencia y Seguridad Nacional (Homeland Security) es la excepción. De hecho, ya desde este 1º de febrero Obama presentaba la solicitud de gasto militar anual más grande de su historia, de unos 708 mil millones de dólares para el año, a la vez que el Departamento de Defensa emitía su revisión cuatrienal, cuyo enfoque está referido a las nuevas amenazas supranacionales, la lucha contra el “terrorismo” y la “contrainsurgencia” como misiones militares centrales, además de “construir la capacidad de seguridad de naciones socias”. En tanto, mientras el mundo se vuelve militarmente más peligroso, la pobreza en ese país crece a falta de presupuesto.
6 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 30 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
Derroche bélico militar de Estados Unidos
El informe anual 2011 del reconocido Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), un libro que detalla las tendencias armamentistas de los países en el mundo, destaca que para 2010 el gasto militar global siguió creciendo, en comparación con 2009; el aumento fue de un 1,3% en términos reales y llegó a los 1.630 billones de dólares. Una disminución respecto de los años previos ―pues entre 2001 y 2009 el crecimiento anual promedio fue de 5.1% en términos reales―, con seguridad a consecuencia del impacto de la crisis en los distintos países del mundo que obligo a los gobiernos a contraer su gasto militar. De hecho, el crecimiento en 2010 se basa en un 99.9% exclusivamente en Estados Unidos.
El gasto militar total de este país en 2009 fue de 661 mil millones, mientras que en 2010 se redujo a 517 mil 8 millones. Aun así, EUA resultó el mayor dispendioso en términos absolutos, con 43% del total mundial (6 veces más que su rival más cercano China); de hecho, EUA encabeza el incremento global desde 2001, con un aumento del 81% en términos reales comparado con el 32.5% del resto del mundo. China, es cierto, aumenta su gasto militar en un 12,7% en 2011, hasta cerca de 91 mil 500 millones de dólares. No obstante, el gobierno chino tiene un saludable presupuesto que le ha permitido incrementar su gasto social y su gasto en infraestructura, a diferencia de Estados Unidos.
De esta manera, Estados Unidos continua siendo excepcional en términos de su gasto militar, pues el porcentaje del PIB norteamericano dedicado a las fuerzas armadas, es decir, “la carga militar”, ha crecido considerablemente del 3.1% en 2001 a un estimado de 4.8% en 2010, mientras que en la mayoría del resto del mundo dicha carga militar se redujo o se mantuvo estable. De los países en que SIPRI tiene datos confiables, Estados Unidos tuvo la mayor carga militar fuera del Medio Oriente en 2010, en base a proyecciones del FMI para el PIB. Aún con los esfuerzos para reducir el creciente déficit presupuestal estadounidense, el gasto militar continúa recibiendo un tratamiento privilegiado.
El presupuesto para el año fiscal 2012 del presidente Obama anuncia un congelamiento de 5 años de los gastos discrecionales no relacionados con la seguridad, pero el gasto militar, junto con otros gastos de seguridad como Inteligencia y Seguridad Nacional (Homeland Security) es la excepción. De hecho, ya desde este 1º de febrero Obama presentaba la solicitud de gasto militar anual más grande de su historia, de unos 708 mil millones de dólares para el año, a la vez que el Departamento de Defensa emitía su revisión cuatrienal, cuyo enfoque está referido a las nuevas amenazas supranacionales, la lucha contra el “terrorismo” y la “contrainsurgencia” como misiones militares centrales, además de “construir la capacidad de seguridad de naciones socias”. En tanto, mientras el mundo se vuelve militarmente más peligroso, la pobreza en ese país crece a falta de presupuesto.
6 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 30 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
Derroche bélico militar de Estados Unidos
La Crisis de la Educación en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
Como se sabe, Estados Unidos es hoy un país con problemas económicos, sociales o políticos de todo tipo y en este entorno en que la crisis afecta a todos niveles, la educación pública no es un problema de menor monta. Los bajos índices en el rendimiento escolar y los precarios resultados en exámenes internacionales como el PISA de la OCDE, se entreveran con recortes presupuestarios cada vez mayores; un escenario donde las corrientes privatizadoras del sector educativo público ganan nuevos espacios. Como se sabe, la educación en ese país responde a un entorno en el que todo funciona como una mercancía para vender o comprar; y en el que a cambio de ello se fomenta el individualismo, la petulancia y el desinterés en todo lo que no sea lúdicamente simplón y patriotero.
Así, en tanto que pasa el país por la peor crisis estructural de su historia, la educación también se encuentra en entredicho con sus grandes déficits presupuestarios y más de 30 mil escuelas con bajo rendimiento académico a nivel nacional. No en balde, el secretario de Educación, Arne Duncan, decía en noviembre de 2009 que una cuarta parte de los estudiantes de secundaria abandona las escuelas para irse a las calles cada año, mientras en son de queja recordaba que el 75% de los jóvenes estadounidenses entre 17 y 24 años no podía enlistarse en las fuerzas armadas, porque no contaba con certificado de secundaria, tenía antecedentes penales o estaba incapacitado físicamente.
Pero los problemas son mayores; en algunos estados de la Unión Americana el costo promedio para poder asistir a una universidad pública de cuatro años aumentó de un 20 a 30% del ingreso familiar en 1999-2000 hasta un 35 a 40% en 2007-2008; un incremento que por supuesto resienten más las familias de menores ingresos. A escala nacional, la matrícula en las universidades públicas cuesta hoy a las familias incluidas en el segmento de mayores ingresos (quinta parte del total) el 9 por ciento de sus ingresos, mientras que las familias en el segmento de menores ingresos tienen que pagar el 55 por ciento, frente al 39 por ciento que pagaban en 1999-2000.
Además, el sistema de educación superior estadounidense durante mucho tiempo fue visto como un líder en el mundo, pero la confianza en su futuro está comenzando a derrumbarse, de acuerdo con las encuestas. Hay mucha preocupación sobre el costo actual de la Universidad y los graduados universitarios de bajos ingresos; aquellos agobiados por deudas de préstamos para estudiar están ahora cuestionando el valor de sus títulos o planteando que el costo ha retrasado otras decisiones importantes en su vida. Y para más, las mismas universidades están preocupadas por la creciente competencia internacional y la disminución de la calidad de sus estudiantes; más de un tercio de los rectores de las universidades públicas consideran inclusive que estas van en una dirección equivocada y que sin un cambio de rumbo, en una década más la educación superior estadounidense se encontrará en desventaja frente al resto del mundo.
6 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Waiting for Superman 2010- Official Trailer
Como se sabe, Estados Unidos es hoy un país con problemas económicos, sociales o políticos de todo tipo y en este entorno en que la crisis afecta a todos niveles, la educación pública no es un problema de menor monta. Los bajos índices en el rendimiento escolar y los precarios resultados en exámenes internacionales como el PISA de la OCDE, se entreveran con recortes presupuestarios cada vez mayores; un escenario donde las corrientes privatizadoras del sector educativo público ganan nuevos espacios. Como se sabe, la educación en ese país responde a un entorno en el que todo funciona como una mercancía para vender o comprar; y en el que a cambio de ello se fomenta el individualismo, la petulancia y el desinterés en todo lo que no sea lúdicamente simplón y patriotero.
Así, en tanto que pasa el país por la peor crisis estructural de su historia, la educación también se encuentra en entredicho con sus grandes déficits presupuestarios y más de 30 mil escuelas con bajo rendimiento académico a nivel nacional. No en balde, el secretario de Educación, Arne Duncan, decía en noviembre de 2009 que una cuarta parte de los estudiantes de secundaria abandona las escuelas para irse a las calles cada año, mientras en son de queja recordaba que el 75% de los jóvenes estadounidenses entre 17 y 24 años no podía enlistarse en las fuerzas armadas, porque no contaba con certificado de secundaria, tenía antecedentes penales o estaba incapacitado físicamente.
Pero los problemas son mayores; en algunos estados de la Unión Americana el costo promedio para poder asistir a una universidad pública de cuatro años aumentó de un 20 a 30% del ingreso familiar en 1999-2000 hasta un 35 a 40% en 2007-2008; un incremento que por supuesto resienten más las familias de menores ingresos. A escala nacional, la matrícula en las universidades públicas cuesta hoy a las familias incluidas en el segmento de mayores ingresos (quinta parte del total) el 9 por ciento de sus ingresos, mientras que las familias en el segmento de menores ingresos tienen que pagar el 55 por ciento, frente al 39 por ciento que pagaban en 1999-2000.
Además, el sistema de educación superior estadounidense durante mucho tiempo fue visto como un líder en el mundo, pero la confianza en su futuro está comenzando a derrumbarse, de acuerdo con las encuestas. Hay mucha preocupación sobre el costo actual de la Universidad y los graduados universitarios de bajos ingresos; aquellos agobiados por deudas de préstamos para estudiar están ahora cuestionando el valor de sus títulos o planteando que el costo ha retrasado otras decisiones importantes en su vida. Y para más, las mismas universidades están preocupadas por la creciente competencia internacional y la disminución de la calidad de sus estudiantes; más de un tercio de los rectores de las universidades públicas consideran inclusive que estas van en una dirección equivocada y que sin un cambio de rumbo, en una década más la educación superior estadounidense se encontrará en desventaja frente al resto del mundo.
6 de noviembre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 6 de noviembre de 2011)
El Otoño del Imperio
Waiting for Superman 2010- Official Trailer
viernes, 28 de octubre de 2011
“Anonymous”: un Movimiento Más de Resistencia
Jesús Hernández Garibay
El llamado grupo Anonymous es un movimiento formado por un número indeterminado de cibernautas que reciben ese nombre porque no revelan su identidad, es decir, son anónimos. El grupo surge al calor de los ataques e intentos de censura al esfuerzo de Wikileaks por continuar dando a conocer documentos comprometedores de gobiernos o entidades. En ese momento el grupo se declarara enemigo de los enemigos de Wikileaks y comienza a bloquear los sitios de quienes negaron su apoyo a su editor Julian Assange; según se recuerda: Visa, Mastercard, PayPal y Amazon. Navegando por la infinita red de redes, el grupo no exhibe ninguna estructura reconocida, y plantea que no hay líderes, que todos sus integrantes son iguales y que no pertenecen a ningún partido político.
Todos sus componentes se representan bajo un mismo símbolo: la máscara que utiliza el personaje “V” en la novela gráfica “V for Vendetta”, formada por una serie de diez historietas escritas por el guionista británico Alan Moore e ilustradas en su gran mayoría por el dibujante inglés David Lloyd. La novela fue adaptada al cine con el mismo título, por el director australiano James McTeigue, bajo un guión de los hermanos Wachowski, quienes también escribieron el guión de la película “Matrix”. La careta representa la figura de Guy Fawkes, un personaje real quien trató de poner una bomba en los cimientos del Parlamento Británico para asesinar al rey Jacobo I en 1605.
“V for Vendetta” se incribe en la línea de las novelas “1984” de George Orwell, “Un mundo feliz” de Aldous Huxley y “Farenheit 451” de Ray Bradbury, tres obras que muestran la rebelión de individuos frente a estados totalitarios que controlan todos los aspectos de la vida y el pensamiento en una hipotética sociedad no tan ajena a aquello que el mundo ha vivido y puede volver a vivir. De ahí retoma el grupo “Anonymous” su idea de luchar en contra de un sistema que cada día con mayor fuerza promueve la corrupción, la riqueza desmedida por parte de unos cuantos y el soslayo a los de abajo. Su lema es “Somos Anonymous. Somos Legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espérenos!”; este es, al menos, el mensaje que han lanzado al mundo.
Hasta ahora, aparte de los mensajes que acompañan el anuncio de los ataques cibernéticos (bloqueos de los sitios de Internet) que han realizado, en los que de una manera abierta hacen crítica de las condiciones nacionales o internacionales vigentes (la guerra, el desempleo, la pobreza o la corrupción de las autoridades), han centrado sus embestidas en contra de compañías como las mencionadas, o de gobiernos como el español, el egipcio, el argelino, el libio, el iraní, el chileno, el colombiano, el neozelandés y más recientemente el mexicano. “Anonymous” parte de la idea de que los gobiernos prefieren seguir gobernando de espaldas al pueblo y no en favor del mismo, y que por ello los ciudadanos pueden legítimamente defenderse, buscando en los medios alternativos posibilidades de ser escuchados y atendidos. Sin duda, un movimiento más de resistencia de la gente.
28 de octubre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
What Are We Capable Of - THIS IS ANONYMOUS!
El llamado grupo Anonymous es un movimiento formado por un número indeterminado de cibernautas que reciben ese nombre porque no revelan su identidad, es decir, son anónimos. El grupo surge al calor de los ataques e intentos de censura al esfuerzo de Wikileaks por continuar dando a conocer documentos comprometedores de gobiernos o entidades. En ese momento el grupo se declarara enemigo de los enemigos de Wikileaks y comienza a bloquear los sitios de quienes negaron su apoyo a su editor Julian Assange; según se recuerda: Visa, Mastercard, PayPal y Amazon. Navegando por la infinita red de redes, el grupo no exhibe ninguna estructura reconocida, y plantea que no hay líderes, que todos sus integrantes son iguales y que no pertenecen a ningún partido político.
Todos sus componentes se representan bajo un mismo símbolo: la máscara que utiliza el personaje “V” en la novela gráfica “V for Vendetta”, formada por una serie de diez historietas escritas por el guionista británico Alan Moore e ilustradas en su gran mayoría por el dibujante inglés David Lloyd. La novela fue adaptada al cine con el mismo título, por el director australiano James McTeigue, bajo un guión de los hermanos Wachowski, quienes también escribieron el guión de la película “Matrix”. La careta representa la figura de Guy Fawkes, un personaje real quien trató de poner una bomba en los cimientos del Parlamento Británico para asesinar al rey Jacobo I en 1605.
“V for Vendetta” se incribe en la línea de las novelas “1984” de George Orwell, “Un mundo feliz” de Aldous Huxley y “Farenheit 451” de Ray Bradbury, tres obras que muestran la rebelión de individuos frente a estados totalitarios que controlan todos los aspectos de la vida y el pensamiento en una hipotética sociedad no tan ajena a aquello que el mundo ha vivido y puede volver a vivir. De ahí retoma el grupo “Anonymous” su idea de luchar en contra de un sistema que cada día con mayor fuerza promueve la corrupción, la riqueza desmedida por parte de unos cuantos y el soslayo a los de abajo. Su lema es “Somos Anonymous. Somos Legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espérenos!”; este es, al menos, el mensaje que han lanzado al mundo.
Hasta ahora, aparte de los mensajes que acompañan el anuncio de los ataques cibernéticos (bloqueos de los sitios de Internet) que han realizado, en los que de una manera abierta hacen crítica de las condiciones nacionales o internacionales vigentes (la guerra, el desempleo, la pobreza o la corrupción de las autoridades), han centrado sus embestidas en contra de compañías como las mencionadas, o de gobiernos como el español, el egipcio, el argelino, el libio, el iraní, el chileno, el colombiano, el neozelandés y más recientemente el mexicano. “Anonymous” parte de la idea de que los gobiernos prefieren seguir gobernando de espaldas al pueblo y no en favor del mismo, y que por ello los ciudadanos pueden legítimamente defenderse, buscando en los medios alternativos posibilidades de ser escuchados y atendidos. Sin duda, un movimiento más de resistencia de la gente.
28 de octubre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 23 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
What Are We Capable Of - THIS IS ANONYMOUS!
martes, 18 de octubre de 2011
“El Mundo en una Zona de Peligro…”
Jesús Hernández Garibay
Lo viene reiterando a lo largo de las últimas ocho semanas Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, al referirse a la crisis económica en Estados Unidos, Europa y Japón que amenazan con devastar el resto de la economía mundial: “El mundo se encuentra en una zona de peligro…” Lo acaba de decir el pasado 6 de octubre Sir Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra: “El mundo enfrenta la peor crisis financiera en la historia mundial…” Dos días antes advertía el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que la economía de Estados Unidos “está cerca de tambalearse…” Más recientemente, el 9 de octubre, el primer ministro del Reino Unido David Cameron urgía a los líderes europeos a utilizar “una gran bazooka” para resolver la crisis de la eurozona, señalando que tienen sólo cuestión de semanas “para evitar un desastre económico...”
Palabras todas ellas que tañen mensajes de alarma en torno a una situación que hace meses se delinea como cielo ennegrecido en el mundo de los negocios y que denotan la extrema preocupación existente de las esferas del poder no sólo en la disminución de la confianza de los inversionistas por la baja en las ganancias y por ello las pérdidas multimillonarias, sino sobre todo en la creciente crisis social que poco a poco se viene conformando, tal y como el pasado mes de enero advirtiera en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial, al llamar a los gobiernos a trabajar con el objetivo de encontrar la manera de “evitar que la crisis financiera mundial se convierta en una crisis social…”
Lo que en ese entonces mostraba ya el cenáculo de la crema y nata de los liderazgos formales del mundo era el virtual reconocimiento de que el “modelo económico” imperante fracasaba y, por ello, algunos países se encontraban en la antesala del conflicto social. Luego se presentarían diversas muestras del creciente descontento popular en la “primavera” de los pueblos árabes, las huelgas en Portugal, Italia y significativamente en Grecia, el movimiento de los indignados en España, el de los estudiantes en Chile y, más recientemente, el de “Ocupa Wall Street” que hasta ahora incontenible crece en Estados Unidos. Todos ellos dando fe tanto de que el hambre obliga como de que la conciencia escala.
Lo que suceda a partir de aquí durante las próximas semanas o meses, estará por verse. Robert Zoellick señalaba también respecto al agravamiento de la crisis que opina que ya se avecina, que en el 2008 mucha gente dijo que “no había visto la turbulencia que se venía”, pero que los líderes “no tienen tal excusa ahora…” También advertía que “mientras los países desarrollados tropiezan”, la situación de los “mercados emergentes” (o sea, de los países subdesarrollados como el nuestro) “puede estar cambiando para peor…” Claro, como el “libre mercado” es ese irrefrenable animal a quien no le interesa más que continuar su labor de escarbar aquí o allá en busca de la mayor ganancia, así sea a costa de su propia merma, pues habrá yo digo, que prepararse todos para un peor escenario que el actual: más quiebras financieras, mayor pobreza y progresivas protestas.
18 de octubre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 16 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
Ocupa Wall Street 1 Marine vs. 30 Policias (Marine gana)
Ante el silencio de los medios tradicionales,
OWS crea los suyos propios
Lo viene reiterando a lo largo de las últimas ocho semanas Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, al referirse a la crisis económica en Estados Unidos, Europa y Japón que amenazan con devastar el resto de la economía mundial: “El mundo se encuentra en una zona de peligro…” Lo acaba de decir el pasado 6 de octubre Sir Mervyn King, gobernador del Banco de Inglaterra: “El mundo enfrenta la peor crisis financiera en la historia mundial…” Dos días antes advertía el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, que la economía de Estados Unidos “está cerca de tambalearse…” Más recientemente, el 9 de octubre, el primer ministro del Reino Unido David Cameron urgía a los líderes europeos a utilizar “una gran bazooka” para resolver la crisis de la eurozona, señalando que tienen sólo cuestión de semanas “para evitar un desastre económico...”
Palabras todas ellas que tañen mensajes de alarma en torno a una situación que hace meses se delinea como cielo ennegrecido en el mundo de los negocios y que denotan la extrema preocupación existente de las esferas del poder no sólo en la disminución de la confianza de los inversionistas por la baja en las ganancias y por ello las pérdidas multimillonarias, sino sobre todo en la creciente crisis social que poco a poco se viene conformando, tal y como el pasado mes de enero advirtiera en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial, al llamar a los gobiernos a trabajar con el objetivo de encontrar la manera de “evitar que la crisis financiera mundial se convierta en una crisis social…”
Lo que en ese entonces mostraba ya el cenáculo de la crema y nata de los liderazgos formales del mundo era el virtual reconocimiento de que el “modelo económico” imperante fracasaba y, por ello, algunos países se encontraban en la antesala del conflicto social. Luego se presentarían diversas muestras del creciente descontento popular en la “primavera” de los pueblos árabes, las huelgas en Portugal, Italia y significativamente en Grecia, el movimiento de los indignados en España, el de los estudiantes en Chile y, más recientemente, el de “Ocupa Wall Street” que hasta ahora incontenible crece en Estados Unidos. Todos ellos dando fe tanto de que el hambre obliga como de que la conciencia escala.
Lo que suceda a partir de aquí durante las próximas semanas o meses, estará por verse. Robert Zoellick señalaba también respecto al agravamiento de la crisis que opina que ya se avecina, que en el 2008 mucha gente dijo que “no había visto la turbulencia que se venía”, pero que los líderes “no tienen tal excusa ahora…” También advertía que “mientras los países desarrollados tropiezan”, la situación de los “mercados emergentes” (o sea, de los países subdesarrollados como el nuestro) “puede estar cambiando para peor…” Claro, como el “libre mercado” es ese irrefrenable animal a quien no le interesa más que continuar su labor de escarbar aquí o allá en busca de la mayor ganancia, así sea a costa de su propia merma, pues habrá yo digo, que prepararse todos para un peor escenario que el actual: más quiebras financieras, mayor pobreza y progresivas protestas.
18 de octubre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 16 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
Ocupa Wall Street 1 Marine vs. 30 Policias (Marine gana)
Ante el silencio de los medios tradicionales,
OWS crea los suyos propios
domingo, 9 de octubre de 2011
Crece la Protesta Ciudadana en Estados Unidos
Jesús Hernández Garibay
La protesta ciudadana que se iniciara en Nueva York el 17 de septiembre último, denominada “Ocupa Wall Street”, comienza a crecer y a tomar fuerza con vigorosa rapidez en varios estados de la Unión Americana, exhibiendo la grave situación económica por la que atraviesan ya muchos ciudadanos. Tanto en las marchas que ya se han llevado a cabo, como en los sitios en Internet donde comienza a manifestarse dicho movimiento, sus protagonistas advierten: “somos sindicalistas, estudiantes, profesores, veteranos, socorristas, familias, desempleados y subempleados. Somos de todas las razas, sexos y credos. Somos la mayoría. Somos el 99%. Y ya no guardaremos más silencio…”
La protesta crece en muchas ciudades del país: Chicago, Cleveland, Columbus o Kansas City en el Norte; Boston, Philadelphia, Pittsburgh o Providence en el Noreste; Arkansas, Birmingham, Durham, Miami o New Orleans en el Sureste; Albuquerque, Austin, Dallas, Phoenix o Tucson en el Suroeste; Las Vegas, Los Ángeles, Sacramento, San Diego o San Francisco en el Oeste. Todas expresando un reproche: “Nos están echando de nuestras casas. Nos vemos obligados a elegir entre la comida o el alquiler. Nos están negando atención médica de calidad. Sufrimos por la contaminación ambiental. Si tenemos un trabajo, trabajamos largas horas para ganar poco y sin derechos. No estamos recibiendo nada, mientras que el otro 1% se está llevando todo. Somos el 99%…”
Como se sabe, la tasa de pobreza alcanzó en ese país el nivel más alto de casi dos décadas, mientras que los ingresos de los hogares exhiben una mayor caída; con más de 46 millones de personas, el número total de estadounidenses pobres alcanzó una nueva marca, mientras que la crisis deja a millones de personas, sobre todo jóvenes, sin empleo. Sorprendentemente, a diferencia de lo que podría suponerse, el irrefrenable desarrollo de la tecnología ocasiona hoy incluso una sensible disminución de empleos de personas altamente calificadas; es decir, ya no sólo los obreros o los técnicos sino hasta los ingenieros de alto nivel están siendo desplazados por sistemas automatizados más eficaces.
Los testimonios son reveladores en esta protesta. Junto a quienes carecen de casi todo y que acusan: “Perdimos nuestro hogar en 2008, ahora vivimos en la parte más pobre de una ciudad pobre. Somos el 99%”, jóvenes universitarios se suman al movimiento, como este quien indica: “Fui a la escuela de posgrado creyendo que así podría tener cierta seguridad financiera, pero he gastado seis años de mi vida buscando trabajo y me dicen que estoy sobrecalificado. Ya no voy a poder ayudar a mi mamá a pagar para su seguro de salud, y ya no tengo el mío propio. Somos el 99%”; o este otro que se lamenta: “Tengo una Maestría de una prestigiada universidad y 75 mil dólares en deuda de préstamos estudiantiles. He buscado empleo, sin lograrlo. Mi madre perdió su trabajo en 2010 y no ha podido encontrar otra cosa. No sé de qué vamos a hacer, he renunciado a toda esperanza de tener un futuro. Soy el 99%...!”
9 de octubre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 9 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
Continúan los indignados en Wall Street
La protesta ciudadana que se iniciara en Nueva York el 17 de septiembre último, denominada “Ocupa Wall Street”, comienza a crecer y a tomar fuerza con vigorosa rapidez en varios estados de la Unión Americana, exhibiendo la grave situación económica por la que atraviesan ya muchos ciudadanos. Tanto en las marchas que ya se han llevado a cabo, como en los sitios en Internet donde comienza a manifestarse dicho movimiento, sus protagonistas advierten: “somos sindicalistas, estudiantes, profesores, veteranos, socorristas, familias, desempleados y subempleados. Somos de todas las razas, sexos y credos. Somos la mayoría. Somos el 99%. Y ya no guardaremos más silencio…”
La protesta crece en muchas ciudades del país: Chicago, Cleveland, Columbus o Kansas City en el Norte; Boston, Philadelphia, Pittsburgh o Providence en el Noreste; Arkansas, Birmingham, Durham, Miami o New Orleans en el Sureste; Albuquerque, Austin, Dallas, Phoenix o Tucson en el Suroeste; Las Vegas, Los Ángeles, Sacramento, San Diego o San Francisco en el Oeste. Todas expresando un reproche: “Nos están echando de nuestras casas. Nos vemos obligados a elegir entre la comida o el alquiler. Nos están negando atención médica de calidad. Sufrimos por la contaminación ambiental. Si tenemos un trabajo, trabajamos largas horas para ganar poco y sin derechos. No estamos recibiendo nada, mientras que el otro 1% se está llevando todo. Somos el 99%…”
Como se sabe, la tasa de pobreza alcanzó en ese país el nivel más alto de casi dos décadas, mientras que los ingresos de los hogares exhiben una mayor caída; con más de 46 millones de personas, el número total de estadounidenses pobres alcanzó una nueva marca, mientras que la crisis deja a millones de personas, sobre todo jóvenes, sin empleo. Sorprendentemente, a diferencia de lo que podría suponerse, el irrefrenable desarrollo de la tecnología ocasiona hoy incluso una sensible disminución de empleos de personas altamente calificadas; es decir, ya no sólo los obreros o los técnicos sino hasta los ingenieros de alto nivel están siendo desplazados por sistemas automatizados más eficaces.
Los testimonios son reveladores en esta protesta. Junto a quienes carecen de casi todo y que acusan: “Perdimos nuestro hogar en 2008, ahora vivimos en la parte más pobre de una ciudad pobre. Somos el 99%”, jóvenes universitarios se suman al movimiento, como este quien indica: “Fui a la escuela de posgrado creyendo que así podría tener cierta seguridad financiera, pero he gastado seis años de mi vida buscando trabajo y me dicen que estoy sobrecalificado. Ya no voy a poder ayudar a mi mamá a pagar para su seguro de salud, y ya no tengo el mío propio. Somos el 99%”; o este otro que se lamenta: “Tengo una Maestría de una prestigiada universidad y 75 mil dólares en deuda de préstamos estudiantiles. He buscado empleo, sin lograrlo. Mi madre perdió su trabajo en 2010 y no ha podido encontrar otra cosa. No sé de qué vamos a hacer, he renunciado a toda esperanza de tener un futuro. Soy el 99%...!”
9 de octubre de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 9 de octubre de 2011)
El Otoño del Imperio
Continúan los indignados en Wall Street
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