sábado, 13 de agosto de 2011

Wall Street Vuelve a Hacer Trepidar al Mundo

Jesús Hernández Garibay

Un nuevo sismo financiero, más significativo por cierto que el de octubre de 2008, fatalmente anunciado ya desde los primeros indicios de la recesión a que se vieron sometidos los mercados luego de la severa caída bursátil de ese entonces (“la más grave crisis financiera desde los años treinta”, se decía en aquel momento), vuelve a hacer trepidar al mundo. Wall Street se hunde de nuevo bruscamente con un desplome del índice Dow Jones de más de 500 puntos (4.31%), en su peor caída de un día desde diciembre de 2008, en medio de las preocupaciones por causa de una creciente desaceleración económica mundial y ante la frágil situación del empleo existente en Estados Unidos lo mismo que a nivel global.

Hay que decir que, respecto al “resuelto” asunto del techo de la deuda en ese país (endeudarse más y sólo para gastar en un día lo poco que fue logrado), el problema de una posible debacle nunca fue el de una amenaza de insolvencia, como se preconizaba. El problema fue siempre, más bien, el del impacto de cualquier acuerdo final en la economía real, pues los acreedores ya venían considerando que cualquier arreglo sería insuficiente, porque lo que sienten es la prevalencia de una economía anémica. Y el pasado jueves 5 y el lunes 8 de agosto se exhibió dicho sentir y, como siempre sucede porque la de EUA continúa siendo la economía que marca el ritmo “libre” del mercado, arrastró al resto del mundo.

Días atrás ya se sabía que, a diferencia de lo que los economistas proyectaban, la economía norteamericana había crecido menos de lo anhelado en el primero y segundo trimestre del año. En efecto, habiendo caído ya bruscamente durante el primer trimestre de 2011 de un previo 1.9% hasta un 0.4%, de abril a junio el PIB se incrementó a una tasa anual de solamente el 1.3%, en lugar del esperado 1.9%, pues el gasto de los consumidores se vio afectado de un lado por la contracción del empleo y los salarios, mientras de otro por el incremento de los precios de la gasolina. “Estamos ante una economía muy débil…”, decía un estratega financiero; “Es una crisis de confianza generalizada… están subiendo las posibilidades de recesión…”, afirmaba un ex-funcionario de la Reserva Federal (ver reportes del Financial Times).

Lo cierto es que los inversores (en estos tiempos tratando de prenderse de cualquier alfiler que tengan a la vista) exhiben día con día cada vez más su nerviosismo en torno a la salud de la economía norteamericana y mundial, y de que los intentos de los gobiernos, los bancos centrales o los organismos internacionales para hacer frente a las dificultades no resuelven la situación; destacadamente en Wall Street por la precariedad en la salida de la recesión previa, y en general en Europa donde existe un peligro generalizado de contagio regional y mundial por la situación de Irlanda, Grecia y Portugal, además de Italia o de España, por nombrar naciones cuyo devenir económico, se advierte, sólo exacerban la desaceleración en el resto de los mercados. Los republicanos dicen para EUA que por culpa de Obama; mientras éste trata de alcanzar alguna de las paredes de la casa…

13 de agosto de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 14 de agosto de 2011)
El Otoño del Imperio

El panorama mundial
Dossier con Walter Martínez (08 AGO 2011) Parte 1/5


Dossier con Walter Martínez (08 AGO 2011) Parte 2/5
Dossier con Walter Martínez (08 AGO 2011) Parte 3/5
Dossier con Walter Martínez (08 AGO 2011) Parte 4/5
Dossier con Walter Martínez (08 AGO 2011) Parte 5/5

viernes, 5 de agosto de 2011

Barack Obama: Entre la Tempestad y el Desencanto

Jesús Hernández Garibay

El pasado 26 de julio la prensa norteamericana daba a conocer una nueva encuesta realizada por ABC News/Washington Post, considerada “una cosecha entera de revelaciones”; entre ellas, “fuertes indicios” de que la base popular de Barack Obama “empieza a desmoronarse…” Como se sabe, durante semanas previas el presidente estuvo lidiando con la tormenta económica y financiera que representa el desempleo y la caída del consumo, así como la posibilidad de decretar una moratoria a la deuda nacional por vez primera en su historia. Todo ello, para regocijo de los sectores más conservadores y ultraderechistas, que ven en la debilidad de aquél la posibilidad de impedir su reelección.

Del otro lado, las bases de apoyo con las cuales Obama alcanzó la presidencia, en efecto se han mermado, en la medida en que muchos acusan al mandatario de haber abandonado las promesas sociales hechas durante su campaña, cambiándolas por concesiones en favor de los republicanos. “¿Quién necesita dos partidos republicanos? Yo no voto por Obama otra vez…”, decía en Internet un ciudadano; “Cometí el error de votar por este pillo una vez. Lo he lamentado casi desde el momento en que asumió el cargo. No cometo ese error dos veces…”, apuntaba otro. Muchos acusándolo de no haber logrado en dos años y medio lo imposible: sacar de la crisis (o del declive) a la nación.

La encuesta mencionada señala que el apoyo a la agenda económica de Obama ha comenzado a desplomarse en los últimos nueve meses. El porcentaje de personas que opina que éste ha ocasionado una peor situación económica subió seis puntos desde octubre, hasta el 37%, mientras que el número de demócratas liberales que apoyan firmemente la política del empleo de la Casa Blanca cayó 22 puntos, del 53% el año pasado al 31% en junio de este año. En cuanto al número de afroamericanos que consideran que las acciones del presidente han ayudado a la economía, ha caído del 77% en octubre pasado a algo más del 50% en la segunda fecha. ¿La causa?: el 54% informa que se ha visto obligado a cambiar su estilo de vida considerablemente, debido a los malos tiempos económicos.

Justin Ruben, director ejecutivo de una de las organizaciones clave en la victoria de Obama en 2008 (MoveOn.org), ha dicho que muchas personas están frustradas por la amarga batalla partidista sobre cómo resolver el problema de la deuda, que ha consumido a Washington. Otro grupo de izquierda (Campaign for America’s Future) llevó a cabo una protesta nacional para una rápida solución al asunto de la deuda, a fin de volver a centrar la atención sobre el desempleo. Un problema el del desplome laboral, irresoluble en las actuales condiciones del país y del mundo, que crea un áspero escenario en los bolsillos de mucha gente. “Las personas tienen hambre ―decía otro ciudadano entrevistado por un diario―; la gente quiere trabajo. Honestamente, son tiempos difíciles…” Y lo son, con el agravante de que serán más duros y perdurarán ahí por mucho tiempo.

5 de agosto de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 7 de agosto de 2011)
El Otoño del Imperio

The Obama deception

La Adicción a las Drogas en Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

El pasado 22 de julio el presidente Barack Obama reconocía que la violencia de “extrema severidad” que afecta a México es consecuencia de la “elevada demanda” de drogas en Estados Unidos. Dicha postura, cada día más vigente para la Casa Blanca, se hacía eco, entre otros, de un estudio recién desclasificado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), que afirma que la captura o muerte de los jefes de los principales cárteles en México no afecta en ninguna medida el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, por lo que la lucha contra el crimen organizado del gobierno mexicano enfocada en descabezar a los grupos criminales resulta ineficaz para acabar con el multimillonario negocio que representa el narcotráfico.

En efecto, el estudio revela que “no existe ningún patrón apreciable que correlacione, ya sea un incremento o decrecimiento en el aseguramiento de drogas, con la eliminación de personajes claves en las organizaciones de narcotraficantes”, lo que viene a confirmar la inconsistencia de la llamada “guerra contra las drogas”. El problema de fondo es, más bien, el consumo de las drogas en ese país. Dicho consumo aumentaba ya desde 2009 en un 8.7%, el nivel más alto en casi una década, en gran parte debido al incremento en el uso de la marihuana; el mayor nivel desde 2002 y por delante todavía de 2006, ya que en ambos años el porcentaje se situó en 8.3%, según la Administración de Servicios Sanitarios Mentales y de Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés).

Las cifras son espectaculares: el consumo de marihuana, la droga ilegal más generalizada, alcanza los 16.7 millones de consumidores, mientras que el uso de otras drogas ilícitas como el hachís, la cocaína (incluido el “crack”), la heroína y otros alucinógenos e inhalantes, es cada vez mayor. De 2006 a 2009 el consumo de “éxtasis” pasó de 550 mil a 760 mil consumidores y la metanfetamina, más conocida como “cristal”, pasó de 314 mil a 502 mil. De los medicamentos con prescripción médica, segunda categoría de drogas de la que se abusa más, por detrás de la marihuana, la SAMHSA reporta que el aumento de su abuso (opiáceos como hidrocodone, oxicodone o morfina), pasó de 2.5% a 2.8%.

De manera global, según los reportes, 22 millones de personas consumen alguna droga ilegal; de ellos, se considera que los jóvenes son cada día más adictos. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgado en 2008, tan sólo en cocaína los norteamericanos consumen un tercio de la producción mundial. Las cifras son significativas pues señalan que 72 millones de estadounidenses mayores de 12 años, han consumido drogas alguna vez. Asimismo, lo han hecho el 41 % de los jóvenes que asisten a las escuelas secundarias y el 47 % de los preuniversitarios. Un lucrativo comercio que también, de acuerdo con la OMS, reporta “beneficios” en ese país por más de 100 mil millones de dólares anuales que, por cierto, contribuyen a mover la economía en una sociedad donde el consumo es la base del crecimiento del país.

05 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 31 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio

EE.UU. nación fármaco-dependiente

martes, 19 de julio de 2011

La Reforma Migratoria Frustrada de Obama

Jesús Hernández Garibay

A propósito del inicio de las hostilidades preelectorales por alcanzar la presidencia de Estados Unidos, el tema migratorio no deja de estar presente en diversos foros y, según el mismo lo menciona, en las inquietudes no satisfechas de Barack Obama. Al presidente, no obstante, desde el momento en que asume su cargo en la Casa Blanca y comienza a llevar adelante su programa de trabajo, se le achaca el no incluir con mayor decisión su promesa por alcanzar una Reforma Migratoria integral, por lo que tales inquietudes son consideradas más bien una intención oportunista en el proselitismo demócrata hacia las elecciones en el 2012. Así, organizados o no, pero “decepcionados por las falsas promesas”, grupos de inmigrantes vienen protestando en contra del inquilino de la Casa Blanca.

Durante la campaña del 2008 tanto el candidato republicano John McCain como el mismo Obama trataron de evitar el tema migratorio en distintos foros, pues resultaba un tema volátil que no estaba entre las prioridades de la mayoría de los electores. A pesar de ello, a sólo siete semanas de las elecciones ambos candidatos pusieron sobre el tapete sus posturas. De ganar la presidencia, para enfrentar la migración McCain pondría en marcha la consumación del llamado muro fronterizo, físico y virtual, mientras continuaría con la política de redadas y deportaciones, para lo cual tendría que incrementar el presupuesto a la patrulla fronteriza. De su parte, Obama intentaría alcanzar una reforma que permitiera legalizar el estatus migratorio y allanar el camino a la ciudadanía.

Optimismo en demasía de por medio, Obama aspiraba además con dicha reforma a resolver problemas de fondo que, según el panorama global actual, se antojan imposibles, tales como ayudar con políticas que generen desarrollo y crecimiento económico en los países expulsores, con el objeto de frenar la migración desde el origen, así como desmantelar el contrabando y combatir a la delincuencia asociada al narcotráfico. Opuesto a la criminalización de los migrantes, lo que el mandatario planteaba también era acabar con la burocracia actual que impide la reunificación familiar y a la vez incrementar el número de visas para miembros de las familias que viven en Estados Unidos y para los migrantes que puedan ejercer empleos no cubiertos con mano de obra local.

Como sea, los tiempos y las contradicciones han estrechado la salida a los planes iniciales del ahora presidente. El desempleo rampante, la atención a tres guerras, la deuda pública, la caída del consumo, son temas prioritarios para la administración, porque lo son para todo el país, frente a una forzada inmigración, que en la mente conservadora de muchos llega para complicar más las cosas, acusada como es de promover el narcotráfico y la violencia, o de ganar empleos así sean de lavaplatos, o de pretender llevarse parte de los recursos de la seguridad social; no importa cuánto haya hecho más ricos a muchos el trabajo honesto de los actuales 11 millones de ilegales, que siguen sufriendo la dramática realidad de sus países, tanto como el desprecio de sus nuevos propietarios.

18 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 24 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio

Obama revive la urgencia de aprobar la reforma migratoria

martes, 12 de julio de 2011

Sin Solución, la Crisis en los Mercados

Jesús Hernández Garibay

A punto de endeudar todavía más al país al elevar el techo actual de la deuda pública antes del próximo 2 de agosto o de plano, de no poder hacerlo, de decretar una moratoria de pagos por primera vez en la historia de Estados Unidos, el presidente Barack Obama intenta en estos días avanzar en las negociaciones con líderes parlamentarios en torno al tema de un alza del techo de dicha deuda. Establecida legalmente para este 2011 en 14 mil 290 millones de dólares, ya alcanzados a mediados de mayo, el gobierno aspira a lograr un acuerdo que le permita alterar ese límite. En tanto, Christine Lagarde, la nueva directora del FMI, afirmaba el domingo anterior que un eventual incumplimiento de EUA a sus compromisos de deuda pondría en riesgo la estabilidad de la economía mundial.

Lagarde urgía a los políticos estadounidenses a alcanzar un ya postergado acuerdo sobre el presupuesto; pero, como se sabe, entre republicanos y demócratas no hay concordia suficiente en estos tiempos de resquemores ideológicos, pues mientras que Obama plantea como solución a la falta de recursos públicos la necesidad de aumentar los impuestos a los ricos, los republicanos le exigen recortar el gasto público (léase gasto social) en 4 mil millones de dólares. Así que las negociaciones han estado bloqueadas; el gobierno había propuesto en abril una combinación de recortes sociales con aumentos de impuestos, con el fin de ahorrar los 4 mil millones de dólares en diez años, pero los republicanos, mayoría en la Cámara de Representantes, rechazaron esa idea.

La situación económica en Estados Unidos, con el terco desempleo que no ceja, con un mercado inmobiliario obstinadamente debilitado, con el persistente descenso en el consumo, es ya temible pero, como se sabe, no es la única en estas condiciones en el mundo. Hay que recordar que el escenario europeo continúa siendo aterrador, con Grecia endeudándose más sin ninguna solución a la vista que no sea una mayor pobreza para la gente; con la virtual descalificación de la deuda pública en Portugal que deja al país a merced de los especuladores financieros; con el grave efecto que el posible descalabro portugués le plantea al sistema financiero de España (BBV, Santander, Popular Español), el más expuesto al riesgo. Para no hablar de Alemania, o de Gran Bretaña, o de los países árabes.

Y la situación no tiene solución, a pesar de que se logre por ahora un acuerdo parlamentario, pues el empobrecimiento va a ser cada vez mayor. Como lo dijera el mismo domingo el Secretario del Tesoro de EUA Timothy Geithner (Programa “Meet the Press”, NBC), mucha gente “va a sentir [la situación] muy dura, más difícil que cualquier cosa que hayan experimentado en su vida hasta ahora, por un largo tiempo...” Y si eso es así en ese poderoso país, peor lo será en muchos otros, incluyendo los llamados “emergentes”, quienes a pesar de un crecimiento mayor al 6% pronosticado con exceso de optimismo por el Banco Mundial para el 2011-2013 o de las usuales ficciones de: “la crisis ya acabó”, mantienen un muy resbaladizo panorama interno, en algunos a punto de la crisis política y el rompimiento social…

11 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 18 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio

Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 1/3


Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 2/3


Crisis económica: el verdadero porqué. Parte 3/3

viernes, 8 de julio de 2011

Vicisitudes de la Política Exterior del Gobierno de Obama

Jesús Hernández Garibay

Con el peso en las espaldas del Nobel de la Paz 2009, recibido por sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” y concedido por el Comité Noruego a sólo ocho y medio meses de estar en la Casa Blanca, cuando lidiaba ya con dos guerras, en Irak y Afganistán, que su antecesor George W. Bush le heredara, paso a pasito pero al final sin resolver aún las anteriores, Barack Obama se ve ahora enredado en una tercera, la de Libia, criticado no sólo desde la izquierda por su falta de coherencia al anteponer los cañonazos a la negociación pacífica de las controversias, sino también por su propio Congreso al ser acusado de violar la Constitución, involucrando sin autorización a su país en una nueva conflagración.

Obama ha tenido que defenderse de las acusaciones de participar en una nueva guerra, diciendo que sólo es una “acción militar, limitada en el tiempo, limitada en su alcance”, en apoyo a “civiles inocentes”; civiles que sin embargo actúan como soldados, operando tanques y disparando ametralladoras Kalashnikovs. La Resolución del Consejo de Seguridad permite que la alianza Gran Bretaña-Francia-Estados Unidos con la careta de la OTAN (nada que ver con una “comunidad internacional”), se convierta en fuerza aérea en apoyo a ese levantamiento armado, que en el fondo, según se le acusa, no busca sino conquistar un territorio más donde puedan seguirse manejando los grandes negocios.

Para mayor inconsecuencia: originalmente la Casa Blanca había dicho que sus aviones hacían sólo labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento; no obstante, en esta “acción militar limitada” esos aviones han arrojado ya centenares de bombas a suelo libio. De acuerdo con un informe del Comando de Estados Unidos en África (AFRICOM), desde que el 31 de marzo pasado la OTAN se hizo cargo de las operaciones, a lo largo de los últimos tres meses los aviones estadounidenses han hecho un total de 3 mil 475 incursiones; de estas, 801 fueron “de impacto”, con el lanzamiento de misiles con “metas específicas” en 132 ocasiones, principalmente en vuelos con aviones F-16 y EA-18 G Growler.

El malestar de Occidente frente a Kadafi se basa en nichos de negocio no alcanzados aún. Desde 2009 hay un fastidio con el régimen libio por no permitir que Bechtel (la mayor constructora norteamericana) inicie la edificación de un puerto comercial en Sirte. “Tras un año de esfuerzo ―decía en un cable la embajada―, ha sido imposible”. El caso de Bechtel, agrega, “debería servir como lección para… empresas occidentales que quieren entrar en el floreciente mercado libio”. Esto, sin hablar del Sistema Acuífero de Nubia, un océano de agua fresca extremadamente valioso, hoy controlado por Libia, que deja sin posibilidades a Veolia, Suez Ondeo y Saur (compañías francesas que controlan más de un 40% del mercado del agua), de privatizarlo. Por supuesto, el conflicto militar que deriva de dicho malestar le viene como anillo al dedo a las compañías armamentistas, ahora de plácemes al haber logrado que el Nobel haga el intento por “derrocar al tirano”.

8 de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 10 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio

Libia la guerra del petróleo, del agua y de la información

viernes, 1 de julio de 2011

Las Precampañas se Calientan en Estados Unidos

Jesús Hernández Garibay

Hace unas semanas Barack Obama daba el banderazo de salida a su ejército de voluntarios para el 2012: una legión de mil 600 participantes en favor de la campaña demócrata, recién reclutados, armados con teléfonos inteligentes, vínculos instantáneos a Twitter y un contagioso entusiasmo, que viajan ahora a 40 estados con el propósito de sentar las bases para apoyar la reelección. Esos impetuosos militantes ―estudiantes universitarios recién graduados, profesores y jubilados― trabajarán durante el mes de agosto, ayudando a establecer, crecer y revitalizar la red voluntaria de base que en el 2008 se tradujo en un notable éxito, al reunir el número suficiente de votantes en el proceso hacia el triunfo. Un esfuerzo que se espera, dará a Obama algo de ventaja sobre su rival republicano no determinado todavía, en lo que con seguridad será una dura campaña por la presidencia.

En defensa de su pretensión, Obama afirma que su país “no está en declive” y que los mejores días de esa nación “están por venir”, tras señalar que la productividad de los trabajadores y empresarios son los elementos que apuntalan la “solidez” en el país: “los fundamentos de Estados Unidos permanecen sólidos”, ha dicho el presidente. Como se recuerda, el lema principal del joven de color en 2008 fue bastante simple: “esperanza” y “cambio; luego las cosas se complicaron, la tasa de desempleo subió y el mercado de la vivienda siguió cayendo y, no obstante los avances en salud, educación, regulación financiera y otros aspectos, los problemas continúan polarizando las opiniones, en la medida en que el ciudadano medio lo resiente en sus bolsillos y la pobreza crece.

A pesar de que del lado republicano las cosas no marchan tampoco bien, al menos todavía, el avispero comienza a agitarse en la medida en que los aspirantes tratan de “posicionarse”, mediante discursos, giras, correos electrónicos que dan de que hablar, y otras cosas. Una encuesta nacional de CNN/Opinion Research Corporation daba a conocer a principios de junio que Rudy Giuliani, ex-alcalde de la ciudad de Nueva York, “lidereaba” en el bando del elefante, aunque con sólo un 16% de las preferencias de sus no muy entusiasmados correligionarios, seguido un punto atrás por Mitt Romney, ex-gobernador de Massachusetts y perdedor en el 2008 frente a John McCain, y por la ultraderechista Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia y ex-gobernadora de Alaska, con un 13%.

Semanas atrás el sureño ultraconservador Mike Huckabee, el gobernador por Indiana Mitchell Daniels y el millonario inmobiliario Donald Trump se rendían en la carrera hacia la candidatura republicana, ante el complicado panorama que su partido tiene frente a una figura como Obama; a quien, sin embargo, ya le preparan baterías bien cargadas con severas críticas por sus intenciones “socializantes” y su supuesta ineficacia en lo económico. Como lo decía Mitt Romney (a quien algunos republicanos consideran el más calificado para enfrentar a Obama): “Me rompe el corazón ver lo que le está pasando a este gran país… No, señor Presidente, usted ya tuvo su oportunidad…”

1º de julio de 2011.
(Publicado: Revista Siempre!, México, 3 de julio de 2011)
El Otoño del Imperio

Los republicanos hacen frente común contra Obama